sábado, 23 de julio de 2016

Peregrinación del beato Álvaro a Tierra Santa. 16 de marzo

El beato Álvaro bendice a un grupo de peregrinos en Tabgha. Viste una la estola empleada por el Papa Pablo VI que le dejaron en el lugarEl 16 de marzo de 1994, el beato Álvaro y sus acompañantes visitaron el lugar de la multiplicación de los panes y los peces junto al lago Tiberíades. Allí rezó don Álvaro y quiso colocar su cruz pectoral y el rosario sobre la piedra que está debajo del altar de la iglesia. Se detuvo a contemplar aquellos campos y el lago que rodean el lugar.

Llegaron luego a la playa de Pedro, rememorando la pesca milagrosa, el encuentro de los discípulos con Cristo Resucitado, el “Simón, ¿me amas?…”. En estas ocasiones, don Álvaro siempre solía recordar los comentarios que había oído a San Josemaría a lo largo de tantos años a su lado. Entraron en la iglesia, después de haberse santiguado con agua del lago. Quiso besar la piedra que sirvió de mesa a Jesucristo y a los discípulos. También sobre esta piedra quiso colocar cruces y rosario. Un franciscano de la Custodia de aquel Santo lugar trajo a don Álvaro una estola empleada por el Papa Pablo VI en su visita a aquella iglesia y le pidió que se la pusiera y bendijera a los peregrinos que estaban allí. Don Álvaro lo hizo enseguida. Quiso que recitáramos allí un Credo y rezáramos por el Papa.

Después fueron a la Basílica de las Bienaventuranzas e hicieron un rato de oración antes de celebrar la Santa Misa en el altar mayor. Al salir, don Álvaro se quedaba admirando desde allí, con gran recogimiento, el lago y los campos por los que Jesucristo había pasado. Siguieron a Cafarnaun, donde vieron la casa de Pedro y la sinagoga. Quiso que allí, después de leer textos del Evangelio relativos a aquel lugar, volvieran a recitar un Credo y rezaran una oración a San Josemaría (entonces Beato), pidiendo por la Iglesia.

Don Álvaro tenía el deseo de volver por la tarde al lago de Genesaret y poder hacer un buen rato de oración en barca, en medio del lago. Trataron de buscar al final de la mañana a alguien que les alquilara una barca. Fue una búsqueda larga y no consiguieron encontrar lo que querían. Durante este rato de búsqueda se descargó la batería del coche y tuvieron que esperar bastante tiempo, hasta que una persona que pasaba les ayudó. Se hizo tarde y tuvieron que renunciar a la barca. Sin embargo, volvieron por la tarde a la costa del lago, en Tabgha. Y allí, en la orilla, sentados sobre un tronco, hicieron un rato de oración, leyendo textos del Evangelio relativos a hechos de Jesucristo en el lago de Genesaret.

Después, pensó también en algo que comentó muchas veces: que el Señor, después de la pesca milagrosa, dijo a los Apóstoles: ahora seréis pescadores de hombres; y ellos dejaron todo y siguieron a Jesús. Don Álvaro se refería al "relictis omnibus": a saber dejar de una vez todas las cosas, a despojarse de los pequeños ídolos que cada uno de nosotros tiene, para ofrecerle al Señor la vida con generosidad.

Cuando uno de los que le acompañaba le preguntó si quería que al día siguiente intentaran de nuevo alquilar una barca para hacer la oración, él respondió: No, hijo mío, sólo era un capricho.

sábado, 16 de julio de 2016

Peregrinación del beato Álvaro a Tierra Santa. 15 de marzo

dap-anunciacionEn la mañana del martes 15 de marzo, don Álvaro y sus acompañantes salieron en coche hacia Haifa. Allí visitaron el Monte Carmelo y rezaron en el Santuario “Stella Maris” y en la gruta de San Elías. Al terminar, fueron hacia Nazareth.

Por la tarde, después de comer, visitaron la iglesia y la gruta donde se dice que vivió San José. También vistaron la “fuente de la Virgen” donde, según la tradición, la Virgen iba a buscar agua. Finalmente, asistieron a la Basílica de la Anunciación, donde además de hacer un rato de oración y celebraron la Misa en el altar de la gruta. Allí se conserva el lugar donde el Arcángel Gabriel visitó a la Virgen María. Don Álvaro hizo la homilía, conmovido, recordando el “Hic Verbum caro factum est”, que a su vez está inscrito en el altar de la gruta.

Entre algunas cosas que dijo durante la Homilía, comentó: “En esta gruta, ahí abajo, donde está marcada la señal, el Verbo se hizo carne. El Dios todopoderoso, infinitamente grande, toma carne humana. ¿Dónde? En un hogar lleno de pobreza. ¿Y en dónde nació también? En otra gruta, que ahora, con el paso de los años, está muchos metros debajo de la tierra. Ahí ha estado el Señor. Ahí nació el Señor. ¿Para qué? Para darnos a nosotros la vida. Él se hizo mortal, viviendo de esa manera —y después, muriendo como murió—, para que nosotros pudiésemos vivir”.

Desde que comenzó este viaje por Tierra Santa, don Álvaro quiso que leyeran en voz alta los textos del Evangelio relacionados con los diversos Santos Lugares y así hicimos. Todas estas visitas fueron precedidas o acompañadas de esta lectura y meditación del Santo Evangelio.

Después de la cena, al planear el día siguiente, Don Álvaro dejó entrever que le gustaría rezar en una barca en el mar de Tiberíades, y decía: “si hace falta, yo a mis 80 años también remaré”.

sábado, 9 de julio de 2016

Peregrinación del beato Álvaro a Tierra Santa. 14 de marzo

DAP-aduanasEl 14 de marzo de 1994, el beato Álvaro del Portillo, el más estrecho colaborador de San Josemaría y su primer sucesor, comienza una peregrinación de siete días a Tierra Santa.

Durante el trayecto hasta Tel Aviv, rezaba y conversaba con el copiloto y sus acompañantes, expresando la gran alegría que le daba esta ocasión de visitar los Santos Lugares y de estar con sus hijas e hijos que habían ido a trabajar a aquella tierra en circunstancias no fáciles. 
Según cuenta el actual Prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría, esa misma tarde en el avión cuando divisaron la costa de Israel, don Álvaro, siguiendo el ejemplo de san Josemária, dijo contento: “Vamos a rezar las tres Avemarías por la Tierra Santa”. A su vez, dijo una jaculatoria encomendando a todas las personas con quienes se encontraría en las andanzas por aquella tierra de Cristo: “Sancta Maria Terrae Sanctae, ora pro nobis!“.

Al llegar al aeropuerto de Tel Aviv, a las 20,30 hora local, les esperaban el Vicario de la Prelatura en Jerusalén, don Alberto Steinvort, y otras personas del Opus Dei, entre ellas un matrimonio uruguayo, Aníbal Díaz y Laura. Él era Embajador de Uruguay en Israel. Estaban felices de tener a don Álvaro con ellos esos días.

martes, 5 de julio de 2016

Los cinco lugares más especiales para un cristiano en Jerusalén

1. Explanada del templo
La Virgen y san José fueron a Jerusalén para presentar al Niño en el Templo, y entregar la ofrenda para el sacrificio. Establecía la Antigua Ley que se rescatara de este modo al hijo primogénito. La explanada del templo es uno de los lugares en los que podemos afirmar con mayor seguridad que el Señor estuvo muchas veces. 

Hoy día es posible visitar la explanada en dos horas distintas durante el día, también se puede visitar lo que queda del muro del templo. Y son visitables los túneles que se hallan debajo de la antigua muralla del templo. Al recorrerlos se camina sobre el mismo suelo de la época de Jesucristo. En aquel entonces el nivel estaba varios metros por debajo del pavimento actual de la explanada.


2. Cenáculo
Las habitaciones que hoy veneramos como «el Cenáculo» son de la época cruzada: de ese momento es la construcción de la actual sala gótica. Además de las paredes, el techo y las columnas, todavía hoy se conservan algunos detalles de ese periodo. Hay un capitel en el baldaquino de la escalera que desciende a la planta inferior. Representa al pelícano alimentando a sus polluelos con su propia sangre.

En este emplazamiento han tenido lugar algunos de los acontecimientos más grandes de la Iglesia: los regalos de la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio. Después de resucitado, el Señor se apareció allí a los discípulos en varias ocasiones. 

También se hallaban reunidos con la Virgen en el mismo sitio cuando recibieron al Espíritu Santo prometido. Ya en el siglo IV, san Cirilo de Jerusalén mencionaba la iglesia superior, donde se mantenía el recuerdo de la venida del Espíritu Santo. Al fondo de la gran estancia, por unas escaleras se sube a esa habitación de tamaño más reducido: es la que conocemos como «Sala del Espíritu Santo». Solo se puede acceder a esta sala la solemnidad de Pentecostés.

Actualmente el lugar Santo está a disposición de todos los cristianos. Se puede rezar y cantar, pero no celebrar la Eucaristía.


3. Getsemaní
El Señor acudió a este lugar con los discípulos antes de la Pasión. Vino a rezar para hacer la voluntad de su Padre Dios.

En la vertiente oriental del valle del Cedrón, al pie del monte de los olivos, existen todavía algunos cercados. Uno de ellos, comúnmente conocido como «el huerto de los olivos», tiene una extensión de unos mil doscientos metros cuadrados. A este lugar se le ha llamado Getsemaní. Este nombre proviene de la palabra hebrea gat shmanim, que significa «prensa de aceite». Los ocho olivos del huerto contiguo son muy antiguos. Resulta difícil establecer su edad ya que, durante siglos, estos árboles han ido renovando tanto sus troncos como sus raíces. Así, un olivo que da la impresión de ser joven, puede tener raíces muy antiguas. La edad de los árboles del huerto muchas veces ha suscitado debates. Numerosos peregrinos y guías turísticos los consideran como retoños de los viejos olivos de la época de Cristo.

Rezar aquí el Jueves Santo por la noche es impresionante. Te imaginas a Jesús solo de rodillas viendo lo que iba a sufrir en la Pasión y cargando sobre sí todos los pecados de los hombres.

El templo construido en este lugar consta de poca luz, y esto muestra muy bien aquella noche oscura. El Señor se tumbó en la roca, y sintiendo el peso de los pecados de todos los hombres sudó sangre.

4. Calvario
El Calvario no era un monte, sino una gran roca: media unos cinco o seis metros de alto, por otros seis de largo, y seis de ancho. La palabra «monte», para referirse al Calvario, comenzó a utilizarse en el siglo IV, a iniciativa del llamado «peregrino de Burdeos». Al escribir sobre su viaje a Tierra Santa, popularizó la expresión «monte calvario». Se trataba de una antigua cantera, en la que se hallaba esta roca inmensa. Era una zona que se encontraba fuera de los muros de la ciudad. Allí había restos de una antigua cantera de malaquita. Fue explotada desde el siglo IV hasta el siglo I a. C. 

En el momento de la muerte del Señor solo quedaban los muros de piedra, en semicírculo. Es habitual encontrarlos en las canteras. En ese lugar había un gran promontorio, y no era de tierra sino de piedra. Al lugar se le llamaba Gólgota, que proviene del arameo Gugultha, y que significa «cráneo». En Hebreo se llama Galgolet, y en Griego Dránion. Locus Calvariae en latín. En castellano se puede traducir como «calavera, cabeza, o calva». De ahí proviene el nombre «lugar de la calavera o Calvario». No parece que se llamara así porque hubieran encontrado calaveras de gente que había muerto allí. También era conocido como «lugar de la calavera», debido a que la forma de esa roca grande recordaba a una gran calavera.

Se podría decir que, para un cristiano, el Calvario es el lugar central de Tierra Santa. Al morir en la Cruz, el Señor nos ha rescatado, nos ha elevado a la condición de hijos adoptivos, y nos ha abierto las puertas del cielo.

Un chico me preguntó: ¿Qué ha pasado en este lugar? Le contesté: aquí un hombre que es Dios y que se llama Jesús ha muerto por ti para que puedas vivir para siempre en el cielo.

5. La Tumba
A diferencia de otras tumbas, esta se encuentra vacía. Jesucristo resucitó. Consta de dos estancias. La primera se llama «Capilla del ángel». El relicario de mármol en forma de columna, en el medio de la antesala, contiene un fragmento de la piedra del ángel: se la denomina así porque le vieron sentado encima la mañana de Pascua. «Y he aquí que se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor descendió del Cielo y, acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella» (Mt 28, 2). Es uno de los trozos que perduraron de la Tumba, después de su profanación en el año 1009. En la segunda estancia, sobre la losa del Sepulcro, arden día y noche cuarenta y cuatro lámparas de plata. La cubierta de mármol es del año 130. Pertenecía al antiguo templo de Adriano, y ahora cumple la función de proteger la piedra original de la Tumba. 

 Al entrar, primero se accede a la antesala. Allí se espera turno: en el recinto pequeño de la Tumba solo hay capacidad para tres personas. A veces se permite la entrada hasta cuatro visitantes a la vez: no cabe más gente de rodillas delante de la losa. Habitualmente, solo se permite rezar unos pocos segundos. Casi todo el mundo coincide en que es uno de los lugares que más impresión produce. 

También es posible —reservando con tiempo— celebrar y asistir a la Santa Misa dentro de la Tumba. Impacta mucho pensar, durante el Santo Sacrificio, que aquí fue depositado el cuerpo muerto del Señor, y aquí resucitó a los tres días con su cuerpo glorioso. Y de nuevo, cuando el sacerdote consagra la Eucaristía, aquí y ahora, se vuelve a hacer realmente presente en el altar preparado sobre la Tumba.

Mis mayores impresiones en Tierra Santa han sido celebrar la Misa dentro de la Tumba. En la Eucaristía Jesús vuelve a aparecer con vida en la Tumba. San Juan Pablo II hablaba en Ecclesia de Eucharistia de la inmensa gracia que era celebrar la Misa en la Tumba, era como volver a la hora de su Resurrección.

Extractos del libro: "Huellas de Jesús. El Evangelio desde Tierra Santa".

jueves, 30 de junio de 2016

Misas de san Josemaría en Tierra Santa

 08 Se han celebrado en Tierra Santa tres Misas en honor de san Josemaría: en Nazaret, Jerusalén y Belén.

El pasado 24 de julio por la tarde, se celebró en la Iglesia de San José de Nazaret, que está dentro del recinto de la basílica de la Anunciación, la primera de las tres Misas con motivo de la fiesta de san Josemaría en Tierra Santa.

La Santa Misa fue celebrada por Mons. Joaquín Paniello, vicario regional del Opus Dei en Jerusalén. En su homilía, el vicario insistió en la necesidad de santificar la vida ordinaria, no importando las circunstancias personales de cada uno.

Al día siguiente, 25 de junio, también por la tarde, su Emcia. Revma. el cardenal Juan Luis Cipriani celebró la Santa Misa en honor de San Josemaría Escrivá, en el Patriarcado Latino de Jerusalén. En su homilía, hizo hincapié en la importancia de conocer la vida de San Josemaría con el fin de aprender a ser santos en la vida ordinaria. Pronunció la homilia en inglés. La Misa fue concelebrada por Mons. Joaquín Paniello, y por el secretario del cardenal.

El domingo, 26 de junio, en la iglesia de Santa Catalina de Belén, iglesia católica que se encuentra dentro de la Basílica de la Anunciación, tuvo lugar la tercera Misa de Tierra Santa en honor de san Josemaría. La presidió el párroco de Belén, abouna Nirwan, un franciscano del que contamos recientemente en una entrada del blog como se libró milagrosamente de morir asesinado en Iraq, su país de origen, en un viaje que realizó para visitar a su familia.

 14 Concelebró el vicario regional del Opus Dei en Tierra Santa, Msgr. Joaquín Paniello. La iglesia estaba llena de los parroquianos de Belén, pues se celebró a las 11.00, que es la hora de la celebración Eucarística de los domingos, y la que tiene mayor asistencia de fieles. 

Abouna Nirwan explicó brevemente la vida de san Josemaría y leyó la oración de la estampa en árabe. Al final de la ceremonia d. Joaquín dijo unas palabras agradeciendo y explicando brevemente la figura del santo y el espíritu de Opus Dei. Posteriormente se dio a venerar la reliquia de san Josemaría a los allí presentes.

sábado, 25 de junio de 2016

Video sobre el libro "Huellas de Jesús. El Evangelio desde Tierra Santa".

Para promocionar el libro que acabo de publicar, "Huellas de Jesús. El Evangelio desde Tierra Santa", he realizado un video con unas breves imágenes dentro de la gruta de Belén, y en los principales lugares Santos de Jerusalén.

Es un video sencillo, en el que pretendo mostrar sucintamente lo que ha sucedido en cada lugar Santo. Es un aperitivo, una entrada, de lo que puede llegar a suponer para un cristiano la posibilidad de peregrinar, y rezar en esos lugares tan especiales.



domingo, 19 de junio de 2016

Aquí se toca por todos lados la vida del Señor

¿Cómo se lee el Evangelio desde Tierra Santa? 

El evangelio es la vida de Jesús. Sus palabras, leídas en cualquier lugar, nos ayudan a conocer cómo fue su existencia en la tierra. El Espíritu Santo siempre nos comunica luces para imitarla. Pero, además, es innegable que lo que nos narran los evangelios sucedió en un lugar concreto, y conocerlo enriquece mucho su lectura. Me atrevo a decir que, el evangelio desde Tierra Santa se puede llegar a ver más claro, porque la humanidad de Jesucristo no puede separarse de su tierra, del lugar concreto donde nació, vivió y murió. 

¿Ha cambiado su forma de leer el evangelio desde que vive allí?

No solo ha cambiado mi forma de leer el evangelio, sino también de predicarlo. Ahora cuando leo o hablo de un pasaje concreto estoy contemplando el sitio: lo veo, he rezado allí, me he imaginado in situ lo que se cuenta en las páginas sagradas. Digamos que lo he vivido, y los hechos que uno experimenta quedan más profundamente grabados y se trasmiten con más fuerza. He estado en el lago de Tiberiades un día de tormenta, he visto las flores silvestres que adornan los caminos a las que se refería el Señor, he subido al monte Tabor y podido contemplar desde allí la impresionante vista del valle de Esdrelón. Eso se queda impreso en la memoria y, después, cuando relees los evangelios lo haces con otros ojos, con ojos que han visto.

¿Qué es lo que más le llamó la atención cuando llegó a Jerusalén?

Me acuerdo perfectamente, y eso que ya han pasado diez años. El día que llegué me parecía increíble estar entrando en la Ciudad Santa. Los árabes la llaman al-Quds: la Ciudad Santa, la ciudad por antonomasia. Eran todo edificios de color blanco y me sorprendió mucho la luz tan clara que había. Cuando entré por primera vez en mi casa, desde la ventana del cuarto pude contemplar la iglesia del Sepulcro y del Calvario a poco más de trescientos metros de distancia. Hace veinte siglos, en ese mismo lugar hacia donde dirigía la vista desde mi ventana, se hallaba Jesús muriendo en la Cruz. Me senté asombrado, tratando de caer en la cuenta de donde me encontraba, de lo que estaba viviendo. Hoy, eso mismo es lo que más me sigue impresionando de Jerusalén.

¿Qué es lo que más le gusta de Jerusalén?

Lo que más me gusta de la ciudad es la diversidad tan grande que existe en este lugar. Jerusalén es una ciudad de contrastes: aquí viven personas de distintos países, culturas, razas y religiones. Se puede decir que Jerusalén es un resumen del mundo. En estos años he hecho muy buenos amigos cristianos ortodoxos, protestantes, judíos, musulmanes, drusos… He tenido conversaciones con ellos interesantísimas. A todas esas personas se añaden los peregrinos de innumerables países que han ido pasando por aquí y a los que he podido conocer en estos años.

¿Cómo describiría a los cristianos de Jerusalén?

Los admiro mucho. Son muy pocos: entre cristianos ortodoxos y católicos en la ciudad de Jerusalén puede haber unos doce mil. Casi todos son árabes. En Jerusalén hay más de setecientos mil habitantes, de los cuales doscientos mil son árabes. Por tanto, de entre ellos, los cristianos constituyen una minoría. Viven con un sentido grande de misión. Se saben procedentes de los primeros cristianos, y son conscientes de que viven en la cuna del cristianismo. Valoro mucho su fortaleza. Tienen muchas dificultades, y las afrontan con mucho ánimo.

¿Qué le diría a una persona que se está planteando hacer una peregrinación a Tierra Santa?

Le diría que si puede venir que lo haga, que no lo dude. No conozco a ningún peregrino que se haya arrepentido de esa peregrinación. Para un cristiano es el viaje de su vida. En Tierra Santa, mi experiencia como sacerdote me dice que hay mucha gracia de Dios. Los peregrinos que vienen perciben que el Señor les ha invitado a visitar los lugares donde nació, vivió, murió y resucitó, y reciben un fuerte impulso para su vida cristiana porque, en definitiva, el fin de nuestra vida no es otro que el de enamorarnos de Jesucristo. Aquí se toca por todos lados la vida del Señor. Un peregrino al regresar de su peregrinación decía: -“Después de estos días, para mí ya nada es lo mismo: he visto la casa de Jesús, su pueblo, su tierra”.

Una vez allí, ¿qué hay que hacer?

Disponerse lo mejor posible, preparando con oración esos días únicos. Al llegar se comprobará que en este lugar hay muchas posibles distracciones: es una tierra exótica, con muchas razas y culturas tan distintas a aquella de la que se procede. Por eso facilita proponerse interiorizar lo que se va a vivir, que no es otra cosa que un encuentro personal con el Señor, en particular en los lugares Santos. Y, más en concreto todavía, en el Calvario: pienso que es el lugar central de Tierra Santa.

Tengo entendido que la idea de este libro ha surgido de las muchas notas que ha ido escribiendo en su blog “Un Sacerdote en Tierra Santa” durante años: ¿Qué le motivo a abrir este blog? ¿A quién se dirige cuando lo escribe?

Llevaba unos meses viviendo en Tierra Santa y, poco a poco, comencé a darme cuenta de la tremenda riqueza que había en esta tierra. Pensé que todo lo que estaba viendo, los sucedidos, los pequeños descubrimientos que hacía, podían servir a tanta gente en todo el mundo interesada por Tierra Santa. Y que mejor instrumento que un blog para hacer esto. Así que empecé a publicar sin otra pretensión que acercar Tierra Santa a quien no tiene la posibilidad de visitarla, o ha venido pero desea seguir en contacto con estos lugares. 

Pero eso no quiere decir que para leer el blog o interesarse por su contenido haya que ser cristiano. De los lugares Santos recojo su historia, la arquitectura de las distintas iglesias, los variados hallazgos arqueológicos de cada sitio. Y también escribo sobre el judaísmo, el islam, los drusos… Hablo de sus culturas, costumbres, etc. 

¿En qué se diferencia este libro de los muchos otros con los que comparte la misma temática?

Esta fue la pregunta que yo me hice cuando me plantee empezar a escribir el libro. ¿Va a aportar algo novedoso? Porque si no, para eso no hago el esfuerzo y pierdo el tiempo. Llegué pronto a la conclusión de que no es una “Vida de Jesús” como las muchas que conocía. Es una peregrinación a Tierra Santa a través del evangelio. Nos adentramos en la tierra de Jesús y en su vida de una manera distinta: a través de la vida misma actual de la ciudad Jerusalén, de las poblaciones de Belén o de Nazaret. Esta incursión nos llevará a descubrir de dónde provienen las costumbres, los edificios históricos, o tantas tradiciones que son propias de este lugar del mundo.

¿Puedo leerlo si no soy cristiano?

Pienso que sí. Precisamente por lo que decía antes. Se recogen detalles históricos, arqueológicos, de costumbres. En ese sentido puede gustar a cualquiera conocer esos pequeños descubrimientos que he ido haciendo, no solo a cristianos. Pero, como es evidente, a los cristianos les ayudará más para profundizar en el conocimiento de Jesucristo, a entender mejor el sentido de algunas de sus palabras, o a captar la elección de los ejemplos gráficos de la vida cotidiana que el Señor elegía para las parábolas.