sábado, 4 de agosto de 2018

El templo de Salomón II

Resultado de imagen de templo de salomónLa casa de Dios era de forma rectangular, de sesenta codos de largo de este a oeste por veinte codos de ancho y treinta de alto (1 Reyes, 6, 2; 2 Crónicas, 3, 3). Éstas eran las dimensiones interiores que no incluían el espesor de los muros, como lo demuestran numerosos textos.

Este espacio estaba dividido en dos habitaciones de desigual tamaño. La primera, el hekal, o Santo (ver plano, fig. 1) era de cuarenta codos de largo por veinte de ancho. Se entraba por el extremo este por una puerta cuadrada (1 Reyes, 6, 33), de diez codos de anchura (Ezequiel, 41, 2). El marco era de madera de acebuche, con dos puertas de madera de ciprés. 

Cada puerta se subdividía verticalmente en dos hojas que se plegaban por medio de bisagras (1 Reyes, 6, 33,34). Al otro lado del departamento había una puerta de forma pentagonal (1 Reyes, 6, 31) con una abertura de seis codos a través de un tabique de dos codos de espesor (Ezequiel, 41, 3-4). Se abría al debir, o Santo de los Santos, una habitación que medía veinte codos por lado. 

Las dos puertas de madera de acebuche en la puerta se abrían hacia el este y se mantenían siempre abiertas para permitir el paso del aire puro y que el humo del incienso entrara en el interior, pero un velo de lino en violeta, púrpura y escarlata, bordado con querubines, ocultaba siempre el Santo de los Santos (2 Crónicas, 3, 14), al que entraba sólo el sumo sacerdote una vez al año. En las puertas de las dos entradas Salomón hizo que se labraran figuras de querubines, palmeras y capullos abiertos revestidos de oro (1 Reyes 6, 32,35). Las paredes del debir y del hekal estaban forradas con planchas de cedro adornadas con calabazas y flores labradas en relieve y profusamente recubiertas de oro. Dentro del debir incluso el suelo de madera de abeto estaba cubierto con planchas de oro fino y el frente estaba cerrado con cadenas del mismo metal (1 Reyes, 6, 15).

Todo el edificio, incluyendo el Santo de los Santos que constituía la parte principal, era de treinta codos de alto. Ahora bien, como el interior del debir era de sólo veinte codos de alto debe haber habido encima de él un espacio de diez codos. La altura del Santo no se indica en la Biblia, pero hay mención de “cenáculos” o cámaras superiores (2 Crónicas, 3, 9); de ahí se infiere que el Santo debe haber sido de la misma altura que el debir y como él haber tenido encima una cámara de diez codos de alto.

El mismo texto nos informa que estas cámaras superiores estaban ricamente adornadas como las de abajo y hay poca duda de que el Tabernáculo se conservaba en la amplia cámara superior (3 Reyes, 8, 4; Crónicas 5, 5) y en la inferior reliquias y recuerdos de la vida en el desierto.

Enfrente del hekal estaba el vestíbulo o pórtico ulam, en griego pronaos, de la misma longitud que el templo pero de diez codos de profundidad sólo (1 Reyes, 6, 3); era un especie de torre majestuosa, que recordaba los pilones de los templos egipcios y que tenía como ellos un amplio corredor sin puertas. El 2º Libro de las Crónicas (3, 4) afirma que su altura era de ciento veinte codos. Pero un pórtico seis veces más alto que largo estaría tan fuera de proporción que muchos exegetas se inclinan a reducir esta cifra a sesenta codos, la altura del pórtico del Templo de Zorobabel. Según Ezequiel los muros eran de seis codos de espesor.

Resultado de imagen de templo de salomónA lo largo de los otros tres lados del santuario se alzaba un edificio dividido en tres pisos (1 Reyes, 6, 5-6), teniendo cada piso treinta habitaciones [Ez., 12, 6; Ant. Jud., VIII, III, 2]. La casa de Jahveh era tan sagrada que no se permitía que las vigas de cedro que soportaban los techos de las habitaciones laterales se fijaran a las paredes del Templo; de ahí que en los muros del Santo y del Santo de los Santos hubiera tres huecos en los que descansaban los extremos de las vigas. Así, las cámaras inferiores eran de cinco codos de anchura, las del primer piso de seis codos y las del segundo de siete. Cada piso tenía cinco codos de alto.

La entrada era por una puerta que abría al sur (1 Reyes 6, 6-8); Ez. (12, 2) menciona otra al norte, lo que sería muy natural. La subida de un piso a otro se hacía por medio de una escalera de caracol, y es muy probable que se accediera a las cámaras superiores, o cenáculos, por uno de los pisos del pórtico. En estas estrechas celdas de bajo techo se conservaban los archivos, el tesoro público, los accesorios de culto y las vestimentas sagradas (1 Reyes, 8, 4; 2 Crónicas, 5, 5). De esta manera el Santo y el Santo de los Santos estaban completamente rodeados por imponentes estructuras.

El Templo estaba cubierto con una techumbre formada por vigas y tableros de cedro (1 Reyes, 6, 9). Cualquier superficie amplia que descansa sobre una armazón en vez de sobre arcos de albañilería es inestable y no puede evitar las filtraciones por la lluvia; de ahí que sea nuestra opinión que los techos del templo de Salomón serían inclinados, y los tableros cubiertos con amplias losas. Por lo demás, algunos autores consideran que eran planos.

El piso superior del Santo de los Santos, las numerosas habitaciones pequeñas del edificio adyacente, como también el pórtico, estaban provistos de ventanas que tenían fijadas rejas de madera, de las que se hace mención en el texto (1 Reyes, 6, 4). Las paredes del hekal tenían aberturas similares al norte y al sur, al menos en la parte inferior, pero la situación de estas ventanas apenas permitía la entrada de luz en la amplia cámara, que, además, estaba iluminada día y noche por numerosas lámparas. Las ventanas estaban pensadas más bien para permitir la circulación de aire puro y la salida del humo de incienso a las habitaciones laterales. El Santo de los Santos parece no haber tenido ventanas y estaba siempre rodeado de oscuridad (1 Reyes, 8. 12).

sábado, 28 de julio de 2018

El templo de Salomón I

Templo de Jerusalén.jpgPor orgullo David había ordenado el recuento de su pueblo, en castigo de lo cual Dios diezmó a los iraelitas con una epidemia. Un día el rey vio cerca de la era de Ornán (Areuna) el jebuseo un ángel que estaba a punto de herir a la gente de la ciudad, después de lo cual David se humilló ante el Señor, quien le perdonó y detuvo la plaga. El rey se apresuró a comprar la propiedad del jebuseo por cincuenta siclos de plata y construyó un altar en la era, sobre el cual ofreció holocaustos y ofrendas de paz (2 Samuel, 24).

Esta colina, que es el Monte Moria (2 Crónicas 3,1) del Génesis (22,2) estuvo desde entonces destinada a ser el emplazamiento del Templo de Yahveh, para el que David había amasado ya grandes tesoros, pero cuya construcción se reservaba a Salomón. Como hasta entonces los hebreos no habían cultivado las artes, Salomón se dirigió a Hiram, rey de Tiro en Fenicia, para conseguir constructores y obreros hábiles en la piedra, metal y la madera de cedro y ciprés del Líbano. Tras siete años y medio de trabajo, el rey pudo dedicar solemnemente el templo del Dios verdadero. 

Junto al recinto sagrado construyó después grandes edificios, entre los cuales la Biblia hace mención especial del palacio del rey, el de la reina, hija del Faraón, la casa del bosque, el pórtico del trono y el de las columnas.

El Monte Moria, que se extiende de norte a sur, es un largo espolón o promontorio, lindando al norte con el Monte Bezetha y limitado al este y al oeste por dos estrechos valles que se juntan en su extremidad sur. Entre sus dos empinados declives la cima de la colina sólo permite un estrecho espacio para edificaciones, y para asegurar un adecuado emplazamiento para el Templo, los patios, y los palacios reales se construyó una plataforma levantando muros de sostén de bellas piedras cuidadosamente labradas que medían ocho o diez codos (1 Reyes 5,17; 7,9-10). Según la tradición judía el Templo estaba en el punto más alto del Monte Moria, mientras que las habitaciones reales se construyeron al sur de su recinto y en un nivel más bajo.

Se admite generalmente que la “roca sagrada” en el centro de la Mezquita de Omar constituía la base del altar de los holocaustos en el Templo de Jerusalén. En esta colina, según una antigua tradición, Abrahám se dispuso a sacrificar a su hijo Isaac; aquí, junto a la era de Ornán, el ángel exterminador volvió a guardar su espada en su vaina; y en esta era, que según la costumbre estaba situada en el punto más alto, erigió David un altar al Señor.

Si esta roca prominente fue constantemente preservada en las diversas reconstrucciones de la plataforma debe haber sido por sus asociaciones. Además, se corresponde con todos los requisitos del Éxodo (20,24 y s.) para el altar de los holocaustos. Es una roca de piedra caliza, sin labrar e irregular, de cincuenta y ocho pies de largo por cuarenta y cinco de ancho, y que sobresale tres o cuatro pies por encima del suelo. Además, casi en el nivel superior de su superficie hay un agujero por donde se cree que la sangre y el agua de las abluciones fluía en la cavidad inferior para ser llevada por un conducto subterráneo al valle del Cedrón. La Mishna (Yoma, II,I) afirma que bajo el altar de los holocaustos había un canal de esta clase. Admitido este punto, la “roca sagrada” servirá como señal para descubrir el sitio exacto de la casa de Yahveh, porque esta última se abría hacia el este, enfrente del altar de los holocaustos y consiguientemente al oeste del patio de los sacerdotes que contenía el altar.

Las principales fuentes de información relativas al plano, construcción y adorno del Templo son, en primer lugar 1 Rey. 6,7; luego el relato paralelo de 2 Crón. 3 y 4, que tiende a magnificar inconmensurablemente las dimensiones.

El profeta Ezequiel describió el Templo a la luz de una visión celestial, y aunque su descripción es simbólica concuerda en sus rasgos esenciales con la del Libro de los Reyes; según todas las apariencias describen la casa del Señor tal como la vio mientras realizaba sus tareas sacerdotales.

La información suministrada por Josefo y el tratado Middoth de la Mishná inspira menos confianza; parece basada más bien en el Templo de Herodes que en el de Salomón. En realidad sólo poseemos una breve descripción del primer Templo y los términos técnicos utilizados por la Biblia no son siempre fácilmente inteligibles en los tiempos actuales; de ahí que haya una gran diversidad de opiniones entre los autores que han intentado reconstruir el Templo de Salomón en sus detalles arquitectónicos.

Salomón reprodujo en materiales sólidos y proporciones dobles el Tabernáculo que Moisés había construido en el desierto (Sabiduría 9,8), cuyo entero plano estaba por tanto esbozado (Éxodo, 26, 36). Con respecto al estilo adoptado por los arquitectos fenicios simplemente sabemos que en ese periodo la arquitectura de todos los pueblos semíticos era muy similar a la de los egipcios. Un codo tenía la anchura de seis manos o veinticuatro dedos y era igual a un pie y cinco pulgadas y tres cuartos; la anchura de un codo real era una mano (tres pulgadas) más. El codo menor de seis manos, o veinticuatro dedos, existía en el imperio oriental, pero era algo más largo, al ser igual a un pie y siete pulgadas y un tercio. 

La anchura del codo real era igualmente mayor, siendo igual a un pie y nueve pulgadas y un sexto. Ahora bien a juzgar por las excavaciones hechas en Taanath y Megiddo en Palestina, el codo real de Babilonia, introducido por la larga dominación caldea, era el único en uso en es época (Benzinger, "Hebr. Archaologie", 190). Es probable que en la época de la Cautividad de Babilonia sólo estuviera en uso el codo pequeño, de ahí que el autor sagrado (2 Crón. 3,3) dé las dimensiones del Templo por la “primera medida”, o codo antiguo, y Ezequiel (40,5 y 43,13) añade a cada codo una mano (el antiguo palmo menor, un sexto del codo pequeño) para obtener la longitud dada en el Libro de los Reyes. El codo real babilonio fue por tanto la medida auténtica (Ezequiel, 43, 13) usada en la construcción del Templo de Salomón.







sábado, 21 de julio de 2018

Residencia señorial de la época del rey David

La existencia del reino de David y Salomón en el siglo X a.C. ha recibido un respaldo indirecto gracias a la datación con radiocarbono de una residencia señorial descubierta en las excavaciones de Tel ´Etón, 40 km al suroeste de Jerusalén, a mitad de camino desde Gaza. El descubrimiento fue publicado por Avraham Faust y Yair Sapir en la revista "Radiocarbon", y recogido por la Universidad de Bar Ilan y National Geografic, entre otros.

El edificio es una estructura arquitectónica conocida como casa de cuatro secciones, construida en la parte alta de una colina de al menos dos plantas , ocupando la inferior mas de 225 metros cuadrados. Se encontraron grandes sillares de alta calidad en las esquinas y entradas del edificio y cientos de vasijas y otros hallazgos arqueológicos. Una residencia de ese tipo era frecuente entre los israelitas, pero no entre cananeos o filisteos.

El lugar padeció un gran incendio en el siglo VIII a.C., durante una de las campañas asirias. Lo que se ha descubierto ahora, gracias al estudio con Carbono 14 del suelo y de un depósito inferior, es que el edificio ya estaba construido en el siglo X a.C., justo la época en la que David y Salomón reinaron sobre los reinos unidos de Judá e Israel, que por tanto extendieron sus dominios mucho más allá de las cercanías de Jerusalén.

¿Por qué este hallazgo apoyaría la historicidad de ambos reyes? Lo explican los autores: la datación en esa fecha sugiere que se en esas tierras altas estaba surgiendo un nuevo y prestigioso poder político.

La construcción de semejante residencia en lo alto de una colina, visible desde una gran distancia, además del crecimiento significativo del tamaño de la ciudad en aquella época, demuestran que se produjo un acontecimiento importante. Precisamente la ausencia hasta ahora de construcciones reales en esa zona había sido argumentada por algunos autores para cuestionar el esplendor de la monarquía unificada: David y Salomón habrían sido solo jefes locales con poder en Jerusalén y su entorno.

Se ha calculado con precisión que la última piedra de esa construcción se puso en el año 921 a.C. Por tanto, si justo en esa época se estaban construyendo a tanta distancia de Jerusalén edificios propios de grandes estructuras administrativas, la imagen arqueológica del reino de David y Salomón se aproxima notablemente a la imagen bíblica.

sábado, 14 de julio de 2018

Tumba de Jonás y palacio de Senaquerib

Es “irónico”, explica Matthew Archbold en National Catholic Register, pero el ansia de destrucción de Estado Islámico en Irak ha permitido un hallazgo arqueológico que se suma a otros tantos que demuestran la verocidad histórica de la Biblia, en este caso la historia de Senaquerib.

A principios de junio de 2014, terroristas del Estado Islámico (ISIS, Daesh) tomaron Mosul y comenzaron su oleada de represión contra los cristianos que aún quedaban en la ciudad iraquí y contra los propios musulmanes desafectos, y además ponían en marcha un plan sistematizado de destrucción del patrimonio artístico incompatible con el islam.

Entre los monumentos destruidos figuró una mezquita que alojaba la tumba del profeta Jonás, un lugar que veneran tanto los cristianos como los musulmanes. Las imágenes de su voladura dieron la vuelta al mundo.

Pero desde finales de 2016, el ejército iraquí empezó la liberación de la ciudad, aún no completada pero que ya ha permitido el regreso de algunas familias cristianas que tuvieron que huir tras caer bajo el control yihadista. Una de las zonas recuperadas es precisamente la que ocupaba la tumba de Jonás, la cual, al estar reducida a escombros, permitió descubrir debajo de ella lo que los arqueólogos identificaron enseguida como el viejo palacio de Senaquerib, rey asirio que se caracterizó por su cruel persecución a los judíos a finales del siglo VIII y principios del siglo VII a.C., cuando asedió infructuosamente la ciudad de Jerusalén, combatió a Ezequías, rey de Judá, y arrasó Babilonia.

Pero no pudo conquistar Jerusalén ni rendir a los judíos, a pesar de que bravuconeó con ello dirigiéndose a los sitiados: “No os engañe Ezequías ni os seduzca con vanas promesas. No le creáis. Ningún Dios de ninguna nación o reino ha podido salvar a su pueblo de mi mano, ni de la mano de mis padres. ¡Cuánto menos podrán vuestros dioses libraros de mi mano!” (2 Crón 32, 15).

A lo que Yahveh respondió cumplidamente: “Yavé envió un ángel que exterminó a todos los mejores guerreros de su ejército, a los príncipes y a los jefes que había en el campamento del rey de Asiria. Este volvió a su tierra con gran vergüenza y al entrar a la casa de su dios, allí mismo, sus propios hijos lo mataron a espada” (2 Crón 32, 21).

Aunque parece que los terroristas de Estado Islámico han arrancado numerosas piezas de los restos del palacio para venderlas y financiarse, el descubrimiento es “extraordinario”, según un arqueólogo que examinó la zona, y viene a confirmar una vez más la exactitud histórica de los relatos bíblicos.

En tiempos recientes se están sucediendo este tipo de hallazgos. En junio de 2015 se encontró en una tinaja la referencia a un personaje de tiempos del Rey David, Eshbaal, que hasta ahora solo se conocía por la Bíblia. Y en agosto de ese mismo años, unos restos evidenciaron ser de la ciudad filistea de Gat, patria del gigante Goliat, con detalles que también corroboran la historia de las Sagradas Escrituras.

Todo el potente avance de la arqueología bíblica en las últimas décadas, lejos de sugerir que dichos textos sagrados sean “míticos” (como pretende la crítica racionalista), no ha servido sino para ratificar que la Biblia es un libro extraordinariamente veraz y preciso en sus narraciones históricas.

sábado, 7 de julio de 2018

Mons. Pizzaballa visita el Saxum Visitor Center

Mons. Pizzaballa visita el Saxum Visitor CenterSaxum Visitor Center recibió a un importante visitante: Mons. Pierbattista Pizzaballa, Administrador Apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén. 

El arzobispo había estado en Saxum en noviembre de 2016 para presidir la Misa de acción de gracias que se celebró con ocasión de Holy Land Dialogues.

Durante su visita, el arzobispo estuvo acompañado por Mons. Joaquín Paniello, Vicario del Opus Dei en Jerusalén, y recorrió el tour multimedia del Visitor Center

Disfrutó de las pantallas interactivas sobre los Lugares Santos, comentando la importancia de conocer bien la historia de Tierra Santa. Al ver la pantalla sobre la Anunciación en Nazaret, sonrió ante el contraste entre la pequeña iglesia que antiguamente albergó la gruta de la Virgen, y la grandiosa basílica que hoy la cubre.

Después del tour, se informó del programa “Amigos de Saxum”, que anima a personas de todo el mundo a peregrinar a Tierra Santa. Comentó cómo esta tierra puede ayudar a la gente a descubrir la humanidad de Cristo, y la singularidad de Jerusalén como ciudad donde se encuentran y conviven todas las iglesias, religiones y naciones.

Antes de partir, estrenó nuestro libro de firmas, escribiendo que espera que muchas personas puedan encontrar a Cristo a través de Saxum Visitor Center.

sábado, 30 de junio de 2018

Misa de san Josemaría en Saxum Visitor Center

El sábado 23 de Junio ha sido una ocasión llena de alegría para todos en Saxum. Hemos celebrado por primera vez, en nuestro oratorio del Visitor Center, la Misa en honor a San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

La capilla se llenó de familias de Jerusalén y alrededores, e incluso estuvieron también algunas personas que estaban de peregrinación por la zona. 

Durante la homilía, Mons. Joaquín Paniello, vicario del Opus Dei en Tierra Santa, comentó que tanto San Juan Bautista como San Josemaría habían buscado a Dios en su vida, cada uno en su época y circunstancias. 

Ha ilustrado con una anécdota de Tim Smiczek, un tenista norteamericano que, durante un tenso partido con Rafel Nadal, sorprendió a todos cuando dejó que Nadal repitiera su primer saque después de que alguien del público gritara. Posteriormente, cuando se le preguntó por qué lo hizo, Tim contestó que sólo fue coherente con su comportamiento como cristiano y caballero. Mons. Paniello comentó que San Josemaría nos recuerda que Dios nos llama a todos, como a este tenista, a vivir nuestra fe cristiana en nuestra vida ordinaria, realizando nuestro trabajo profesional lo mejor que podamos, y tratando muy bien a los demás.

Antes y después de la celebración, se hicieron dos tours guiados por Saxum Visitor Center, dando la posibilidad a familias de aquí de disfrutar de este nuevo recurso para conocer mejor los Lugares Santos. 

Después de la misa, un aperitivo amenizó las conversaciones de muchos que nos quedamos charlando y haciendo nuevas amistades, mientras disfrutamos de las vistas desde la terraza de Saxum.

sábado, 23 de junio de 2018

Mons. Pierbattista Pizzaballa en Roma con "Amigos de Saxum".

Mons. Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, habló en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz sobre “La vida en la Tierra Santa”, en un evento organizado por Saxum.

“El secreto está en Jerusalén. Los demás problemas se resolverán cuando se haya solucionado la cuestión de Jerusalén”. Es la opinión del arzobispo Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, quien pronunció una conferencia en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz el pasado 8 de junio, bajo el título "La vida en la Tierra Santa", en colaboración con Saxum. El prelado del Opus Dei, monseñor Fernando Ocáriz, presidió e introdujo el encuentro.

Durante la reunión se presentó el ‘Proyecto Saxum’. Con ese nombre –Saxum–, llamaba san Josemaría al beato Álvaro del Portillo, su más estrecho colaborador, subrayando así su personalidad sólida y su fe inquebrantable. El ‘Proyecto Saxum’ surge en Tierra Santa para difundir una cultura de paz, diálogo e integración en los lugares más antiguos del cristianismo. No lejos de Jerusalén, se ha puesto en marcha un centro residencial y un área multimédia de avanzada especialización tecnológica, para acoger a los peregrinos y para ofrecer formación a los guías que se encargan de las peregrinaciones a Tierra Santa.

“Nuestro objetivo –señaló Aldo Bressi, presidente de ‘Amigos de Saxum’– es difundir el amor por la Tierra Santa, ayudando a más personas a vivir una peregrinación a esos lugares, haciendo de su estancia una oportunidad para una renovación interior”.

Al vivir desde hace treinta años en Tierra Santa, primero como estudiante y luego administrador apostólico del Patriarcado Latino, el arzobispo Pizzaballa conoce bien los desafíos del lugar. “Las experiencias de los últimos años, indican que la política no basta para resolver los problemas complejos. Necesitamos generar un clima de paz y de acogida, yendo más allá de la idea de que la historia del otro amenaza mi propia historia personal. Necesitamos una visión más integral de Tierra Santa, no podemos desvincular a Israel de la región, se necesita un esfuerzo general de todos”.

El arzobispo Pizzaballa subrayó que “la identidad de Jerusalén no puede ser cuestionada, porque el cristianismo es la encarnación y no hay encarnación sin lugar: sin Jerusalén, nuestra fe sería solo un cuento”.

“Una vez que el problema de Jerusalén se haya resuelto”, subraya el arzobispo Pizzaballa, “todos los demás problemas se resolverán. La Iglesia no entra en los méritos de las discusiones entre israelíes y palestinos sobre dónde deben estar los límites: las cuestiones políticas deben ser resueltas por las autoridades políticas. Pero Jerusalén no es solo soberanía. Es el corazón de millones de creyentes, un símbolo religioso indispensable”.

Pero, ¿cuál es la situación de Medio Oriente y, en general, cuántos católicos hay? El arzobispo Pizzaballa lo traza en cifras: en Jordania hay 7 millones de jordanos y 3 millones de refugiados, de los cuales los cristianos son solo 17.000; en Israel hay 7 millones de judíos y 1.5 millones de árabes musulmanes, y entre ellos solo 140.000 árabes cristianos; en Palestina hay un poco más de 4 millones de musulmanes y 45.000 cristianos.

Al mismo tiempo, los cristianos “no estamos desapareciendo, la Iglesia de Tierra Santa no es una Iglesia moribunda, y los cristianos no son un pueblo aparte de los demás”. Viven en las mismas situaciones económicas y políticas que otros. “Tenemos números pequeños, pero somos una realidad viva. Baste decir que el Patriarcado Latino maneja 45 escuelas más centros para discapacitados y hospitales, resultado de una realidad religiosa muy animada con 40 congregaciones religiosas masculinas y 70 congregaciones religiosas femeninas”.

Además, Tierra Santa es cada vez más un lugar de peregrinación, atrae al 50% de los peregrinos cristianos, y de partes cada vez más diferentes: anteriormente, el 90% provenía de Europa y EEUU; ahora, de estos países viene el 50% y el resto de América Latina.

El arzobispo Pizzaballa no es pesimista: “Las relaciones que tengo con judíos y musulmanes han cambiado mi vida”. Con el diálogo constante, “el otro ya no es uno que está detrás de la cortina, sino que se convierte en parte de tu vida”. Actualmente, “hay una nueva conciencia, y continúa a paso lento, pero muy claramente orientada hacia la participación, la colaboración, la armonía”.