"Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: «¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita.»" (Lucas 19,41-44).
El recuerdo del Dominus Flevit a mitad altura, en las faldas del monte de los olivos, aparece por primera vez entre los siglos XIII-XIV. Se puede considerar como algo que sigue aquella tradición antigua. Había una piedra en el centro de un campo como señal de que en el siglo XVI vio surgir allí una mezquita denominada El Mansuryeh, restaurada recientemente y situada al norte de la propiedad franciscana.
“¡Ciudad de Dios, qué dulce es contemplar tu belleza desde el Monte de los Olivos!” Así escribía el patriarca de Jerusalén, Sofronio, (634-38) en sus famosas Odas sobre los Lugares Santos. Las palabras de Jesús sobre el final de Jerusalén y del mundo (Mt 24; Mc 13; Lc 21) eran consideradas por la Iglesia antigua como misterios de salvación revelados a los Apóstoles y a los más íntimos entre sus amigos; en cuanto a misterios, tenían su celebración litúrgica, al principio en una gruta situada en la parte alta del monte y después en la basílica construida por Constantino, según nos cuenta Eusebio de Cesarea a principios del s. IV. La celebración tenía lugar el martes de la Semana Santa. Lo contaba la peregrina Egeria, en el siglo IV: “todos en aquella hora de la media noche van a la iglesia que se encuentra en el monte del Eleona (de los Olivos). Llegados a aquella iglesia, el obispo entra en aquella gruta en la cual Cristo solían instruir a sus discípulos, toma el libro de los Evangelios y permaneciendo en pie, el mismo obispo lee las palabras del Señor…”.


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Recogemos a continuación unas estadísticas sobre el número de cristianos que viven en Israel actualmente, es decir de los datos que hay a comienzos del año 2012. En total viven en Israel alrededor de 154.500 cristianos, lo que representa el 2% de la población del Estado de Israel. Estos datos han sido proporcionados por la Oficina Central de Estadísticas de Israel. El 80,4% de los cristianos en Israel son árabes. El resto está formado principalmente por cristianos que inmigraron a Israel con los miembros judíos de sus familias en virtud de la Ley de Retorno (se cuenta también a sus hijos nacidos en Israel). La mayoría de estos llegó con la ola de inmigración del decenio iniciado en 1990, provenientes de la antigua Unión Soviética. Las ciudades con mayor número de cristianos árabes son Nazaret (unos 22.200), Haifa (13.800), Jerusalén (11.600) y Shfaram (9.300). Estos han sido contados desde finales de 2010. El número promedio de hijos en las familias cristianas es de 2,2. Lo que se corresponde con el número de niños en familias judías (2,3) y constituye una tasa menor que en las familias musulmanas (3,1). El porcentaje de desempleo entre los cristianos mayores de 15 años fue del 4,9% (4,8% en hombres y 5,1% en mujeres). La tasa de crecimiento de la población cristiana es del 0,9% (1% para los cristianos árabes y 0,7% para los demás cristianos), frente al 1,7% de la población judía y el 2,7% de población musulmana. El promedio de edad de las parejas cristianas en su primer matrimonio fue de 29,1 años en 2009, es decir, un año y medio más que los matrimonios judíos, dos años más que los drusos y cerca de tres años y medio más que los musulmanes. El número medio de integrantes de los hogares cristianos se estima en 3,5 personas, lo que es ligeramente superior al de las familias judías (3,1); pero muy por debajo del tamaño de los hogares de la población musulmana, con un promedio de 5,0 personas.

