sábado, 21 de enero de 2017

Arqueología y tradición cristiana en Jericó

Ruinas de JericóErnst Selin y la sociedad Deutsche Orientgesellschaft (1907-1909) iniciaron allí excavaciones sobre el montículo llamado Tell es-Sultan. Fueron continuadas muy extensamente por John Garstang (1930-1936); en 1952 fueron reanudadas por Kathleen Kenyon y por las escuelas de arqueología de Inglaterra y EE. UU. Fue Garstang quien descubrió la evidencia de los muros caídos, y esta evidencia fue fotografiada por él y por posteriores investigadores.

Los muros habían caído de dentro hacia afuera. Sus fundamentos no habían sido minados, sino que debieron ser derrumbados por un potente temblor de tierra. También había evidencia de un violento incendio de la ciudad. La revisión de Miss Kathleen Kenyon de esta identificación en base a la cerámica asociada con la cronología de Egipto no tiene en cuenta la necesaria revisión de la estructura cronológica de la historia de Egipto.

En base a la revisión de Velikovsky y Courville, la destrucción de Jericó concuerda perfectamente con todos los detalles físicos de la destrucción y con los restos arqueológicos, y no se puede objetar a la identificación efectuada por Garstang en 1930-1936, ni a la fecha de 1400 a.C. Los restos correspondientes a la conquista correspondían a una doble muralla de ladrillos, con un muro exterior de 2 m. de espesor, un espacio vacío de alrededor de 4,5 m. y un muro interior de 4 m.

Estos muros tenían en aquel entonces 9 m. de altura. La ciudad, muy pequeña, estaba entonces tan superpoblada que se habían construido casas en la parte alta de la muralla, por encima del espacio vacío entre las dos murallas (cf. la casa de Rahab, Jos. 2:15). El muro exterior se hundió hacia afuera, y el segundo muro, con sus edificaciones encima, se hundió sobre el espacio vacío. Así, la arqueología nos da, en realidad, una evidencia totalmente armónica con el relato de las Escrituras.

Jericó es la ciudad que Josué, hacia el año 1200 a. C., conquistó de manera pacífica (Jos 2,1-4,24) gracias a las famosas trompetas que, en la simbología bíblica, manifiestan la intervención de Dios: el asedio en Jericó del pueblo de la Alianza mosaica fue un don de Dios.

En esta antiquísima ciudad, la ciudad fortificada más antigua conocida hasta la fecha en Oriente, que se remonta a 8.000 ó 9.000 años, se sitúa el Tel- Es-Sultan, una pequeña colina de 15 metros en la que, en los años 1955-56, miss Kenyon dirigió unas excavaciones arqueológicas.

Jericó es también el lugar evangélico en el que Jesús curó a dos hombres enfermos: Bartimeo, herido en su físico por la ceguera, y Zaqueo, herido en su alma por sus pecados (Lc 18-19). Los pocos sicomoros que aún se encuentran en la actual Jericó recuerdan a los peregrinos el sicomoro sobre cuyas ramas se subió Zaqueo para ver a Jesús.

La pequeña iglesia católica latina está dedicada a Jesús, el Buen Pastor, porque, tanto para Bartimeo como para Zaqueo, Jesús fue efectivamente un auténtico Buen Pastor. Es la iglesia parroquial de una pequeña comunidad de alrededor de 200 árabes cristianos.

A pocos pasos se encuentra la iglesia ortodoxa, que cuenta con unos 250 fieles. Dos escuelas católicas (una masculina y otra femenina) reúnen a todos los hijos de las familias católicas y ortodoxas, y a un buen número de niños musulmanes. Jericó cuenta con unos 25.000 habitantes árabes musulmanes.

http://www.primeroscristianos.com/

sábado, 14 de enero de 2017

Historia de Jericó

Situado cerca del río Jordán, Jericó es una de las ciudades más antiguas del mundo, cuyas ruinas son de un asentamiento que data de 8000 años antes de Cristo. La orilla oeste del río Jordán es para los cristianos el lugar habitual de peregrinación que conmemora el bautismo de Jesús por Juan el Bautista. Fue aquí, en Jericó, donde Jesucristo devolvió la vista a Bartimeo y convirtió al rico Zaqueo realizando, a favor de estos dos personajes, su ministerio de Buen Pastor.

Importante ciudad del valle del Jordán (Dt. 34:1, 3), en la ribera occidental del río, a unos 8 Km. de la costa septentrional del mar Muerto, y aproximadamente a 27 Km. de Jerusalén. Jericó se halla en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá. La ciudad era conocida como la ciudad de las palmeras (Dt. 34:3; Jue. 3:13); la primera mención en las Escrituras se da en relación al campamento de los israelitas en Sitim (Nm. 22:1; 26:3).

La situación de Jericó, ciudad muy fortificada, le daba el dominio del bajo Jordán y de los pasos que llevaban a los montes occidentales; la única manera de que los israelitas pudieran avanzar al interior de Canaán era tomando la ciudad. Josué envió a dos espías para que reconocieran la ciudad (Jos. 2:1-24), el pueblo atravesó milagrosamente el Jordán en seco, y plantaron las tiendas delante de la ciudad.

Por orden de Dios, los hombres de guerra fueron dando vueltas a la ciudad, una vez por día, durante seis días consecutivos. En medio de los soldados, los sacerdotes portaban el arca del pacto, precedida por siete sacerdotes tocando las bocinas. El séptimo día dieron siete veces la vuelta a la ciudad; al final de la séptima vuelta, mientras resonaba el toque prolongado de las bocinas, el ejército rompió en un fuerte clamor, las murallas se derrumbaron, y los israelitas penetraron en la ciudad. En cuanto a la fecha, sería alrededor del año 1403 a.C.

La ciudad había sido proclamada anatema. A excepción de Rahab, que había dado refugio a los espías, y su familia, todos los demás habitantes fueron muertos. El oro, la plata, los objetos preciosos, entraron al tesoro de Jehová. Josué lanzó una maldición contra quien reconstruyera la ciudad (Jos. 5:13-6:26). Fue asignada a Benjamín; se hallaba en los límites de Benjamín y Efraín (Jos. 16:1, 7; 18:12, 21). Eglón, rey de Moab, hizo de ella su residencia en la época en que oprimió a los israelitas (Jue. 3:13). En el reinado de Acab, Hiel de Bet-el fortificó la ciudad; en el curso de esta fortificación perdió, o sacrificó, a sus dos hijos, en cumplimiento de la maldición de Josué (1 R. 16:34).

Durante el ministerio de Eliseo había en Jericó una comunidad de profetas (2 R. 2:5). Elías, al ir a ser arrebatado al cielo, atravesó Jericó con Eliseo (2 R. 2:4, 15, 18). En Jericó fueron puestos en libertad los hombres de Judá que habían sido hechos prisioneros por el ejército de Peka, rey de Israel (2 Cr. 28:15). Los caldeos se apoderaron de Sedequías cerca de Jericó (2 R. 25:5 Jer. 39:5 52:8). Después del retorno del exilio, algunos de sus habitantes ayudaron a construir los muros de Jerusalén (Neh. 3:2). Báquides, general sirio, levantó los muros de Jericó en la época de los Macabeos (1 Mac. 9:50). Al comienzo del reinado de Herodes los romanos saquearon Jericó (Ant. 14:15, 3). Después Herodes la embelleció construyendo un palacio y, sobre la colina detrás de la ciudad, levantó una ciudadela que llamó Cipro (Ant. 16:5, 2; 17:13, 1; Guerras 121, 4, 9).

Jericó se halla a casi 240 m. por debajo del nivel del mar Mediterráneo, en un clima tropical, donde crecían las balsameras, la alheña, los sicómoros (Cnt. 1:14; Lc. 19:2, 4; Guerras 4:8, 3).Las rosas de Jericó eran consideradas extraordinariamente bellas (Eclo. 24:14).La antigua Jericó se elevaba muy cerca de las abundantes aguas llamadas en la actualidad 'Ain es-Sultãn; ésta es indudablemente la fuente que Eliseo sanó (2 R. 2:12-22; Guerras 4:8, 3). La Jericó moderna, en árabe «Er-Riha», se halla a 1,5 Km. al sureste de la fuente.

sábado, 7 de enero de 2017

Epifanía en Belén con el nuevo Custodio de Tierra Santa

Imagen relacionadaMelchor Gaspar y Baltasar. Los reyes magos que forman parte del Belén tuvieron un papel fundamental en el nacimiento de Jesús. Llegados de diferentes partes del mundo, recibieron la revelación de que aquel Niño era el Mesías, el Salvador.

Esta manifestación, o epifanía, es recordada el 6 de enero. La fiesta fue celebrada por la comunidad franciscana y por los cristianos locales en la Iglesia de Santa Catalina, anexa a la Basílica de la Natividad.

El nuevo Custodio de Tierra Santa, Francesco Patton, dijo en su homilía: “La solemnidad de la Epifanía es una fiesta bellísima, porque es la manifestación del Niño Jesús a través de aquellos que reúnen a la humanidad entera en una sola familia: todos los pueblos de la tierra vienen a adorarlo. Traen sus bienes más preciados: El oro, en reconocimiento de su esencia de rey, el incienso, en reconocimiento de su esencia de Dios, y la mirra, en reconocimiento de su venida para dar la vida por nosotros.”

En la vigilia de la Epifanía, el Custodio, P. Francesco Patton, hizo la tradicional entrada solemne en la ciudad de Belén. En la plaza del pesebre, fue acogido por varios grupos scouts y por las autoridades civiles y religiosas. La entrada concluyó con una ceremonia litúrgica celebrada por los franciscanos. Por la tarde se rezaron las primeras vísperas en la Iglesia de Santa Catalina.

Los franciscanos y fieles se dirigieron en procesión des de la parroquia latina hasta la Gruta de la Natividad. Con las notas del cántico de María, en latín Magnificat, el Custodio incensó la estrella, signo del nacimiento de Jesús, y después el lugar en el que Él fue colocado en el pesebre.

El Custodio dijo también en su predicación: “Desde Belén somos nuevamente enviados como “magos” a toda la humanidad, para anunciar que ha nacido el Salvador y que nuestra vida ha sido transformada y para anunciar que nosotros, por nuestra parte, debemos comprometernos para que la Paz que Él ha venido a traernos, se convierta en real y concreta en nuestro mundo y en nuestra historia.”

jueves, 29 de diciembre de 2016

Navidad en Belén con el nuevo Administrador Apostólico

Medianoche. Un canto resuena en la iglesia abarrotada de Santa Catalina en Belén: “Gloria in excelsis deo”. El órgano suena con fuerza, redoblan festivas las campanas, la multitud se levanta.

Es la Navidad que ha llegado. La primera frase del Gloria es proclamada por el Administrador Apostólico del patriarcado latino, Pierbattista Pizzaballa, que celebró la misa de medianoche del 24 de diciembre donde todo comenzó.

Sobre el altar, una pequeña estatua de Jesús para recordar la presencia de aquel Niño pequeño, pobre, que ninguno quiso acoger y que nació allí, en un establo de Belén. 

«A raiz del Jubileo de la Misericordia podemos entender la Navidad como la puerta que Dios mantiene abierta para salir al encuentro del hombre e invitarlo a entrar en comunión con Él», dijo Pizzaballa en la homilía. «Tenemos miedo de lo que sucede en el mundo, nuestras esperanzas aquí, como en muchos países del mundo, naufragan en medio de la corrupción, del imperio del dinero, de la violencia sectaria, del miedo – apuntó Pizzaballa refiriéndose a los acontecimientos actuales – en Siria, Irak, Egipto, Jordania. Pero también en nuestra Tierra Santa continúa creciendo la sed de justicia y dignidad, de verdad y de amor verdadero». ¿Cuál es la respuesta a todo esto? «Tú eres nuestra esperanza: no seremos defraudados», concluyó.

Al finalizar la celebración, se dirigió en procesión a la Gruta de la Natividad. Sentado en primera fila se encontraba el Presidente de las Autoridad Nacional palestina Mahmud Abbás, entre otros ministros, embajadores, cónsules y diplomáticos.

El 24 de diciembre empezó desde por la mañana como un día de fiesta y de oración por la comunidad cristiana. Mons. Pierbattista Pizzaballa dio comienzo a la jornada a las 11:15 en la sede del Patriarcado latino con los tradicionales saludos de Navidad para los cuales el hijo del mukhtar, el responsable de la comunidad latina en Jerusalén, leyó un discurso en representación de su padre.

Después, una procesión de coches partió rumbo a Belén. La primera etapa, Mar Elías, después la tumba de Raquel y, para terminar, en una breve parada fuera de programa, Pizzaballa bajó del coche para saludar a un grupo de palestinos que le esperaban con pancartas y fotos en el exterior de un campo de refugiados a la entrada de Belén.

Al llegar a la Plaza del Pesebre, delante de la iglesia de la Natividad, hizo su entrada solemne, precedido de los scout que desfilaban con uniformes y tambores. En la iglesia de Santa Catalina comenzaron así las oraciones de Navidad con las primeras Vísperas a las 14:00 y la primera procesión a la Gruta Sagrada a las 16:00.

El custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, bendijo el belén colocado en el exterior de la iglesia, donado por la provincia autónoma de Trento al Papa Francisco el año pasado y regalado de nuevo por el pontífice a Belén. «La bendición del belén tiene el significado de acoger este regalo, acoger siempre el misterio que este don representa: la encarnación de nuestro Señor Jesucristo», dijo fray Patton.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Actuales trabajos de restauración de la basílica de la Natividad

Resultado de imagen de restauración basilica natividadLos trabajos de restauración actuales de la iglesia, empezaron en 2013, después que el ministro palestino Ziad Bandak, presidente del Comité Presidencial palestino para la Restauración de la Basílica de la Natividad, adjudicó el contrato a la empresa de restauración Piacenti y la gestión de la construcción al Grupo de Desarrollo de la Comunidad (CDG). La firma del contrato tuvo lugar en presencia del primer ministro palestino, Dr. Rami Hamdallah y representantes del Patriarcado ortodoxo griego, Patriarcado armenio y la Custodia de Tierra Santa.

Desde el comienzo de la restauración, el Comité Presidencial recibió 10 millones de euros procedentes de diferentes países y organizaciones. La lista de los contribuyentes es la siguiente, ordenados en orden respectivo por la fecha de contribución confirmada:

El Estado de Palestina, República de Hungría, Sr. Saeed Tawfiq Khoury – CCC, Banco de Inversión de Palestina, República de Francia, Federación de Rusia, la Santa Sede – Vaticano, Fondo de Inversión de Palestina, Banco Comercial de Palestina, Banco de Palestina, República de Grecia, Sr. Alberto Kassis – Chile, Sr. José Said – Chile, Patriarcado ortodoxo ruso, a través del Patriarcado ortodoxo de Jerusalén, Reino de España, Misión Pontificia, Patriarcado ortodoxo armenio de Jerusalén, República de Italia, República Federal de Alemania, Reino de Marruecos, República de Polonia, Grupo Paltel – Palestina, Agencia de Cooperación y Coordinación de Turquía, Fondo árabe para el Desarrollo Económico y Social, Bélgica.

Resultado de imagen de restauración basilica natividadPiacenti ha concluido la restauración del techo, las ventanas, la puerta de madera en el atrio, y los mosaicos de las paredes de la nave y los transeptos. En la actualidad, la compañía está restaurando los arquitrabes de madera por encima de las columnas de mármol. El Estado de Palestina está trabajando en la obtención de 7,5 millones de euros para restaurar las 50 columnas, los mosaicos del suelo, las fachadas exteriores de piedra y la instalación de los sistemas contra incendios y de iluminación. El presupuesto necesario para restaurar todas las columnas es de alrededor de 2,3 millones de euros; 50.000 euros para la restauración de cada columna que cuenta con una pintura (32 columnas) y 40.000 euros para cada columna sin una pintura (18 columnas).

En junio de 2016, la Embajada del Estado de Palestina ante la Santa Sede, realizó una presentación en el Vaticano, sobre el proceso de restauración, en presencia de S. E. Mons. Antonio Camilleri, vicesecretario de Estado para las Relaciones Internacionales de la Santa Sede; Ministro Ziad Bandak, presidente de la Comisión Presidencial para la Restauración de la Basílica de la Natividad; Sra. Vera Baboun, Alcalde de Belén y un número de miembros del Comité Presidencial: Dr. Khouloud Daibes, embajador palestino en Alemania, Sr. Issa Kassissieh, embajador palestino ante la Santa Sede y el Arqueólogo Nazmi Jubeh.
Saher Kawas

sábado, 17 de diciembre de 2016

Funeral en Getsemaní por el obispo Prelado del Opus Dei Mons. Javier Echevarría

A las 21.10 del 12 de diciembre, en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, falleció Mons. Javier Echevarría, obispo y segundo sucesor de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Tenía 84 años, y era el Prelado del Opus Dei desde hacía 22 años. El viernes 16 de diciembre, a las 12.30 horas, tuvo lugar una misa de funeral en sufragio por su alma en la Basílica de Getsemaní.

Presidió la Eucaristía Mons. Joaquín Paniello, vicario del Opus Dei en Tierra Santa. Concelebraron otros sacerdotes que desarrollan su labor pastoral en Jerusalén o que están estudiando en esa ciudad. En la homilía d. Joaquín hizo referencia a este lugar Santo como el lugar de Tierra Santa que más devoción le daba a Mons. Javier Echevarría. 

El Prelado realizó un viaje, su último viaje a Tierra Santa, a finales de 2013. Un día le dijimos que iríamos a hacer la oración a la basílica del Huerto de los Olivos. En ese momento nos volvió a repetir lo que ya había expresado en otras ocasiones: Getsemaní era el lugar de Tierra Santa que más devoción le daba. Estuvimos algunos hijos suyos rezando con él durante media hora dentro del recinto de la roca. Al salir, unos jóvenes franciscanos le llevaron al huerto para ver los olivos más antiguos, y le hicieron varios regalos, entre ellos un trozo de roca del Calvario. Era ya noche cerrada. El Prelado quedó muy agradecido por la atención, por los regalos, pero sobre todo por haber haber podido volver a rezar en ese lugar tan especial.

Unos años antes Mons Javier Echevarría había publicado un libro que llevaba por título "Getsemaní". En esas páginas el Prelado del Opus Dei fijaba su atención en las horas que Cristo pasó en el huerto de los olivos, en agonía y oración. Contemplando la súplica de ‘El gran Rezador’, como llamaba a Jesús en el libro, nos enseñaba en esas páginas a tratar a Dios Padre.

Escribía: “Getsemaní. Horas de amargura humana para Jesús; horas de paz inefable en el hondón de su espíritu, porque cumple la Voluntad santa de su Padre. Unas horas éstas, las de la oración de Jesús en el Huerto, que llegan muy al fondo del alma del cristiano”. Así comenzó el Prelado esas páginas de la contemplación sosegada del diálogo de Jesucristo con su Padre en las horas previas a la Pasión. En el libro va desgranando la oración de Jesucristo a lo largo de más de doscientas cincuenta páginas. El autor deja por escrito su oración, en la que alterna la reflexión personal con la invocación directa al Salvador.

Sabiendo la devoción tan grande que tenía a este sitio, pensamos que sería el lugar ideal para celebrar el funeral por su alma en Tierra Santa. Seguro que están siendo oraciones de ida y vuelta pues, desde el cielo, nos lo está agradeciendo y enviándonos abundantes gracias.


sábado, 10 de diciembre de 2016

Trabajos de restauración de la basílica de la Natividad a lo largo de la historia


CCA-Arco-2Después de la destrucción de la Basílica de la Natividad, durante el levantamiento Samaritano de 529, el emperador Justiniano ordenó a su enviado para reconstruir la iglesia en su forma actual, en el año 540, donde se elevó el nivel del suelo, se alargó la iglesia, se añadió un nártex y mosaicos, y se reemplazó el ábside octogonal por una forma de tres ábsides más amplios.

Entre 1165 y 1169, la iglesia fue restaurada como resultado de la cooperación entre el rey Amaury, rey de Jerusalén y el emperador bizantino Manuel Comneno. La iglesia estaba llena de mosaicos en las paredes de la nave y en los transeptos.

En el siglo XIII, durante la dominación mameluca, las reparaciones se permitieron sólo con poca frecuencia y el deterioro de la iglesia aumentó por los saqueos. Félix Fabri, un peregrino del siglo XV, describe el interior como “un granero sin heno, un boticario sin ollas aromáticas, una biblioteca sin libros, palomas vuelan libremente dentro y fuera de la iglesia, a través de los agujeros en el techo.” 

En el siglo XV, bajo el patrocinio del Custodio de Tierra Santa, P. Giovanni Tomacelli de Napoli, y después de la aprobación del sultán y la Santa Sede, se reconstruyó el techo. La madera para el proyecto fue donada y enviada desde la República de Venecia, mientras que Eduardo IV de Inglaterra, donó el plomo utilizado para el techo y el duque de Borgoña, Felipe el Bueno, pagó por el trabajo.

http://es.lpj.org/
Saher Kawas