
Organizamos el curso pasado un campeonato de futbito que sería un día por la tarde. Conseguimos que nos dejaran unas instalaciones pero solo había unas porterías y dos campos. En otro lugar nos ofrecieron unas porterías pero estaba la dificultad del traslado al lugar de las instalaciones. Entonces surgió la brillante idea de acudir a los trabajadores que están esperando que les contraten. Fuimos al lugar y allí estaban. Mucha gente en Jerusalén cuanto tiene necesidad de contratar rápidamente a alguien se dirige a esa calle. Hay trabajadores manuales, electricistas, camioneros, y algunos tienen sus vehículos para transportar lo que haga falta. Eso era justo lo que necesitábamos. Vimos qué tipo de vehículo nos interesaba y convinimos el precio por trasladar las porterías de un lugar a otro. Fue de gran utilidad.
Me gustó comprobar cómo la parábola sigue viva. Ahí están los trabajadores esperando que se les contrate. Por supuesto también esta enseñanza del Señor está viva en el sentido de que Él hoy sigue llamando gente, personas que todavía no han descubierto la belleza de la fe, o que tienen una vocación específica pero aun no la han visto. Recemos y hablemos de Dios para que mucha gente se convierta y se entregue a Él, para que llegue a todo el mundo el anuncio de Cristo y ninguna persona pueda decir: “Nadie me ha contratado”.
1 comentario:
Impresiona ver cómo en Tierra Santa se puede convivir todavía con tantas costumbres de la época de Nuestro Señor.
Muchas gracias por estar ahí para contárnoslo.
Encomiendo su labor pastoral.
José Manuel
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