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sábado, 16 de junio de 2018

Kathisma, o lugar del descanso de la Virgen

Ruinas de la Iglesia del Kathisma / Foto: Flickr Seetheholyland.net (CC-BY-SA-2.0)En medio de la carretera que conecta las ciudades de Jerusalén y Belén en Tierra Santa, se encuentran las ruinas “olvidadas” de una iglesia que fue construida sobre la roca donde, según la tradición, la Virgen María descansó antes de llegar al lugar donde dio a luz a Jesucristo.

La Iglesia del Kathisma fue edificada en el siglo V, por encargo de una viuda rica llamada Ikelia, debido a que los cristianos peregrinaban a ese lugar en Tierra Santa.

En declaraciones al Christian Media Center, el P. Eugenio Alliata, un sacerdote franciscano experto en arqueología cristiana, explicó que la palabra griega “kathisma” significa “el lugar en el que María se sentó”.

El también miembro del Studium Biblicum Franciscanum de la Custodia de Tierra Santa señaló que “la iglesia tiene una forma especial, octogonal. En realidad se trata de dos octógonos que se suceden. Uno más pequeño y otro más grande. Ambos se centran en torno a una roca que apenas sobresale del nivel del pavimento”.

En el siglo VIII este templo fue convertido en una mezquita y fue destruido en el siglo XI. Con el paso del tiempo se perdió la ubicación de la iglesia, aunque se sabía de su existencia gracias a unos antiguos escritos bizantinos.

Las ruinas del templo fueron descubiertas en 1992 mientras se realizaba una excavación para construir una carretera.

Tras el hallazgo, el Patriarcado Ortodoxo Griego de Jerusalén, dentro de cuyos dominios se encuentra este templo, y la Universidad de Atenas prosiguieron con los trabajos de excavación y limpieza de las ruinas con el objetivo de que este lugar vuelva a ser visitado por los peregrinos.

El P. Alliata indicó que las excavaciones arqueológicas también revelaron que alrededor del templo habían varias capillas que estaban decoradas con mosaicos. Actualmente las imágenes han sido cubiertas con arena para su protección.

Sin embargo, el presbítero, expresó que actualmente este templo “desgraciadamente es un lugar olvidado y está en un pésimo estado de conservación”.

El P. Alliata comentó que la historia está “narrada en un evangelio apócrifo, que se llama el protoevangelio de Santiago. Un texto cristiano muy famoso. Explica que María y José iban hacia Belén. Jesús estaba a punto de nacer, María iba sobre un burro y José lo llevaba”.

“María tuvo una visión: vio dos pueblos, uno de los cuales reía mientras que el otro lloraba. Los cristianos interpretaron que el pueblo que llora es el hebreo, porque no han creído; el pueblo que ríe son los cristianos que creyeron en el Mesías”, prosiguió.

Tras la visión, la Madre de Dios “se siente cansada y pide que la bajen de la cabalgadura. José la ayuda a descender y la acomoda dentro de una cueva”.

El P. Alliata destacó que la Virgen se habría sentado a descansar sobre una roca y que alrededor de esta se construyó la Iglesia del Kathisma.

viernes, 5 de enero de 2018

Los Reyes Magos

Resultado de imagen de explanada de los pastores betsahurSeguimos en Belén de Judá, pero cambiamos de evangelista. En el nacimiento del Ungido por el Espíritu, la adoración de los pastores es completada por la adoración de los Magos. Dejamos, de momento a san Lucas, para seguir a san Mateo en un pasaje que cuenta lo que sucedió meses después: la visita de los Magos de Oriente a Jerusalén. El evangelio describe la llegada de losastrólogos paganos que han visto salir la estrella de la salvación y la han seguido. Dios les ha dirigido una palabra mediante una estrella insólita en medio de sus constelaciones habituales; y esta palabra les ha sobresaltado y les ha hecho aguzar el oído, mientras que Israel, acostumbrado a la palabra de Dios, ha cerrado sus oídos a las palabras de la revelación: no quiere que nada turbe el curso habitual de sus dinastías. Suele ocurrir algo parecido en algunos cristianos, cuando se siente molestos por el mensaje inesperado de un santo. San Agustín, testigo atento de la tradición de la Iglesia, explica sus razones de alcance universal afirmando que los Magos, primeros paganos en conocer al Redentor, merecieron significar la salvación de todas las gentes. Es también muy clarificador que el relato de san Mateo ponga a la Virgen en el centro de esta extraña visita. Si los pastores representan a los humildes del pueblo escogido, estos misteriosos personajes del Oriente son un signo de la universalidad de la Buena Nueva que nos trae el Salvador.
El relato de la adoración de los Magos es el más derásico [34] de los relatos evangélicos de la Infancia; es decir, el evangelista redacta una pieza catequética con una base histórica sobre la realeza de Jesús. Contiene dos escenas distintas con alusiones a textos del AT concatenadas en su desarrollo: la primera, gira en torno a la profecía de Miqueas (Mt 2,1b-9a); la segunda, lo hace en torno a una estrella que les conduce a la adoración del Niño (Mt 2,9b-12), momento cumbre de la narración. No hay ningún diálogo o conversación; es el evangelista quien cuenta lo acaecido de forma escueta [35].
El término griego «epifanía» significa manifestación. La presencia de los Magos en Belén es la primera revelación del Salvador recién nacido al mundo pagano. Toda la narración tiene como telón de fondo la profecía de Miqueas [36], que canta la grandeza de Belén, patria de David. Tiene una gran fuerza expresiva y una plasticidad que atrae la atención del lector. «La Jerusalén de la Epifanía no es sólo la Jerusalén de Herodes. Es, al mismo tiempo, la Jerusalén de los Profetas. Hay en ella testimonios de quienes, bajo el influjo del Espíritu Santo, preanunciaron desde hace siglos el misterio. Está el testimonio de Miqueas sobre el nacimiento del Rey mesiánico en Belén. Está sobre todo el testimonio de Isaías. Un testimonio verdaderamente singular de la Epifanía: "¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!. Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad de los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti" [37]» [38].
Imagen relacionadaSi en el capítulo primero de su Evangelio, san Mateo nos ha desvelado que Jesús es el Mesías esperado, hijo de David, hijo de Abrahán, engendrado en María por obra del Espíritu Santo, ahora enmarca histórica y cronológicamente el evento. Es decir, si antes nos ha contado el quien y elcómo, ahora va a relatar el dónde y el cuándo de Jesús de Nazaret.
En primer lugar afirma que Jesús nació en Belén de Judá [39]. «Nacido Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» (Lc 2,1-2). «Los Magos de Oriente comenta el Papa entran en Jerusalén precisamente con esta noticia: ¡Llega tu Luz! ¿Dónde encontrar el lugar del nacimiento? Jerusalén es la ciudad de un Gran Rey. Él es más grande que Herodes, y este soberano temporal, que se sienta en el trono de Israel con el beneplácito de Roma, no puede ofuscar la promesa de un Rey mesiánico. Y la luz resplandece en las tinieblas» [40]. Herodes el Grande es un personaje bien documentado en la historiografía. Nació unos 70 años antes que Cristo. Era hijo de Antipatro, mayordomo de Juan Ircano II. En el año 41 a.C. fue nombrado tetrarca de Judea y en el año 40 a.C. rey de Judea, por un decreto del Senado Romano. Exterminó a los Asmoneos y recibió de Augusto la Traconítide y la Auranítide. Murió, según Flavio Josefo, en Jericó a finales de marzo o comienzos de abril del año 750 de la fundación de Roma (4 d.C.).
Los Magos (magoi) es una palabra de origen persa y de significación amplia. En Persia los magos eran los estudiosos de la doctrina ética y religiosa de Zoroastro. Posteriormente, se dedicaron al estudio de las estrellas, ya que para los babilonios los astros determinaban los sucesos presentes y futuros. Parece ser que con este término san Mateo se refiere a unos astrólogos de Oriente [41], que tenían un cierta relación con el mundo judío. Aunque, desde un punto de vista exgético no hay razón para afirmar que fueran reyes, ya Tertuliano sostiene que en su tiempo se les consideraba como tales [42]. Respecto al número de Magos tampoco hay dato alguno. La tradición se ha decantado por tres por simetría al número de dones ofrecidos, aunque también se han barajado las cifras de dos, cuatro y doce.
El título Rey de los judíos tiene, por una parte, resonancias nacionalistas así se designaba, por ejemplo, al mismo Herodes el Grande y por eso se verá ensegida en el relato los celos que despierta en él; y, por otra, es una expresión que encontramos a menudo en los Evangelios para nombrar a Cristo [43]. Así, los Magos reconocen desde el nacimiento del Mesías la prerrogativa que será el título de su muerte. La referencia a la estrella [44] que vieron en el Oriente condiciona el relato, pues fue el motivo por el que emprendieron tan largo viaje [45]. Los Magos terminan su primera intervención explicando los motivos de su viaje: «hemos venido a adorarle»; expresión que tiene un claro aspecto cultual, aunque «la asociación del acto con el título rey de los judíos, lleva al lector a pensar que el homenaje se rinde a la realeza y no en la adoración a la divinidad» [46].
La reacción no se hace esperar: «Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y con él toda Jerusalén. Y, reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les interrogaba dónde había de nacer el Mesías» (Mt 2,3-4). Es lógico que la frase de los Magos causase tal perturbación a Herodes y a los habitantes de Jerusalén. Son motivos de sobresalto políticos: Herodes pensaba que el recién nacido le podía arrebatar el trono y el pueblo temía la reacción del monarca, teniendo en cuenta sus precedentes. De todas formas llama la atención que el mismo Herodes identifique al rey de los judíos con el Mesías, aunque él se mueve siempre en el plano terreno y politico.
Se trata de la profecía de Miqueas que anuncia el nacimiento del Mesías en Belén. «En Belén de Judá, le dijeron, pues así está escrito por medio del Profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ciertamente la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel"» (Mt 2,5-6). Ahora bien, san Mateo presenta este texto profético con cierta libertad [47], siguiendo las reglas de la lectura derásica [48], y contra su costumbre no es una «cita de cumplimiento» [49]. Todas estas variantes dan al texto mayor riqueza de contenido, del que se debe destacar tres cosas: primera, se reafirma la ascendencia davídica de Jesús, que ya sostiene en Mt 1; segunda, se insiste en el carácter regio de Cristo, al incluir la cita de 2 Sam; y, tercera, se señala que Jesús como Mesías es el encargado de apacentar a todo el pueblo, no sólo a unos pocos privilegiados.
«Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella; y les envió a Belén, diciéndoles: Id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para ir yo también a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha» (Mt 2,7-9a). Por tanto, Herodes, al escuchar la información recibida sólo le falta saber cuándo, porque sabe por los Magos que ya ha nacido el rey de los judíos y por el Sanedrín que nacerá en Belén. Tiene, pues, la convicción de la fecha de nacimiento debe coincidir con el momento de la aparición de la estrella. Además finge unirse a la adoración de los Magos, aunque sus pretensiones, como se verá después, son otras: acabar con aquel niño que se presenta como rival de su trono. Los Magos, finalizan su estancia en Jerusalén poniéndose en camino a la cercana Belén.
Resultado de imagen de reyes magos en belen tierra santaSe inicia la segunda parte del relato con la reaparición de la estrella. «Los Magos han visto una estrella, una sola estrella y ésta se covierte en signo de discernimiento. Decidieron seguirla. El camino de los pastores fue corto. El de los Magos, largo. Los pastores marcharon directamente hacia la luz que les había envuelto en la noche de Belén. Los Magos tuvieron que indagar con esperanza siguiendo la estrella y dejándose guiar por su luz» [50]. «Y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño» (Mt 2,9b). En el umbral del NT se creía que, desde la profecía de Balaam [51], el nacimiento del Mesías tendría como señal divina la aparición de un estrella que guiase a los gentiles al rey supremo que nacería. Se ha comentado muchas veces que la estrella realiza una doble función: al principio actúa como signo del nacimiento del Rey de los judíos; y después ejercita la función de guía. Pero esto no es exactamente así. Los Magos son «guiados» a Belén por la información de los escribas del pueblo. Por eso, la estrella, a lo sumo «les acompaña». La luz del libro sagrado y la luz de la estrella conducen a Belén.
Los Magos siguen otro lógica a la común lógica humana. Siguen la luz del Misterio divino, la luz del Espíritu Santo. Participan de esa luz mediante la fe. Y tienen la certeza de encontrarse cara a cara con Aquél que ha de venir. Lo Magos de Oriente se encuentran al comienzo de un gran itinerario, cuyo pasado se remonta al principio de la historia del Pueblo elegido de la Antigua Alianza y cuyo futuro alcanza a todos los pueblos de la tierra.
A la luz de esta gozosa epifanía, Dios se revela en Jerusalén a todos los pueblos. «Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría» (Mt 2,10). «Con solo ver la estrella comenta san Basilio los Magos experimentaron una inmensa alegría. Acojamos también nosotros en nuestro corazón esa alegría (...). Adoremos al Niño junto a los Magos (...). Dios el Señor es nuestra luz: no en la forma de Dios, para no aterrar nuestra debilidad, sino en la forma de siervo, para llevar la libertad a quien yacía en la esclavitud. ¿Quién tiene el ánimo tan insensible, tan ingrato que no sienta la alegría de expresar con dones la propia exultación? Las estrellas se asoman al cielo, los Magos dejan su país, la tierra se recoge en una gruta. Que no haya nadie que no lleve algo, nadie que no sea agradecido» [52].
Es muy posible que María y José, tras el nacimiento del Niño en el establo de Belén y una vez que se marcharon los que ya se empadronaron, se trasladasen a una casa del pueblo. «Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrados le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Y, habiendo recibido en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino» (Mt 2,11-12). El centro de este relato, lo ocupa desde luego el niño con María, su madre [53]. También se aprecia en esta escena un ambiente «regio», tanto por la actitud de los Magos, como por los dones ofrecidos. En efecto, «postrados, le adoraron», supone una veneración, un acto de sumisión y de reconocimiento de la autoridad del niño; y en el AT las ofrendas de oro, incienso y mirra [54], guardan cierta relación con el Rey-Mesías.
En suma, «los Magos, representantes de los pueblos paganos, sirven de ejemplo para nuestra búsqueda de Dios; en efecto, ellos perciben su silenciosa presencia en los signos de la creación. Para hallar la Verdad, que sólo habían entrevisto, emprenden un viaje lleno de incógnitas y de riesgos; su itinerario se concluye con un descubrimiento y un acto de profunda adoración hacia el Niño Jesús, que ellos ven junto a su Madre: le ofrecen sus tesoros, recibiendo a cambio el don inestimable de la fe y el gozo cristiano» [55].

[34] Cfr nota 6 del Cap. I.
[35] Seguiré de cerca en el comentario a este pasaja a J.L. Bastero, María, Madre del Redentor, Eunsa, Pamplona 1995, pp. 121-130.
[36] Mich 5,1-2.
[37] Is 60,1-2.
[38] Juan Pablo II, Homilía de Epifanía, 6-I-1984.
[39] Hay otra Belén de Zabulón, situada a unos 11 km al NO de Nazaret. Belén de Judá se encuentra a solo 9 km al sur de Jerusalén. Era entonces una pequeña aldea rural, poco importante en el mundo judío.
[40] R.E. Brown, El nacimiento del Mesías, Madrid 1982, p. 174.
[41] La expresión «de Oriente» (apo anatolon) no indica un lugar exacto, sino tan sólo el Levante, en oposición al Poniente. La misma expresión se usa en Num 23,7, en la versión de los LXX de la profecía de Balaam.
[42] Cfr Tertuliano, Adv. Marc., III,13. Parece ser que el título de rey procede de la influencia de algunos pasajes del AT en los que se dice que los reyes traerán sus ofrendas al futuro Mesías.
[43] Cfr Mt 27,11.29.37; Mc 15,2.9.12.18.26; Lc 23,3.37.38; Ioh 18,33.39; 19,3.19.
[44] Los datos precisos que encontramos en el relato evangélico sobre la estrella hacen pensar que se trata de un fenómeno físico concreto. Además el uso singular de la palabra aster indica una estrella determinada. Este hecho celeste no extrañó a los judíos, pues en el AT y en el judaísmo rabínico las estrellas, como testimonios divinos, anunciaban hechos en los que Dios intervenía de modo extraordinario (cfr Gen 37,9; Is 40,26, Ps 148,3), como ocurre con el nacimiento del Mesías.
[45] Herodes se informa del momento de su aparición (Mt 2,7), se alegran los Magos cuando reaparece (Mt 2,10) y es la estrella al detenerse la que les indica dónde está el niño (Mt 2,9).
[46] El verbo proskynein usado tres veces por san Mateo en este pasaje, significa «rendir homenaje» y comporta siempre una actitud de reverencia y acatamiento ante la divinidad.
[47] Porque combina Mich 5,1 con 2 Sam 5,2. Esta combinación de ambos textos es original del hagiógrafo y no tiene precedentes, ni en los LXX, ni en le texto masorético. Además la adición de 2 Sam 5,2 es una ténica deráshica de una actualización por sustitución; es decir, la promesa hecha a David por Yahwéh («Tú apacentarás a mi pueblo Israel»), ahora se aplica al Mesías, hijo de David. Esto es muy frecuente en el Targum. Cfr S. Muñoz Iglesias, Los evangelios de la Infancia, vol. III, Madrid 1990, p. 254.
[48] Debido a que san Mateo convierte la frase afirmativa de Mich 5,1 («Tú Belén de Efratá aunque eres la menor...») en negativa («Tú Belén, tirra de Judá, no eres la menor...». Así expresa la grandeza de esta pequeña aldea, cuna de David y del Mesías. Cfr A. Macho, La historicidad de los evangelios de la Infancia, Madrid 1977, pp. 21-22.
[49] Llama la atención que no lo haga como en otras ocasiones, usando una expresión parecida a esta: «para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta» (cfr Mt 1,22; 2,15; 2,17; 2,23). Sin embargo, esto es lógico porque la cita está puesta en boca de los sacerdotes y de los escribas del pueblo y así confirma a sus lectores que se ha realizado el evento que anuncia el AT.
[50] Juan Pablo II, Homilía, 6-I-1983.
[51] Num 22-24; cfr J.M. Casciaro-J.M. Monforte, Jesucrisro, Salvador de la Humanidad. Panorama bíblico de la salvación, Eunsa, 2ª ed., Pamplona 1997, pp. 55-56.
[52] San Basilio, Homilía VI, PG, 31,1471ss.
[53] Parece que éste es el motivo principal de Mt 2, pues se repite cuatro veces más (cfr Mt 2,13.14.20.21).
[54] El Salmista (Ps 72,15) afirma que el futuro Rey-Mesías «se le dará el oro de Sabá mientras viva». La mirra, en cambio, es usada en el AT como uno de los ingredientes del óleo con que son ungidos los sacerdotes y los reyes; y esta unción les confiere un carácter «sagrado» (cfr Ex 30,23; 1 Sam 24,7). También se dice en el Ps 45,9 que la mirra es también uno de los elementos con que se ungirá al Rey-Mesías. Según una profecía de Isaías (Is 60,6): oro e inciendo son las ofrendas que los habitantes de Sabá entregarán en Jerusalén en la época mesiánica.
[55] ANG, 6-I-1986.

sábado, 30 de diciembre de 2017

La Madre de Dios

Η Παναγία Ιεροσολυμίτισσα / Panagia Ierosolymitissa - Most Holy Lady of Jerusalem, very popular icon of the Theotokos because it overlooks the empty tomb of the Most Holy Theotokos at the Sepulcher of the Mother of God in GethsemaneLa contemplación del misterio del nacimiento del Salvador ha impulsado al pueblo cristiano no sólo a dirigirse a la Virgen santísima como a la Madre de Jesús, sino también a reconocerla como Madre de Dios. En la primera comunidad cristiana, mientras crece entre los discípulos la conciencia de que Jesús es el Hijo de Dios, resulta cada vez más claro que María es la Theotokos, la Madre de Dios. Se trata de un título que no aparece explícitamente en los textos evangélicos, aunque en ellos se habla de la «Madre de Jesús» y se afirma que él es Dios [56]. Por lo demás, presentan a María como Madre del Emmanuel, que significa Dios con nosotros [57]. Ya en el siglo III, como se deduce de un antiguo testimonio escrito, los cristianos de Egipto se dirigían a María con el nombre de laTheotokos [58].

En el siglo IV, el término Theotokos ya se usa con frecuencia tanto en Oriente como en Occidente. La piedad y la teología se refieren cada vez más a menudo a ese término, que ya había entrado a formar parte del patrimonio de fe de la Iglesia. Por ello se comprende el gran movimiento de protesta que surgió en el siglo V cuando Nestorio puso en duda la legitimidad del título «Madre de Dios» [59]. Esa verdad fue profundizada y percibida, ya desde los primeros siglos de la era cristiana, como parte integrante del patrimonio de la fe de la Iglesia, hasta el punto de que fue proclamada solemnemente en el año 431 por el concilio de Efeso. Cuando proclama a María «Madre de Dios», la Iglesia profesa con una única expresión su fe en el Hijo y en la Madre. Con la definición de la maternidad divina de María los Padres conciliares querían poner de relieve su fe en la divinidad de Cristo.

Las dificultades y las objeciones planteadas por Nestorio nos brindan la ocasión de hacer algunas reflexiones útiles para comprender e interpretar correctamente ese título. La expresión Theotokos,que literalmente significa «la que ha engendrado a Dios», a primera vista puede resultar sorprendente, pues suscita la pregunta: ¿cómo es posible que una criatura humana engendre a Dios? La respuesta de la fe de la Iglesia es clara: la maternidad divina de María se refiere sólo a la generación humana del Hijo de Dios y no a su generación divina. El Hijo de Dios fue engendrado desde siempre por Dios Padre y es consustancial con él. Evidentemente, en esa generación eterna María no intervino para nada. Así pues al proclamar a María «Madre de Dios», la Iglesia desea afirmar que ella es la «Madre del Verbo encarnado, que es Dios». Su maternidad, por tanto, no atañe a toda la Trinidad, sino únicamente a la segunda Persona, al Hijo, que, al encarnarse, tomó de ella la naturaleza humana.

«La maternidad es una relación entre persona y persona: una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino da la persona que engendra. Por ello, María, al haber engendrado según la naturaleza humana a la persona de Jesús que es persona divina, es Madre de Dios (...) En la Theotokos la Iglesia, por una parte, encuentra la garantía de la realidad de la Encarnación, porque "si la Madre fuera ficticia, sería ficticia también la carne (...) y serían ficticias también las cicatrices de la resurrección" [60]. Y, por otra, contempla con asombro y celebra con veneración la inmensa grandeza que confirió a María Aquel que quiso ser hijo suyo. La expresión «Madre de Dios» nos dirige al Verbo de Dios, que en la Encarnación asumió la humildad de la condición humana para elevar al hombre a la filiación divina. Pero ese título, a la luz de la sublime dignidad concedida a la Virgen de Nazaret proclama también la nobleza de la mujer y su altísima vocación» [61]. En suma, Dios trata a María como persona libre y responsable, no lleva a cabo la Encarnación de su Hijo sino después de haber obtenido su consentimiento y, así, «en María el Espíritu Santo realiza el designio benevolente del Padre. La Virgen concibe y da a luz al Hijo de Dios con y por medio del Espíritu Santo. Su virginidad se convierte en fecundidad única por medio del poder del Espíritu y de la fe» [62].

A partir del siglo V, poco después que el Concilio de Éfeso proclamara a María con el título deTheotokos, se comienza a atribuirla el título de Reina. Precisamente en la escena de la adoración de los Magos, san Mateo presenta a María a sus lectores judíos, implícta pero claramente, como la nueva gebiráh del reino mesiánico que Jesús va a instaurar con su venida al mundo. En efecto, si nos centramos en los aspectos marianos de este pasaje, advertimos dos características muy significativas. Por una parte, todo el pasaje de los Magos está centrado en el homenaje que se desea rendir al «Rey de los judíos»; un rey de la estirpe de David y profetizado como Rey-Mesías en el AT [63]. Y, por otra, la protagonista es María y el Niño, sabiendo que san Mateo tiene como protagonista de su Evangelio de la Infancia a san José. Aquí desaparece de la escena del relato, y no es razonable suponer que el santo Patriarca estuviera ausente en un momento tan importante y delicado.

Resultado de imagen de fotos más famosas de la Virgen en Belén, tierra santa«En la corte de Judá, la madre del rey ocupa un lugar honorífico y goza de ciertas prerrogativas. Se la llamará gebiráh [64], la que da origen al héroe (geber) que es el rey [65]. Betsabé será la primera "gran dama" en Israel. Sin que se pueda precisar exactamente su poder, está claro —si se compara la postración que hace ante David, su esposo [66], con la que recibe de Salomón, su hijo [67]—; que después de la muerte de David se transformaron por completo su relación con el poder real y su dignidad. A continuación, al comienzo de cada reinado en Judá, el autor del libro de los Reyes anotará con cuidado, al lado del nombre del rey, el nombre de su madre» [68]. Por esto, muchos estudiosos ven en estos dos detalles una intención teológica del hagiógrafo, que asocia a María en la función regia de su Hijo, como Madre del Rey [69].

[56] Cfr Ioh 20,28; cfr 5,18; 10,30.33. 
[57] Cfr Mt 1,22-23. 
[58] Concretamente con esta oración que se recoge en la Liturgia de las Horas: «Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios: no desoigas la oración de tus hijos necesitados; líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita». En la mitología pagana a menudo alguna diosa era presentada como madre de algún dios. Por ejemplo, Zeus, dios supremo, tenia por madre a la diosa Rea. Ese contexto facilitó, tal vez, en los cristianos el uso del título Theotokos, «Madre de Dios», para la madre de Jesús. Con todo, conviene notar que este título no existía, sino que fue creado por los cristianos para expresar una fe que no tenia nada que ver con la mitología pagana, la fe en la concepción virginal, en el seno de María, de Aquel que era desde siempre el Verbo eterno de Dios. 
[59] En efecto al pretender considerar a María sólo cómo madre del hombre Jesús, sostenía que sólo era correcta doctrinalmente la expresión «Madre de Cristo». Lo que indujo a Nestorio a ese error fue la dificultad que sentía para admitir la unidad de la persona de Cristo y su interpretación errónea de la distinción entre las dos naturalezas —divina y humana— presentes en él. El concilio de Éfeso en el año 431 condenó sus tesis y al afirmar la subsistencia de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única persona del Hijo, proclamó a María Madre de Dios.

[60] San Agustín, Tract. in Ev. loannis, 8, 6-7. 
[61] AUG, 27-XI-1996. 
[62] CEC, 723; cfr Lc 1,26-38; Rom 4,18-21; Gal 4,26-28. 
[63] San Andrés de Creta es unos de los Padres de la Iglesia que más se distingue en la proclamación de la realeza de María. A Ella aplica las palabras del Salmo 44: «Atu derecha está la Reina con vestido recamado de oro y con variedad de adornos»: cfr Andrés de Creta, Homilías marianas, Ciudad Nueva, Madrid 1995, pp. 19-21. 
[64] Cfr 1 Reg 15,13. 
[65] Cfr 2 Sam 23,1. 
[66] Cfr 1 Reg 1,15-16. 
[67] Cfr 1 Reg 2,19. 
[68] J.P. Michaud, María en los Evangelios, Verbo Divino, "Cuadernos Bíblios", nº 77, 2ª ed., Estella 1992, p. 26. 
[69] Un breve resumen de la realeza de María se encuentra en A. Orozco, Madre de Dios y Madre nuestra, Rialp, Madrid 1996, pp. 59-64.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Los ángeles anuncian la "Buena Nueva" a los pastores

Imagen relacionadaEntramos en la tercera y más importante parte del relato: «Había unos pastores por aquellos contornos, que dormían al raso y vigilaban por turno su rebaño durante la noche. De improviso un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de luz y se llenaron de un gran temor. El ángel les dijo: No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: hoy os ha nacido, en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre» (Lc 2,8-12). Estamos ante un típico anuncio angélico bíblico, que guarda gran parecido con los anuncios a Zacarías y a María, que ya comentamos. Hay una diferencia clara entre ellos: aquí no hay pregunta de aclaración de cómo se llevará a cabo el mensaje angélico, porque lógicamente ahora se trata del anuncio de algo que ya ha sucedido.

Siguiendo el texto de la narración podemos desglorsarlo en las siguientes etapas: la presentación (v. 8); la presencia del enviado divino (v. 9); el temor que despierta el enviado divino (v. 9); unas palabras de consuelo (v. 10); llega el mensaje (v. 11); y, finalmente, los signos que ratifican el mensaje (v. 12). Comienza, pues, a cumplirse lo que hemos escuchado a María en el Magnificat sobre los anawim, los pobres y los humildes. En efecto, los judíos incluían a los pastores entre los «publicanos y pecadores», por su ignorancia religiosa, inflingían continuamente las prescripciones de la Ley de Moisés, y se les consideraba testigos no válidos en los los juicios... Sin embargo, fueron los primeros invitados a ser testigos del mayor acontecimiento hasta entonces acaecido en el mundo. Jesús, rechazado por los «suyos», es acogido por los sencillos y rudos pastores, primeros destinatarios de la Buena Nueva de salvación. El Buen Pastor ha querido que los primeros en conocer su nacimiento en Belén fueran unos sencillos pastores que hacían la guardia nocturna de sus rebaños.

La aparición inesperada del «ángel del Señor», acompañada de la «gloria del Señor» [12], produjo un razonable temor en los pastores. El mensaje que les dirige es una invitación a la alegría, acompañada por una exhortación a vencer el miedo: «¡No temáis!». La noticia del nacimiento de Jesús representa para ellos, como para María en el momento de la Anunciación, el gran signo de la benevolencia divina hacia los hombres. Aunque toda esta escena está enmarcada en un ambiente universalista -la cita del Emperador y el censo para todo el mundo-, san Lucas se refiere sólo al pueblo (laos) judío.

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Se inicia, pues, una época nueva (hoy, semeron). El gran anuncio, hecho con cierta solemnidad y con claro sabor mesiánico -os ha nacido "un niño" [13]-, es el nacimiento de un Niño Salvador-Cristo-Señor, títulos que nos revelan la divinidad del Salvador del pueblo y esperado Mesías. Aunque los pastores no reclaman ningún signo, el ángel les da una triple señal: encontraréis a un niño; envuelto en pañales; y reclinado en un pesebre.

La primera señal viene a decirles que el Mesías prometido, que es Dios y Salvador, no viene con fuerza y poder, sino inerme y débil, próximo o semejante a nosotros y que salvará a todos compartiendo nuestra misma condición y vida. La segunda señal, es interpretada por unos como una alusión a la realeza del niño; por otros, como acogida cariñosa de María y José; e incluso para otros, llega simplemente para decirnos que viene a la tierra como cada uno de nosotros, naciendo de una madre. Finalmente, la tercera señal -reclinado en un pesebre- es, para unos, un referente del sepulcro donde será enterrado; otros ven un paralelismo antitético con Is 1,3 [14]: los pastores, primicia del pueblo escogido, obedecen al mandato evangélico y conocen el pesebre del Señor; y, finalmente, según otros lo que pretende es sólo ratificar que el recién nacido desciende de David.

Acto seguido, el evangelista interrumpe el hilo de la narración y muestra otro hecho portentoso que completa el mensaje. Los cielos de Belén se llenaron entonces de ángeles cantores que alaban al Señor por el nacimiento de un Niño: «De pronto apareció junto al ángel una muchedumbre de la milicia celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad» (Lc 2,13-14). El cántico de los ángeles revela a los pastores lo que ya María había expresado en su Magnificat: el nacimiento de Jesús es el signo del amor misericordioso de Dios, que se manifiesta especialmente a los pobres y humildes. De algún modo nos recuerda aquella teofanía que narra el profeta Isaías, en la que oyó cantar a un coro de serafines [15]. La «gloria» expresa el honor que se debe tributar a la Majestad de Dios. La «paz», en cambio, indica el efecto que va a tener el nacimiento del Niño: es decir, la felicidad que nos trae el amor de Dios para su pueblo por la llegada del Mesías.

Imagen relacionadaA la invitación del ángel los pastores responden con entusiasmo y prontitud: «luego que los ángeles se apartaron de ellos hacia el cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos hasta Belén, y veamos este hecho que acaba de suceder y que el Señor nos ha manifestado» (Lc 2,15). Deciden comprobar ocularmente el mensaje angélico. También quieren obedecer con presteza y su búsqueda tiene éxito: «vinieron presurosos, y encontraron a María y a José y al niño reclinado en el pesebre» (Lc 2,16).

La Madre muestra con alegría a los pastores a su Hijo primogénito [16]. Es un acontecimiento decisivo en sus vidas. «Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas acerca de este niño» (Lc 2,17). Después de la admirable experiencia del encuentro con la Madre y su Hijo, los pastores se convierten en los primeros evangelizadores de todos los tiempos. «Y todos los que escucharon se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho» (Lc 2,18).

¡Qué importante es que existan estos mensajeros del gozo que anuncian la venida del Señor! Sin esta llamada permanente y este «regocijo» de los mensajeros, tal vez olvidáramos la actualidad de la venida de Señor. Mensajeros fueron los profetas, mensajeros fueron los autores humanos de la Sagrada Escritura; mensajeros son -y serán siempre- en la Iglesia los santos y todos aquellos impulsados por el Espíritu Santo.


[12] En el tercer Evangelio la «gloria del Señor» (doxa Kyriou) es el signo característico de la presencia de Dios en la tradición sacerdotal (cfr. Ex 24,10) y está relacionada con la glorificación pascual de Cristo por parte del Padre (cfr Lc 9,26.31.32; 21,27). Ahora bien, «por la iluminación del Espíritu -comenta san Basilio- contemplamos propia y adecuadamente la gloria de Dios; y por medio de la impronta del Espíritu llegamos a aquel de quien el Espíritu Santo es impronta y sello» (Sobre el Espíritu Santo, 6).
[13] Cfr Is 9,6.
[14] «Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne».
[15] «Santo, santo, santo Yahwéh Seboat, llena está toda la tierra de tu gloria» (Is 6,3).
[16] LG, 57.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Nacimiento de Jesús en Belén

Resultado de imagen de Belén. Tierra SantaSan Lucas quiso situar en la Historia el suceso del nacimiento de Jesús. «En los planes de Dios, a la Encarnación, realizada en la intimidad, seguía el Nacimiento, también en el silencio y la humildad. Sólo se comunica de inmediato a unos pobres pastores de los contornos de Belén, a unos sabios de Oriente, los Magos, y a muy pocas personas más. Aparentemente no había sucedido nada relevante. Pero, de hecho, se había producido el sesgo más importante en la historia de los hombres. Y sigue la paradoja divina: el Omnipotente, el Amo de universo, se nos muestra con el encanto y la debilidad de un niño, que necesita de todos» [1]. El relato lucano consta de tres partes. La primera, describe el tiempo y circunstancias del hecho, fijando así su marco histórico; la segunda, cuenta brevemente el nacimiento; y la tercera, relata la adoración de los pastores. El evangelista destaca hasta tal punto esta última, que las dos primeras vienen a ser como su prólogo.

«En aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto, para que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento fue hecho cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse, cada uno a su ciudad. José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta» (Lc 2,1-5). Desde el año 27 a.C., cuando el Senado Romano le concedió el título de Augusto, gobernó el Imperio hasta el 14 d.C. El empadronamiento entre los romanos tenía una doble finalidad: por una parte, se trataba de conocer el número de habitantes del Imperio; por otra, servía para la distribución y pago de los tributos. El edicto (dogma) se promulgó para la oikoumene, es decir, para «todo el mundo» dentro de las fronteras del Imperio.

La costumbre romana era censarse cada uno en su lugar de residencia. Es muy posible que Roma concediese una cierta autonomía para que cada uno se censara en su ciudad de origen, como era frecuente entre los pueblos orientales. Esto obliga a José, «de la casa y familia de David», y a María, su esposa [2], a «subir» [3] desde Nazaret, donde vivían, «a la ciudad de David, que se llama Belén» [4]. Para los escrituristas, en estos versículos se hace referencia velada a la profecía de Miqueas [5]. La providencia de Dios [6] crea la constelación perfecta que se requiere para el acto central de la historia de mundo. El Mesías debe no solamente descender de la estirpe de David, por medio de José, sino también nacer en la ciudad de David. El decreto del Emperador romano debe contribuir a ello. Es Dios quien mueve los hilos de la historia para el cumplimiento de las profecías del AT, de manera que los acontecimientos de la época y la normalidad del comportamiento de María y José, conducen a la Sagrada Familia al lugar donde debe nacer el Mesías.

El relato de san Lucas presenta algunas anotaciones, aparentemente poco importantes, con el fin de estimular al lector a una mayor comprensión del misterio de la Navidad y de los sentimientos de la Virgen al engendrar al Hijo de Dios. «Y sucedió que, estando allí, le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento» (Lc 2,6-7).

Resultado de imagen de Belén. Tierra SantaLa descripción del acontecimiento del parto, narrado de forma breve y sencilla, presenta a María participando fiel e intensamente en los planes divinos con aquella disponibilidad plena, que ya manifestó en la Anunciación. El Verbo del Padre viene al mundo para salvarnos, en el silencio de la tierra, sin espectáculo, rodeado tan sólo de los cuidados amorosos de María y de José, únicos testigos oculares del evento. La expresión «primogénito» (prototokon) debe entenderse aquí como «unigénito» (monogenés), porque María no tuvo más hijos, si bien la ley mosaica exigía la donación a Yahwéh del «primer hijo» [7], y «primogénito» expresa también legalmente el derecho de primogenitura [8].

A continuación, el autor sagrado refiere dos cosas: la primera es un hecho totalmente normal: «lo envolvió en pañales»; y la otra es bastante extraña: «y lo recostó en un pesebre», aportando enseguida su explicación: «porque no hubo lugar para ellos en el aposento (katalyma) [9]». Se trata de una afirmación que recuerda el texto del prólogo de san Juan: «vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron» [10], y anticipa proféticamente los numerosos rechazos que Jesús sufrirá en su vida terrena.

Con los detalles del viaje y del parto, el evangelista nos presenta el marco de austeridad y pobreza, propio del reino mesiánico que ahora comienza: un reino sin honores ni poderes terrenos [11]. El Niño debe nacer en la pobreza del mundo -no es casual que no haya sitio en la posada-, para participar así desde el principio en su pobreza. Y si con este desprendimiento -un establo y un pesebre- se manifiesta todo el esplendor del cielo, es sólo para, desde el gran canto de alabanza, remitir a la gente sencilla al signo más adecuado: en la hora suprema del cumplimiento, ésta es la señal: «encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Entre la gloria más resplandeciente de arriba y la pobreza más extrema de abajo, se da, sin embargo, una perfecta correspondencia y unidad. María da a luz en una situación de escasez y penuria: no puede dar al Hijo de Dios ni siquiera lo que suelen ofrecer las madres a un recién nacido; al contrario, debe acostarlo «en un pesebre», una cuna improvisada que contrasta con la dignidad del «Hijo del Altísimo». Finalmente, la expresión «para ellos» indica un rechazo tanto para el Hijo como para su Madre e indica que Ella ya estaba asociada al destino de sufrimiento de su Hijo, participando en su misión redentora.


[1] J.M. Casciaro-J.M. Monforte, Jesucristo, Salvador de la Humanidad. Panorama bíblico de la salvación, Eunsa, 2ª ed., Pamplona 1997, p. 132.
[2] El evangelista nos informa indirectamente que ya se habían celebrado la nupcias entre María y José, al usar el término gynaiki (esposa), en lugar de emnesteumene (prometida) que utilizó en Lc 1,27 en la Anunciación.
[3] La palabra «subir» (anabainein) es el término designado de forma usual para ir a las montañas de Judea, y en particular a Jerusalén. Y para ir a Belén, que está muy cerca, lo normal era pasar por la Ciudad Santa.
[4] Cfr 1 Sam 20,6.
[5] Cfr Mich 5,2. El evangelista usa términos empleados en el contexto de la profecía, como «dar a luz», «tiempo del parto», «pastores / pastorear», «gloria de Yahwéh / gloria del Señor», paz, etc.
[6] Cfr J. Morales, El Misterio de la Creación, Eunsa, Pamplona 1994, pp. 285-296. «El hombre recibe seguridad en la Providencia no principalmente a partir de una visión racional sobre la armonía del universo, sino por la proximidad a Jesús y la meditación de su vida» (p. 290). Es más, «el equilibrio del alma que ha encontrado a Dios en sí misma, y está abismada en Él, desafía todos los poderes creados. Está situada en el centro único donde convergen las líneas de fuerza de la Providencia» (Un cartujo, La Trinidad y la vida interior, Rialp, 3ª ed., Madrid 1992, p. 90.
[7] Cfr Ex 13,12; 34,19; Num 13,13.
[8] Cfr Ex 25,29-33; Dt 21,15-17.
[9] El término katalyma sugiere la idea de un lugar en el que uno «se pone aparte» -corresponde al término latino diversorio- para encontrar donde comer y refugiarse. ¿Se puede decir que en Lc 2,17 era un albergue? No se puede fijar con exactitud su significado porque podría traducirse con varios sinónimos: mesón, albegue, hospedería, posada, etc. Por ejemplo, la «posada» en la que entra el buen samaritano es llamada pandojéidon (Lc 10,34).
[10] Ioh 1,11.
[11] Jesús lo ratificará en su Vida pública, diciendo de sí mismo: «el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza» (Lc 9,58).

sábado, 9 de diciembre de 2017

La casa de san José

Continuando a lo largo de la carretera –a ambos lados de la misma se pueden ver diversos cementerios cristianos modernos correspondientes a los diferentes ritos–, tras un pequeño trayecto se llega a una capilla situada en el margen derecho: es la “Casa de san José”.

Una vez nacido el Niño, la Sagrada Familia permaneció todavía algún tiempo en Belén, donde tuvo lugar la circuncisión (Lc 2,21). Y, transcurrido el tiempo establecido por la ley mosaica, la Virgen y san José, con el Niño, subieron a Jerusalén para cumplir los ritos de la purificación (Lc 2,22). Por otro lado, los Magos visitaron al Niño Jesús “en la casa” (Mt 2,11).

Por tanto, que la Sagrada Familia vivió un tiempo en Belén tras el nacimiento de Jesús es un hecho atestiguado por el Evangelio; y que estuviera alojada en una casa de la ciudad es muy verosímil. No existe ninguna dificultad en este cambio de la gruta por una casa: san José procedía de Belén y probablemente tenía allí parientes o amigos que, conocedores de su pobreza, fueron generosos con él y lo ayudaron.

En la Edad Media se trató de localizar este recuerdo de san José en Belén. La búsqueda se desarrolló siempre en la parte este de la población, entre la Gruta de la Leche y el Campo de los Pastores, probablemente siguiendo una antigua tradición local. La fijación de la memoria tendrá lugar a mediados del siglo XIV, según el testimonio de dos peregrinos florentinos (Jorge Gucci y Leonardo Frescobaldi). A partir de entonces, la localización quedó determinada para siempre.

La moderna capilla (1890) se levanta sobre roca firme y sobre otras construcciones precedentes recordadas por muchos peregrinos. Todavía hoy se puede ver, a los pies del ábside, una parte de la roca; tras el altar se observa también una peña que tal vez formaba parte del antiguo altar. La “Casa de san José” queda así recordada con esta capilla gracias al legado de Ernestina Audebert. El 20 de marzo de 1893 la iglesia fue bendecida solemnemente por el Padre Custodio de Tierra Santa, fray Santiago Ghezzi.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Rusia ayuda a financiar en Belén la llamada "calle Estrella"

El gobierno de Rusia financiará con 4 millones de dólares la restauración y reconstrucción del centro de Belén, en particular la calle Estrella, una de las vías comerciales más antiguas de la ciudad, que se extiende de norte a sur a través de la urbe vieja.

Según declaró a la agencia Sputnik el jefe de la oficina de representación de Rusia ante la Autoridad Nacional Palestina, Aydar Aganin, los trabajos comenzarán en septiembre de este año y se harán en colaboración con el Ministerio de Economía palestino y el Ayuntamiento de la ciudad, presidido hasta el mes de mayo por la católica Vera Baboun, quien cumplió un mandato de cinco años desde 2012.

La calle Estrella, de alrededor de un kilómetro de longitud, forma parte desde el año 2012 de la lista del patrimonio mundial de la humanidad de la Unesco como Ruta de los Peregrinos. Tiene su inicio en la rotonda de la sede de la Acción Católica y termina en el arco llamado Zarrarah, también conocido por los lugareños como la Puerta de Damasco, una antigua entrada a la ciudad.

Por el camino de la estrella también pasó la Sagrada Familia, a su llegada a la ciudad de Belén para el nacimiento de Jesús.

Durante su visita a Moscú (cuando se reunió con el presidente ruso, Vladimir Putin), el presidente palestino, Mahmud Abbas, fue recibido en el Monasterio de San Daniel por Cirilo, el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias. 

En dicho encuentro, que tuvo lugar el 12 de mayo, el Patriarca Ciriso reiteró al presidente Abbas que la preocupación por la protección de los lugares sagrados “está dentro del corazón de cada ortodoxo”, y que “a lo largo de la historia de su presencia en Tierra Santa, la Iglesia rusa siempre ha tratado de ayudar al pueblo palestino, incluso con la construcción de escuelas y centros médicos. 

Luego hubo un tiempo en que la Iglesia no pudo llevar a cabo esta misión. Estamos orgullosos de que hoy en día Rusia esté continuando la misión humanitaria en los territorios palestinos”.

sábado, 7 de enero de 2017

Epifanía en Belén con el nuevo Custodio de Tierra Santa

Imagen relacionadaMelchor Gaspar y Baltasar. Los reyes magos que forman parte del Belén tuvieron un papel fundamental en el nacimiento de Jesús. Llegados de diferentes partes del mundo, recibieron la revelación de que aquel Niño era el Mesías, el Salvador.

Esta manifestación, o epifanía, es recordada el 6 de enero. La fiesta fue celebrada por la comunidad franciscana y por los cristianos locales en la Iglesia de Santa Catalina, anexa a la Basílica de la Natividad.

El nuevo Custodio de Tierra Santa, Francesco Patton, dijo en su homilía: “La solemnidad de la Epifanía es una fiesta bellísima, porque es la manifestación del Niño Jesús a través de aquellos que reúnen a la humanidad entera en una sola familia: todos los pueblos de la tierra vienen a adorarlo. Traen sus bienes más preciados: El oro, en reconocimiento de su esencia de rey, el incienso, en reconocimiento de su esencia de Dios, y la mirra, en reconocimiento de su venida para dar la vida por nosotros.”

En la vigilia de la Epifanía, el Custodio, P. Francesco Patton, hizo la tradicional entrada solemne en la ciudad de Belén. En la plaza del pesebre, fue acogido por varios grupos scouts y por las autoridades civiles y religiosas. La entrada concluyó con una ceremonia litúrgica celebrada por los franciscanos. Por la tarde se rezaron las primeras vísperas en la Iglesia de Santa Catalina.

Los franciscanos y fieles se dirigieron en procesión des de la parroquia latina hasta la Gruta de la Natividad. Con las notas del cántico de María, en latín Magnificat, el Custodio incensó la estrella, signo del nacimiento de Jesús, y después el lugar en el que Él fue colocado en el pesebre.

El Custodio dijo también en su predicación: “Desde Belén somos nuevamente enviados como “magos” a toda la humanidad, para anunciar que ha nacido el Salvador y que nuestra vida ha sido transformada y para anunciar que nosotros, por nuestra parte, debemos comprometernos para que la Paz que Él ha venido a traernos, se convierta en real y concreta en nuestro mundo y en nuestra historia.”

jueves, 29 de diciembre de 2016

Navidad en Belén con el nuevo Administrador Apostólico

Medianoche. Un canto resuena en la iglesia abarrotada de Santa Catalina en Belén: “Gloria in excelsis deo”. El órgano suena con fuerza, redoblan festivas las campanas, la multitud se levanta.

Es la Navidad que ha llegado. La primera frase del Gloria es proclamada por el Administrador Apostólico del patriarcado latino, Pierbattista Pizzaballa, que celebró la misa de medianoche del 24 de diciembre donde todo comenzó.

Sobre el altar, una pequeña estatua de Jesús para recordar la presencia de aquel Niño pequeño, pobre, que ninguno quiso acoger y que nació allí, en un establo de Belén. 

«A raiz del Jubileo de la Misericordia podemos entender la Navidad como la puerta que Dios mantiene abierta para salir al encuentro del hombre e invitarlo a entrar en comunión con Él», dijo Pizzaballa en la homilía. «Tenemos miedo de lo que sucede en el mundo, nuestras esperanzas aquí, como en muchos países del mundo, naufragan en medio de la corrupción, del imperio del dinero, de la violencia sectaria, del miedo – apuntó Pizzaballa refiriéndose a los acontecimientos actuales – en Siria, Irak, Egipto, Jordania. Pero también en nuestra Tierra Santa continúa creciendo la sed de justicia y dignidad, de verdad y de amor verdadero». ¿Cuál es la respuesta a todo esto? «Tú eres nuestra esperanza: no seremos defraudados», concluyó.

Al finalizar la celebración, se dirigió en procesión a la Gruta de la Natividad. Sentado en primera fila se encontraba el Presidente de las Autoridad Nacional palestina Mahmud Abbás, entre otros ministros, embajadores, cónsules y diplomáticos.

El 24 de diciembre empezó desde por la mañana como un día de fiesta y de oración por la comunidad cristiana. Mons. Pierbattista Pizzaballa dio comienzo a la jornada a las 11:15 en la sede del Patriarcado latino con los tradicionales saludos de Navidad para los cuales el hijo del mukhtar, el responsable de la comunidad latina en Jerusalén, leyó un discurso en representación de su padre.

Después, una procesión de coches partió rumbo a Belén. La primera etapa, Mar Elías, después la tumba de Raquel y, para terminar, en una breve parada fuera de programa, Pizzaballa bajó del coche para saludar a un grupo de palestinos que le esperaban con pancartas y fotos en el exterior de un campo de refugiados a la entrada de Belén.

Al llegar a la Plaza del Pesebre, delante de la iglesia de la Natividad, hizo su entrada solemne, precedido de los scout que desfilaban con uniformes y tambores. En la iglesia de Santa Catalina comenzaron así las oraciones de Navidad con las primeras Vísperas a las 14:00 y la primera procesión a la Gruta Sagrada a las 16:00.

El custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, bendijo el belén colocado en el exterior de la iglesia, donado por la provincia autónoma de Trento al Papa Francisco el año pasado y regalado de nuevo por el pontífice a Belén. «La bendición del belén tiene el significado de acoger este regalo, acoger siempre el misterio que este don representa: la encarnación de nuestro Señor Jesucristo», dijo fray Patton.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Actuales trabajos de restauración de la basílica de la Natividad

Resultado de imagen de restauración basilica natividadLos trabajos de restauración actuales de la iglesia, empezaron en 2013, después que el ministro palestino Ziad Bandak, presidente del Comité Presidencial palestino para la Restauración de la Basílica de la Natividad, adjudicó el contrato a la empresa de restauración Piacenti y la gestión de la construcción al Grupo de Desarrollo de la Comunidad (CDG). La firma del contrato tuvo lugar en presencia del primer ministro palestino, Dr. Rami Hamdallah y representantes del Patriarcado ortodoxo griego, Patriarcado armenio y la Custodia de Tierra Santa.

Desde el comienzo de la restauración, el Comité Presidencial recibió 10 millones de euros procedentes de diferentes países y organizaciones. La lista de los contribuyentes es la siguiente, ordenados en orden respectivo por la fecha de contribución confirmada:

El Estado de Palestina, República de Hungría, Sr. Saeed Tawfiq Khoury – CCC, Banco de Inversión de Palestina, República de Francia, Federación de Rusia, la Santa Sede – Vaticano, Fondo de Inversión de Palestina, Banco Comercial de Palestina, Banco de Palestina, República de Grecia, Sr. Alberto Kassis – Chile, Sr. José Said – Chile, Patriarcado ortodoxo ruso, a través del Patriarcado ortodoxo de Jerusalén, Reino de España, Misión Pontificia, Patriarcado ortodoxo armenio de Jerusalén, República de Italia, República Federal de Alemania, Reino de Marruecos, República de Polonia, Grupo Paltel – Palestina, Agencia de Cooperación y Coordinación de Turquía, Fondo árabe para el Desarrollo Económico y Social, Bélgica.

Resultado de imagen de restauración basilica natividadPiacenti ha concluido la restauración del techo, las ventanas, la puerta de madera en el atrio, y los mosaicos de las paredes de la nave y los transeptos. En la actualidad, la compañía está restaurando los arquitrabes de madera por encima de las columnas de mármol. El Estado de Palestina está trabajando en la obtención de 7,5 millones de euros para restaurar las 50 columnas, los mosaicos del suelo, las fachadas exteriores de piedra y la instalación de los sistemas contra incendios y de iluminación. El presupuesto necesario para restaurar todas las columnas es de alrededor de 2,3 millones de euros; 50.000 euros para la restauración de cada columna que cuenta con una pintura (32 columnas) y 40.000 euros para cada columna sin una pintura (18 columnas).

En junio de 2016, la Embajada del Estado de Palestina ante la Santa Sede, realizó una presentación en el Vaticano, sobre el proceso de restauración, en presencia de S. E. Mons. Antonio Camilleri, vicesecretario de Estado para las Relaciones Internacionales de la Santa Sede; Ministro Ziad Bandak, presidente de la Comisión Presidencial para la Restauración de la Basílica de la Natividad; Sra. Vera Baboun, Alcalde de Belén y un número de miembros del Comité Presidencial: Dr. Khouloud Daibes, embajador palestino en Alemania, Sr. Issa Kassissieh, embajador palestino ante la Santa Sede y el Arqueólogo Nazmi Jubeh.
Saher Kawas

sábado, 10 de diciembre de 2016

Trabajos de restauración de la basílica de la Natividad a lo largo de la historia


CCA-Arco-2Después de la destrucción de la Basílica de la Natividad, durante el levantamiento Samaritano de 529, el emperador Justiniano ordenó a su enviado para reconstruir la iglesia en su forma actual, en el año 540, donde se elevó el nivel del suelo, se alargó la iglesia, se añadió un nártex y mosaicos, y se reemplazó el ábside octogonal por una forma de tres ábsides más amplios.

Entre 1165 y 1169, la iglesia fue restaurada como resultado de la cooperación entre el rey Amaury, rey de Jerusalén y el emperador bizantino Manuel Comneno. La iglesia estaba llena de mosaicos en las paredes de la nave y en los transeptos.

En el siglo XIII, durante la dominación mameluca, las reparaciones se permitieron sólo con poca frecuencia y el deterioro de la iglesia aumentó por los saqueos. Félix Fabri, un peregrino del siglo XV, describe el interior como “un granero sin heno, un boticario sin ollas aromáticas, una biblioteca sin libros, palomas vuelan libremente dentro y fuera de la iglesia, a través de los agujeros en el techo.” 

En el siglo XV, bajo el patrocinio del Custodio de Tierra Santa, P. Giovanni Tomacelli de Napoli, y después de la aprobación del sultán y la Santa Sede, se reconstruyó el techo. La madera para el proyecto fue donada y enviada desde la República de Venecia, mientras que Eduardo IV de Inglaterra, donó el plomo utilizado para el techo y el duque de Borgoña, Felipe el Bueno, pagó por el trabajo.

http://es.lpj.org/
Saher Kawas

sábado, 3 de diciembre de 2016

Mosaicos de ángeles descubiertos en la basílica de la Natividad

Resultado de imagen de restauración basilica natividadMedia docena de ángeles, el doble de grandes que un ser humano y con gestos dirigidos hacia el lugar donde, según la tradición, nació Jesús hace 2000 años, devuelven a uno de los templos más antiguos un áurea celestial que los peregrinos de todo el mundo podrán disfrutar dentro de muy poco. Una procesión de ángeles bizantinos que durante siglos fueron los encargados de señalar a los recién llegados el pesebre y que recuperan su esplendor en pleno siglo XXI con sus tonos dorados, verdes, rosas. gracias al trabajo minucioso de una veintena de profesionales italianos que trabajan y viven en la ciudad vieja de Belén desde hace dos años.

Desde marzo de 2013 la vida de estos profesionales transcurre en el interior de una basílica que ha sobrevivido a quince terremotos, invasiones, incendios, disputas entre sus tres inquilinos (Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa griega y la Iglesia apostólica armenia), y al encierro durante 39 días de 200 palestinos en 2002. Un proyecto de 16,5 millones de euros para los que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha logrado recaudar hasta el momento 9,2: trabaja de forma intensa para encontrar donantes que cubran la parte que falta para terminar de restaurar este templo declarado Patrimonio de Humanidad por la Unesco en 2012.

Giammarco Piacenti no oculta la emoción al hablar del «proyecto más importante» de su vida. Este restaurador de la Toscana, con experiencia en proyectos internacionales en Cuba, Rusia o China, presentó la empresa familiar que preside al concurso internacional convocado para rehabilitar un templo que por su valor simbólico para los cristianos «es mucho más que un trabajo, es una gran responsabilidad». Piacenti pertenece a la quinta generación de restauradores y recuerda que nada más llegar la prioridad fue el tejado: reparar la cubierta para cortar la filtración de agua que había arruinado los mosaicos.

Uno de los mosaicos restaurados, con impresionantes figuras angélicas en procesión señalando el lugar del nacimiento de Cristo.

Conseguida la madera adecuada, se puso la nueva cubierta, dejó de entrar la lluvia y llegó el momento de la ocuparse de la decoración, puertas, columnas. «Nos queda como mínimo un año de trabajo. Todo transcurre dentro de los plazos marcados. No hemos cerrado un solo día las puertas; sabíamos que un lugar así no se podía cerrar, así que avanzamos al ritmo de las ceremonias: cuando empiezan las misas paramos y no seguimos hasta que terminan», explica Piacenti.

El equipo italiano cuenta también con la colaboración de profesionales palestinos, como el ingeniero Ibrahim Abed Rabo, para quien «es un doble motivo de orgullo tomar parte en el proyecto por ser palestino y cristiano». Su despacho es una mesa en la parte superior del templo, al que se llega después de subir por cuatro pisos de andamios.

El primer ministro francés, Manuel Valls, visitó el 23 de mayo la basílica de la Natividad y pudo ver la evolución de las tareas de restauración.

El esqueleto metálico levantado por los restauradores impide al público ver la marcha de las obras, pero cuando uno escala hasta su última altura se topa con la procesión de ángeles y los profesionales, pincel en mano, trabajando piedra a piedra para devolverles todo su esplendor. «Es fantástico, único. no tengo calificativos para describir estos ángeles que hemos descubierto y que van a dejar al mundo boquiabierto», anuncia Rabo.

La primera edificación de este templo data del siglo IV después de Cristo, por orden del emperador romano Constantino I, pero desde el siglo II hay constancia de que Jesús nació en la gruta sobre la que se levanta la basílica. Dos mil años después, Belén se encuentra rodeada por el muro que construye Israel. Piacenti no olvida la cara del taxista del aeropuerto internacional de Ben Gurion, en Tel Aviv, cuando le pidió que le llevara hasta allí.

Son apenas 75 kilómetros, pero supone cruzar al territorio palestino y es una frontera en toda regla para la mayoría de los israelíes. «Dentro del templo estamos aislados del conflicto, aquí trabajamos en turnos de 50 días seguidos y hasta el momento las autoridades de Israel han respetado todos los envíos de material que nos llegan desde el extranjero», precisa Piacenti, que acabada la Natividad le encantaría trabajar en el Santo Sepulcro de Jerusalén, que también precisa una rehabilitación urgente.

Las próximas navidades ya no habrá andamios y los ángeles volverán a mostrar a los miles de peregrinos el camino hacia el pesebre donde nació Jesús. Después de tantas guerras, desastres naturales e incendios, la llama de este templo único sigue viva.

sábado, 26 de noviembre de 2016

La basílica de la Natividad sigue revelando joyas escondidas


La Basílica de la Natividad: Los trabajos de restauración siguen revelando joyas escondidasLos trabajos de restauración están aún en curso, en una de las iglesias más antiguas y más sagradas en el mundo; la Basílica de la Natividad. En este segundo informe, se habla sobre los mosaicos en los transeptos y sobre una visión general de los trabajos de restauración que se han realizado a lo largo de la historia.

Mosaicos en el transepto norte. Las personas que contemplan los mosaicos en el transepto norte, podrán ver dos escenas después de la resurrección. La primera escena representa la Ascensión de Cristo en la que se podrá ver la Virgen María, once apóstoles y dos ángeles. La segunda escena es una representación de la Incredulidad de Santo Tomás. El mosaico muestra a Santo Tomás examinando el lugar de los clavos en el costado de Jesús.

Mosaicos en el transepto sur. La primera escena, representa la entrada triunfal de Cristo, en la ciudad de Jerusalén, en un burro, mientras que la segunda escena es la Transfiguración de Jesús, en el Monte Tabor, con los tres primeros discípulos que Él escogió; Pedro, Santiago y Juan. Desafortunadamente, la parte restante del mosaico es solamente Santiago de rodillas, sorprendido y asustado por lo que vio. La escena también incluye los pies del profeta Moisés parado en la cima de una montaña.

Mosaico de la Transfiguración en el Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí. El mosaico de la Transfiguración en el ábside de la iglesia, en el Monasterio de Santa Catalina, es considerado una de las obras de arte bizantino más tempranas, la cual representa la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor. La tipología y principios de este icono, han sido las bases para las representaciones posteriores de la Transfiguración que se crearon en diferentes monasterios de todo el mundo. Un ejemplo de algunos iconos basados en los mosaicos del Sinaí, es la Transfiguración del Monasterio de Dafni en Grecia.

En el icono de Cristo, se ve en una mandorla con un halo cruciforme, debatiéndose entre el mundo físico y espiritual. En contraste con iconos posteriores de la Transfiguración, los apóstoles están colocados de manera simétrica. Juan y Santiago levantan sus manos como si estuvieran rezando, mientras que Pedro forma una pequeña carpa con sus brazos, como un recordatorio de su petición a Cristo, acerca de los tres tabernáculos. Por otra parte, Jesús está de pie flanqueado por las figuras de Moisés a la izquierda y Elías a la derecha.

En los paneles superiores del icono, hay dos escenas que ilustran dos eventos en la vida de Moisés. La escena de la derecha, representa la imagen de Moisés recibiendo la ley y la de la izquierda, es la imagen de Moisés retirando sus sandalias delante de la zarza ardiente.

Santa_Costanza._Mosaic_del_S._VII_“Traditio_Legis”_adjustedHay un tema anterior que tiene una semejanza visual al mosaico del Sinaí, que puede haber proporcionado una tipología iconográfica para ello. Es el “traditio legis”, o lo que se conoce como “Cristo, el dador de la ley”. El icono fue creado en el ábside de la Basílica de San Pedro en Roma, en el siglo IV, pero fue destruido posteriormente. Sin embargo, el icono fue copiado ampliamente y los iconos que se basan en él han sobrevivido, como el ábside norte de Santa Costanza en Roma. En el “traditio legis”, Cristo está flanqueado por los Santos Pedro y Pablo y dos palmeras. Jesús da la ley en la forma de un rollo a Pedro, a la derecha del icono.

Mosaico sobre el Coro. En esta parte, se puede ver el mosaico de dos inscripciones que llevan el nombre del artista “Ephram” tanto en griego (Ἐφραὶμ) y en latín. La inscripción en griego dice: “Este trabajo fue concluido a su plenitud por el monje Ephram, el pintor de la obra y maestro artesano del mosaico, durante el gobierno del gran emperador porfirogénito Manuel Comneno, en los días de Amaury, rey de Jerusalén, y en los tiempos del obispo de Belén, Raoul, en el año 1169, el segundo de la indicación.” 

http://es.lpj.org/
Saher Kawas

martes, 5 de enero de 2016

Fiesta de la Epifanía en Belén

Las celebraciones de la Epifanía que se desarrollan en la Tierra Santa comienzan ya en la jornada del 5 de enero y son especialmente intensas y sugerentes. También este año, seguido por la caravana de automóviles procedentes de Jerusalén a los que se han unido posteriormente los llegados de Belén y Bait Sahur, el custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa, ha atravesado el muro que separa Israel de los Territorios Palestinos de Cisjordania en las cercanías del enclave israelí de la Tumba de Raquel y ha realizado el ingreso solemne a última hora de la mañana del día 5 de enero.

Acompañado por las autoridades civiles locales y la alegre banda de música de los grupos de scouts palestinos, rodeado por el afecto de la gente, el custodio ha llegado a la Plaza del Pesebre y, recibiendo los saludos de los religiosos griegos ortodoxos y armenios que le esperaban junto a la Basílica de la Natividad, ha atravesado la Puerta de la Humildad que introduce en el interior de la iglesia.

Acogido por el guardián de la Basílica de la Natividad, fray Stephane Milovitch, los cantores franciscanos guiados por fray Armando Pierucci, director del Instituto Magníficat –la escuela de música de la Custodia en Jerusalén- y por toda la comunidad franciscana, fray Pierbattista ha cumplido con el rito de la vestición y, en la iglesia de Santa Catalina, llena de religiosos y religiosas de las numerosas congregaciones presentes en Tierra Santa, peregrinos y cristianos locales, ha presidido por la tarde las primeras Vísperas solemnes. En este momento se ha realizado la primera procesión a la Gruta de la Natividad con la incensación del Pesebre.

Más tarde, ha presidido el Oficio de lecturas y a su lado, durante la celebración litúrgica. Con una segunda procesión a la Gruta de la Natividad, la comunidad franciscana ha vuelto a rendir honores al lugar del nacimiento del Niño Jesús.

Más tarde, a medianoche, ha sido de nuevo fray Pierbattista quien ha presidido la santa misa en la Gruta de la Natividad, en el pequeño altar de la Gruta de los Magos, junto al pesebre, que se encuentra a la derecha, a poca distancia de la estrella de plata, y que pertenece a los franciscanos, los cuales pueden celebrar aquí sus funciones. Ha sido una ceremonia íntima y recogida en la que han querido participar pequeños grupos de religiosas, amigos y colaboradores de las Custodia franciscana y algún cristiano local, encontrando sitio en el interior de la Gruta y disponiéndose alrededor e incluso en las escaleras que conducen a la parte superior de la basílica. El Custode ha inaugurado de este modo el ciclo de santas misas que se han ido celebrando en la Gruta hasta el alba.

Fiesta de la Epifanía en BelénEn la mañana del 6 de enero, en la iglesia franciscana de Santa Catalina, la santa misa solemne. Muchos sacerdotes han querido unirse a la ceremonia encontrando puesto a los lados del altar mayor. La liturgia ha estado animada con elegancia por los coros Magníficat y Yasmín de la Custodia. Estaban también presentes en la celebración, en una iglesia otra vez llena de gente, los cónsules generales de las cuatro naciones latinas –Italia, Francia, España y Bélgica.

Al mismo tiempo, en el exterior de la basílica, los religiosos griegos ortodoxos preparaban el ingreso solemne de su Patriarca con ocasión del inicio de las celebraciones de la Navidad ortodoxa, llamando la atención general de la ciudad y de los numerosos peregrinos congregados.

A lo largo de toda la jornada, en el interior de la basílica y especialmente en la Gruta de la Natividad, se han ido sucediendo los oficios litúrgicos, acompañados de cantos y procesiones de las distintas confesiones cristianas que, en este día tan especial, se han congregado, una junto a otro, para exaltar al único Señor.

Por la tarde, el custodio, ha presidido nuevamente las Vísperas solemnes al término de las cuales se ha desarrollado la procesión final a la Gruta de la Natividad durante la cual la comunidad franciscana ha repetido el gesto de los Reyes Magos, llegados de tierras lejanas para adorar al Niño, presentando a Jesús –depositado en el pesebre- los dones que estos exóticos soberanos habían portado con ellos durante el viaje: oro, incienso y mirra. Dones presentados a un nuevo rey cuyo nacimiento había sido largamente esperado y que fue anunciado por extraordinarios signos en el cielo.

Tras haber incensado el pesebre y el altar de la Gruta de los Magos y haber rendido homenaje a la Estrella de plata que indica el lugar preciso del nacimiento del Señor, fray Pierbattista ha tomado entre sus manos, envueltas en solemnes paramentos litúrgicos, la imagen del Niño Jesús, Príncipe de la Paz, sentado sobre un trono real y, rodeado por toda la comunidad franciscana, por muchos religiosos y religiosas y por la asamblea congregada en este día de fiesta, ha atravesado el hermoso claustro de la basílica mientras los fieles le esperaban para manifestar su devoción al Hijo de Dios manifestado al mundo; después, ha entrado en la iglesia de Santa Catalina, donde aún mucha gente estaba esperándole.

Allí, ante el altar mayor, la real imagen del Niño Jesús ha sido ofrecida a la adoración de los fieles, empezando por las autoridades religiosas y terminando en la gente más simple, congregado en este día festivo para manifestar en este Santo Lugar su propio afecto y fe ante este Rey Niño que, entrando en el mundo en humildad absoluta, ha cambiado para siempre la historia del hombre.

Caterina Foppa Pedretti