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sábado, 15 de octubre de 2016

Descubren una sinagoga del siglo I en Galilea

Situada cerca del Monte Tabor, en la Reserva Natural de Nahal Tavor en la Baja Galilea, en un lugar llamado Tel Rechesh, las ruinas de la sinagoga se remonta al tiempo del período del Segundo Templo, que terminó en el año 70 d.C. cuando los romanos atacaron Jerusalén.

Motti Aviam, investigador en el Instituto Kineret de Arqueología, de la Facultad Kinneret, Mar de Galilea, dijo en un comunicado lo que significa esta excavación en Tel Rechesh.

“Esta es la primera sinagoga descubierta en la parte rural de Galilea y confirma la información histórica que tenemos en el Nuevo Testamento, que dice que Jesús predicaba en las sinagogas y en las aldeas de Galilea”, explicó Aviam, según lo informado por el sitio israelí ‘JNS’.

«Nuestro hallazgo refleja cómo era la vida en Galilea durante el primer siglo, en una zona que en mayor parte era rural. El sitio está 17 km en línea recta al este de Nazaret, y a 12 km de Nin (Naim). A pesar que no se menciona el nombre [de la aldea] en el Nuevo Testamento, sabemos que Jesús debió moverse por aquí», explica el arqueólogo Mordechai Aviam del Kinneret College. «Por lo tanto, esto le dará a los eruditos de las escrituras sagradas otra visión de la vida en las aldeas donde Jesús estuvo activo», agregó.

En el periódico Haaretz (también de Israel) señaló que, aunque hubo otras siete sinagogas en el período del Segundo Templo, ya habían sido descubiertas antes, pero la de Tel Rechesh fue la primera al ser encontrada en un entorno rural, en vez de una región urbana.

“Las inscripciones y las fuentes históricas muestran que se utilizaron las sinagogas de la época para las reuniones, lecturas de la Torá y estudios en vez de cultos. La lectura de la Torá y las reuniones de oración no eran regulares”, informó Haaretz.

“Una fuente menciona como las sinagogas y el Nuevo Testamento afirman que Jesús pasó por todas las ciudades y aldeas, enseñando en estos templos”.

En una entrevista con ‘YNet News’, Aviam explicó por qué los resultados en el sitio de Tel Rechesh se “tornan un lugar muy importante para los cristianos”. “El Nuevo Testamento describe los sermones de Jesús en la sinagoga de Capernaum y otras de Galilea”, dijo Aviam. “Durante el mismo período, incluso Jesús fue un judío que observaba los rituales y los requisitos de las personas y otros tantos rabinos, predicó sermones en las sinagogas. El cristianismo se desarrolló después de este tiempo e hizo hincapié en sus sermones en las sinagogas de Galilea”.

Se espera que el lugar se convierta en un lugar que atraiga a judíos y cristianos. Este no es el primer avance importante en Israel este año, vinculado a los tiempos de Jesús. En marzo, la Autoridad de Antigüedades de Israel anunció que había encontrado numerosos artefactos – algunos que datan de la época del Segundo Templo – enterrados en Jerusalén. El sitio ya había servido como un orfanato y más tarde como una base del ejército israelí.

mysteryplanet.com

sábado, 28 de noviembre de 2015

Doctor árabe y judío. Salvar vidas contra todo prejuicio

Resultado de imagen de El cirujano árabe Ahmed Eid y el anestesista judío Jochanan SchiffmanDos hombres y un destino. Salvar vidas contra todo prejuicio. El cirujano árabe Ahmed Eid y el anestesista judío Jochanan Schiffman se entienden sin necesidad de hablar. Una mirada es suficiente ya sea en el comedor, en el ascensor o en el quirófano del Hospital Universitario Hadassah Mt Scopus de Jerusalén. O donde estamos: en el despacho del primero, en una pausa entre la operación a una víctima de un nuevo apuñalamiento y la visita a un atacante herido gravemente.

Entenderse sin hablar no es un lujo, sino su obligación. El profesor Eid es jefe de Cirugía del hospital y el doctor Schiffman es el máximo responsable de anestesia.

Días de tensión y violencia en Jerusalén donde las sirenas de ambulancias y policías toman la palabra en sus calles. Días de locura para estos dos veteranos que han operado y anestesiado todo lo que uno puede imaginar. Quién les iba a decir en los años 70, cuando compartían pupitre en la Universidad Hebrea de Jerusalén, que un día serían jefazos de este importante centro sanitario. Y que de sus manos dependería la vida de muchísimas personas. Judíos y musulmanes. Israelíes y palestinos. Víctimas y agresores.

El bisturí de Eid no diferencia orígenes, religiones, motivaciones o ideología y atraviesa densas capas de hostilidad y fanatismo. Se declara orgulloso de ser ciudadano árabe de Israel y disipa dudas: "Créame, me da igual la identidad del paciente. Para mí, que sea judío o árabe no tiene importancia. Mi único objetivo cuando recibo al herido es evitar que muera". Schiffman asiente con la cabeza: "Yo no sé quién es la víctima ni el atacante. Les tratamos exactamente igual. Ni más ni menos".

Media mañana. Desde hace varias horas no reciben alertas para correr a urgencias. En el reposo del guerrero recuerdan el momento en que, hace un mes, un niño judío de 13 años llegó a sus manos en estado extremadamente crítico. Naor Ben Ezra presentaba heridas muy profundas en la parte superior del cuerpo tras ser apuñalado por el palestino Ahmed Manasra, de su misma edad, y su primo, de 15 años.

"Llegó casi muerto", apunta Eid. Mientras era operado, su familia, judía practicante, rezaba todo lo que estaba escrito. Pedían en hebreo la ayuda divina para que un árabe salvara la vida a su hijo atacado por otro árabe mientras iba en bicicleta. "Le dije a su padre que haríamos todo lo posible para que siguiese vivo. Estaba en estado de shock y para animarle le comenté en broma: "Un Ahmed apuñaló a tu hijo y otro Ahmed intenta salvarle"".

Resultado de imagen de El cirujano árabe Ahmed Eid y el anestesista judío Jochanan SchiffmanEl atemorizado padre lo agradeció y lamentó: "Ojalá no hubiera aparecido Ahmed y así mi hijo no necesitaría que otro Ahmed le salve la vida". Tras varias semanas en rehabilitación, recibió el permiso de Eid para volver a casa. Naor no necesitaba al ángel del bisturí árabe para tumbar al estereotipo. Cuando salió del hospital quedó con su mejor amigo del cole, el musulmán Ismail.

No es la primera vez que el cirujano palestino salva la vida de un judío que casi es arrebatada por otro palestino. En agosto de 2014 llegó a su mesa de quirófano el soldado Jen Schwartz (19 años) gravemente herido por dos balazos de un palestino en moto. El equipo de Eid obró el milagro.

El hospital se encuentra al lado de la Universidad Hebrea de Jerusalén y delimita algunos barrios palestinos. A escasos kilómetros aparece la Ciudad Vieja. En el camino, el tranvía. "Atendemos a muchos heridos entre otros motivos porque en esta zona se han producido bastantes atentados", cuenta a Crónica el profesor, que durante una época vivió en uno de esos barrios de Jerusalén Este.

Hace unos días, un palestino atacó a varios viandantes en una parada del tranvía a pocos minutos del hospital. "Le frenaron con varios disparos. Le recibimos en estado crítico y lo dimos todo para salvarle. Sabíamos que era el terrorista, pero nos dedicamos a él exactamente igual que a una de sus víctimas. Al final murió, pero le prometo que todos los equipos trabajamos sin pausa para salvarle", señala el anestesista judío.

Schiffman resta importancia al hecho de salvar a alguien que habría deseado asesinarle. Sabe que tras más de 60 apuñalamientos en un mes muchos israelíes prefieren que el agresor no salga con vida de su ataque. "Un familiar me preguntó cómo puedo ayudar a estos terroristas. Entiendo que la situación es muy tensa y las emociones están a flor de piel, pero una vez entramos en el quirófano, todo se queda en la puerta", comenta.

Cuesta creer que la ola de violencia y odio que azota a israelíes y palestinos no acabe arrastrando su trabajo... "Todos tienen sus opiniones sobre la situación, pero aquí somos profesionales" -dice Schiffman. "La sensación en mi equipo no es sencilla porque, por ejemplo, uno teme ser apuñalado en las calles. Pero en el trabajo, la situación no influye para nada. Hacemos operaciones, anestesias y punto" -repone Eid.

Antes de estudiar Medicina, Eid eligió Matemáticas. Sabe que la estadística no le daba en su infancia muchas opciones de acabar siendo jefe de cirugía de Hadassah. Nació hace 65 años en la pequeña localidad árabe de Daburiyya (norte de Israel) en una familia de 12 almas y ningún académico. Confió en el trabajo duro, su cerebro y sus manos.

Cuando en el 68 llegó a Jerusalén, le avisaron de que sin enchufes no podría estudiar en la facultad. "El día que ingresé miré a la derecha y a la izquierda y no vi ningún enchufe", ironiza ante la tímida sonrisa de su colega.

Su padre tenía la esperanza de que su exitoso hijo abriese una clínica en el pueblo. Tendrá que esperar. Tras cuatro años en EEUU regresó a Jerusalén para quedarse. Y triunfar. La prueba del diploma -aunque, a diferencia del algodón, a veces engaña- es rotunda. Numerosas hojas encuadradas en la pared dibujan el camino a la cima.

¿Ser árabe estos días tan convulsos no ha generado reacciones de enfado o críticas? "La tensión y violencia provocan comentarios agresivos, pero yo nunca me he sentido mal o incómodo aquí. Todo lo contrario. Me tratan mejor que a un doctor judío", nos responde.

Recorremos las arterias del hospital guiados por la pareja de moda. Nos topamos con la directora, Osnat Levtzion-Korach, que bromea sobre la fama adquirida por sus dos empleados. "Estamos muy orgullosos de que la convivencia funcione en Hadassah. La medicina demuestra que es un puente para la paz. Aquí no discriminamos a nadie en el tratamiento. El único criterio que seguimos es su situación médica".

Schiffman pide a los líderes de los dos pueblos que aprendan del ejemplo de Hadassah. Enfermos judíos y árabes comparten habitaciones y plegarias. Sus familiares comparten café y deseos. Doctores y enfermeros de distinto credo colaboran en la máxima naturalidad. Hadassah es un Estado dentro de un Estado.

Una burbuja que no es inmune. Varios palestinos lanzaron hace una semana un cóctel molotov contra la entrada del Hospital. "Son chavales que hacen tonterías. Muchos de los palestinos que viven en sus barrios trabajan o son tratados en el hospital, pero no tienen control sobre esos chicos que se sienten discriminados y radicalizan su mensaje", resume Eid.

Antes de entrar en el quirófano, lanza un deseo compartido por su amigo judío: "Espero que los dirigentes intenten mejorar la situación que es mala". La convivencia en Hadassah afronta su examen más exigente de la última década. "Jochanan y yo somos como marido y esposa... todo el día juntos", bromea Eid, a lo que Schiffman añade sonriendo: "Desgraciadamente".

sábado, 9 de mayo de 2015

La religiosidad judía en tiempos de Jesús

Nunca debemos olvidar que Jesús era judío. La iglesia cristiana comenzó su vida en la actual Palestina y sus primeros miembros eran judíos convertidos al cristianismo. Por esta razón el elemento más importante en el trasfondo religioso del Nuevo Testamento es la religión judía misma. Por ello el objetivo del presente estudio es el de describir en lo posible la composición religiosa judía de aquel tiempo, con el fin de comprender mejor el entorno religioso en el que se desenvolvió Jesús.

El último de los profetas del Antiguo Testamento, Nehemías, vivió alrededor de 400 años antes de la aparición de Juan el Bautista. Desde aquel tiempo la religión judía no había permanecido estática, ya que la religión clásica del Antiguo Testamento había evolucionado hacia el judaísmo.

Y con la aparición del judaísmo se originaron también partidos, sectas y movimientos dentro de la religión judía, así como algunas instituciones importantes de dicha religión, las cuales se pretende identificar y describir seguidamente.

INSTITUCIONES IMPORTANTES DEL JUDAISMO

1.- El Templo

El primer Templo fue construido por el rey Salomón en el año 960 a.C. con el propósito de sustituir al Tabernáculo como único lugar de sacrificio del pueblo judío. Después fue saqueado por Sheshong I (945-924 a.C.), primer faraón de la dinastía XXII de Egipto, y después destruido por los babilonios en el año 587 a.C. durante el reinado del rey persa Darío I, y suntuosamente reconstruido por Herodes el Grande (73 a.C. al 4 a.C.) y sus sucesores en el año 22 a.C. Fue destruido definitivamente por las tropas romanas al mando de Tito en el año 70 d.C. durante el sitio de Jerusalén en el transcurso de la revuelta de los zelotes.

Fue ese imponente complejo de edificios el que despertó la admiración de los discípulos de Jesús, tal como nos cuenta el apóstol Marcos: “Maestro, mira qué piedras y que construcciones” (Marcos 13:1). Allí se siguió celebrando el antiguo ritual del sacrificio y del culto con su elaborado sistema sacerdotal, aunque todo se hacía bajo la mirada vigilante de la guarnición romana que ocupaba la fortaleza Antonia, la cual dominaba los atrios del Templo.

También en este sector, concretamente en el atrio de los gentiles, más allá del cual ningún gentil podía pasar ya que se colocaba automáticamente bajo pena de muerte, estaba el próspero mercado de animales para el sacrificio y los puestos de cambio de moneda para las ofrendas al Templo, lugar en el que se suscitó la ira de Jesús en contra de los mercaderes del Templo. También en esta parte del Templo, más concretamente en los pórticos techados, los hombres se reunían para escuchar a cualquier maestro que quisiera difundir sus prédicas.

Monografias.com2.- La Sinagoga

Había solamente un Templo, pero cada comunidad tenía su Sinagoga. En ellas no había sacrificio ritual, sino que era el centro local de adoración a Yahvé y de estudio de la Ley. Las reuniones de la comunidad se celebraban siempre el día sábado; los hombres de un lado y las mujeres del otro lado, para oír la lectura y exposición de los pasajes establecidos de la ley y de los Profetas, además de unirse en las oraciones litúrgicas prescritas.

Pero la Sinagoga era más que un lugar de culto; era la escuela local, el centro comunal y la sede del gobierno local. Sus Ancianos eran las autoridades civiles de la comunidad, los magistrados y custodios de la moral pública.

LA LEY Y LAS TRADICIONES

Israel siempre respetaba la Ley desde los tiempos de Moisés. Pero desde el siglo V a.C., en tiempos del sacerdote Esdras cuando el pueblo judío regresó de su exilio en Babilonia, los Profetas vieron que lo que había sucedido era resultado directo de la desobediencia de la nación judía a la Ley. Por ello se puso un mayor énfasis en el estudio de la Ley, hasta que los judíos se convirtieron en el pueblo de la Ley.

Este estudio intensivo tuvo como resultado un creciente cuerpo de tradiciones, que pasaron a ser tan obligatorias para el pueblo judío como la Ley misma. Se necesitó de Escribas, estudiantes profesionales y expositores de la Ley y de las tradiciones, para prescribir las reglas exactas para cada ocasión. Un ejemplo de ello eran los treinta y nueve tipos de acción prohibidos para todos los sábados: segar y trillar estaba prohibido, así como arrancar espinas y restregar el grano con las manos. También estaba la prohibición de caminar en un solo día más de novecientos metros aproximadamente. Pero lamentablemente, en su cuidado meticuloso por los detalles de la Tradición, los escribas olvidaban a veces el propósito fundamental de la Ley misma.

PARTIDOS, SECTAS Y MOVIMIENTOS DEL JUDAISMO

1.- Los Fariseos

El término fariseo proviene del hebreo perushim, y éste de parash, que significa separar. Los fariseos formaban una comunidad judía que existió hasta el segundo siglo d.C. y ellos mismos atribuían su origen al período de la cautividad en Babilonia (587 al 536 a.C.). Pero otros situaban su origen durante la dominación persa (560 a.C.), e incluso se consideraban sucesores de los hadishim, palabra que significa devotos. Se definieron como partido durante la revuelta de los Macabeos contra los invasores seléucidas (167 al 165 a.C.).

Los fariseos eran los puristas religiosos que se concentraron en el control de los asuntos relacionados a la religión judía, más que en sus temas políticos. Los fariseos lograron que sus interpretaciones religiosas fueran aceptadas por la gran mayoría de los judíos, por lo cual, tras la caída del Templo de Jerusalén, ellos tomaron el control del judaísmo oficial y, con ello, transformaron el culto.

El más alto representante del judaísmo era el Sumo Sacerdote, cargo que después de la destrucción del Templo se volvió innecesario, pasando entonces el culto religioso a la Sinagoga, que por ello se denominó desde entonces beit knéset o casa de reunión. De los antiguos fariseos surgió la línea rabínica ortodoxa de los Doctores de la Ley, que fue la que redactó el Talmud.

Su preocupación suprema era la fiel observancia de la Ley y de las tradiciones judías en cada detalle. Si los juzgamos por estas normas, podríamos considerarlos como judíos modelo. Por ello se mantenían lo más apartados posible de los demás ciudadanos: no podían comer con quien no fuera fariseo, puesto que el alimento que consumían podría no haber sido diezmado; es decir, pudiera no habérsele ofrecido la décima parte a Yahvé.

Quizás inevitablemente, esta política de separación les llevó a desdeñar a los demás mortales al considerarles como de categoría inferior a la de ellos, y además les condujo a asumir una actitud santurrona que ha hecho que el término fariseo se considere una palabra de reproche en la actualidad. Esta arrogancia, combinada con un seco legalismo que ponía que ponía la exacta observancia ritual por delante de la misericordia y del amor por los demás humanos, les hizo entrar en conflicto con Jesús, quien no puso en duda la ortodoxia de ellos sino el orgullo y el modo falto de amor con que la sustentaban. A causa de ello Jesús no dejó de catalogarlos como hipócritas delante del pueblo judío (Mateo 23:13-31) por cuanto sus acciones estaban muy lejos de sus palabras.

La influencia de los fariseos estaba fuera de toda proporción con su número, que raras veces era grande. Los fariseos fueron quienes establecieron las líneas para el desarrollo del judaísmo después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Aseguraron un constante énfasis en la piedad individual y estrictas normas éticas, así como su bien conocido y rígido legalismo. Eran respetados, si no amados, por los demás judíos.

2.- Los Saduceos

Los saduceos eran el otro partido principal en tiempos de Jesús, a pesar de que en aquel entonces su influencia estaba en declive. Podría ubicarse su origen como partido político en el siglo II a.C. y su desaparición en el siglo II d.C. Caifás, el Sumo Sacerdote responsable del enjuiciamiento y de la sentencia a Jesucristo, era saduceo. Flavio Josefo, el historiador judío-romano del siglo I d.C., dijo de ellos que eran un grupo belicoso cuyos seguidores eran de clase rica y poderosa, y que se les consideraba groseros en sus interacciones sociales.

Etimológicamente el término saduceo proviene del hebreo tsedduquim, también conocidos como zadokitas. Son los descendientes del Sumo Sacerdote Sadoq, de la época de Salomón (1011 a.C. al 931 a.C.), cuyo nombre significa justicia o rectitud, por lo que la palabra saduceos puede interpretarse como justos o rectos.

El origen de los saduceos se remonta a la protesta de muchos sacerdotes cuando en el año 175 a.C. se interrumpió el ejercicio y la sucesión legal del Sumo Sacerdote en el Templo de Jerusalén. Entonces el cargo fue comprado al rey seléucida Antíoco V Epífanes (215 a.C. al 176 a.C.) y lo usurpó Jasón, hermano de Onías II y legítimo Sumo Sacerdote (2ª. Macabeos 4:7-20). La venta del puesto de Sumo Sacerdote recayó luego en Menelao, hermano del administrador del Templo, quien logró derrotar a Jasón (2ª. Macabeos 4:24-26). El comercio del más alto cargo religioso tuvo como colofón la sustitución de las costumbres judías por las griegas, la imposición del culto a los dioses helénicos, y la persecución de los judíos que seguían fieles a la Ley.

Los saduceos eran los miembros de la clase alta de la sociedad judía de aquella época, por lo que todos los conquistadores buscaron su apoyo para poder someter al pueblo. En otras palabras, los saduceos eran los colaboracionistas que se sometían al poder extranjero, adoptando sus modas y cultura, por lo cual eran odiados por el grupo más extremista, los zelotes. Esta sumisión al poder extranjero les permitía ostentar los cargos públicos más importantes. El Sumo Sacerdote era miembro de este grupo, así como la aristocracia y los principales terratenientes de aquel entonces.

En la época en que vivió Jesús los saduceos se encontraban muy reducidos en su poderío, ya que los romanos les habían quitado su poder político y gran parte del religioso, perdiendo con ello su influencia ante el pueblo en manos de los fariseos. Los dominadores romanos incluso se reservaron el poder de elegir a la persona que ocuparía el puesto de Sumo Sacerdote.

La postura religiosa de los saduceos era muy conservadora, hasta el punto de negarse a aceptar cualquier revelación aparte de los Cinco Libros de Moisés, desde el Génesis hasta el Deuteronomio. De este modo rechazaban las ideas religiosas más novedosas, tales como la creencia en la inmortalidad del alma, la resurrección, los ángeles y los demonios, ideas que eran promovidas por los fariseos (Marcos 12:18 y Hechos 23:8). Según el historiador Flavio Josefo, no aceptaban tampoco la predestinación y enfatizaban el libre albedrío humano para poder elegir entre el bien y el mal.

Asimismo los saduceos rechazaban la interpretación de los rabinos sobre la Torá, y se les presenta negando que nada de la Biblia hebrea era válido, sino solamente la Torá, la cual los saduceos la interpretaban literal y rigurosamente en materias que la misma cubre directamente, rechazando con ello las tradiciones rabínicas o las leyes orales que mitigaban los más duros castigos. Los saduceos insistían en la ejecución literal de la ley de la venganza aplicando aquello de ojo por ojo y diente por diente.

Además sostenían que Yahvé premiaba a los hombres buenos en vida, por lo que ellos, al ser ricos, se consideraban el pueblo bueno. Su filosofía era totalmente materialista, liberal y mucho más mundana que la de los demás grupos.

3.- Los Escribas

El término escriba procede del latín scriba y del hebreo so-fer, que se traduce como secretario, escribano o copista, y alude a una persona instruida. En efecto, en los días del sacerdote Esdras (538 a.C. al 432 a.C.) se empezó a reconocer a los escribas o soferim como un grupo diferenciado. Eran los copistas de las Escrituras hebreas, muy cuidadosos en su trabajo, y a quienes les aterraban los errores.

Pero con el transcurso del tiempo se hicieron extremadamente meticulosos, hasta el punto de que no solo contaban las palabras copiadas, sino incluso las letras, ya que la lengua hebrea sólo contaba con consonantes hasta varios siglos después de Cristo, y omitir una sola letra cambiaría con facilidad el sentido de una palabra. El simple hecho de escribir una palabra de memoria sin haberla pronunciado antes, se consideraba un pecado grave. Se dice que los escribas religiosos limpiaban con gran meticulosidad su pluma antes de escribir la palabra Elohim (Dios) o Adonai (Señor).

Sin embargo, a pesar de este cuidado extremo para evitar errores involuntarios, con el transcurso del tiempo los escribanos o soferim empezaron a tomarse libertades al introducir cambios en el texto, como fue el caso de 134 pasajes en el texto hebreo primitivo a fin de que se leyese Adho-nái en lugar de YHWH y en otros pasajes se utilizó como sustituto de la palabra Elo-him. Muchos de los cambios que hicieron los escribanos se debieron a un espíritu supersticioso en relación con el nombre de Dios, y también para evitar antropomorfismos; es decir, dar a Dios atributos humanos.

En un principio los sacerdotes eran a su vez escribas (Esdras 7:1-6). Sin embargo se dio mucha importancia a que todos los judíos tuvieran conocimiento de la Ley. Los que estudiaron y tuvieron buena formación consiguieron el respeto del pueblo y con el tiempo estos eruditas, muchos de los cuales no eran sacerdotes, formaron un grupo independiente. Por ello en tiempos de Jesús la palabra escribas designaba una clase de hombres a quienes se había instruido en la Ley, por lo cual se les mencionaba como Maestros de la Ley o versados en ella (Lucas 5:17 y 11:45).

Por lo general los escribas pertenecían a la secta religiosa de los fariseos, pues este grupo reconocía las interpretaciones o tradiciones de los escribas que, con el transcurso del tiempo, habían llegado a ser un laberinto desconcertante de reglas minuciosas y técnicas. La expresión escribas de los fariseos aparece varias veces en las Escrituras (Marcos 2:16, Lucas 5:;30, Hechos 23:9). Sin embargo algunos escribas pertenecían al grupo de los saduceos, los cuales creían sólo en la Ley escrita, mientras que los escribas fariseos defendían con celo tanto la Ley como las tradiciones orales que se habían ido acumulando.

La gente respetaba a los escribas llamándolos Rabí, que significa mi grande y mi excelso. Era un título de respeto que se usaba para dirigirse a los Maestros, el cual se le aplica a Cristo en varios versículos del Nuevo Testamento.

Jesús condenó a los escribas judíos, principalmente a los fariseos, porque habían hecho añadiduras a la Ley de Moisés y también habían ideado subterfugios para burlarla convirtiéndola en una carga para la gente al saturarla con sus añadiduras. Además, como clase, no le tenían ningún respeto a la gente ni deseos de ayudarla. Amaban los aplausos de los hombres y los títulos altisonantes. Su religión era sólo una fachada, un ritual que cubría su hipocresía. Jesús mostró lo difícil que sería para ellos el poder obtener el favor de Dios debido a su actitud y a sus prácticas, al decirles: “Serpientes, raza de víboras, ¿cómo vais a escapar de la condenación de la Gehena?” (Mateo 23:1-33).

Los escribas no solo eran responsables como rabinos de las aplicaciones teóricas de la Ley y de la enseñanza de ésta, sino que también poseían autoridad judicial para dictar sentencias en tribunales de justicia y en el Sanedrín (Mateo 26:57, Marcos 15:1). No recibían ningún pago por juzgar y la Ley prohibía los regalos o sobornos, por lo que es posible que fueran remunerados únicamente por enseñar la Ley. Esto puede interferirse de las palabras que dijo Jesús cuando advirtió a la gente sobre la avaricia de los escribas, comparándolos con el asalariado a quien no le importaban las ovejas (Marcos 12:38-40, Juan 10:12-13).

4.- Los Esenios

Los esenios eran los miembros de un movimiento judío establecido en el año 165 a.C. tras la revuelta de los Macabeos, y cuya existencia hasta el 68 d.C. está documentada por distintas fuentes. Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo ocurrido en la época de la dominación seléucida (197 a.C. al 142 a.C.).

Durante mucho tiempo los esenios fueron únicamente conocidos por las referencias de autores antiguos, tales como Plinio el Viejo, Flavio Josefo, Filón, Dión Crisóstomo, Hipólito de Ostia y Epifanio de Constancia, quienes los describieron como un grupo de ascetas que vivían aislados en las cuevas de Qumrán bajo el mando de un líder al que denominaban Maestro de Justicia, aunque también una importante comunidad esenia vivía en Jerusalén, en cuyas murallas los arqueólogos han encontrado la Puerta de los esenios. Los integrantes de la comunidad esenia le dieron el nombre de Damasco al lugar que ocupaban en Qumrán, junto al Mar Muerto.

Si alguien deseaba se miembro activo de dicha comunidad esenia debía ser instruido como tal, aceptado y luego pasar dos años de prueba antes de su ingreso definitivo. A quienes lo lograban se les exigía una vida entera de estudio de la Ley, además de humildad y disciplina. Sus bienes pasaban a ser parte común de toda la comunidad, y los frutos de su trabajo personal basado principalmente en labores agrícolas, ingresaban en un fondo común y se distribuían según las necesidades de cada uno, auxiliando además a pobres, viudas, huérfanos y mujeres de edad avanzada, así como a personas que estaban de paso por el lugar, aunque no fuesen integrantes de la comunidad esenia.

Según parece, Juan Bautista perteneció a esta secta, y quizás el propio Jesús fue muy cercano a dicha comunidad en la época en que aún no había iniciado su ministerio. Algunos historiadores asocian también a Pablo de Tarso con alguna forma de relación con los esenios. En cualquier caso, en los rollos y manuscritos hallados en Qumrán hay múltiples puntos de contacto con el mensaje cristiano.

Nota: Si desea profundizar más en este tema de los esenios, puede consultar el trabajo que sobre los mismos se encuentra en el blog afabrag.obolog.com bajo el título de “Los esenios y los manuscritos de Qumrán” ingresado el 21 de diciembre del 2011.

5.- Los Zelotes

Mientras los fariseos y los saduceos trataban de acomodarse de la mejor forma posible al dominio romano, y los esenios de Qumrán esperaban la intervención divina para librarlos de dicha dominación, otros judíos buscaba la liberación en una forma más activa: los zelotes, un movimiento político-nacionalista en el Israel del siglo I d.C., fundado por Judas el Galileo junto con el fariseo Zadoq poco después del nacimiento de Jesús.

Los zelotes fueron la facción más violenta del judaísmo de su época, enfrentados a menudo con fariseos y saduceos a quienes acusaban de tener celo por el dinero. Debido a ello el vocablo zelote o zelota ha pasado a ser en varios idiomas sinónimo de intransigencia o de radicalismo militante.

Algunos historiadores los consideran como uno de los primeros grupos terroristas de la historia, ya que utilizaban el homicidio de civiles, quienes a su entender colaboraban con los invasores romanos, para disuadir a los demás de hacer lo mismo. Dentro del movimiento zelota había una facción radicalizada conocida como los sicarios, quienes se distinguían por su particular virulencia y sectarismo.

El objetivo de los zelotes era el de una Judea independiente del Imperio Romano mediante la lucha armada, tal como sucedió desde el año 66 d.C. hasta el 73 d.C., durante cuya época controlaron la ciudad de Jerusalén hasta que fue tomada nuevamente por las tropas romanas, quienes destruyeron el Templo en el año 70 d.C., invadieron posteriormente la colonia esenia de Qumrán, y después ocuparon la fortaleza de Masada, el último refugio zelote, tras el suicidio colectivo de sus defensores.

Judas el Galileo fue recordado por sus acciones en la época del primer censo en Judea y por el asalto a la guarnición romana de Séforis. También posiblemente el preso Barrabás era zelote, a quien la muchedumbre prefirió que liberaran en lugar de Jesús (Marcos 15:7, Lucas 23:18).

Uno de los discípulos de Jesús, elegido por Él mismo como apóstol, provenía del movimiento zelota pues es designado inequívocamente como Simón el Zelota en los Evangelios (Lucas 6:15). En realidad el apóstol Simón perteneció a la comunidad zelota antes de unirse al grupo de discípulos de Jesús.

Muchos estudiosos y exégetas bíblicos consideran que Jesús fue rechazado por la comunidad judía como una actitud de desengaño respecto a Él por haberse revelado como un líder espiritual, ya que Él prometía una liberación más allá de este mundo, en lugar de hacerlo como un líder que liberara a los judíos de la opresión romana, tal como pretendían los zelotes.

En efecto, la mayoría del pueblo judío esperaba una victoria sobre los romanos y con ello una independencia política, lo cual no era la misión de Jesús. Pero Él vino a un pueblo que realmente nunca esperaba la clase de liberación que les ofrecía Jesús, aunque esperaban la consolación de Israel (Lucas 2:25). Sin embargo, ninguno de ellos esperaba que esta liberación y consolación llegara por la vía de la cruz, y aún muchos nunca lo comprendieron.

A menudo los judíos de aquella época se han visto acusados injustamente de un rígido exclusivismo. En realidad y particularmente en la época de la Diáspora o Dispersión, reconocieron su misión ante los gentiles y hubo un sincero esfuerzo por ganar convertidos,

Aceptar la religión no era un asunto liviano para un gentil. Debía aceptar la circuncisión y el bautismo, y estar de acuerdo en guardar toda la Ley de Moisés en cuanto a las prescripciones rituales. Quienes lo aceptaban eran denominados prosélitos.

Muchos más fueron atraídos por la fe monoteísta y la estricta moralidad del judaísmo, que contrastaba con el politeísmo decadente de Roma. Estaban dispuestos a identificarse con la fe y los ideales de los judíos, pero no llegaban al compromiso total de los prosélitos. Estos simpatizantes, muchos de ellos ricos e influyentes, se conocen en el Nuevo Testamento como los que temían a Dios o los devotos (Hechos 13:26).

Agustín Fabra

sábado, 7 de febrero de 2015

La vida religiosa judía en tiempos bíblicos

LA VIDA RELIGIOSA


Entre el final del Antiguo Testamento y comienzos del Nuevo, hubo un marcado desarrollo de la vida religiosa formal de los judíos. El culto regular se celebraba ahora en la Sinagoga local, práctica que nació en los días del Exilio, cuando no había Templo. El rabino principal de la Sinagoga era elegido por los ancianos del pueblo.

La vida religiosa de Israel estaba centrada primero en el Tabernáculo y luego en el Templo, y se regía por los reglamentos que imponía la Ley con respecto a las ofrendas y los sacrificios, así como acerca de las grandes festividades anuales.

Las seis grandes festividades anuales eran las siguientes:

La primera del año era la de Purim o de las suertes, celebrada en torno a nuestro primero de marzo en conmemoración de la liberación de los judíos de manos de Hamán, según narra el libro bíblico de Esther. La segunda era la Pascua, celebrada el 14 de Nisán, cerca de nuestro inicio de abril, en memoria de la liberación de los israelitas de la esclavitud de Egipto. Su importancia era tal que los romanos solían liberar un preso en esa fecha, de acuerdo a la voluntad del pueblo, como fue el caso de la liberación de Barrabas.

A continuación de la Pascua, y en asociación con ella, tenía lugar la celebración de la Fiesta de los Panes sin levadura, con una duración de siete días seguidos.

En tercer lugar los judíos celebraban la festividad de Pentecostés, que tenía lugar cincuenta días después de Pascua, cerca del final de mayo. Se conmemoraba en ella la entrega de la Ley a Moisés, así como la siega del grano del que se ofrecía en el Templo.

A continuación nos encontramos con el Día de la Expiación, que en realidad consistía más en un ayuno que en una fiesta. Era el único día en que el Sumo Sacerdote podía entrar en el Santísimo para ofrecer incienso y rociar la sangre de los sacrificios. Tras realizar estos actos se soltaba un macho cabrío al desierto que llevaba, simbólicamente, la culpa de la nación, y se sacaban fuera de la ciudad los restos de los animales sacrificados en holocausto. Durante el día se ayunaba y oraba de manera especialmente solemne.

Cinco días después tenía lugar la fiesta de los Tabernáculos o Cabañas, cercana a nuestro primero de octubre. Se conmemoraba con ella la protección de Dios sobre Israel mientras vagó por el desierto a la salida de Egipto y servía asimismo para dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas durante el año. Durante esta festividad era costumbre que la gente viviera en cabañas improvisadas, situadas a no más de una jornada de sábado de Jerusalén, en recuerdo de la experiencia pasada por Israel. Los dos actos religiosos principales eran el derramamiento de una libación de agua, realizada por un sacerdote usando una jarra de oro con agua del Estanque de Siloé, y la iluminación del Templo mediante cuatro enormes lámparas que se situaban en el patio de las mujeres.

Finalmente nos encontramos con la Fiesta de la Dedicación, aproximadamente a mediados de nuestro mes de diciembre, y que conmemoraba la restauración y rededicación del Templo realizada por Judas Macabeo. Durante esta fiesta era común leer los libros I y II de los Macabeos.

Monografias.comEL TEMPLO Y LA SINAGOGA

En algunos de los servicios de Templo, como en las festividades del Ano Nuevo judío (Rosh Hashana) y el Día del perdón (Yom Kipur) se escucha el sonido de shofar en el momento de los rezos.

El servicio seguía un modelo guiado por las oraciones y lecturas de la Ley y de los Profetas. Luego seguía el sermón y un espacio en el cual los hombres podían hacer preguntas al Rabino. Detrás del pulpito había un recinto cerrado con una cortina, donde se encontraba el Arca de los rollos sagrados que sólo los doctores de la Ley podían abrir. Los lectores se sentaban entre el recinto y el pulpito, de cara a la congregación, junto con los principales maestros, quienes se sentaban en asientos levantados conocidos como Cátedras de Moisés.

Cuando era posible se hacía una visita al Templo de Jerusalén, el cual había sido ya reconstruido por Herodes. El Templo seguía la estructura básica del de Salomón, pero de dimensiones mucho más grandes. Básicamente era un recinto abierto y vasto, dividido en atrios por una serie de murallas. Los no judíos estaban limitados al atrio o patio exterior, que también servía de acceso desde y hacia la ciudad, así como también era usado a modo de mercado de ganado y de cambio de dinero.

Los judíos podían entrar a los atrios centrales y observar los sacrificios desde un atrio cercano al de los sacerdotes, pero las mujeres se mantenían a distancia, en su propio atrio. El sacerdote podía considerarse afortunado cuando le concedían el permiso, una vez en toda su vida, para ofrecer incienso en el lugar santo, el edificio más recóndito de recinto del Templo.

sábado, 24 de enero de 2015

Clases sociales y vida laboral judía en tiempos bíblicos



En el aspecto socio económico, en la época de Jesús por lo general no existía la clase media. Sólo habían dos estratos sociales, sin tomar en cuenta a los esclavos: los ricos y los pobres.

Los ricos eran pocos en número, pero muy poderosos. Eran conservadores en temas religiosos y también en los asuntos políticos. Generalmente pertenecían al grupo de los saduceos, quienes eran los grandes comerciantes y terratenientes. Varios de ellos eran ancianos, miembros del Sanedrín.


Los sacerdotes jefes de familia eran integrantes de la aristocracia de Jerusalén, y pertenecían a unas dieciséis familias aproximadamente. Era gente muy rica, con los grandes ingresos y poder que producía una religiosidad y culto montados en relación al Templo. Eran además los principales administradores del tesoro, y esta administración llevaba un dominio usufructual, pues se aprovechaban de todas sus rentas. También las familias de los Sumos Sacerdotes se encontraban entre las más ricas del país.

Sin embargo, la mayor parte de la población estaba compuesta por gente pobre, entre quienes se encontraban:

Jornaleros: Asalariados que ganaban el sustento con su trabajo. Se les pagaba un denario más la comida, por cada día de trabajo de sol a sol.

Escribas: No tenían un oficio concreto ni ejercían el comercio. Como la enseñanza de la Ley debía ser gratuita, estos escribas eran generalmente pobres y vivían de las ayudas que recibían de sus seguidores, de la hospitalidad espontánea que les ofrecían, y de las invitaciones a tomar parte en los banquetes celebrados en otras casas. El Evangelio dice acerca de ellos: “Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes, y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa” (Marcos 12:38-40).

Esclavos: La mayoría de ellos estaban en el palacio de Herodes y venían a ser como criados domésticos no libres. Los judíos solo podían ser esclavos durante seis años, y si el dueño no era judío, el esclavo debía ser rescatado por sus parientes. El servicio de esclavo no era considerado deshonroso; inclusive el jornalero vivía de forma mucho más insegura que el propio esclavo.

Mendigos: Jerusalén era ya en tiempos de Jesús un centro de mendicidad. Los mendigos se concentraban en torno al Templo y vivían de la limosna de la gente piadosa. La limosna era una de las tres prácticas fundamentales de la piedad judía, junto con la oración y el ayuno.

‘Am ha’aretz’: Así se denominaba al pueblo de la tierra, los campesinos, quienes eran considerados por los sacerdotes como ignorantes de la Ley e incapaces de cumplirla.

La clase media prácticamente no existía, y la poca que había estaba concentrada en Jerusalén. Pertenecían a ella pequeños comerciantes, artesanos propietarios de sus talleres, y los dueños de las hospederías de Jerusalén.

LA ALIMENTACION

La familia campesina tenía que trabajar arduamente para poder vivir. El hombre labraba el campo mientras que la mujer y los niños se encargaban de los quehaceres domésticos, sacando agua del pozo del pueblo antes de que calentara el día, con un balde hecho de cuero de cabra o en tinajas.

Luego escogían la semilla para eliminar así cualquier partícula contaminada. Mientras algunas semillas eran colocadas en una lamina de metal caliente, la mayor parte se trituraba en el molino de mano y se formaban tortillas que eran cocidas en hornos de barro. El pan crecía en tamaño al añadirle parte de una masa con levadura, preparada el día anterior.

LA VESTIMENTA

La vestimenta estaba condicionada por el clima. Se usaban mantos largos y holgados para mantenerse fresco, pero el tipo de tela lo determinaba la riqueza y el estatus social de cada persona.

El campesino usaba un delantal o una túnica, y manto. La túnica del hombre era blanca y llegaba hasta la rodilla, de manera que para trabajar o correr había de recogerla alrededor de la cintura, lo cual se conocía como ceñirse los lomos. La túnica de la mujer era parecida, pero más adornada y colorida. El manto externo era largo y de lana, con franjas alternadas de tonos color café, partido desde los hombros hasta los brazos.

Como la mayoría de los telares judíos median tan solo un metro de ancho, se cosían juntos dos pedazos de tela para así poder lograr la longitud deseada. La túnica inconsútil de Jesús fue la excepción.

Los ricos podían darse el lujo de poseer telas teñidas en brillantes colores, y usaban una chaqueta corta encima de la túnica. A menudo la ropa era la señal de la profesión de la persona.

El calzado del pobre, si lo tenía, era una suela de cuero atada al tobillo por una faja que pasaba entre los dedos de los pies. Si se era más pudiente podía usarse zapatillas de cuero.

Como había que proteger del sol la cabeza, se usaba un turbante o una tela cuadrada sujetada a la cabeza con un cordón.

Los pobres no tenían qué ponerse para dormir. Simplemente se aflojaban el cinturón y se envolvían en el manto.

VIDA LABORAL

Los israelitas vivían principalmente como una comunidad agrícola, por lo cual su trabajo se relacionaba básicamente con la agricultura, o con algún tipo de trabajo manual artesano domestico común.

Había cuatro tipos de trabajos básicos en la época de Jesús que eran llevados a cabo por la gente sencilla:

Agricultura: Era la ocupación más importante. Cuando las lluvias tempranas del otoño suavizaban la tierra se hacían eras con un sencillo arado de madera tirado por un buey. La semilla se esparcía a mano y las lluvias tardías de la primavera producían la cosecha.

Para cosechar se arrancaba la planta de cuajo, o si no, se cortaban los tallos con una hoz de madera en cuyo filo había aristas cortantes. Se llevaba el grano a un piso duro de tierra nivelada, llamado desgranador, en donde por las pisadas de los bueyes se separaba el grano de la paja.

Cuando soplaba la brisa de la tarde se aventaba el grano con un gran tridente. El viento se llevaba la paja liviana, que posteriormente era recogida y amarrada para servir de combustible en los hornos caseros. Se finalizaba la tarea mediante el uso de una pala, que también removía el polvo. Luego el grano puro se medía y se empacaba para su uso o venta.

Otras cosechas importantes eran las uvas, las aceitunas y los higos. Las uvas se pisaban en un lagar y se fermentaba el jugo para preservarlo y elaborar posteriormente el vino. Las aceitunas se majaban también para elaborar el aceite, elemento indispensable para la cocina, las lámparas, la medicina y la limpieza.

Pesca: En tiempos del Antiguo Testamento se pescaba poco y, además, los israelitas no eran buenos marineros, de manera que la pesca se limitaba a unos pocos ríos y lagos, en especial el lago de Galilea.

Pero ya en tiempos de Jesús florecía la industria pesquera en Galilea. En el lago abundaba la pesca, de tal manera que era posible atrapar los peces con solo lanzar un círculo con pesas, o bien una red desde la ribera y luego recogerla hacia la playa. El procedimiento más corriente era el de suspender entre dos barcas una red barredera con pesas abajo y corchos por encima, atrapando así el pescado en un círculo de redes en medio del lago, o si no arrastrándolo hacia la playa para atraparlos en los bajíos. Parte de la pesca se vendía enseguida y el resto se salaba para su conservación.

También se pescaba con arpón y aún con canas y cuerdas. La tarea podía ser peligrosa porque a menudo se levantaban tormentas sin previo aviso, las cuales eran causadas, la mayoría de las veces, por los vientos fríos que bajaban de las laderas nevadas del Monte Hermón, o en otras ocasiones por las corrientes de agua caliente provenientes del lago, que se mezclaban con el aire fresco que cruzaba las colinas cercanas al Mediterráneo.

Pastoreo: Desde los primeros tiempos el trabajo de pastoreo era también muy importante. Como el pastor tenía que alimentar y también proteger a su rebaño, viajaban largas distancias, especialmente durante el caluroso verano.

Todas las noches debía contar el rebaño y se acostaba en la puerta del corral, a la que denominaban la puerta de las ovejas. Debía mantener una vigilancia constante por razón de los animales salvajes que aparecían en los bosques del Valle del Jordán, especialmente chacales y leones.

El pastor normalmente tenía a su cargo un rebaño mixto de cabras y ovejas. A las cabras tenía que arrearlas, pero las ovejas iban detrás del pastor. Tanto la lana como el pelo de la cabra se usaban para fabricar ropa. Además las cabras también daban leche, y juntamente con el queso y la carne, tanto de ovejas como de cabras, se convirtió en una importante fuente de ingresos para el pastor.

Artesanía: Aún en tiempos primitivos se practicaba todo tipo de artesanía doméstica.

El carpintero fabricaba y reparaba implementos agrícolas tales como arados, rastrillos y desgranadores, y también elaboraba los muebles básicos del hogar. Pero había poca madera, ya que no abundaban los árboles en aquella zona.

El albañil sacaba la piedra caliza que constituye la base del suelo de Palestina, dándole la forma necesaria para las construcciones.

El alfarero usaba la arcilla para crear utensilios caseros, para lo cual empleaba un torno manual o que funcionaba con los pies, y un horno primitivo.

El curtidor también tenía una ocupación importante, pero trabajaba fuera del pueblo, junto a algún rio, por motivo del olor. Allí elaboraba sandalias, cinturones y también los odres de cuero de cabra que se usaban para transportar agua, vino o aceite.