sábado, 31 de diciembre de 2011

Censos históricos y monedas en el Nacimiento de Jesús

Vamos a hablar ahora de la fecha del Nacimiento del Señor. La pregunta es: ¿Por qué podemos pensar que la fecha del Nacimiento de Jesus es el 1 a.C o después de Cristo y el no el 4 a.C como dicen la mayoría de los historiadores? Para explicarlo nos referiremos a los censos de población que los gobernantes realizaron alrededor del momento del nacimiento del Señor, y también a las monedas que muestran en que años fueron los distintos reinados.


"En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria". Este censo citado en Lc. 2,1 es finalmente otro dato importante para establecer la fecha del nacimiento de Jesús. Habitualmente se piensa en el censo que se hizo en el año 8 a.C., pero hay quien sostiene que este se aplicó solamente a los ciudadanos romanos. Orosio, un historiador del siglo quinto afirma que por sus 25 años de reinado –es decir, en torno al 2 a.C- el emperador Augusto ordenó un censo –que se inició el año anterior- que debía hacerse con juramento de fidelidad al imperio romano, y que Jesús fue inscrito en las listas de este censo poco después de nacer. Esta tesis concuerda con la de Pratt en la que afirma que el nacimiento de Jesús fue en el siglo 1 a.C.


Otra de las principales objeciones a la datación de la muerte de Herodes en el 1 a.C en vez del 4 a.C. está basada en el reinado de sus hijos Arquelao y Filipos, que fueron sus herederos. Hay monedas del 1 d.C. donde se señala que estos hijos están ya en el año 5 de su reinado. Para poder sostener que la muerte de Herodes ha tenido lugar en el 1 a.C ó d.C, habría que afirmar que sus sucesores retrocedieron ficticiamente el inicio de su gobierno. Esto era una práctica común en esa época. Para dar mayor prestigio a un reinado, se consideraba que el nuevo monarca había sido asociado al gobierno de su padre en los últimos años de su mandato. Cuando el nuevo monarca comenzaba a reinar llevaba pues, según estos cálculos, varios años reinando. La confirmación de esta hipótesis vendría por el hecho de que nunca se encontraron monedas antes del año quinto de los reinados de Arquelao y Filipo. Para este periodo histórico y esta zona geográfica, por la cantidad de monedas conservadas, no parece verosimil que de varias emisiones seguidas de monedas -se emitian cada año- no se hayan descubierto al menos una decena de ejemplares, ni siquiera uno solo, como de hecho se han encontrado de todos los demás años. El año 1 a.C ó d.C sería, por tanto, el primer año del reinado real de Arquelao y Filipo después de la muerte de su padre. Pero de derecho se consideraba que estos dos reinados se habían iniciado en el año 4 a.C, en los últimos años de la vida de Herodes, y así se registró en los anales.
Quedan todavía algunos nudos que desatar y la búsqueda historiográfica no ha concluido definitivamente su función de indagar en la cronología de Jesús. La falta de referencias cronológicas universales, algunas discrepancias notables entre las diversas fuentes, y una falta manifiesta de datos del periodo 6 a.C. - 4 d.C., hacen complejo el trabajo de interpretación. Probablemente deberemos estar atentos al descubrimiento de nuevas fuentes –como por ejemplo lápidas o inscripciones- que nos ayuden a resolver la cuestión.


"Stella di Betlemme", artículo publicado en la revista "Scienza e Fede", por Michele Crudele.

sábado, 24 de diciembre de 2011

La fecha del Nacimiento de Jesús

La identificación astronómica de la estrella de Belén y la fecha de nacimiento de Jesús están estrechamente relacionadas. Las informaciones disponibles pueden dar elementos de valoración a los dos eventos. Tiene mucho interés, como es lógico, la fecha de la muerte de Herodes.
Nuestro calendario parte del año 1 d. C., y está precedido del año 1 a.C. En los cálculos astronómicos, en cambio, por comodidad se introduce el año cero, pero en las fechas se escribe con el + no con el -, y no con a.C o d.C. Por tanto el 6 a.C corresponde al año -5. En el siglo VI Dionigi Piccolo pensó que quizá sería oportuno tener una referencia cristiana para el calculo de las fechas, en vez de contar los años –como se hacía hasta ese momento- a partir del nombramiento de Diocleciano como emperador, que además había sido uno de los mayores perseguidores de la nueva religión. Dionigi calculó que Jesús había nacido en el año 753 ab Urbe condita, es decir después de la fundación de Roma. Casi todos los estudiosos sostienen que había errado el calculo en más o menos 6 años. No era una tarea fácil también a causa de los diversos métodos de cálculo que estaban en vigor en los primeros siglos antes y después de Cristo, refiriéndose siempre a eventos de Reyes, pero sin tener regla fija sobre la definición “al inicio del primer año del reinado…”: el día que fue nombrado, el de la toma de posesión, el primer día del siguiente año, o algún otro. Dionigi apuntó que Jesús había nacido el 25 de diciembre del año 1 a.C, y que el año 1 d.C. empezó una semana después, el 1 de enero. Hicieron falta todavía dos siglos para comenzar a utilizar el nuevo sistema del cómputo de los años, que es ahora universalmente utilizado.
Un límite inferior para la fecha del nacimiento de Jesús puede ser deducido de Lc 3,23 que escribe: “Jesús cuando comenzó su ministerio tenía alrededor de 30 años”. En cambio en Lc 3,1-2, introduciendo el ministerio del Bautista, se lee: “En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto”. Sabiendo que el año 15 del imperio de Tiberio corresponde al intervalo entre los años 27-29 d.C. –la incertidumbre se debe a los diversos modos que tenían los romanos de calcular los años- y calculando un máximo de 34 años –alrededor de 30 años- se llega al 8-7 a.C. La muerte de Jesús nos proporciona otros elementos: sabemos por la narración evangélica que fue en viernes, el día 14 –o quizá el 15- del mes hebreo del Nisán. Esta coincidencia entre el día de la semana y su datación mensual se verifica en los años 30 y 33, calculados según el cálculo anual de Dionigi, y aquel de la era cristiana universal.
Los límites superiores para calcular el nacimiento de Jesús, en cambio nos vienen dados por la muerte de Herodes, ya que él en vida fue protagonista habíendo nacido ya Jesús. Recordamos que generalmente se le llama Herodes el Grande para distinguirlo de su hijo Herodes Antipas, que reinó en Judea en los años de la vida pública de Jesucristo. La fuente principal de la fecha es Flávio Josefo, historiador hebreo que, después de la destrucción de Jerusalén, se dedicó por cuenta de los romanos, a escribir la historia del pueblo elegido. Sus obras son de finales del siglo primero. Según Flavio Josefo, Herodes, originario de Idumea, conquistó Jerusalén y empezó a reinar en el 37 a.C, y lo hizo por 34 años. Murió presa de fuertes dolores, después de un eclipse de luna en la primera Pascua de aquel año. Esta fecha está universalmente aceptada, aunque se han presentado objeciones que tienen fundamento: los asesinatos que cometió, los funerales solemnes de siete días, y otros periodos de luto por patriotas asesinados, habrían sucedido antes de la Pascua, periodo en el cual el luto era prohibido en la Mishnah. El eclipse total del 15 de septiembre del siglo 5 a.C parece una fecha muy lejana de la Pascua sucesiva. No es lógico que Arquelao haya esperado 6 meses antes de partir a Roma par obtener la confirmación de su sucesión: sabemos que partió después de la fiesta. En los siglos 3 o en el 2 no hubieron eclipses visibles en Palestina, por lo que habría que desplazarse y a el del 10 de enero del siglo 1 a. C., o al eclipse parcial que hubo el 29 de diciembre del mismo año. Según Pratt (1990) esta sería la hipótesis más probable porque fue perfectamente visible después de la puesta del sol, habiendo ya comenzado esta. De este modo se explicaría porqué Falvio Josefo cita solo este eclipse de sol en sus anales. Por tanto Pratt sostiene que Herodes murió al inicio del siglo 1 d.C. De esto se deduciría que una fecha posible para el nacimiento de Jesús sea el siglo 1 d.C, antes de aquel 21 de agosto en el que los Magos vieron una conjunción de Venus con Júpiter. Hay otras opiniones como la de que existen determinados hechos históricos que se situarían alrededor de la muerte de Herodes en el siglo 4 a.C, pero parece que la tesis de Pratt es la más acertada.
"Stella di Betlemme", artículo publicado en la revista "Scienza e Fede", por Michele Crudele.

sábado, 17 de diciembre de 2011

El viaje de los Magos tras la estrella

Llegar a identificar su proveniencia puede ayudar a estimar el tiempo que recorrieron desde su tierra a Jerusalén. Según la localización del vecino Oriente mesopotámico, las distancias con la Ciudad Santa varían entre los 800 y los 2000 kilómetros. Con una media de 50 kilómetros al día –una andadura tranquila para los camellos de las caravanas que atravesaban el desierto- la duración neta del viaje podría haber sido de entre 15 y 40 días. No se excluye que un viaje de este tipo implicase un tiempo todavía más largo. Sobre su proveniencia Tertuliano dijo que venían de Arabia, aplicando a la letra uno de los salmos mesiánicos: “Los reyes de Arabia y Saba le ofrecerán tributos” (Sal 72,10).
Es razonable hipotizar, siempre a la luz de los pocos datos presentes en los Evangelios, que la visita de los magos no fuera en el lugar -pues era evidentemente provisional- donde nació Jesús. En el versículo 11 del texto de Mateo se utiliza el término “casa”, en griego oikía. La cronología de los sucesos parece situar la visita después de la circuncisión, que tuvo lugar ocho días después del nacimiento (Cfr. Lc 2,21) y la posterior presentación de Jesús en el templo con la purificación de su madre a los cuarenta días del parto (Cfr. Lc 2,22).
Se pueden hacer algunas consideraciones sobre las condiciones mínimas para dar una explicación natural sobre la “estrella de Belén” en cuanto fenómeno físico realmente aparecido. La estrella tuvo que ser vista en un país al este de Palestina en el momento de su aparición. No debió ser un fenómeno tan llamativo como para ser claramente visible desde Jerusalén. De otro modo no se entendería la sorpresa y la turbación de Herodes –y con él de toda la ciudad- cuando los Magos hablaron de la aparición de la estrella. Es posible también pensar que en Jerusalén el fenómeno haya sido visto, pero no fuera asociado al nacimiento del Mesías. Estamos, por tanto, ante un fenómeno cuyas características sean lo suficientemente claras como para motivar un viaje a Jerusalén, y al mismo tiempo un fenómeno lo suficientemente discreto como para ser reconocido fácilmente solo por “profesionales” de la observación del firmamento. El texto evangélico no habla de ningún modo de una estrella que indique el camino desde el país de los Magos hasta Jerusalén. El versículo 9 diciendo que “la estrella les precedía” se refiere solamente a la parte final del trayecto, la que fue desde Jerusalén a Belén.
En la narración puede parecer extraño el hecho de que Herodes no haya seguido o hecho seguir por alguien a los Magos en su camino a Belén, sabiendo que ésta población solo se encuentra a 10 kilómetros de Jerusalén. Es posible que Herodes se haya fiado de ellos, tratándose de unos visitantes tan ilustres. Menos extraño es que los convocara en secreto: esto se situaría en la línea de que no quería que la gente supiera que podía existir ese posible Mesías que lo apartaría del trono. En la visión judía de la época el Mesías de hecho era esperado como un Rey y un liberador terreno, que rescataría al pueblo de la dominación extranjera.
Al salir de nuevo rumbo a Belén los Magos vieron nuevamente la estrella, que “les precedía hasta que se paró encima de lugar donde se encontraba el Niño” (Mt 2,9). Esta descripción, interpretada a la letra, es la más difícil de asociar a un fenómeno natural. Se está diciendo sobre todo que la “Estrella” se vio en Jerusalén hacía el sur, es decir, en la dirección hacia Belén, pero no es claro el significado “se paró encima”, que puede indicar una posición vertical, en alto, o también abajo hacia delante, viendo desde lejos la casa. El verbo griego, en su forma pasiva, indica simplemente el “estar parado”, mientras que el adverbio “encima” nos habla de la posición. El texto señala finalmente que los Magos se llenaron de una “gran alegría” al volver a ver la estrella, en cuanto que su reaparición fue inmediatamente interpretada como una confirmación de lo acertado de su decisión de ir a Belén. Una emoción particular, quizá no lejana de aquella que siente un estudioso cuando recibe una confirmación experimental sobre una deducción teórica o de una previsión científica. Pero más aun la de confirmar que se acercaba el momento de poder ver con sus ojos al Hijo de Dios hecho hombre.

"Stella di Betlemme", artículo publicado en la revista "Scienza e Fede", por Michele Crudele

sábado, 10 de diciembre de 2011

La estrella de Belén en la Sagrada Escritura

Junto a los comentarios de naturaleza espiritual y teológica, entre los cuales algunos han calificado la estrella de “hecho milagroso”, en el curso de la historia no faltan preguntas sobre la posibilidad real y sobre la naturaleza de un fenómeno celeste como el que aparece descrito en el Evangelio. Todavía se investiga qué habrá dado origen al fenómeno visto por los Magos. Cuál es la relación entre la revelación bíblica y el mundo natural. En el ámbito teológico, esa indagación se referirá a la búsqueda del significado, alegórico o simbólico, que viene unido a la estrella, y que se puede estudiar a través de la tradición teológica y eclesial. En el ámbito científico se trata de ver cómo viene asociada a un determinado fenómeno astronómico que pudo suceder realmente en aquel momento (La fotografía es de la población de Belén, con una gran estrella que se colgó en la plaza donde está situada la Basílica de la Natividad).
El evangelio de san Mateo es la única fuente del Nuevo Testamento que habla de este objeto, señalándolo con el nombre de estrella. El texto del Evangelio de san Mateo que nos ha llegado está en griego. Sobre la existencia de un posible original en arameo hay solo suposiciones. Las palabras en têi anatolêi dei han sido traducidas habitualmente en pasado con la forma “vimos su estrella en oriente”, haciendo parecer que se refiere al momento pasado en que la vieron y al “lugar” en el que los Magos se encontraban cuando contemplaron la estrella.
En el Antiguo Testamento, en el libro de los Números se hace la siguiente afirmación: “Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel” (Números, 24, 17). Son palabras de Balaam, adivino o mago que, llamado por el rey Moabita Balac para maldecir a Israel, en cambio lo bendice y le profetiza un futuro radiante porque recibe una revelación divina. La estrella que saldrá de Jacob podría ser el mismo Mesías: así se entendía también por algunos comentadores hebreos de los primeros siglos antes de Cristo.
La profecía a la que se refiere Mateo 2, 6 de los sacerdotes a los que Herodes pregunta pertenece al libro de Miqueas: “Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel”. Se puede observar la diferencia con la transcripción por parte de Mateo que le da un cambio a la afirmación “así de pequeña” diciendo “en verdad no eres la más pequeña”. Esto no cambia el sentido, sino que más bien lo refuerza. Es una de las numerosas demostraciones del uso de las citas del Antiguo Testamento –tan frecuentes en san Mateo- a la luz de los eventos acaecidos en el Nuevo Testamento. A diferencia de nuestra postura moderna el autor no se interesaba por la perfecta correspondencia textual, sino más bien se fijaba en el sentido y el simbolismo de las profecías. Los otros evangelistas no hablan de Magos, ni de la estrella. No sorprende en Marcos y Juan pues su narración comienza con la vida pública de Jesús. En cambio, Lucas, quien detalla mucho la infancia, curiosamente no cita nada de este episodio. Quizá Lucas conocía el evangelio de Mateo y no quería repetir lo que allí se encontraba escrito. También hay quien atribuye a Lucas una cierta prudencia a la hora de hablar bien de los persas –pueblo del que provenían los Magos-, ya que eran enemigos de Roma.

"Stella di Betlemme", artículo publicado en la revista "Scienza e Fede", por Michele Crudele.

sábado, 3 de diciembre de 2011

La estrella de Belén en la astronomía

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá,No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;Porque de ti saldrá un guiador,Que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino" (Mt 2, 1-12).


Hemos comenzado el tiempo de Adviento, cuenta atrás para conmemorar el Nacimiento del Señor. Durante estas semanas hablaremos -a través de un artículo de la Revista Ciencia y Fe- de la Estrella de Belén, los Magos, y la posible datación del Nacimiento de Jesús en Belén.
En las representaciones artísticas tradicionales del nacimiento de Jesús de Nazaret siempre se hace una referencia de naturaleza astronómica. Aparece una señal en el cielo que habitualmente se llama “Estrella de Belén. Se empieza a hablar de esta estrella pues viene recogida en el Evangelio según san Mateo (cfr. Mt 2,1-11). También se le ha llamado utilizando un lenguaje más común “Estrella cometa”. De hecho, en la mayor parte de los belenes, artísticos y aquellos familiares, se muestra frecuentemente como la aparición de un cometa.
Las posiciones en el ambiente astronómico y científico en relación a la “estrella de Belén” nos son ciertamente unívocas, y van desde querer evitar toda posible asociación con fenómenos naturales a la meticulosa búsqueda de una posible correspondencia con alguno de ellos. Las distintas posiciones de los astrónomos pueden diferenciarse entre las emblemáticas de Tycho Brahe (1546-1601) quien sostenía que la estrella no era un fenómeno natural, hasta la de Johannes Kepler (1571-1630) que la identificó con una Nova y después con una conjunción planetaria. Se han hecho todo tipo de indagaciones. Una es la de asociarla con la aparición de la estrella Nova o supernova. También se ha barajado la posibilidad de que fuera una estrella cometa, como la del cometa Halley. Otros han dicho que podía haberse tratado de un meteorito o un relámpago. Asímismo se ha llegado a afimar que podía haber sido una estrella variable, es decir, un tipo de estrella que varía su luminosidad con el paso del tiempo. Si fuera este el caso la mejor posicionada, según los expertos, sería la estrella de Mira.
La que parece más adecuada es la hipótesis de la conjunción planetaria. Cuando dos o tres objetos celestes, estrellas o planetas, aparecen angularmente muy cercanos entre sí, se dice que hacen una “conjunción”. Aunque estén muy lejanos entre sí, el ángulo y la perspectiva pueden hacer que se fundan en un único objeto visible. Así , esta coincidencia produce un gran aumento de su luminosidad. En 1603 Kepler asistió antes de Navidad a una conjunción entre Júpiter y Saturno. Calculó que en el siglo 7 a.C. sucedió una conjunción semejante, pero con unas características aun más interesantes: en ese año la conjunción se repitió tres veces: desde mayo hasta diciembre los planetas se acercaron y alejaron entre sí tres veces. Esto científicamente es posible, aunque es una coincidencia muy rara. Y al año siguiente Kepler observó cómo se producía de nuevo -después del paso de unos meses- una conjunción esta vez triple: entre Júpiter, Saturno y Marte. No se llegaban a fundir en perspectiva, pero producían un efecto maravilloso. Estudió que esto se realizaba cada 805 años. Entre las posibles asociaciones con los fenómenos que hemos propuesto, esta es la que tiene más consenso en el ámbito científico, la de la triple conjunción entre Jupiter y Saturno. Sus características de fenómeno raro, la concordancia con la fecha más probable de la muerte de Herodes, y su mitología hacen que sea la opción preferida.
Esta mitología a la que nos referimos era helenista. En la Grecia antigua Saturno (Krónos) era sustituido por Júpiter (Zeus), su hijo como jefe de todas las divinidades, ofreciendo así un cierto paralelismo con la espera de un Hijo de Dios. Es muy posible que los Reyes Magos, sabios, conocedores del firmamento y de las distintas mitologías, vieran en esta coincidencia la señal que les impulsó a hacer el viaje en busca del Hijo de Dios.
"Stella di Betlemme", artículo publicado en la revista "Scienza e Fede", por Michele Crudele.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Arquelao, el rey de la parábola de las minas

"Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad hasta que vuelva. Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí." (Lc 19, 11-27).
El Señor cuenta esta parábola del rey que se va de viaje para recibir un reino y volver. Este rey fue Arquelao, el hijo del rey Herodes. Antes de morir Herodes había arreglado su sucesión: Arquelao heredaba el título de rey; Herodes Antipas se convertía en tetrarca de Galilea y de Perea; Herodes Filipo, el hijo de Cleopatra, pasaba a ser tetrarca del Gaulanítide, Traconítide, Batanea y Panias. Desde el comienzo de su reinado Arquelao tuvo que enfrentarse con una rebelión fomentada por los fariseos; al mismo tiempo, le discutía el título de rey su hermano Herodes Antipas, que había sido designado anteriormente por Herodes para sucederle. Aunque el ejército quería nombrarle ya rey, Arquelao prefirió ir a Roma para ser nombrado rey por el César. Pero también acudieron a Roma varias delegaciones a presentar sus reivindicaciones. Desde este lugar de Jericó -en la fotografía de arriba se ven las ruinas- donde ya tenía el palacio su padre Herodes se trasladó Arquelao a Roma para ser investido Rey. El César Augusto reflexionó sobre el asunto y acabó confirmando más o menos el testamento de Herodes: Arquelao se quedaba con Judea, Idumea y Samaria, pero sólo con el título de etnarca; Antipas era tetrarca de Batanea, Auranítide y Traconítide. Este arreglo no duró mucho tiempo: Arquelao escandalizó a todos al casarse con una princesa capadocia, esposa anterior de Alejandro (hijo de Mariamme I) y de Yuba de Mauritania. También antes de salir en su viaje a Roma mató a unos tres mil fariseos por una sedición. A la vuelta también procuró matar a todos los que se habían opuesto a su reinado. Finalmente otra legación de judíos y de samaritanos lo acusaron ante Augusto de cruel y de brutal. El año 6 d.C., el emperador depuso a Arquelao y lo desterró a las Galias; en adelante, la etnarquía de Judea, Idumea y Samaria se le confiaría a un procurador.
Vemos cómo las parábolas del Señor en el evangelio están basadas en hechos reales de la época, de forma que la gente las podían entender bien. El Señor se sirve de esas noticias de la vida real para transmitir alguna enseñanza. Y a nosotros también nos ayuda mucho conocer estos hechos que sucedieron en la época del Señor para entender mejor las parábolas o enseñanzas que nos ha dejado a través de las Sagradas Escrituras.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Moneda en la boca del pez

"Al llegar a Cafarnaún, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿Vuestro Maestro no paga el impuesto?". "Sí, lo paga", respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?". Y como Pedro respondió: "De los extraños", Jesús le dijo: "Eso quiere decir que los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti" (Mt 17, 24-27).
A la famosa especie conocida como tilapia se la llama “pez de San Pedro” en el Oriente Próximo. Es muy posible que fuera este pez con el que Jesucristo realizó la multiplicación de los panes y los peces. Hoy en día se trata de la segunda especie más importante en la producción mundial de acuicultura. Las tilapias son peces originarios de África pero que actualmente se localizan por países cálidos de todo el mundo. Viven en agua dulce pero aceptan aguas salobre. Las larvas se alimentan de zooplancton, mientras que los adultos son omnívoros y lo hacen de zooplancton, fitoplancton, algas y pequeños animales bentónicos. Están situados en un nivel bajo de la cadena alimentaria, al contrario que otros muchos peces cultivados que son carnívoros. Son peces de crecimiento rápido, si bien los machos lo hacen mas deprisa que las hembras. Alcanzan algo mas de un kilogramo de peso. Las tilapias alcanzan la madurez sexual a los tres meses de vida y presentan una importante capacidad reproductora. Se caracteriza porque las hembras incuban los huevos en el interior de su boca tras el desove y la fecundación. Los mantienen en la cavidad bucal hasta varios días después de la eclosión. Las hembras no ingieren alimento durante la incubación de los huevos. Desovan entre 3 y 10, o a veces incluso mas veces al año. Y cada hembra produce entre 1.500 y 10.000 huevos al año. Estos eclosionan a los 2-5 días y las hembras los protegen en su boca durante otros 8-10 días mas. La tasa de supervivencia es considerablemente alta. Muchas veces no es fácil que salgan los pececillos de la boca de sus padres. Tienen miedo al mundo exterior y algunos se resisten a salir quedándose en las paredes de la boca. Por eso los padres utilizan el método de introducirse objetos en la boca para que, moviéndolos dentro, golpeen a las crias y se decidan a salir.
Así se entiende que no sea extraña la posibilidad de encontrar en ocasiones a estos peces con algún objeto en la boca, como sucedió en el caso del pasaje del evangelio que citamos al inicio. Este, solo aparece en el evangelio de san Mateo, que es el de tradición Petrina. San Pedro debió predicar muchas veces este suceso. Se encuentra recogido justo después del momento en que el Señor les hablara de lo que iba a sufrir en la Pasión. Parece que el Señor, viendo que se habían quedado desanimados al hablarle de las cosas duran que iban a suceder, quiso con este signo levantarles el ánimo. También tiene este pasaje un significado simbólico: Jesús es el pez y nosotros los pececillos. Y es Él quien paga por nosotros el tributo muriendo en la Cruz.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Las parábolas

“Aquel día salió Jesús de casa y se sentó a la orilla del mar. Se reunió junto a él tal multitud que hubo de subir a sentarse en una barca, mientras toda la multitud permanecía en la orilla. Y se puso a hablarles muchas cosas en parábolas. (…) Los discípulos se acercaron a decirle: ¿Por qué les hablas en parábolas? El les respondió: A vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no se les ha dado.Porque al que tiene se le dará y abundará, pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará.Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. Y se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: Con el oído oiréis, pero no entenderéis, con la vista miraréis, pero no veréis” (Mt 13, 1-3; 10-14).
La palabra Etim viene del griego parabola, comparación. Las parábolas son relatos, historias escuetas, claras, sencillas, y su finalidad es transmitir una enseñanza del modo más comprensible y fácil de recordar. En todas destaca la pequeñez de los comienzos; y el crecimiento progresivo de este Reino; su fuerza regeneradora para los llamados por Dios a la salvación, que alcanzarán si corresponden a esa llamada. Jesús predica utilizando parábolas, es decir, ejemplos vivos, imágenes tomadas de la vida ordinaria, dándoles contenidos ricos y amplios. Después un año de recorrer los caminos de Palestina, predicando el Evangelio del Reino y confirmando su doctrina con innumerables milagros. Muchos creen después de oirle, otros no. Jesús habla del Reino de Dios con tacto y utiliza parábolas en las que, sin ocultar que está diciendo cosas nuevas incita a los oyentes a interesarse y les advierte: "Quién tenga oídos para oír, que oiga". Entenderán los que tengan un corazón dispuesto a la conversión a Dios con el rechazo del pecado, también en sus formas más sutiles.

En cuanto al estilo literario, las parábolas de Jesús ofrecen mucha más variedad y belleza que las que se suelen encontrar leyendo las de otros maestros. En las parábolas rabínicas los protagonistas son normalmente unos personajes estereotipados: un amo y sus criados, un rey y sus súbditos, un amo o un rey y sus hijos, son los casos más corrientes. Pero en la predicación de Jesús, las incidencias de la actividad ordinaria ilustran con viveza la enseñanza y proporcionan incentivos para reflexionar acerca de los misterios más altos. Por ejemplo, los pequeños problemas que se pre­sentaban en la vida diaria de la gente del pue­blo debido a las condiciones materiales en las que vivían sirvieron a Jesús para ilustrar de modo gráfico sus enseñanzas.

sábado, 5 de noviembre de 2011

El Herodión II

"Ahora hablaremos del Herodión Inferior. En la planicie debajo de la fortaleza, hacia el norte, el Herodión Inferior cubría una superficie de unas 15 hectáreas. Estaba bien planificado, los edificios y jardines estaban ordenados en un eje norte-sur. Los edificios se construyeron alrededor de una gran piscina (70 x 46 m. y 3 m. de profundidad) que se llenaba con el agua de un acueducto construido especialmente para transportar agua desde los manantiales en Artas, cerca de las piscinas de Salomón, en el oeste. La piscina fue cubierta con estuco para prevenir filtraciones y se la utilizaba como depósito principal de Herodión así como para nadar. En el centro de la piscina se encontraron los cimientos de un edificio redondo (15 m. de diámetro). En su tiempo debe haber tenido un techo sostenido por una hilera de columnas y probablemente era un pabellón para el relajamiento y la entretención. La piscina estaba rodeada por amplios jardines. Pórticos de seis metros de ancho, formados por columnas adornadas con capiteles jónicos, rodeaban los jardines por tres lados con una longitud de 250 m. En los lados este y oeste de la piscina se construyeron salones de 110 x 10 m. cada uno. El salón se levantaba sobre un muro de terraza bastante alto, de 13 m. de ancho. La habitación octogonal en el centro del salón oeste tenía paredes decoradas con pilastras y frescos. Es de suponer que esta habitación servía como salón de actos, o quizás era la sala del trono del rey cuando residía en Herodión. El complejo de la piscina estaba rodeado por edificios que cumplían diferentes funciones. En el norte había una gran estructura que incluía áreas de almacenamiento y las viviendas de los sirvientes. En el noroeste se descubrió un depósito y en él, entre los escombros se encontraron fragmentos de decenas de jarros de cerámica. En el suroeste se excavó una gran casa de baños que probablemente servía al séquito real y a los huéspedes del rey. Constaba de varias habitaciones y piscinas, un caldario que se calentaba por medio del sistema de hipocausto (el piso se elevaba sobre soportes permitiendo al aire caliente circular por debajo del piso y calentar así la habitación). Las paredes de la casa de baños estaban decoradas con motivos cuadrados pintados e imitaciones de mármol. Los pisos estaban pavimentados con mosaicos de colores en formas geométricas y florales, y con granadas, hojas de parra y racimos de uvas.
El edificio apodado por los excavadores como el "edificio monumental" se encontraba al sur de la piscina, en la esquina occidental de una galería artificial de 350 x 30 m. En este edificio hay un lujoso salón cuadrado abierto hacia el lado que da hacia la galería; mide 12 x 9 m. y se ha conservado hasta una altura de 7 m. Las paredes particularmente gruesas del salón están construidas de piedras bien labradas, con nichos entre las pilastras. Elementos arquitectónicos, con decoraciones características de los lujosos monumentos sepulcrales en Jerusalem y el baño ritual encontrado en el lugar han dado la impresión de que el edificio era parte del mausoleo del rey Herodes. El salón descrito podría haber servido como un triclinio para las ceremonias en memoria del rey. La galería en frente del edificio quizás sirvió como una plaza para la procesión funeral descrita por Josefo (Guerra I, 33, 9). Para desilusión de los excavadores, la tumba misma aún no ha sido encontrada. Muy probablemente está oculta en las cercanías, en las laderas de la fortaleza de Herodión. A medida que progresaban las excavaciones, se llevaron a cabo amplias restauraciones en los edificios de Herodión. Actualmente es posible caminar por un cómodo sendero hasta la parte superior de la fortaleza, trepar por sus muros y disfrutar, como en el pasado, de la vista de la región alrededor. Uno puede también descender a los 300 m. de túneles, cisternas y espacios excavados en la roca debajo del monte. Estos pasajes subterráneos fueron cavados como lugares de escondite por los combatientes judíos de la Rebelión de Bar Kojba (132-135) cuando Herodión fue asediado nuevamente por el ejército romano. Y la gran piscina en Herodión Inferior está, como en los tiempos antiguos, rodeada nuevamente por pórticos (restaurados). Las recientes excavaciones en el palacio-fortaleza y en el Herodión inferior fueron efectuadas en nombre de la Universidad Hebrea de Jerusalem bajo la dirección de E. Netzer".
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sábado, 29 de octubre de 2011

El herodión I

"A unos 12 kilómetros al sur de Jerusalem, en un monte con forma de cono truncado, que se eleva a 758 m. por sobre el nivel del mar, se encontraba Herodión, el palacio-fortaleza construido por el rey Herodes. Tenía una impresionante vista que cubría el Desierto de Judea y las Montañas de Moab al este, y los Montes de Judea hacia el oeste.Herodión está descrito con gran detalle por el historiador judío del siglo I Flavio Josefo: Esta fortaleza, que se encuentra a unos sesenta estadios de distancia de Jerusalén, es naturalmente fuerte y muy apropiada para una estructura así porque en la cercanía hay un monte. A intervalos tiene torres redondas y un escarpado ascenso formado por doscientos escalones de piedra labrada. Dentro de él hay costosos apartamentos reales hechos para la seguridad y el ornamento. En la base del monte hay zonas construidas de tal forma que vale la pena ver, entre otras cosas por el modo en que se trae allí el agua, que escasea en ese lugar, desde lejos y a gran costo. En la planicie de alrededor fue construida como una ciudad que no tiene paralelo, y el monte sirve de acrópolis para las demás residencias (Guerra I, 31, 10; Antigüedades XIV, 323-325). De acuerdo con Josefo, el Herodión fue construido en el lugar en que Herodes derrotó a sus enemigos hasmoneos y partos en el año 40 AC (Antigüedades XIV, 352-360). Para conmemorar el evento, el rey construyó allí una fortaleza y un palacio, que llevaron su nombre. Construyó además, en la planicie debajo del monte, un centro administrativo para la región, que no había sido establecido previamente. Aquí, en Herodión, construyó también una tumba real para sí mismo; Josefo describe (Guerra I, 33, 8; Antigüedades XVII, 196-199) la procesión fúnebre del rey y su entierro en Herodión.


Herodión, junto con Macareus (hoy en el Reino Hashemita de Jordania) y Masada, cerca del Mar Muerto, fueron las últimas tres fortalezas en las que se defendieron los combatientes judíos después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 EC. Herodión fue conquistada y destruida por los romanos en el año 71 EC (Guerra VII, 6, 1).El sitio fue identificado en el siglo XIX; su nombre en árabe, Jabal Fureidis, es probablemente una deformación del nombre primitivo, Herodis (mencionado en las cartas de Bar Kojba). Las ruinas del palacio-fortaleza en la cima del monte han sido excavadas por varias expediciones desde comienzos de la década del 60. Las excavaciones de los edificios a los pies del monte se han llevado a cabo intermitentemente desde 1972 hasta la actualidad.El Herodión fue construido en dos áreas separadas, cada una con una función diferente: la primera, una fortaleza circular, que incluía un primoroso palacio, rodeada por un muro con torres en la cima del monte; y el Herodión inferior, en la planicie hacia el norte, con un grupo de edificios reales alrededor de una gran piscina.

La combinación de fortaleza y palacio es una singular innovación herodiana, que repitió en varios otros lugares, incluyendo Masada. En el Herodión, se construyó un palacio-fortaleza circular en la cima de un monte, que se eleva 60 metros por encima de sus alrededores. Las fortificaciones consisten en dos muros concéntricos con un espacio de 2,5 m. entre ellos. Los muros exteriores miden 62 m. de diámetro. La fortificación tenía originalmente unos 30 metros de altura, con siete pisos. Dos de estos pisos eran cimientos subterráneos, reforzados por techos abovedados y la estructura superior de cinco pisos era considerablemente más alta que el patio del palacio. Techos de madera separaban los pisos, que se utilizaban para guardar y como cuartos para soldados y sirvientes. Enormes torres emergían de los muros hacia el exterior por los cuatro lados. La torre oriental - la más alta - era una imponente torre redonda sobre una sólida base de piedra y tenía 18 m. de diámetro. Contaba con varios pisos superiores con lujosas habitaciones, probablemente para el uso de la comitiva real. Esta torre oriental se elevaba sobre toda la fortaleza y desde el piso más alto se domina una vista panorámica; el lugar servía también como lugar de escondite en tiempos de peligro. Las otras tres torres eran semicirculares, de 16 m. de diámetro y sus pisos superiores servían como centros de almacenamiento y de áreas residenciales. Después de haberse construido un área fortificada alrededor del monte, se tendió un terraplén de considerable altura contiguo a los cimientos exteriores del fuerte, elevando artificialmente el monte y dándole una forma cónica. Al portón de entrada a la fortaleza, en el noreste, se llegaba por medio de una escalinata recta y escarpada dentro de un corredor construido en el terraplén. Cisternas debajo de la fortaleza, que se llenaban con el agua de lluvia que era canalizada desde lo alto, aseguraban el abastecimiento de agua. Además, tres cisternas muy grandes se excavaron en la ladera exterior de la fortaleza (cerca de la entrada a la escalinata) y el agua de lluvia era canalizada a ellas desde el monte. El agua de esas cisternas era extraída por sirvientes que la llevaban a la cisterna en la cima del monte, que probablemente siempre se mantenía llena. El palacio privado de Herodes, de modestas dimensiones, se encontraba dentro de la fortaleza. Estaba espléndidamente equipado, con pisos de azulejos de color, mosaicos y pinturas en las paredes, e incluía cualquier todo artículo imaginable que proporcionara comodidad. La parte oriental del palacio era un jardín, con un atrio de 41 x 18 metros rodeado por pórticos en sus tres lados; sus columnas estaban adornadas con capiteles corintios. La parte occidental del palacio tenía dos pisos. La planta baja incluía:- un salón (triclinio) con un techo sostenido por cuatro columnas (bancos de piedra fueron agregados en tres de sus costados por los combatientes judíos durante la Rebelión Judía contra Roma [66-70 AC], que lo convirtieron en sinagoga);- un patio cruciforme con habitaciones en sus esquinas;- una pequeña casa de baños (el techo en forma de cúpula conservado en una de sus habitaciones es el más antiguo ejemplo de cúpula encontrado hasta la fecha en Israel)".


sábado, 22 de octubre de 2011

Manuscritos de Qumrán vistos al detalle por google

El Museo de Israel y la tecnología de Google permiten contemplar, a través de imágenes de altísima resolución, los cinco rollos principales de los legendarios Manuscritos del Mar Muerto. Los Manuscritos del Mar Muerto, que datan del siglo III antes de Cristo, ofrecen una panorámica de la sociedad judía durante el periodo del Segundo Templo, la época que contempló el nacimiento del cristianismo y del judaísmo rabínico.
Descubiertos entre 1947 y 1956 en once cuevas a las orillas del Mar Muerto y conservados en el Museo de Israel, los manuscritos se atribuyen a una secta judía aislada, que en los rollos se denomina «la Comunidad», y que se estableció en Qumrán, en el desierto de Judea.
Ahora, a través de una WEB INTERACTIVA creada por el Museo de Israel y la tecnología de Google, es posible consultar y explorar estos antiguos manuscritos bíblicos con un nivel de detalle que hasta el momento no había sido posible de alcanzar. El sitio, que permite acceder a imágenes de alta resolución, incluye también información histórica y breves vídeos explicativos sobre los textos y su procedencia. Las imágenes tienen una resolución unas 200 veces superior a la de una cámara digital estándar, con unos 1.200 megapíxeles cada una. Para cada fotografía se utilizaron tubos de flash protegidos contra rayos UV con una exposición de 1/4000 de un segundo para reducir al mínimo los daños a los frágiles manuscritos. Además, van acompañados por una herramienta de traducción al inglés y la posibilidad de que los lectores puedan ofrecer traducciones de los versículos a su propio idioma. Decía Roitman: «Tenemos el honor de albergar en el Templo del Libro del Museo de Israel los Manuscritos del Mar Muerto descubiertos mejor conservados y más completos», afirma James S. Snyder, director de Anne and Jerome Fisher del Museo de Israel. «Son de una importancia primordial en el mundo de la cultura monoteísta y son uno de los valores enciclopédicos del museo de mayor relevancia. Ahora, gracias a nuestra colaboración con Google, podemos hacer llegar estos tesoros a un público mucho más amplio».
El libro de Isaías, el profeta que vivió hace 2.800 años, es el único rollo completo de todos los hallados en Qumrán. Se erige, además, como el manuscrito bíblico más antiguo del mundo, puesto que la copia procede del siglo I antes de Cristo. A los manuscritos digitalizados les acompaña en su versión online una batería de audiovisuales, vídeos y otras informaciones sobre el material con el que fueron hechos. Al experto que ya conoce la traducción de los textos le aportarán una visión emocionante a la versión original, tan quebradiza.
Al curioso le espera una inmersión en la magia de este tesoro universal que ahora «sin ninguna duda se convierte, literalmente, en patrimonio de la humanidad, de un concepto de humanidad específico que interesa a los hombres de buena voluntad», asegura Roitman. Los manuscritos generan aún preguntas a los estudiosos y su puesta global en escena permitirá cruzar datos con la arqueología y otras ciencias en una dimensión inabarcable. «Pero la verdadera magia de los rollos está en el campo espiritual. Las religiones monoteístas tienen interés en los Rollos, porque los textos están en sus distintas tradiciones, uniéndolas en la raíz, poniendo énfasis en lo que tenemos en común», asevera Roitman. «Y, como persona culta, le diré que para mí es muy importante que este mensaje parta hoy desde Jerusalén al mundo, cuando normalmente estamos enmarcados en un marco exclusivamente político. Hay aquí una vida cultural que le interesa al mundo entero, el Santuario del Libro cobra sentido en las palabras con las que queremos tender la mano a cada hombre en este planeta, ahora gracias a un ordenador...»
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http://www.primeroscristianos.com/


sábado, 15 de octubre de 2011

Sentido cristiano de Sukkot, fiesta de las tiendas.

Esta semana los judíos están celebrando la fiesta de Sukkot. El padre David Neuhaus, SJ, vicario patriarcal para las comunidades de lengua hebrea en Israel, ofrece una explicación de la evolución de esta fiesta en la tradición cristiana.
"En la tradición bíblica, hay tres fiestas de peregrinación centrales: la Pascua, Pentecostés y la Fiesta de los Tabernáculos. Dos de las tres celebraciones se incluyen explícitamente en el Nuevo Testamento y reciben un nuevo significado. La Pascua se celebra no sólo como liberación de la esclavitud de Egipto, sino como la liberación de la muerte por medio de la cruz y la resurrección de Jesús (Pascua de Resurrección). Pentecostés no es sólo la celebración de los primeros frutos de la tierra, sino del primero fruto del cielo (el don del Espíritu Santo). Pero, ¿qué ha ocurrido con la Fiesta de los Tabernáculos (Sukkot) en la tradición cristiana? En los escritos antiguos de Israel, la Fiesta de los Tabernáculos celebraba la última cosecha; cuando el pueblo iba al Templo de Jerusalén para alegrarse y dar gracias a Dios tras el año agrícola. Conmemoraban entonces los cuarenta años de caminar por el desierto, donde Dios proveyó a todas sus necesidades; mientras se refugiaban en sus frágiles tiendas de campaña (Levítico 23,43). En la literatura profética (cf. Zacarías 14), la Fiesta de los Tabernáculos se asocia al final de los tiempos; cuando Dios recogerá la última cosecha de Israel y las naciones, que vendrán todos a Jerusalén para rendirle culto. A primera vista, parece que esta fiesta haya desaparecido en la tradición cristiana (aunque Jesús vaya a Jerusalén para la Fiesta de los Tabernáculos en el Evangelio de san Juan, cap. 7). En otro momento, se puede encontrar aún un eco de la Fiesta de los Tabernáculos en la Transfiguración de Jesús, una fiesta que se celebra el 6 de agosto. En Tierra Santa, todas las miradas se vuelven en esta fecha al Monte Tabor, venerado como la «montaña alta» del relato evangélico. La historia de la Transfiguración de Jesús ante los ojos de tres de sus discípulos se narra en repetidas ocasiones en los Evangelios (cf. Mateo 17, 1-8; Marcos 9, 2-8; Lucas 9, 28-36). Jesús, con el rostro brillante como el sol y sus ropas resplandecientes de blancura, da a sus discípulos una visión de su gloria antes de entrar en la Pasión y la muerte. En efecto, justo antes de subir a la «montaña alta», Jesús anuncia a sus discípulos por primera vez que debía ir a Jerusalén para sufrir y morir. Pedro se resiste a esta terrible profecía. Ahora, frente a Jesús transfigurado, que conversa con Moisés, que dio la Ley, y con Elías, el profeta por excelencia, Pedro, uno de los tres discípulos que está con Jesús en el monte alto, sugiere la construcción de tres tiendas para Jesús, Moisés y Elías. Pedro parece resistirse de nuevo al hecho de que Jesús debe bajar de la montaña para sufrir y morir en Jerusalén. Preferiría hacer un santuario en la montaña para Jesús. Pero Jesús no se queda en la montaña en una tienda, tiene que ir de Jerusalén; donde será crucificado. Las tiendas que Pedro trata de construir, no son las que Dios desea. Cuarenta días después de la Transfiguración, el 14 de septiembre, la Iglesia celebra la fiesta de la Cruz gloriosa. Muchas tradiciones cristianas comparan el madero de la cruz con la madera del árbol del jardín del Edén. Por el árbol del jardín del Edén, la muerte entró al mundo por la desobediencia (Adán comió del fruto prohibido), y por el madero de la cruz, la vida ha sido restaurada (Jesús fue obediente hasta la muerte en cruz). La cruz se compara también con el arca de Noé (donde se salvaron todas las personas que se refugiaron en ella) o la vara de Moisés, con la que hizo signos y prodigios, y guió al pueblo. Pero también puede compararse con una tienda de campaña. En lugar de las tiendas que Pedro quería levantar para Jesús y sus compañeros en la montaña, la cruz de Jesús ofrece la verdadera tienda para el que se refugia en ella, huyendo del pecado, elevando la mirada al Hijo del hombre que permaneció totalmente obediente a la voluntad de su Padre celestial. Además, la fiesta de la Cruz gloriosa tiene su origen en el día de la dedicación de la Iglesia de la Resurrección (conocida como Iglesia del Santo Sepulcro). El 14 de septiembre del año 335 se celebró la dedicación del edificio constantiniano, una tienda en el corazón de Jerusalén para todos los que buscan refugio a la sombra de la cruz y vuelven su mirada hacia la gloria de Cristo resucitado.
En las comunidades cristianas de Tierra Santa están presentes tres símbolos de la Fiesta de la Exaltación de la Cruz: la luz, la albahaca y la granada. La luz representa la luz de la cruz que ilumina nuestra vida. La albahaca, verde y fragante, significa el árbol de la vida, que está representada por la cruz. La granada, llena de jugo de color rojo (como la sangre de Cristo derramada en la cruz) y de semillas (que representan la fertilidad de la vida), alude al misterio de la muerte de Cristo en la cruz por nosotros. La albahaca y la granada de la Fiesta de la Exaltación de la Cruz cristiana podrían recordar el lulav (la palmera) y el etrog (la cidra), típicos de la fiesta judía de Sukkot.
http://www.catholic.co.il/

sábado, 8 de octubre de 2011

Los comienzos del Instituto de lenguas Polis

Hablaremos en esta ocasión de nuevo sobre “Polis, The Jerusalem Institute of languages and humanities” (www.polisjerusalem.org), que ya es una realidad. La fórmula utilizada consiste en la enseñanza de lenguas según el método Polis, es decir, hablando desde el principio sólo la lengua que se está aprendiendo. La idea es que estos cursos sean una semilla de un instituto que pueda tener un rango universitario: dentro de unos dos años está programado el comienzo de dos masters, y antes algunos cursos para formar profesores de idiomas. También se quiere implementar la idea de hacer un curso para guías turísticos, centrado en el sentido cristiano de los lugares Santos. Ya se dieron todos los pasos para constituirlo como entidad de derecho israelí y, con el apoyo de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, ha comenzado sus actividades en julio con dos cursos intensivos:
- en Roma, en la Universidad de la Santa Cruz: griego del Nuevo Testamento, hebreo bíblico y latín. El de griego se da por tercer año consecutivo y para el hebreo es el segundo año, pero ahora ya oficialmente como Polis;
- en Jerusalén, en la sede provisional de Polis, que se encuentra en la calle Ayn Het, muy cerca de la ciudad antigua: el curso intensivo de árabe dialectal, con 16 alumnos, la mitad israelíes. El collage de fotos es de ahí. Ha ido tan bien este curso que en sólo un mes ya eran capaces de hacer una especie de Gymkana por los puestos de vendedores de la Puerta de Damasco, con preguntas y respuestas para pasar las pruebas. Se lo han pasado en grande todos, incluidos los vendedores árabes, que no se esperaban a israelíes chapurreando árabe para intentar comprar algo. Están trabajando varios profesores para desarrollar el método de forma sistemática, porque no hay uno así en Jerusalén y se ha visto que es muy eficaz.
A primeros de septiembre han comenzado dos cursos de árabe y uno de hebreo. Más adelante –a finales de octubre, después de las fiestas judías- empezarán también los cursos regulares de griego, hebreo bíblico y hebreo moderno, y si hay alumnos suficientes, arameo y latín. Hay pocos alumnos todavía para empezar un curso de castellano, pero se está haciendo la promoción, como se ve en el folleto que he copiado.

sábado, 1 de octubre de 2011

Piscina de Siloé: curación del ciego de nacimiento

"Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: "Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?". Respondió Jesús: "Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo." Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: "Vete, lávate en la piscina de Siloé" (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo". (Jn. 9, 1-7)
La historia cuenta que Jesús puso arcilla en los ojos de un hombre y le dijo que se los lavara en las aguas puras de la piscina. Lo hizo y se le devolvió la vista. Arqueólogos en Jerusalén han encontrado los restos de la piscina de Siloam, donde la Biblia asegura que Jesús curó la vista de un ciego. Es muy interesante este milagro pues ayuda a identificar los lazos entre las acciones de Cristo y los antiguos rituales judíos. Bajo lo que ahora es el barrio árabe de Silwan, los arqueólogos han empezado a sacar de la tierra los restos de la piscina. Allí todavía corre agua en la canaleta que la trae de una cercana fuente natural. Esta piscina fue usada por los judíos para actos rituales durante unos 120 años hasta finales del año 70, cuando los romanos destruyeron el templo judío. Muchos de los actos de Jesús están relacionados directamente con los rituales judíos y esta curación del ciego es un ejemplo de ello. Jesús puso arcilla en los ojos del hombre y le dijo que se los lavara en las aguas puras de la piscina, lo cual restauró su vista, según consta en el Evangelio de San Juan, capítulo 9, 1-7.
Durante los últimos cuatro meses, los arqueólogos han develado el área de 50 metros de largo de la piscina y un canal que llevó agua hacia ella desde la fuente de Silwan. Hace pocos años, un camino de piedra que llevaba desde ella al templo fue encontrado. "Desde el momento en que encontramos esto hace cuatro meses estábamos ciento por ciento seguros de que era la piscina de Siloam'', dijo el arqueólogo Eli Shukron. Stephen Pfann, estudioso de la Biblia, asegura que las aguas de esta piscina eran consideradas tan puras que podrían curar incluso a un leproso. Pfann indicó que Jesús con seguridad eligió curar al ciego con el agua más pura disponible, debido a que la gente con discapacidades tenía prohibido ingresar al templo."


El lugar está en la ciudad de David y se puede vistiar. Se trata de un lugar Santo, pues Jesús lo conocía bien ya que estuvo allí muchas veces. El agua pura que cura y limpia es símbolo del agua del bautismo que lava nuestros pecados. Siempre necesitamos de agua para limpiarnos, y de la misma manera esta piscina y este agua son imagen de la necesidad que siempre tenemos de la gracia para purificarnos de nuestras faltas.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Los hermanos de Jesús

“Alguien le dijo entonces: Mira que tu madre y tus hermanos están fuera intentando hablarte. Pero él respondió al que le hablaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Pues todo el que haga la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mt 12, 47-50).

Este evangelio lo hemos leído en la Santa Misa hace unos días. La de los hermanos de Jesús son unas palabras que salen con mucha frecuencia en el Nuevo Testamento, y que han llevado a una cierta confusión. Hay algunos que piensan -apoyándose muchas veces en estas palabras- que Jesús tuvo hermanos. Esto evidentemente contradice la virginidad de María antes, durante y después del parto. El por qué se llaman hermanos puede explicarse conociendo la mentalidad de la gente en estos lugares. Viviendo y profundizando en su cultura nos damos cuenta de que el concepto hermano tal y como lo utilizan es muy amplio. En la lengua griego helenística, no semítica, hermano significa también hermanastro. En cambio, en el mundo semítico, cuando se utiliza la expresión hermano se hace referencia a un término más general. No hay palabra para primo o sobrino, sino que habitualmente se usa esta.

Puedo contar mi experiencia concreta con los amigos que tengo en territorios palestinos. Después de haberles presentado a mi familia, cuando mis padres y hermanos visitaron Tierra Santa, muchas veces comenzaron a llamarles de esta manera: padre, madre o hermanos. Por ejemplo, uno de mis mejores amigos de Belén, que se llama Faried, conoció desde hace dos años a mis padres y hermanos, y siempre al preguntarme por ellos, o al escribirles un mail o por Facebook les llama con toda naturalidad de este modo: madre, padre, o hermano tal o cual.

Comprobar esto me aclaró la mentalidad de las gentes de estos lugares. Es evidente que esto lo han heredado de las costumbres que ya existían en la época en la que que vivió el Señor.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Comunicado de las iglesias cristianas en Tierra Santa

Dentro de pocos días se terminará un proceso y un proyecto de dos años durante el cual los palestinos se han preparado para ser un Estado, y lo presentarán para que sea aprobado como tal por la comunidad internacional. Explicamos en una entrada de hace unos meses este proceso. www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3747237221457578885&postID=1075938833659184833. Se trata de un momento importante en el que va a pasar algo, esperemos que positivo, y tenemos que rezar para que vaya todo bien. Por eso los obispos cristianos de Tierra Santa han emitido un comunicado pidiendo oraciones por la paz.


"Ante la Asamblea General de Naciones Unidas de este mes septiembre de 2011 y la petición de un Estado palestino, los representantes de las Iglesias cristianas en Jerusalén, sienten la necesidad de intensificar las oraciones y los esfuerzos diplomáticos por la paz entre palestinos e israelíes. Creen que es lo más adecuado ante un paso como ese, y, por tanto, quieren reiterar los puntos en los que están de acuerdo:
1. La solución de dos estados sirve a la justicia y a la paz.
2. Israelíes y palestinos deben vivir cada uno en sus propios estados independientes con paz y justicia, con respeto de los derechos del hombre conforme al derecho internacional.
3. La negociación es el mejor medio para solucionar los problemas no resueltos entre ambas partes.
4. Palestinos e israelíes deberían mostrar moderación, sea cual fuere el resultado de la votación en Naciones Unidas.
5. Jerusalén es una Ciudad-Santa para los discípulos de las tres religiones surgidas de Abrahán, en la que todos deberían poder vivir en paz y tranquilidad; una ciudad que deberían compartir los dos pueblos y las tres religiones.
Por tanto, apelamos a las autoridades y a las personas de buena voluntad a que hagan todo lo posible para que se haga la justicia tan esperada, después de tanto tiempo, la paz y la reconciliación entre israelíes y palestinos, y para que la profecía del profeta David se haga realidad:
«Amor y verdad se han dado cita, justicia y paz se abrazan». (Salmo 85, 11)".


† Patriarca Theophilos III, Patriarcado Greco-ortodoxo
† Patriarca Fouad Twal, Patriarcado Latino
† Patriarca Tarkom II Manoogian, Patriarcado Apostólico Armenio-ortodoxo
Fr. Pierbattista Pizzaballa, OFM, Custodio de Tierra Santa
† Arzobispo Anba Abraham, Patriarcado Copto-ortodoxo
† Arzobispo Swerios Malki Mourad, Patriarcado Sirio-ortodoxo
† Arzobispo Abune Mathias, Patriarcado Etíope-ortodoxo
† Arzobispo Joseph Jules Zreyi, Exarcado patriarcal greco-católico
† Obispo Dawani, Obispo anglicano en Jerusalén
† Obispo Mounib Younan, Iglesia luterana evangélica en Jordania y Tierra Santa
† Obispo Pierre Malki, Exarcado patriarcal sirio-católico

sábado, 10 de septiembre de 2011

Peregrinación de la iglesia Montalegre III

"Habíamos salido casi en ayunas, de manera que con aquella alegría pascual nos volvimos al hotel a desayunar pues la jornada no había hecho más que empezar. Estábamos en Israel por lo que también íbamos a conocer la cultura y la historia de este pueblo. Visitamos el Museo del Holocausto que el estado de Israel ha dedicado a cada una de las víctimas del holocausto nazi de la Segunda Guerra Mundial, un museo hecho con mucho cariño, respeto, esmero y cuidado que no deja a nadie indiferente. Paseamos por todo el Memorial, fuimos a ver la maqueta de la Jerusalén Antigua y el Museo del Pergamino. Y después de descansar por la tarde, nos esperaba la salida nocturna. Durante tres horas vimos la Jerusalem de noche, con sus zonas comerciales, terrazas, tiendas, barrios cerrados y oscuros, y con separaciones naturales según la religión que se practique; vimos los museos referidos iluminados y lo más impresionante el Knesset Menorah de bronze (el Candelabro de los Siete Brazos). También bajamos al Muro de las lamentaciones, y rezamos en privado junto a judíos, que todos los días y horas del año, de día y de noche, en todo tiempo van a rezar allí.
Nos quedaba el último día para conocer más cosas de Jerusalem, y lo aprovechamos aunque sintiéramos cansancio físico o emocional. Quedaba poco y no era cuestión de medrarse. En primer lugar, paseamos por la explanada del Templo y nos dimos cuenta que realmente era muy grande a la idea que teníamos del Evangelio, fuimos a la Piscina Probática. No podíamos entretenernos, teníamos que llegar a la hora prevista a la Santa Misa en Aïn Karem, donde nació Juan el Bautista. A la hora del almuerzo, la organización de la peregrinación y la agencia de viajes que habíamos contratado, tuvo varios detalles y recuerdos con los peregrinos. Todos estábamos muy felices y contentos. Quedaba despedirnos de la Virgen Santísima, con ella iniciamos la peregrinación y a ella nos íbamos a dirigir, pasamos antes por el entorno del Rey David y el Cenáculo, espacios sin culto pues no están bajo la custodia de los franciscanos. Nos despedimos de Nuestra Señora en la iglesia de la dormición, allí dejamos todas las flores con las que las señoras habíamos sido obsequiadas en el almuerzo de despedida. Pero la despedida de la peregrinación la hizo el Rector de Montalegre, en el hotel, dando gracias a todos los peregrinos por su colaboración haciendo un pequeño repaso de los lugares y agradeciendo al equipo organizador todo el trabajo dedicado.
Los peregrinos no solo rezamos, no solo nos emocionamos y lloramos con unas lágrimas llenas de gozo y de alegría sana y cristiana, no solo nos sentimos atrapados dentro del Evangelio como un personaje más, sino que nos sentimos como nunca hijos de Dios, redimidos por la sangre de Nuestro Señor Jesucristo, al paso del vía crucis, al besar el sepulcro, al vivir con intensidad las santas misas, con el rezo del santo rosario en los trayectos o en cualquier lugar… Notamos y palpamos todo el Evangelio, sin lugar a dudas".
Escrito por Isabel Hernández Esteban

sábado, 3 de septiembre de 2011

Peregrinación de la iglesia Montalegre II

"Dejando atrás aquel mar que recibe el nombre de muerto pues no vive ningún ser vegetal o animal en él, íbamos a tener una gran sorpresa: de repente nuestros ojos contemplaron la entrada a Jerusalem. En un punto estratégico, la visión de la ciudad, que tantas ganas teníamos de pisar, estaba a nuestros pies. Allí brindamos con un poquito de vino israelí y comimos un trocito de pan ácimo. Vimos allí el atardecer del día 20 de mayo. Por sorpresa nos vino a saludar el sacerdote Mn. Santiago Quemada que vive en Jerusalem desde hace bastantes años, y al que le entrevistamos unas semanas antes de ir a aquel país *. Estuvimos todos los peregrinos con él, en animada tertulia después de cenar; nos explicó cómo se desarrolla la labor del Opus Dei en Israel y nos situó en la realidad de las relaciones con el pueblo Palestino.
El quinto día de peregrinación, lo empezamos temprano para alcanzar el Huerto de los Olivos, Getsemaní, el lugar de la Ascensión del Señor, el Dominus Flevit, la Iglesia del Pater Noster, donde puedes leer en todos los idiomas del mundo la oración que nos enseñó Jesucristo cuando le pidieron sus discípulos “enséñanos a orar”. Todos estos lugares estaban muy concurridos de peregrinos y de turistas y de vendedores ambulantes, especialmente árabes musulmanes, que vendían todo tipo de objetos religiosos con el método que conocemos del regateo, cosa que fuimos perfeccionando a lo largo de todo el viaje. Llevábamos consigo el pasaporte pues a continuación nos desplazamos a Belén, población que está en la zona Palestina de Israel. En la frontera cambiamos por unas horas de autocar, de chofer y de guía. La Santa Misa la oímos en la gruta, a pocos metros del mismo lugar donde nació Jesús; después allí hicimos más de una hora de cola pero valió la pena tocar y estar tan cerca del primer lugar en el que estuvo Jesús en la tierra; estuvimos también en la iglesia de Santa Catalina y en el Campo de los Pastores. Y de vuelta a Jerusalem pues el domingo 22 de mayo iba a marcar un antes y un después, en nuestra vida cristiana.
Era ya el sexto día, estaba empezando a amanecer. Iniciamos el Via Crucis a les 5.30 h de la mañana, toda la subida al Calvario por aquellas callejuelas nos sobrecogía el corazón, cada peregrino leyó una a una las catorce estaciones del Via Crucis de San Josemaria, todas las tiendas estaban cerradas, apenas pasaba gente, algún vehículo, solo nosotros, nuestra fe, aquella comunidad cristiana iba rezando con devoción. Vimos el color rosado del cielo, cómo despuntaba el alba, en silencio, solo oíamos las voces de los lectores y rezadores, impresionante!. Llegamos al Calvario. El altar donde se celebró la misa también estaba a poquísimos metros del lugar que se venera como el punto donde estuvo clavada la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Los peregrinos nos mantuvimos de pie o de rodillas sobre aquellas alfombras tan pisadas, muy cerca del sacerdote, pues era un lugar de paso y de veneración. No podremos olvidar nunca cómo allí notamos la remisión de nuestros pecados".
Escrito por Isabel Hernández Esteban

sábado, 27 de agosto de 2011

Peregrinación de la iglesia Montalegre I

"A lo largo de los siete días de peregrinación hemos recorrido todos aquellos lugares que se visitan por primera vez, empezando por Nazareth y acabando en Jerusalem. El primer día fue dedicado al viaje. Desembarcamos en el aeropuerto de Ben Gurion, en Tel-Aviv y nos dirigimos hacia Tiberiades, una población turística, que también le da el nombre al Lago, aunque su nombre propio es Lago Kineret; también Lago Genetsaret, o Mar de Galilea, según si lo reconocemos con su nombre original antes de que naciera Jesucristo en Belén o con los nombres bíblicos y del Evangelio. Nos acompañó durante tres días un nublado rojo producido por el polvo del desierto del Sahara y el de Arabia Saudí, pues en aquel territorio confluyen diferentes vientos que incluso provocan olas en el Lago.
El centro de cada jornada fue siempre la Santa Misa. Parecía que, en el segundo día de peregrinación, después de aquel revivir de nuestra alma en Nazareth en la misma gruta donde la Virgen Santísima fue visitada por el Ángel no iba ser posible sentir algo mejor. Allí celebramos la primera Misa. Pero solo era el preámbulo de un acercamiento cada vez mayor al corazón de la Virgen, a la Palabra de Dios y a la predicación de Nuestro Señor Jesucristo. Visitamos la ciudad, convertida hoy en una de las más populosas del país; por la tarde nos dirigimos al Monte Carmelo en lo alto de la ciudad de Haifa, una de las ciudades más extensas y con un tráfico tremendo, y que por otra parte la vimos con ojos de tristeza pues nos costó más de dos horas atravesarla, cosa que nos impidió hacer más cosas en esa jornada.
El tercer día de peregrinación fue una delicia, fuimos primero a Cafarnaún, estuvimos en la casa de Pedro, paseamos por la sinagoga, y rezamos un ratito en la iglesia de construcción moderna que allí se ha erigido. En la paz de la sinagoga de Cafarnaum, te parecía sentir la tertulia y la polémica de los hombres de entonces, que se sabían de memoria la Sagrada Escritura, y que por ello plateaban abiertamente sus dudas, y cómo Jesús aclaraba los textos, haciéndolos más entendibles. Seguimos hacia el Monte de las Bienaventuranzas con la Santa Misa, al aire libre teniendo al fondo el Lago, allí donde Jesucristo hizo tantos milagros, lugar que al verlo se entiende que fuera a predicar Jesús en más de una ocasión. Seguidamente en el Mensa Christi disfrutamos del Lago con el agua hasta las rodillas recogiendo conchas y caracolillos como auténticos mariscadores; y sin dilación seguimos la ruta hasta el paseo en barca, en medio de aquel mar tranquilo, sin ruidos de ninguna clase. Te llevaba la imaginación al surcar de aquellas mismas aguas junto a Jesús, pensando que lo hiciera de la misma manera, pues aquel paisaje no ha variado en nada, solo el transcurso de los años. Vimos con nuestros ojos la otra riba…. los montes del Golán…
Por la tarde los 11 matrimonios que participamos en la peregrinación tendríamos una celebración: renovamos nuestras promesas matrimoniales en Caná de Galilea, muy cerca de Natzareth. La celebración fue especial no solo por el lugar sino por la peculiaridad de que éramos muchos matrimonios celebrando lo mismo al mismo tiempo. No importaba el tiempo pasado ni las fechas, todos queríamos renovar nuestra fidelidad y nuestro amor a nuestro esposo o esposa, ante Dios. Fue un acto feliz pues experimentamos nervios, emociones muy diversas, también hubo lágrimas… teniendo en cuenta que el matrimonio más joven solo había cumplido su 33 aniversario…. Acabada la celebración en la iglesia, erigida en el mismo lugar donde se celebraron las Bodas de Caná, degustamos unos dulces dulcísimos! de aquella región.
El cuarto día nos iba a crecer en emociones pues se trataba de subir al mismo lugar donde Jesús mostró su divinidad en lo alto del monte Tabor, allí se puede contemplar todo el Valle de Armagedón, el valle que daba paso a todas las caravanas, un valle lleno de riqueza natural, donde se producen tres recolecciones anuales de frutas y hortalizas de todas clases, allí donde antes era un desierto, hoy se ha convertido en un vergel, y donde puedes comprender que Moisés al ver aquel lugar, dijera que aquella tierra era la tierra prometida por Dios a su pueblo. Continuamos hacia el sur, siguiendo el río Jordán, y nos paramos casi en el punto donde sale del Lago, una zona en la que tradicionalmente muchos peregrinos renuevan sus promesas bautismales por inmersión en sus aguas, aunque no se tratase del mismo sitio donde Jesús recibió el bautismo de Juan. A continuación nos dirigimos hasta el desierto de Qumram. Durante muchos kilómetros pudimos ver las miles y miles de palmeras replantadas que producen millones y millones de deliciosos dátiles, que desde tiempo inmemorial alimentaron a Israel, pues se trata de una fruta que tarda un año en descomponerse. El sol de justicia en el desierto era abrasador, a pesar de que estábamos en primavera. Por la tarde, el que quiso experimentó algo nuevo en el Mar Muerto, todo un balneario natural. Estabas en un lugar que no distinguías entender si era un trocito del Ganges, o realmente estabas en medio de un mar de lodo por el que patinabas con el riesgo evidente de caerte y probar sin duda aquellas aguas saturadas de sal. Se dice de ellas, ya desde tiempos muy antiguos, que son muy curativas, en especial de enfermedades de la piel. Después de flotar o hundirse, se trataba de frotarse y embadurnarse con aquel lodo y recuperar la belleza y la salud de años atrás… Luego a la vista de todos y uno de tras de otro íbamos pasando por las duchas al sol para deshacernos de todo el fango y miserias".

Escrito por Isabel Hernández Esteban

sábado, 20 de agosto de 2011

La Asunción de la Virgen en Jerusalén IV. La tumba de María.

Hay otro lugar Santo en Jerusalén, que se llama "la tumba de María" y que se encuentra muy cerca de Getsemaní. En concreto, está localizada al lado de la gruta del prendimiento.
Sobre la tumba de María hemos de decir que no existe certeza precisa de ningún lugar que haya sido el sepulcro de la Virgen María. También se afirma que el lugar de la tumba pudo haber estado en Éfeso, pero no parece que así haya sido –según afirma además la mayor parte de la tradición- pues la Virgen vino a Jerusalén. Todo apunta a que lo más probable es que en esta ciudad pasara sus últimos días en la tierra. Tampoco hay nada fidedigno sobre el lugar de la tumba de la Virgen en Jerusalén. San Epifanio, en el siglo III, pronunció las siguientes palabras, aunque no son textuales:
-Después de haber investigado cuidadosamente en Palestina no he encontrado ningún lugar donde haya una tumba de María.
Este santo, asegura que hizo un estudio sobre el terreno buscando una posible tumba de María. Después de visitar los lugares mencionados, como conclusión terminó por decantarse por que no existía tal tumba de María. Afirmó finalmente que esta suposición tiene su lógica, pues la Virgen fue Asunta a los cielos, y por tanto hay Asunción y no tumba.
Otra cosa es tratar de descubrir cuál pudo ser el lugar donde la Virgen murió y aquel otro donde pudo ser depositado su cuerpo. Que la Virgen haya muerto es muy probable, ya que ella quería imitar en todo a su Hijo que, siendo Dios, murió por los hombres. Así ella es corredentora con Jesucristo de forma más plena, y de esta manera se identifica más con la vida y la muerte de su Hijo.
Algunos autores dicen que la Virgen bien pudo morir en el lugar de la Dormición, al lado del Cenáculo, por estar allí la casa de Marcos. Y también es posible que, después de morir, fuera trasladado su cuerpo al lugar denominado la tumba de María, actual lugar ortodoxo que se encuentra al lado de Getsemaní. Son sitios muy bonitos y de gran devoción entre los fieles, pero no hay inscripciones muy antiguas como en otros lugares Santos, sino sencilla devoción popular. Donde si que hay inscripciones antiguas sobre la Virgen es en la parte baja del Cenáculo, donde estaba la antigua iglesia de Santa María del Monte Sión.
Muchos peregrinos pasan por estos lugares relacionados con el transito al cielo de Nuestra Madre, y se hacen y nos hacen muchas preguntas acerca de cómo y donde sucedieron estos hechos del final de la vida de la Virgen. No lo sabemos ciertamente, pero quizá hayamos podido arrojar algo de luz con estas líneas, y con las tradiciones que hemos recogido.

sábado, 13 de agosto de 2011

La Asunción de la Virgen en Jerusalén III

En 1309 los franciscanos se establecieron en el Monte Sión, y construyeron el Cenáculo y la Sala del Espíritu Santo, con la financiación del rey de Nápoles, Roberto II de Saboya. Nicolás de Poggibonsi describe una de las partes de la nueva construcción como el lugar donde la Virgen murió: “al lado del lugar donde San Juan acostumbraba a decir la Santa Misa hay un muro adyacente, hecho de piedra seca, en el que se encuentra una roca, como un altar, que es blanca. En ese lugar la gloriosa Virgen María pasó de esta vida a la otra, y allí estuvieron juntos todos los Apóstoles en el momento de su santa Asunción”. Durante este siglo la construcción franciscana volvió a ser derruida, y en 1436 los franciscanos volvieron a levantarla. Pero en 1452, bajo el sultán al-Zahir, se derribó de nuevo y los musulmanes tomaron posesión del lugar. En 1462 volvió a ser eventualmente reconstruida, y de nuevo destrozada 6 años después de la muerte del sultán. En 1488-9 los frailes construyeron una capilla en honor de la Virgen María fuera del Cenáculo. En el siglo XVI los franciscanos recuperaron la propiedad, pero luego les fue expropiada en varias ocasiones. En 1524 un Decreto de Suleiman les arrebata también la llamada “sala alta” y en 1551 del conventito que tenían cerca.
En el siglo XIX se toleraba la visita de cristianos a la Sala alta o lugar del Cenáculo, pero no la celebración de Misas. Más o menos como sucede hoy en día, solo que antes estaba en poder de los musulmanes y hoy de los judíos. En efecto, en 1948 el Cenáculo cayó en zona israelí y los musulmanes lo abandonaron. Los judíos lo convirtieron en Monumento nacional al suponer que estaba allí la tumba de David y para conmemorar el holocausto.
En Jerusalén hay un lugar que representa la memoria de la Asunción de la Virgen. Se trata de una iglesia que está también en el monte Sión, muy cercana del lugar donde se encuentra el Cenáculo. Fue construida entre los años 1901 y 1910 por los Padres Benedictinos. La Iglesia de la Dormición, también conocida como la Abadía de la Dormición, es uno de los edificios más destacados y bellos de Jerusalén. Construida en estilo románico, el sitio marca el lugar donde la Virgen María cayó en su "sueño eterno". El nombre latino de la iglesia es Dormitio Sanctae Mariae significando el adormecimiento de Santa María. Tiene un precioso mosaico del pavimento, en el centro del cual se insertan tres círculos, que simbolizan la Trinidad. Desde este punto central rayos irradian hacia el exterior en dos círculos concéntricos. El primero contiene los nombres de algunos profetas: Daniel, Isaías, Jeremías y Ezequiel; el segundo los nombres de los doce apóstoles. La bóveda del ábside es un mosaico de la Virgen y el Niño. La principal característica de la iglesia es la Capilla de la Dormición en la cripta situada en la parte inferior de una escalera en espiral. La escultura de tamaño real que retrata la Virgen María yacente tiene encima -en la cúpula- un mosaico que representa a Cristo recibiendo su alma.

sábado, 6 de agosto de 2011

La Asunción de la Virgen en Jerusalén II

La iglesia Santa María del Monte Sión estuvo en pie hasta mayo del 966 en que fue atacada y quemada por musulmanes. Luego la volvieron a dañar todavía más en el 1009 bajo al-Hakim. Posteriormente sufrió el terremoto devastador que acaeció en 1033 o 1034. Entonces los oficiales al cargo destruyeron más la iglesia del Monte Sion para llevarse las piedras grandes y así poder reconstruir el Muro que había quedado dañado. Cuando llegaron los cruzados en junio de 1099 describieron la iglesia del Monte Sión como una iglesia en ruinas. En la descripción de la iglesia arruinada que hace en 1102-3 el peregrino inglés Saewulf, dice que ahí había ciertamente una capilla, que es el lugar donde murió la Virgen María, y donde Jesús se apareció a los discípulos después de la Resurrección. En el 1106-8 el ortodoxo ruso Abad Daniel, afirma que en este lugar expiró la Santa Madre de Dios. Fuentes del temprano siglo XII apuntan que la iglesia fue reconstruida en el siglo XI y que la dormición de Santa María se conmemoraba en la parte noroeste de la iglesia. Quedó escrito en 1160: “En el sur está el Monte Sión, donde una bonita iglesia fue construida en honor de Santa María, pues desde allí partió hacia el cielo…”. Es interesante la descripción que hace John de Wurzburg en el 1165: “En la misma iglesia, hacia la derecha de la entrada norte, está el lugar donde la Bienaventurada Virgen María se dice que entregó el espíritu y partió de esta vida: y allí, en una pared adyacente su Hijo Jesucristo está dibujado recibiendo el alma de la Madre en presencia de los apóstoles. Alrededor de una pequeña edificación que está construida encima del mismo lugar se lee la inscripción: “Exaltata est sancta Dei Genitrix super choros angelorum”, “Exaltada es la Santa Madre de Dios por encima de los coros de los ángeles”. Teodorico en el 1172 describiendo el Monte Sión decía: “Allí está la iglesia donde hay un mosaico en el que se representa a Nuestro Señor Jesucristo recibiendo el alma de su amada Madre, y llevándola al cielo”. Antes de que cayera la ciudad de Jerusalén a manos de Saladino, el griego John Phocas en 1177 la describe así: “Hay una iglesia, la madre de las iglesias, donde la bienaventurada Virgen María se durmió. En este lugar hay una pequeña celda rodeada de una barandilla de hierro, y dos crucerías en el lugar donde la Virgen María entregó su alma a su Hijo”.
Consta que en el siglo XII había procesiones en el día de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen que iban hasta el monte Sión, donde murió la Virgen, y desde allí se dirigían hasta su tumba en el valle de Josafat. Después la iglesia fue ocupada los musulmanes de Saladino, pero no la destruyeron. Su destrucción pudo acaecer cuando al–Muazzam Isa demolió los muros de la ciudad. Los ortodoxos Sirios pudieron abandonar definitivamente la destruida iglesia alrededor de 1244. Poco después, un escrito encontrado del que es autor un peregrino anónimo, hablaba de esta iglesia como el lugar en el que la Virgen había vivido 14 años, después de la Ascensión del Señor, hasta que falleció. Durante esos años la Virgen habría asistido a la Santa Misa celebrada por el apóstol San Juan, en el mismo lugar donde se instituyó el Sacramento de la Eucaristía, el sitio donde el Señor celebró la primera Misa.