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sábado, 21 de octubre de 2017

Descubierta una sinagoga del siglo I en la baja Galilea

Ubicado en la Reserva Natural de Nahal Tavor en la Baja Galilea, las ruinas de la sinagoga se remontan a la época del Segundo Templo, que terminó en el año 79 d.C.

El reciente descubrimiento de los restos de una sinagoga del primer siglo en Israel, confirma los relatos históricos de la vida de Jesús, encontrados en el Nuevo Testamento. Situada cerca del Monte Tabor, en la Reserva Natural de Nahal Tavor en la Baja Galilea, en un lugar llamado Tel Rechesh, las ruinas de la sinagoga se remonta al tiempo del período del Segundo Templo, que terminó en el año 79 d.C. cuando los romanos atacaron Jerusalén.

Motti Aviam, investigador en el Instituto Kineret de Arqueología, de la Facultad Kinneret, Mar de Galilea, dijo en un comunicado lo que significa esta excavación en Tel Rechesh. “Esta es la primera sinagoga descubierta en la parte rural de Galilea y confirma la información histórica que tenemos en el Nuevo Testamento, que dice que Jesús predicaba en las sinagogas y en las aldeas de Galilea”, explicó Aviam, según lo informado por el sitio israelí ‘JNS’.

«Nuestro hallazgo refleja cómo era la vida en Galilea durante el primer siglo, en una zona que en mayor parte era rural. El sitio está 17 km en línea recta al este de Nazaret, y a 12 km de Nin (Naim). A pesar que no se menciona el nombre [de la aldea] en el Nuevo Testamento, sabemos que Jesús debió moverse por aquí», explica el arqueólogo Mordechai Aviam del Kinneret College. «Por lo tanto, esto le dará a los eruditos de las escrituras sagradas otra visión de la vida en las aldeas donde Jesús estuvo activo», agregó.

El sitio de Haaretz (también de Israel) señaló que, aunque hubo otras siete sinagogas en el período del Segundo Templo, ya habían sido descubiertas antes, pero la de Tel Rechesh fue la primera al ser encontrada en un entorno rural, en vez de una región urbana. “Las inscripciones y las fuentes históricas muestran que se utilizaron las sinagogas de la época para las reuniones, lecturas de la Torá y estudios en vez de cultos. La lectura de la Torá y las reuniones de oración no eran regulares”, informó Haaretz.

“Una fuente menciona como las sinagogas y el Nuevo Testamento afirman que Jesús pasó por todas las ciudades y aldeas, enseñando en estos templos”. En una entrevista con ‘YNet News’, Aviam explicó por qué los resultados en el sitio de Tel Rechesh se “tornan un lugar muy importante para los cristianos”.

“El Nuevo Testamento describe los sermones de Jesús en la sinagoga de Cafarnaum y otras de Galilea”, dijo Aviam. “Durante el mismo período, incluso Jesús fue un judío que observaba los rituales y los requisitos de las personas y otros tantos rabinos, dio sermones en las sinagogas. El cristianismo se desarrolló después de este tiempo e hizo hincapié en sus sermones en las sinagogas de Galilea”, dijo.

Se espera que el lugar se convierta en un lugar que atraiga a judíos y cristianos. Este no es el primer avance importante en Israel este año, vinculado a los tiempos de Jesús. En marzo, se informó de que varios artefactos desde el primer siglo fueron encontrados en un orfanato en Jerusalén. En marzo, la Autoridad de Antigüedades de Israel anunció que había encontrado numerosos artefactos – algunos que datan de la época del Segundo Templo – enterrados en Jerusalén. El sitio ya había servido como un orfanato y más tarde como una base del ejército israelí.


mysteryplanet.com
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sábado, 9 de noviembre de 2013

Los recaudadores de impuestos como Mateo


"En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: Sígueme. Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: ¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores? Mas Él, al oírlo, dijo: No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores" (Mt 9, 9-13).


Vamos a hablar hoy de la que fue la profesión de san Mateo antes de ser llamado por el Señor: recaudador de impuestos. En el Imperio romano, una de las funciones oficiales de los funcionarios imperiales era la de recaudar los impuestos sobre las tierras. El derecho de recaudar impuestos sobre las exportaciones, importaciones y el transporte de mercancías por el país lo compraban en subasta pública los mejores postores, que obtenían como ganancia la diferencia entre el dinero que recaudasen y la cantidad que habían pagado en la subasta. Estos hombres, conocidos por el nombre de publicanos, arrendaban a subcontratistas el derecho de recaudar impuestos en ciertas partes de su territorio. Los subcontratistas, a su vez, estaban al cargo de otros hombres que recaudaban personalmente a su vez los impuestos. Este es el caso de Zaqueo, que parece era el jefe de los recaudadores de impuestos de Jericó y sus alrededores. Mateo, en cambio, era uno de los que recaudaban personalmente los impuestos. Debía tener su oficina de impuestos en Cafarnaum o en sus alrededores, que es donde le llamó el Señor.

En Palestina había muchos recaudadores de impuestos judíos. Sus compatriotas los tenían en muy poca estima, pues a menudo exigían un impuesto superior al fijado. Solían evitar su compañía y los situaban en la misma categoría que los pecadores. También guardaban rencor a los recaudadores de impuestos, porque estaban al servicio de Roma, una potencia extranjera.

La economía principalmente rural de Galilea no proporcionaba muchos ingresos y había que pagar la estructura pública y a la potencia extrangera invasora. Como consecuencia sobrevivir económicamente no era fácil, y se puede decir que por la situación la mayor parte de la gente era muy humilde.

La recaudación de impuestos en esa época era rústica. Los ingresos fiscales tenían que establecerse mediante criterios subjetivos, que dependían de cada estructura o cada cobrador.

Como botón de muestra, Galilea tenía que pagar 600 talentos al año. Un talento era lo equivalente a 6.000 dracmas. El salario de un jornalero que trabajara para un propietario de tierras era de una dracma diaria, que equivalía como a 3 o 4 gramos de plata.

A partir de los 14 años era obligatorio pagar impuestos. Había un impuesto que cada varón de más de trece años tenía que pagar, otro por la propiedad de la tierra, otro por la producción agrícola. También había otro tipo de impuestos, como el del cobro de peajes por el uso de los caminos y de las rutas comerciales de la época.

En otro grupo podríamos situar los impuestos religiosos. Había un impuesto para el templo y un diezmo para los sacerdotes. Además de esto, la economía estaba de alguna manera controlada por el consejo de los sacerdotes, el llamado Sanderín, que hacía de banco central de la época. El conjunto era bastante alto, había que pagar mucho y, como es lógico, los impuestos eran bastante impopulares. Hubo incluso bastantes revueltas en esa época que eran sofocadas por las tropas del imperio.

A los recaudadores de impuestos se les llamaba publicanos. Era un sector de la sociedad muy mal visto, y que se juntaban entre ellos. Tenían prohibido participar en las ceremonias religiosas de la época, dado que su oficio era bastante arbitrario. Por lo general solían cobrar de más y quedarse con la diferencia. Por otro lado los publicanos de la época tenían bastante cultura comparado con el resto de la población, porque sabían leer y escribir. Además necesitaban saber algo de griego para tratar con comerciantes internacionales.

Por ejemplo, Mateo cobraría un impuesto por cruzar el lago de Genesareth, ya que estaba cerca de Cafarnaún, y ese era un impuesto que cobraba como arancel o peaje. Esta claro que es otra época, pero muchos de esos impuestos también se cobran hoy en día, aunque reciban nombres distintos: impuestos de peajes, impuestos de la propiedad, o impuestos por la compra de determinados productos.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Nazaret y Cafarnaum

NAZARET

Hace unos dos mil años Nazaret era una aldea desconocida para casi todos los habitantes de la tierra. Era un puñado de pobres ca­sas clavadas en unos promontorios de roca en la Baja Galilea. Ni siquiera en su región tenía una gran impor­tancia. A algo más de dos horas de camino a pie se podía llegar a la ciudad de Séforis, donde se concentraba la mayor parte de la activi­dad comercial de la zona. Se trataba de una ciudad próspera, con ricas construcciones y un cierto nivel cultural. Sus habitantes hablaban griego y tenían buenas relaciones con el mundo intelectual greco-latino.

En cambio, en Nazaret vivían unas pocas familias judías, que hablaban en arameo. La mayor parte de sus habitantes se de­dicaban a la agricultura y la ganadería, pero no faltaba algunos ar­tesanos y obreros que se desplazaran a diario a trabajar en las construcciones de la vecina Séforis.
Las excavacio­nes arqueológi­cas han sacado a la luz parte del antiguo Nazaret. En las casas se aprovechaban las numerosas cuevas que presenta el terreno para acondicionar en ellas sin realizar muchas modifi­caciones alguna bodega, silo o cisterna. El suelo se aplanaba un poco delante de la cueva, y ese recinto se cerraba con unas pare­des elementales. Posiblemente las familias utilizarían el suelo de esa habitación para dormir (Lc 11,5-9.

CAFARNAUM

Junto al lago de Genesaret se encontraba Cafarnaum. No era una gran ciudad, pero sí una de las poblaciones ju­días más importantes de la región, ya que estaba en una zona fronteriza, junto al camino que unía Galilea con la tetrarquía gobernada por Filipo, por lo que había en ella servicio de aduanas y una guarnición militar. Tenía una buena sinagoga, de la que todavía se conservan sus funda­mentos de piedra basáltica. En un terre­no llano, a la orilla del lago, se aglomeraban las casas y habitaciones alrededor de patios y calles angostas. Aquí no hay un terreno rocoso como en Nazaret, por lo que la técnica de construcción era distinta, así como el tipo de casas. Sus casas estaban construidas con paredes formadas de grandes piedras basálticas de forma parecida a la de un disco, y los huecos entre unas y otras se tapaban con cantos y barro, pero sin argamasa. Había muy pocas piedras talladas, que se utilizaban para los dinteles y las jambas de las puertas y ventanas. Las casas estaban cubiertas por travesaños de ramas de árboles reforzados con ca­pas de tie­rra, de juncos y de paja.

Todavía se conservan las paredes de una habitación que una antigua tradi­ción, avalada por las recientes exca­vaciones arqueológicas, identi­fica con la casa de San Pedro. Tiene unas dimensiones de siete metros de longitud por seis me­tros y medio de anchura, y en ella hay signos de veneración a partir del siglo primero, que testimonian el respeto con que ha sido cuidada por los cris­tianos casi desde sus orígenes. Junto a su puerta hay una plazuela que muchas veces resultaría pequeña para contener a la gente que acudía para ver y escuchar a Jesús (cfr. Mc 2,1-5).


sábado, 24 de noviembre de 2012

Cafarnaúm: la casa de Pedro y la sinagoga

Su identificación se basa en el conjunto de los datos proporcionados por las fuentes literarias y la arqueología. Fue construida a mediados del siglo I a.C. Se conserva prácticamente toda la planta, bastante amplia, con unos muros de hasta un metro de altura.

Es de construcción irregular y sencilla, rústica, pero formando un bloque cerrado con una sola puerta exterior en el noreste. Los pavimentos estaban construidos a base de un lecho de piedras cubiertas con una capa de tierra apisonada.

Esta 1ª fase subsistió hasta el siglo IV, si bien desde el siglo I d.C. experimentó ciertos cambios al convertirse en un lugar de veneración y culto de la primera comunidad cristiana, lo que se llama iglesia doméstica: el pavimento de tierra se sustituyó por un revestimiento de mortero blanco, además de la decoración de las paredes con pintura.

Restos de la casa de San Pedro. Cafarnaún Durante la 2ª fase la domus-ecclesia fue ampliada y reforzada por un gran arco central y se construyó un nuevo pavimento policromado y algunos muros se pintaron de nuevo.

Todo el bloque de la antigua vivienda se aíslo del resto del poblado por un muro de 11 metros de perímetro con forma trapezoidal, con dos puertas al Norte y al Sur.

A esta fase se refiere Egeria cuando dice: “En Cafarnaún, la casa del príncipe de los apóstoles ha sido convertida en Iglesia, y sus paredes están como entonces”. Esto indica que la reforma respetó la estructura original primitiva.

En la investigación aparecieron gran cantidad de fragmentos con restos de dibujo policromo y cantidad de grafitos en griego, arameo, latín,…, que demuestran el carácter cristiano de la casa de Pedro.

La 3ª fase se corresponde con la iglesia octogonal de mediados del siglo V, construida sobre la casa de Pedro. Tenía un templete central sobre el lugar de culto de la fase anterior y un pórtico exterior abierto que la circundaba por cinco de sus lados. El extremo oriental terminaba en un arco y ábside dentro del cual pueden verse restos del baptisterio. El pavimento era de mosaico, destacando el del octógono interior, que representa un pavo real.
La sinagoga se hallaba construida sobre una plataforma, lo que realzaba la blancura de sus piedras calcáreas, con una decoración muy atrevida, alejada de los cánones del judaísmo, que la hacía resaltar con respecto a las casas de basalto oscuro, lo que la convertía en símbolo de la riqueza y prestigio de la ciudad.
El edificio, de estilo helenístico-romano, se componía de dos partes principales: la sala de oración, de planta rectangular y tres naves, orientada en dirección N-S, y un patio porticado al este, de planta trapezoidal.

Las naves se hallaban separadas por las filas de columnas que sostenían los muros perimetrales y una galería de las mismas dimensiones que el deambulatorio. No es ésta la sinagoga en la que predicó Jesús, como se ha afirmado muchas veces y no hay seguridad de que la sinagoga del siglo IV esté en el emplazamiento exacto de la sinagoga construida por el centurión en el siglo I.

Es discutida la funcionalidad de una pequeña sala exterior cuadrada adosada al muro, aunque parece claro que tenía una dependencia estrecha con la sinagoga. También se ha discutido sobre el origen de algunos juegos conservados en ciertas losas del patio, aunque hay motivos para pensar que son de origen árabe.

La investigación arqueológica parece haber zanjado la polémica sobre el origen de la sinagoga. La estratigrafía muestra que el edificio principal y la salita norte fueron construidos a finales del siglo IV. En cambio el patio oriental fue construido en una segunda fase, avanzado ya el siglo V. Cerca de la puerta de salida todavía pueden verse algunas piedras de la sinagoga con la Menorá o Candelabro de Siete Brazos y un militar de tiempos de Adriano.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Cafarnaum, la ciudad de san Pedro

Cuando, a los pocos días, volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos, que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la Palabra". (Mc 2, 1-2)

El nombre Cafanaún es una palabra de origen semita, compuesta por kefar (pueblo) y Nahum (nombre de una persona). En la época de Jesús fue una de las ciudades más importantes situadas sobre el lago de Tiberiades.

Varios sucesos importantes de la vida de Jesús sucedieron aquí: la llamada de los discípulos, la curación de la suegra de Pedro, el milagro del paralítico, la curación del siervo del Centurión, la resurrección de la hija de Jairo, así como las primeras discusiones con los escribas y fariseos.

A mediados del siglo I d.C. se formó la comunidad de judeocristianos, llamados Nazarenos y conocidos en Cafarnaún como los Minim, nombre que los judíos daban a los herejes; ellos fueron los que conservaron la memoria de los lugares y tradiciones cristianas en Cafarnaún y otros lugares desde sus orígenes.

En el siglo V pasó a manos de una nueva comunidad de fieles no judíos, a quienes se debe la construcción la iglesia octogonal.

En el siglo VII tanto la sinagoga como la iglesia octogonal bizantina fueron abandonadas, lo que sugiere que Cafarnaún estuvo ocupada por musulmanes durante los dos siglos previos a su abandono total, en el siglo IX.

En la investigación arqueológica se han encontrado restos de ocupación de la época en que empezó a extenderse la vida urbana, a comienzos del tercer milenio antes de Cristo. No se han encontrado restos de la Edad de Hierro, pero sí del periodo persa, helenístico, romano y bizantino, periodos de mayor expansión del poblado.

En 1838 comenzaron las excavaciones arqueológicas y en 1894 las ruinas de la sinagoga y parte de su entorno fueron adquiridas por la Custodia de Tierra Santa, con lo que los franciscanos evitaron el destrozo de las ruinas por parte de los beduinos.

Las investigaciones arqueológicas tomaron un nuevo impulso en la primera década del siglo XX. En 1905 excavaron en la sinagoga los alemanes Kohl y Watzinger, labor continuada por el franciscano Wendelin von Menden; el franciscano Gaudencio Orfali comenzó a descubrir la iglesia octogonal y a reconstruir la sinagoga.

sábado, 27 de agosto de 2011

Peregrinación de la iglesia Montalegre I

"A lo largo de los siete días de peregrinación hemos recorrido todos aquellos lugares que se visitan por primera vez, empezando por Nazareth y acabando en Jerusalem. El primer día fue dedicado al viaje. Desembarcamos en el aeropuerto de Ben Gurion, en Tel-Aviv y nos dirigimos hacia Tiberiades, una población turística, que también le da el nombre al Lago, aunque su nombre propio es Lago Kineret; también Lago Genetsaret, o Mar de Galilea, según si lo reconocemos con su nombre original antes de que naciera Jesucristo en Belén o con los nombres bíblicos y del Evangelio. Nos acompañó durante tres días un nublado rojo producido por el polvo del desierto del Sahara y el de Arabia Saudí, pues en aquel territorio confluyen diferentes vientos que incluso provocan olas en el Lago.
El centro de cada jornada fue siempre la Santa Misa. Parecía que, en el segundo día de peregrinación, después de aquel revivir de nuestra alma en Nazareth en la misma gruta donde la Virgen Santísima fue visitada por el Ángel no iba ser posible sentir algo mejor. Allí celebramos la primera Misa. Pero solo era el preámbulo de un acercamiento cada vez mayor al corazón de la Virgen, a la Palabra de Dios y a la predicación de Nuestro Señor Jesucristo. Visitamos la ciudad, convertida hoy en una de las más populosas del país; por la tarde nos dirigimos al Monte Carmelo en lo alto de la ciudad de Haifa, una de las ciudades más extensas y con un tráfico tremendo, y que por otra parte la vimos con ojos de tristeza pues nos costó más de dos horas atravesarla, cosa que nos impidió hacer más cosas en esa jornada.
El tercer día de peregrinación fue una delicia, fuimos primero a Cafarnaún, estuvimos en la casa de Pedro, paseamos por la sinagoga, y rezamos un ratito en la iglesia de construcción moderna que allí se ha erigido. En la paz de la sinagoga de Cafarnaum, te parecía sentir la tertulia y la polémica de los hombres de entonces, que se sabían de memoria la Sagrada Escritura, y que por ello plateaban abiertamente sus dudas, y cómo Jesús aclaraba los textos, haciéndolos más entendibles. Seguimos hacia el Monte de las Bienaventuranzas con la Santa Misa, al aire libre teniendo al fondo el Lago, allí donde Jesucristo hizo tantos milagros, lugar que al verlo se entiende que fuera a predicar Jesús en más de una ocasión. Seguidamente en el Mensa Christi disfrutamos del Lago con el agua hasta las rodillas recogiendo conchas y caracolillos como auténticos mariscadores; y sin dilación seguimos la ruta hasta el paseo en barca, en medio de aquel mar tranquilo, sin ruidos de ninguna clase. Te llevaba la imaginación al surcar de aquellas mismas aguas junto a Jesús, pensando que lo hiciera de la misma manera, pues aquel paisaje no ha variado en nada, solo el transcurso de los años. Vimos con nuestros ojos la otra riba…. los montes del Golán…
Por la tarde los 11 matrimonios que participamos en la peregrinación tendríamos una celebración: renovamos nuestras promesas matrimoniales en Caná de Galilea, muy cerca de Natzareth. La celebración fue especial no solo por el lugar sino por la peculiaridad de que éramos muchos matrimonios celebrando lo mismo al mismo tiempo. No importaba el tiempo pasado ni las fechas, todos queríamos renovar nuestra fidelidad y nuestro amor a nuestro esposo o esposa, ante Dios. Fue un acto feliz pues experimentamos nervios, emociones muy diversas, también hubo lágrimas… teniendo en cuenta que el matrimonio más joven solo había cumplido su 33 aniversario…. Acabada la celebración en la iglesia, erigida en el mismo lugar donde se celebraron las Bodas de Caná, degustamos unos dulces dulcísimos! de aquella región.
El cuarto día nos iba a crecer en emociones pues se trataba de subir al mismo lugar donde Jesús mostró su divinidad en lo alto del monte Tabor, allí se puede contemplar todo el Valle de Armagedón, el valle que daba paso a todas las caravanas, un valle lleno de riqueza natural, donde se producen tres recolecciones anuales de frutas y hortalizas de todas clases, allí donde antes era un desierto, hoy se ha convertido en un vergel, y donde puedes comprender que Moisés al ver aquel lugar, dijera que aquella tierra era la tierra prometida por Dios a su pueblo. Continuamos hacia el sur, siguiendo el río Jordán, y nos paramos casi en el punto donde sale del Lago, una zona en la que tradicionalmente muchos peregrinos renuevan sus promesas bautismales por inmersión en sus aguas, aunque no se tratase del mismo sitio donde Jesús recibió el bautismo de Juan. A continuación nos dirigimos hasta el desierto de Qumram. Durante muchos kilómetros pudimos ver las miles y miles de palmeras replantadas que producen millones y millones de deliciosos dátiles, que desde tiempo inmemorial alimentaron a Israel, pues se trata de una fruta que tarda un año en descomponerse. El sol de justicia en el desierto era abrasador, a pesar de que estábamos en primavera. Por la tarde, el que quiso experimentó algo nuevo en el Mar Muerto, todo un balneario natural. Estabas en un lugar que no distinguías entender si era un trocito del Ganges, o realmente estabas en medio de un mar de lodo por el que patinabas con el riesgo evidente de caerte y probar sin duda aquellas aguas saturadas de sal. Se dice de ellas, ya desde tiempos muy antiguos, que son muy curativas, en especial de enfermedades de la piel. Después de flotar o hundirse, se trataba de frotarse y embadurnarse con aquel lodo y recuperar la belleza y la salud de años atrás… Luego a la vista de todos y uno de tras de otro íbamos pasando por las duchas al sol para deshacernos de todo el fango y miserias".

Escrito por Isabel Hernández Esteban

sábado, 9 de julio de 2011

Corozaín, Betsaida y Cafarnaum, ciudades malditas

“Entonces se puso a reprochar a las ciudades donde se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido:¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que han sido hechos en vosotras, hace tiempo que habrían hecho penitencia en saco y ceniza. En verdad os digo que para Tiro y Sidón habrá menos rigor en el día del Juicio que para vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿te vas a alzar hasta el cielo? ¡Hasta el infierno vas a descender! Porque si en Sodoma se hubiesen realizado los milagros que se han obrado en ti, subsistiría hasta hoy. En verdad os digo que para la tierra de Sodoma habrá menos rigor en el día del Juicio que para ti” (Mt 11. 20-24). El Señor maldijo tres ciudades, y las tres desaparecieron para nunca más volver a existir. De Cafarnaún ya hemos hablado en anteriores entradas. Se pueden visitar las ruinas encontradas por los franciscanos. Pero, ¿qué hay de las ciudades de Corozaín y Betsaida?
Corozaín o Corazín se situaba a tres kilómetros al norte del lago de Genesaret, cerca de las ciudades de Cafarnaún y Betsaida. Eusebio menciona que era una aldea desierta a dos millas de Cafarnaún. Los biblistas suelen identificarla con la ciudad de Karazah o Karaziyyah donde se ha hallado un monumento dentro de las ruinas de una sinagoga.


Betsaida o Betseda (del griego: Βηθσαΐδα, lugar de pesca) es el nombre de dos lugares en Israel mencionados por la Biblia. Herodes Filipos, el tetrarca, la reedificó y le dio el nombre de Julias, en honor de Julia, la hija de Augusto. Plinio y Jerónimo nos dicen que se encontraba al Este del Jordán. Hay dos sitios posibles: al-Tell o Masadiya. (Ambos lugares se encuentran muy cerca uno de otro, pero el segundo está más cerca de la ribera.) Sin embargo, en Mc. 6.45 los discípulos fueron enviados del lado Este del Jordán a Betsaida, hacia Cafarnaum (cf. Jn. 6.17); por ello se ha postulado la existencia de una segunda Betsaida al Oeste del Jordán, localizada tal vez en Ayn al-Tabigha. Se afirma que esta también es Betsaida “de Galilea” (Jn. 12.21), ya que la división política de Galilea puede no haber llegado hasta el Este del Jordán. Pero esto es poco probable.
La Betsaida situada al lado de Cafarnaum sería una modesta aldea, del estilo de Cafarnaúm o incluso más pequeña, y tendría unos 700 a 800 habitantes. Dependería mucho de Cafarnaum que era más grande, y solo separarían a una de otra tres o cuatro kilómetros, lo cual supone unos cuarenta minutos o una hora andando. Quizá. Betsaida no tuviera sinagoga propia y los vecinos acudían a la de Cafarnaúm. Era como una especie de arrabal o suburbio de Cafarnaún, pero que debido a estar situado en una franja costera especialmente fructífera para la pesca, permaneció durante cierto tiempo como centro de población.
Parece que fueron los persas, quienes pusieron fin a esas ciudades o asentamientos. Impresiona cómo -después de esta maldición del Señor- las 3 ciudades desaparecieron, y hasta el día de hoy siguen sin estar habitadas.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Cafarnaum

Uno de los lugares más interesantes para visitar del mar de Galilea es Cafarnaum. En 1894 la Custodia Franciscana , por mediación de fray Giusepppe Baldi, de Nápoles, logro recobrar de los beduinos las ruinas de la sinagoga y buena parte de la antigua Cafarnaum. Estaba muy mal conservado el lugar, y se hicieron unas excavaciones importantísimas. Esta fotografía está realizada en 1894. En Cafarnaum Jesús podía llegar a ver a mucha gente, pues era un lugar de paso y muy comercial. Se encontraba en una gran arteria q conducía de Beisán a Damasco. En cambio, Nazaret era una aldehuela montañosa aislada, por lo cual Jesús preferiría pasar tiempo en Cafarnaum, lugar en el que convivían judíos y romanos. Cafarnaum tenía una población muy variada: agricultores, artesanos, comerciantes, recaudadores. Allí no había graves desigualdades economicas. Como se puede leer en el Evangelio, entre los romanos y los judíos se llevaban bien, y de hecho fue un centurión romano quien les construyó la sinagoga a los judíos, y los ancianos del pueblo dijeron a Jesús q curara a su criado. Jesús dirigió su mensaje a esta gente laboriosa y de mente abierta, y eligió de esta misma comunidad a la mayoría de sus discípulos: a los pescadores, pero también a Mateo, publicano y recaudador de impuestos.
La casa de Pedro, donde vivía Jesús, se encontraba unos 30 metros al sur de la sinagoga. Se sabe que es la casa de Pedro por la estrechísima relación que hay entre los datos arqueológicos y las fuentes literarias. Desde finales del siglo I una parte de esa casa se convirtió en domus ecclesiae. En el siglo IV esa se amplia y aísla del resto del poblado con una recia valla. En la segunda mitad del siglo V se construye una iglesia, de estructura octogonal, erigida alrededor de una anterior de una sola habitación, que era la del siglo I. En esa casa se encontraron varios graffiti, monogramas y símbolos. Los idiomas en que se encontraron las inscripciones eran: 151 muestras en Griego, 13 en Paleo-Estrangelo, 9 en Arameo y 2 en latín. Datan del s. II en adelante y eran inscripciones del nombre de Jesús, Señor, Cristo. O también expresiones como Amén. En las casas de al lado se observa como los techos eran planos. No se veía desde fuera pero estaba cubierto con vigas y tapado con paja. Se entiende que pudieran bajar al paralítico sus amigos y bajarlo por el techo.
La sinagoga del pueblo también es de los sitios en los que estuvo Jesús con toda seguridad. La de abajo es del siglo I, la del centurión romano. La de arriba del siglo IV. La tradición era construir las sinagogas encima o donde ya se encontraban las antiguas. Las piedras negras de debajo son del antiguo edificio o sinagoga del siglo I. Jesús en la sinagoga de Cafarnaum expulsó a un demonio impuro. Allí también proclamó el discurso del pan de vida y muchos de sus discípulos se fueron abandonándole.
Jesús condenó a Cafarnaúm, Corozaín y Betsaida por su incredulidad. Nunca más viviría nadie en esas ciudades. Esa maldición del Señor se ha cumplido exactamente. Así como Tiberiades sigue existiendo, esas otras ciudades fueron destruidas y ya nadie las habitó.

sábado, 8 de agosto de 2009

Una peregrinación a Tierra Santa II

VIERNES. Sueño reparador. En bus al mar de Galilea. Día cálido de primavera. Misa al aire libre junto a la iglesia del monte de las bienaventuranzas. Un lugar de paz infinita. Miro al lago y no me extraña que el Hijo de Dios eligiera esta tierra para entrar en la Historia de los hombres. Entramos en la iglesia de planta octogonal. Seguimos en las orillas del lago. Visitamos la iglesia de la multiplicación de los panes y de los peces, con sus mosaicos. Después, muy cerca, la iglesia del primado de Pedro, en la playa donde tuvo lugar la aparición de Jesús resucitado que relata Juan (“Pedro, ¿me amas más que éstos?”). En todos los sitios leemos los pasajes correspondientes del evangelio. Vamos entonces a Cafarnaúm, a las excavaciones donde se encuentra la casa de Pedro. Encima hay una construcción moderna que la protege ingeniosamente. Enfrente está la sinagoga. Empieza a apretar el calor. Tomamos un barco y cruzamos navegando a la orilla del otro lado. El agua está tranquila, muy tranquila. Comemos en un restaurante explotado por un Kibbutz. Ambiente veraniego. Montamos en bus, vamos a la salida del río Jordán del mar de Galilea, desde donde sigue su curso hacia el Mar Muerto. En la orilla del río rezamos, algunos se descalzan y meten los pies allí, otros llenan botellitas con agua del Jordán. Salimos hacia Caná. Después de la visita a la iglesia tomamos un vasito de vino. Volvemos a Nazaret. En total, el recorrido de hoy ha consistido en una vuelta completa al lago: de Nazaret a la costa norte, recorrido de la costa este y retorno a Nazaret bordeando la costa sur. Por la noche refresca algo; vino y guitarra.

Colaboración: Jose María Rodríguez de Santiago.