sábado, 18 de febrero de 2017

Anuncian haber descubierto la ciudad bíblica de Sodoma

Anuncian haber descubierto la ciudad bíblica de SodomaUn equipo de arqueólogos afirma haber descubierto la ciudad bíblica de Sodoma en el Valle del Jordán. Dichos hallazgos arrojarían luz sobre la Edad de Bronce y sobre cómo las ciudades-estados se formaron en el período comprendido entre los años 3.500 y 1.540 a.C. El descubrimiento, si se confirma, sería de suma importancia para la arqueología.

«Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno». Así es como explica la Bíblia la destrucción de Sodoma y Gomorra, las dos ciudades que tuvo que arrasar Dios debido a que se habían convertido en la cuna del pecado.

Hasta ahora, este texto era también una de las pocas evidencias que había sobre su existencia. Y decimos hasta ahora porque, después de diez años de excavaciones, un equipo de arqueólogos dirigido por Steven Collins (de la Universidad del Suroeste de Trinidad» (en Nuevo México) afirma haber descubierto una ciudad que podría corresponderse con la villa bíblica de Sodoma. Su ubicación estaría al sur del Valle del Jordán (en Oriente Medio). El hallazgo, de confirmarse, podría cambiar la historia conocida.

Concretamente, Collins lleva más de una década dirigiendo las excavaciones que se están sucediendo sobre el montículo de Tall el-Hammam. Su trabajo durante le ha permitido arrojar algo de luz sobre las civilizaciones que habitaron la zona, hasta ahora bajo un manto misterio absoluto.

«Sabemos muy poco sobre la Edad del Bronce al sur del Valle del Jordán. La mayoría de mapas arqueológicos de la zona estaban en blanco. Pero, sobre todo, lo que hemos encontrado es una ciudad estado importante que era desconocida antes de que comenzásemos nuestro proyecto», explica el arqueólogo en declaraciones recogidas por la versión digital del diario «Popular Archeology».

Pero... ¿Qué les lleva a creer que esta ciudad perdida es la que Dios destruyó en la Biblia? En palabras de Collins, tanto él como su equipo han comparado los objetos encontrados con otras ciudades cercanas y, en base a los mismos y a la excelente ubicación de la villa, no tienen ninguna duda.

«Tall el-Hammam coincide con los rasgos de la zona en la que se asentó Sodoma según la Biblia. La teoría dice que fue la más grande del este del Kikkar [Jordania]. Así, llegué a la conclusión de que si uno quería encontrar Sodoma, debía buscar la ciudad más grande que existió durante la Edad del Bronce, el tiempo de Abraham. Cuando exploramos la zona, la elección de Tall el-Hammam fue una obviedad, pues era de cinco a diez veces más grande que todos los otros sitios de la Edad del Bronce en toda la región, incluso más allá del Jordán», añade el experto.

Por otro lado, el arqueólogo afirma que -en base a las excavaciones realizadas- esta gigantesca ciudad estado fue abandonada por extrañas circunstancias hacia el final de la Edad del Bronce. Esto hizo que se convirtiera en un páramo deshabitado durante más de 700 años. Con todo, después de esos siete siglos volvió a florecer. Así lo denota la gigantesca puerta de hierro que da entrada a la ciudad y que ha sido hallada por Collins (pues no pudo ser edificada durante su primera etapa).

Independientemente de que los restos de la ciudad sean o no los de Sodoma, Collins ha señalado que el descubrimiento supone todo un hito para la arqueología. Y es que, en esta región habitó un pueblo que prosperó en un lugar cuidadosamente seleccionado (pues se encuentra cerca del agua y en medio de varias rutas comerciales de la época) y emergió como una región dominante entre los años 3.500 y 1.450 a.C. El lugar, que el experto describe como monstruoso, cuenta con una zona superior y otra inferior, está rodeado por un grueso muros de adobe de entre 5 y 10 metros de altura, tiene varias plazas y, finalmente, está conectado por calzadas. Todas estas características le convierten en un golem de la época.

Entre las diferentes construcciones, destaca la edificación de la muralla que cubre la ciudad superior. «Fue una empresa enorme, que requiere millones de ladrillos y, obviamente, un gran número de trabajadores. La parte superior de la muralla era de unos 7 metros de ancho. El exterior estaba cubierto de arcilla y subía más de 30 m por encima de la ciudad baja. Era un impresionante y formidable sistema defensivo para proteger las residencias de los ciudadanos más ricos de la ciudad, como el palacio del rey y los templos y edificios administrativos», añade el experto.

Por su parte, la parte de la muralla que protege la ciudad inferior no se queda atrás. Y es que cuenta con 4 metros de espesor, está construida sobre una base de grandes piedras y, finalmente, está coronada por una gran estructura de adobe. Tampoco son desdeñables en esta zona los restos de una estructura palaciega de adobe rojo con una gigantesca puerta.

sábado, 11 de febrero de 2017

Descubren un palacio de la era de Salomón

El monumental edificio data del siglo X a.C. y está en la antigua Gézer, lo que hace pensar a los arqueólogos que el último monarca del reino unido israelí vivió allí

No todos los grandes palacios están habitados por reyes: Le Gran Palais de París, El Palacio Real de Madrid o El Palacio Real de Bruselas, son claros ejemplos. Esa es la duda que envuelve ahora al reciente descubrimiento de un grupo de arqueólogos de Texas.

Según cuenta el periódico israelí Haaretz en su página web, «se han hallado los restos de un edificio palaciego en la antigua ciudad real de Gézer, el cual data de la época del rey Salomón, es decir, de hace 3.000 años». No obstante, los investigadores desconocen cuál de los reyes de Israel vivió allí, si es que llegó a vivir alguno.

Salomón, famoso por llevar la riqueza y la estabilidad al reino unido de Israel y de Judá, es conocido como el tercer y último monarca de dicho reino, que posteriormente se separó en dos, Israel y Judá. Hijo del rey David y, por tanto, heredero de sus territorios, consiguió reinar durante aproximadamente cuatro décadas, posiblemente entre los años 965 y 928 a.C.

«Los investigadores desconocen cuál de los reyes de Israel vivió allí» Steve Ortiz, co-director de la excavación, comentó al medio israelí que «aunque no se sabe si allí vivió algún tipo de gobernante, lo que sí se sabe es que el tamaño del edificio palaciego es considerablemente mayor al de las casas normales de la época. Otra de las características diferenciadoras sería por ejemplo el patio central».

Otro de los co-directores del proyecto, Sam Wolff, ha pedido prudencia en cuanto a la conexión entre estos nuevos hallazgos en Israel y los textos bíblicos, ya que son muchos los que aseguran firmemente que Salomón vivió allí, porque así lo dice la Biblia: «El Faraón capturó Gézer matando a todos los que habitaban la ciudad. Así regaló la ciudad entera a su hija, mujer de Salomón, para que éste la reconstruyese».

sábado, 4 de febrero de 2017

Descubren un palacio del rey David en Judea

El palacio está al centro del sitio arqueológico
Para los arqueólogos el descubrimiento confirma la existencia de su reino establecido 1.000 años antes de Cristo. Utensilios hallados en el sitio brindan evidencia de que efectivamente el rey David de la Biblia existió. Se trataría de una villa fortificada del siglo X a. C.

Un grupo de arqueólogos descubrió un palacio que creen podría ser la ciudad judía de Shaarayim, donde según la Biblia el rey David peleó contra el gigante Goliat en el siglo 10 a.C.

El descubrimiento fue hecho por miembros de la Universidad Hebrea y de la Autoridad Israelí de Antigüedades. Según Daily Mail, el palacio que encontraron 30 kilómetros al suroeste de Jerusalén mide unos mil metros cuadrados.

Los profesores Yossi Garfinkel y Saar Ganor dicen que descubrieron en Judea Sefelah dos grandes edificios reales de 1.000 años de antigüedad, la época del rey David.

El profesor Yossi Garfinkel, de la Universidad Hebrea y Saar Ganor de la Autoridad de Antigüedades de Israel, anunciaron que identificaron a uno de los edificios como el Palacio del Rey David, mencionado en la Biblia, y la otra estructura, como un enorme almacén real, según el último informe de julio de la Autoridad de Antigüedades en Khirbet Qeiyafa.

“Estos son los dos edificios más grandes se sabe que han existido en el siglo X antes de Cristo en el Reino de Judá”, destaca el informe de los especialistas.

La pared que rodea al palacio mide unos 30 metros de largo y un acceso impresionante está montado para descender a la puerta del sur de la ciudad, del lado contrario del Valle de Elah. "Alrededor del perímetro del palacio encontramos cuartos con instalaciones que son evidencia de industria metalúrgica y artesanías provenientes de Egipto”, describen a Daily Mail los investigadores.

Alrededor del perímetro del palacio se encontraban las habitaciones con la evidencia de una industria de metal, recipientes especiales de cerámica y fragmentos de vasos de alabastro que fueron importados de Egipto.

“Desde aquí se tiene una excelente vista mirando hacia la distancia, tan lejos como el Mar Mediterráneo en el oeste de las montañas de Hebrón y Jerusalén en el este. Este es un lugar ideal desde el que enviar mensajes por medio de señales de fuego”, destacan los arqueólogos.

“Por desgracia, gran parte de este palacio fue destruido 1400 años más tarde, cuando una granja fortificada fue construida allí en el período bizantino”, señalan los especialistas.

Un segundo edificio con columnas, que ocupa entre 15 metros de largo por 6 metros de ancho, está en la parte norte de la ciudad. Fue utilizado como un almacén administrativo, según los investigadores.

"Fue en este edificio que el reino almacenó impuestos que recibió en forma de productos agrícolas obtenidos de los habitantes de los diferentes pueblos de la Judea Sefela. Cientos de grandes jarras de tiendas se encuentran en el sitio, cuyo mango tiene estampado un sello oficial, como era costumbre en el Reino de Judá durante siglos", informan el profesor Garfinkel y Saar Ganor.

Para los arqueólogos esto es lo que confirma que las edificaciones son una evidencia de una construcción patrocinada por el Estado y una organización administrativa durante el reinado del rey David. "Esto es una prueba inequívoca de la existencia de un reino, que supo establecer centros administrativos en puntos estratégicos", afirman los arqueólogos.

“Khirbet Qeiyafa fue destruido probablemente en una de las batallas que se libraron contra los filisteos alrededor del año 980 antes de Cristo. El palacio, que ahora está siendo revelado y la ciudad fortificada que fue descubierta en los últimos años son otro nivel de comprensión del principio del reino de Judá".

La Autoridad de Antigüedades de Israel, la Autoridad de Naturaleza y Parques y otros organismos esperan que el sitio se convierta en un lugar que atraiga a un gran número de visitantes deseosos de saber sobre cómo vivían en la época del rey David.

sábado, 28 de enero de 2017

Reapertura del memorial de Moisés en el monte Nebo

Fachada de la nueva basílica del Memorial de MoisésDespués de años de trabajo, este pasado fin de semana se han abierto las puertas del santuario del Memorial de Moisés en el monte Nebo, uno de los más famosos de Jordania a peregrinos y turistas. Situado a pocos km de la ciudad de Madaba, el lugar es propiedad de la Custodia de Tierra Santa desde 1932 y es de gran importancia tanto para los cristianos como para judíos y musulmanes, que consideran al patriarca Moises como uno de sus profetas más importantes.

En la cima del Nebo, en una especie de balcón natural que domina el valle del Jordán y permite llegar con la vista hasta Jerusalén, la narración bíblica (especialmente el capítulo 34 del libro del Deuteronomio) sitúa aquí el lugar en el que Dios mostró a Moisés la tierra prometida a los israelitas, una tierra en la que no puso el pie pues aquí murió y fue enterrado. Aunque el lugar de la sepultura es desconocido, una comunidad de monjes se estableció en el monte Nebo, perpetuando en él la memoria de Moisés, desde el siglo IV al IX. A lo largo del siglo XX, los arqueólogos de la Custodia de Tierra Santa sacaron a la luz el antiguo monasterio, la basílica y los maravillosos mosaicos que había en su interior. Con el fin de cubrir y proteger el sitio arqueológico, y al mismo tiempo exponer los mosaicos realizados por los monjes en distintos períodos históricos, se ha construido el nuevo edificio inaugurado hace un par de días.

Todos los detalles de la ceremonia de inauguración se pueden consultar en el sitio institucional en internet de la Custodia de Tierra Santa. Desde hoy, el santo lugar abrirá regularmente sus puertas a los visitantes.

El programa de celebraciones incluye momentos formativos dedicados a los guías turísticos, especialmente talleres impartidos por fray Eugenio Alliata, responsable científico del proyecto de restauración, el arquitecto Osama Hamdán, director de las obras de reapertura del Memorial, y por Franco Sciorilli, responsable de la restauración de los mosaicos. Los escolares podrán inscribirse para las visitas guiadas del próximo mes de noviembre.

Tras los recientes descubrimiento y con ocasión de la reapertura del Memorial de Moisés, fray Eugenio Alliata ha escrito la historia del monte Nebo y del Memorial, recorriendo los testimonios antiguos e ilustrando los trabajos de los arqueólogos franciscanos (Sylvester J. Saller, Bellarmino Bagatti, Virgilio Corbo, Michele Piccirillo, Eugenio Alliata y Carmelo Pappalardo), hasta el proyecto actual. En espera de que se publique la guía completa, se puede consultar en el sitio en internet del santuario un breve estudio del autor.

http://www.terrasanta.net

sábado, 21 de enero de 2017

Arqueología y tradición cristiana en Jericó

Ruinas de JericóErnst Selin y la sociedad Deutsche Orientgesellschaft (1907-1909) iniciaron allí excavaciones sobre el montículo llamado Tell es-Sultan. Fueron continuadas muy extensamente por John Garstang (1930-1936); en 1952 fueron reanudadas por Kathleen Kenyon y por las escuelas de arqueología de Inglaterra y EE. UU. Fue Garstang quien descubrió la evidencia de los muros caídos, y esta evidencia fue fotografiada por él y por posteriores investigadores.

Los muros habían caído de dentro hacia afuera. Sus fundamentos no habían sido minados, sino que debieron ser derrumbados por un potente temblor de tierra. También había evidencia de un violento incendio de la ciudad. La revisión de Miss Kathleen Kenyon de esta identificación en base a la cerámica asociada con la cronología de Egipto no tiene en cuenta la necesaria revisión de la estructura cronológica de la historia de Egipto.

En base a la revisión de Velikovsky y Courville, la destrucción de Jericó concuerda perfectamente con todos los detalles físicos de la destrucción y con los restos arqueológicos, y no se puede objetar a la identificación efectuada por Garstang en 1930-1936, ni a la fecha de 1400 a.C. Los restos correspondientes a la conquista correspondían a una doble muralla de ladrillos, con un muro exterior de 2 m. de espesor, un espacio vacío de alrededor de 4,5 m. y un muro interior de 4 m.

Estos muros tenían en aquel entonces 9 m. de altura. La ciudad, muy pequeña, estaba entonces tan superpoblada que se habían construido casas en la parte alta de la muralla, por encima del espacio vacío entre las dos murallas (cf. la casa de Rahab, Jos. 2:15). El muro exterior se hundió hacia afuera, y el segundo muro, con sus edificaciones encima, se hundió sobre el espacio vacío. Así, la arqueología nos da, en realidad, una evidencia totalmente armónica con el relato de las Escrituras.

Jericó es la ciudad que Josué, hacia el año 1200 a. C., conquistó de manera pacífica (Jos 2,1-4,24) gracias a las famosas trompetas que, en la simbología bíblica, manifiestan la intervención de Dios: el asedio en Jericó del pueblo de la Alianza mosaica fue un don de Dios.

En esta antiquísima ciudad, la ciudad fortificada más antigua conocida hasta la fecha en Oriente, que se remonta a 8.000 ó 9.000 años, se sitúa el Tel- Es-Sultan, una pequeña colina de 15 metros en la que, en los años 1955-56, miss Kenyon dirigió unas excavaciones arqueológicas.

Jericó es también el lugar evangélico en el que Jesús curó a dos hombres enfermos: Bartimeo, herido en su físico por la ceguera, y Zaqueo, herido en su alma por sus pecados (Lc 18-19). Los pocos sicomoros que aún se encuentran en la actual Jericó recuerdan a los peregrinos el sicomoro sobre cuyas ramas se subió Zaqueo para ver a Jesús.

La pequeña iglesia católica latina está dedicada a Jesús, el Buen Pastor, porque, tanto para Bartimeo como para Zaqueo, Jesús fue efectivamente un auténtico Buen Pastor. Es la iglesia parroquial de una pequeña comunidad de alrededor de 200 árabes cristianos.

A pocos pasos se encuentra la iglesia ortodoxa, que cuenta con unos 250 fieles. Dos escuelas católicas (una masculina y otra femenina) reúnen a todos los hijos de las familias católicas y ortodoxas, y a un buen número de niños musulmanes. Jericó cuenta con unos 25.000 habitantes árabes musulmanes.

http://www.primeroscristianos.com/

sábado, 14 de enero de 2017

Historia de Jericó

Situado cerca del río Jordán, Jericó es una de las ciudades más antiguas del mundo, cuyas ruinas son de un asentamiento que data de 8000 años antes de Cristo. La orilla oeste del río Jordán es para los cristianos el lugar habitual de peregrinación que conmemora el bautismo de Jesús por Juan el Bautista. Fue aquí, en Jericó, donde Jesucristo devolvió la vista a Bartimeo y convirtió al rico Zaqueo realizando, a favor de estos dos personajes, su ministerio de Buen Pastor.

Importante ciudad del valle del Jordán (Dt. 34:1, 3), en la ribera occidental del río, a unos 8 Km. de la costa septentrional del mar Muerto, y aproximadamente a 27 Km. de Jerusalén. Jericó se halla en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá. La ciudad era conocida como la ciudad de las palmeras (Dt. 34:3; Jue. 3:13); la primera mención en las Escrituras se da en relación al campamento de los israelitas en Sitim (Nm. 22:1; 26:3).

La situación de Jericó, ciudad muy fortificada, le daba el dominio del bajo Jordán y de los pasos que llevaban a los montes occidentales; la única manera de que los israelitas pudieran avanzar al interior de Canaán era tomando la ciudad. Josué envió a dos espías para que reconocieran la ciudad (Jos. 2:1-24), el pueblo atravesó milagrosamente el Jordán en seco, y plantaron las tiendas delante de la ciudad.

Por orden de Dios, los hombres de guerra fueron dando vueltas a la ciudad, una vez por día, durante seis días consecutivos. En medio de los soldados, los sacerdotes portaban el arca del pacto, precedida por siete sacerdotes tocando las bocinas. El séptimo día dieron siete veces la vuelta a la ciudad; al final de la séptima vuelta, mientras resonaba el toque prolongado de las bocinas, el ejército rompió en un fuerte clamor, las murallas se derrumbaron, y los israelitas penetraron en la ciudad. En cuanto a la fecha, sería alrededor del año 1403 a.C.

La ciudad había sido proclamada anatema. A excepción de Rahab, que había dado refugio a los espías, y su familia, todos los demás habitantes fueron muertos. El oro, la plata, los objetos preciosos, entraron al tesoro de Jehová. Josué lanzó una maldición contra quien reconstruyera la ciudad (Jos. 5:13-6:26). Fue asignada a Benjamín; se hallaba en los límites de Benjamín y Efraín (Jos. 16:1, 7; 18:12, 21). Eglón, rey de Moab, hizo de ella su residencia en la época en que oprimió a los israelitas (Jue. 3:13). En el reinado de Acab, Hiel de Bet-el fortificó la ciudad; en el curso de esta fortificación perdió, o sacrificó, a sus dos hijos, en cumplimiento de la maldición de Josué (1 R. 16:34).

Durante el ministerio de Eliseo había en Jericó una comunidad de profetas (2 R. 2:5). Elías, al ir a ser arrebatado al cielo, atravesó Jericó con Eliseo (2 R. 2:4, 15, 18). En Jericó fueron puestos en libertad los hombres de Judá que habían sido hechos prisioneros por el ejército de Peka, rey de Israel (2 Cr. 28:15). Los caldeos se apoderaron de Sedequías cerca de Jericó (2 R. 25:5 Jer. 39:5 52:8). Después del retorno del exilio, algunos de sus habitantes ayudaron a construir los muros de Jerusalén (Neh. 3:2). Báquides, general sirio, levantó los muros de Jericó en la época de los Macabeos (1 Mac. 9:50). Al comienzo del reinado de Herodes los romanos saquearon Jericó (Ant. 14:15, 3). Después Herodes la embelleció construyendo un palacio y, sobre la colina detrás de la ciudad, levantó una ciudadela que llamó Cipro (Ant. 16:5, 2; 17:13, 1; Guerras 121, 4, 9).

Jericó se halla a casi 240 m. por debajo del nivel del mar Mediterráneo, en un clima tropical, donde crecían las balsameras, la alheña, los sicómoros (Cnt. 1:14; Lc. 19:2, 4; Guerras 4:8, 3).Las rosas de Jericó eran consideradas extraordinariamente bellas (Eclo. 24:14).La antigua Jericó se elevaba muy cerca de las abundantes aguas llamadas en la actualidad 'Ain es-Sultãn; ésta es indudablemente la fuente que Eliseo sanó (2 R. 2:12-22; Guerras 4:8, 3). La Jericó moderna, en árabe «Er-Riha», se halla a 1,5 Km. al sureste de la fuente.

sábado, 7 de enero de 2017

Epifanía en Belén con el nuevo Custodio de Tierra Santa

Imagen relacionadaMelchor Gaspar y Baltasar. Los reyes magos que forman parte del Belén tuvieron un papel fundamental en el nacimiento de Jesús. Llegados de diferentes partes del mundo, recibieron la revelación de que aquel Niño era el Mesías, el Salvador.

Esta manifestación, o epifanía, es recordada el 6 de enero. La fiesta fue celebrada por la comunidad franciscana y por los cristianos locales en la Iglesia de Santa Catalina, anexa a la Basílica de la Natividad.

El nuevo Custodio de Tierra Santa, Francesco Patton, dijo en su homilía: “La solemnidad de la Epifanía es una fiesta bellísima, porque es la manifestación del Niño Jesús a través de aquellos que reúnen a la humanidad entera en una sola familia: todos los pueblos de la tierra vienen a adorarlo. Traen sus bienes más preciados: El oro, en reconocimiento de su esencia de rey, el incienso, en reconocimiento de su esencia de Dios, y la mirra, en reconocimiento de su venida para dar la vida por nosotros.”

En la vigilia de la Epifanía, el Custodio, P. Francesco Patton, hizo la tradicional entrada solemne en la ciudad de Belén. En la plaza del pesebre, fue acogido por varios grupos scouts y por las autoridades civiles y religiosas. La entrada concluyó con una ceremonia litúrgica celebrada por los franciscanos. Por la tarde se rezaron las primeras vísperas en la Iglesia de Santa Catalina.

Los franciscanos y fieles se dirigieron en procesión des de la parroquia latina hasta la Gruta de la Natividad. Con las notas del cántico de María, en latín Magnificat, el Custodio incensó la estrella, signo del nacimiento de Jesús, y después el lugar en el que Él fue colocado en el pesebre.

El Custodio dijo también en su predicación: “Desde Belén somos nuevamente enviados como “magos” a toda la humanidad, para anunciar que ha nacido el Salvador y que nuestra vida ha sido transformada y para anunciar que nosotros, por nuestra parte, debemos comprometernos para que la Paz que Él ha venido a traernos, se convierta en real y concreta en nuestro mundo y en nuestra historia.”