Mostrando entradas con la etiqueta Anécdotas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anécdotas. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de septiembre de 2011

Los hermanos de Jesús

“Alguien le dijo entonces: Mira que tu madre y tus hermanos están fuera intentando hablarte. Pero él respondió al que le hablaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Pues todo el que haga la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mt 12, 47-50).

Este evangelio lo hemos leído en la Santa Misa hace unos días. La de los hermanos de Jesús son unas palabras que salen con mucha frecuencia en el Nuevo Testamento, y que han llevado a una cierta confusión. Hay algunos que piensan -apoyándose muchas veces en estas palabras- que Jesús tuvo hermanos. Esto evidentemente contradice la virginidad de María antes, durante y después del parto. El por qué se llaman hermanos puede explicarse conociendo la mentalidad de la gente en estos lugares. Viviendo y profundizando en su cultura nos damos cuenta de que el concepto hermano tal y como lo utilizan es muy amplio. En la lengua griego helenística, no semítica, hermano significa también hermanastro. En cambio, en el mundo semítico, cuando se utiliza la expresión hermano se hace referencia a un término más general. No hay palabra para primo o sobrino, sino que habitualmente se usa esta.

Puedo contar mi experiencia concreta con los amigos que tengo en territorios palestinos. Después de haberles presentado a mi familia, cuando mis padres y hermanos visitaron Tierra Santa, muchas veces comenzaron a llamarles de esta manera: padre, madre o hermanos. Por ejemplo, uno de mis mejores amigos de Belén, que se llama Faried, conoció desde hace dos años a mis padres y hermanos, y siempre al preguntarme por ellos, o al escribirles un mail o por Facebook les llama con toda naturalidad de este modo: madre, padre, o hermano tal o cual.

Comprobar esto me aclaró la mentalidad de las gentes de estos lugares. Es evidente que esto lo han heredado de las costumbres que ya existían en la época en la que que vivió el Señor.

sábado, 2 de abril de 2011

Alégrate Jerusalén

"Alégrate, Jerusalén, vosotros, y todos los que la amáis, reuníos. Regocijaos con ella todos los que participais de su duelo y quedaréis saciados con la abundancia de sus consuelos" (Sal. 121, 1).

Con estas palabras celebra la Misa en su introito el domingo laetare o de la alegría. La Iglesia no puede permanecer seria durante tanto tiempo y, a mitad de Cuaresma, celebra el domingo de la alegría. Entre otras cosas se usa el color rosaceo en los ornamentos, siempre que sea posible, y está permitido hacer sonar el órgano en las celebraciones litúrgicas. Así, aprovecharé esta semana para contar algunas anécdotas simpáticas recientes que han sucedido alrededor de los lugares santos.

Tres sacerdotes que estudian Biblia en la Flagelación -Instituto llevado por los Franciscanos- se encontraban cerca de la Via dororosa. Se les acercaron un grupo de italianos y les dijeron en italiano que estaban buscando una iglesia que debía estar por allí cerca. Uno de los sacerdotes les habló de la iglesia de Santa Ana, pues se encuentra relativamente cerca de donde estaban, y que de hecho se encuentra en la misma Via dolorosa. Contestaron que no era esa la que estaban buscando. Otro sacerdote les dijo que quizá se referían a la iglesia de la Flagelación. Tampoco parecía que esa era la iglesia a la que se dirigían. Finalmente, a un sacerdote se le ocurrió mencionar la Basílica del Santo Sepulcro. Ahí los peregrinos saltaron diciendo: sí, sí, ese es el nombre. Del grupo de sacerdotes salió una carcajada espontánea. El Santo Sepulcro no es una iglesia de por aquí, es LA IGLESIA. Debían estar bastante perdidos, pues también preguntaron después si sabían cual era la Via della rosa. Rápidamente los sacerdotes se dieron cuenta de que se estaba refiriendo a la Via Dolorosa, que no es lo mismo, y que no fue precisamente un camino de rosas para el Señor.

La otra anécdota que quería contar sucedió en el Calvario. Había allí un grupo de soldados israelíes. Una chica, también soldado, que sabía más, les estaba explicando quién era Jesús, cómo había cargado con la Cruz hasta ese lugar, y los hechos de su crucifixión y muerte. Les explicó todo lo que había sufrido antes de llegar a ese lugar: cárcel, ir de un sitio a otro, golpes, sueño, la terrible flagelación, la coronación de espinas... Los soldados escuchaban asombrados. Ya se ve que no habían oído antes hablar de la Pasión del Señor, y uno de ellos comentó:

-Pues con lo mal que estaba sí que le habrá costado llegar hasta aqui. Las escaleras para acceder a este lugar me han parecido bastante empinadas.

Ya se ve que no se situaba mucho de cuando sucedieron los hechos de la Pasión del Señor y cuándo estaba construida la Iglesia del Santo Sepulcro. Da pena ver la gente que no sabe cosas básicas de los lugares santos, como este soldado, cuando fue precisamente ahí, en el Calvario, donde Jesucristo murió por él y por sus pecados para abrirle las puertas del cielo.

sábado, 26 de febrero de 2011

Tumbas de los Patriarcas en Hebrón

Estuvimos en el antiguo edificio construido por Herodes en Hebrón. Se trata del edificio permanentemente habitado más antiguo de la humanidad. Está construido con grandes bloques de piedra a la manera del templo de Jerusalén. Dentro se encuentra dividido en dos partes: la parte judía y la musulmana. Primero entramos por la parte judía y luego visitamos el edificio desde el lado musulmán. Los grandes monumentos que están encima del suelo se pueden ver desde las dos partes. En el lado judío algunos entramos sin taparnos la cabeza con un gorro o quipá, pero para acercarse a los monumentos tuvimos que ponernos algo en la cabeza. Nos contaron que la tumba venerada de Abraham estaba sin explorar. Una tradición decía que no volvería a ver el sol quien entrara allí, y nadie se atrevía. En el año 1967 metieron a una niña pequeña de 12 años, que cruzó el pasillo de debajo, y cuando llegó a la pared del fondo dio varios golpes. Oyó otros tantos golpes de vuelta. Era el policía que estaba al otro lado. Volvieron a bajar en 1973, pero sólo lo hicieron hacía el centro del enterramiento, y ahí no encontraron nada. No exploraron hacia el lugar de la izquierda donde parece que sigue la posible tumba.
Después de comer visitamos las tumbas desde el lugar musulmán. Allí había que quitarse los zapatos. Está bastante bien cuidado, con decenas de alfombras que cubren todo el suelo. Desde un agujero se puede ver por dónde se baja hacia los sepulcros. Hay colgada desde allí hacia abajo una lámpara votiva que está permanentemente encendida. En esta foto pequeña muestro el lugar desde donde cuelga esta lámpara. Mirando a través de los agujeros que hay en el centro de esta piedra en forma de flor, se puede ver un poco del fondo iluminado por la lámpara, que es el lugar donde se supone que pueden estar los enterramientos de los patriarcas y donde bajó la niña.
En este lugar se veneran las tumbas de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob y Lía. Todos los monumentos están decorados con telas de seda ricamente recamadas de oro. Son de color verde las de los patriarcas y rojos los de sus esposas.
Llama la atención como estos patriarcas son padres de judíos, musulmanes y cristianos. Es como confluir en un lugar que muestra el punto de unión que hay entre todos: adoramos al mismo Dios, el único Dios verdadero.

sábado, 22 de enero de 2011

Rezar por la unidad de los cristianos

Estamos en el octavario por la unidad de los cristianos. En Tierra Santa es más fácil rezar por esta intención, pues estamos en una relación constante con otras confesiones cristianas. Podemos decir que todas se encuentran aquí presentes. Y comprobamos más de cerca cómo no es fácil lograr esa ansiada unidad. Se hace más evidente ver que para conseguirlo tenemos que poner todos de nuestra parte. En esta entrada quería contar una pequeña anécdota que refleja la situación entre los cristianos y, más en concreto, de los cristianos en Tierra Santa. Para entender lo que voy a escribir hay que situarse en la problemática del Status Quo para esta Basílica. Desde las Cruzadas, partes de la iglesia pasaron a ser propiedad de las comunidades ortodoxa griega, ortodoxa armenia y católica romana. Los derechos, privilegios y posesiones de cada comunidad aquí están protegidos por el Status Quo de los Santos Lugares de 1852, tal como está garantizado en el artículo XII del Tratado de Berlín, firmado en 1878. El cuerpo principal de la Basílica, incluida la nave, los pasillos, el katholicon (el coro y el santuario), el crucero sur y el Altar de la Natividad en la gruta, pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Griega. La Iglesia Ortodoxa Armenia tiene la propiedad del crucero norte y el altar en ese lugar. Tiene también el uso en algunas ocasiones del altar ortodoxo griego de la gruta. La Iglesia católica goza de la propiedad exclusiva del Altar de la Adoración de los Reyes Magos en el área de la Gruta de la Natividad, conocida como "la Gruta del Pesebre". La Iglesia católica conserva también la propiedad de la estrella de plata que hay debajo del Altar de la Natividad, con la inscripción "Hic de Virgine Maria Jesus Christus Natus Est". Tanto los armenios como los católicos tienen derecho de paso y de procesión en la nave.

Una vez explicado esto, hay que hacerse cargo de que está todo tan medido que se presentan determinadas situaciones que no son fáciles de solventar. Como, por ejemplo, saber a quién le corresponde limpiar cada parte del suelo o de las paredes. Lo que quería contar es un percance que tuvo lugar recientemente en la Basílica de la Natividad en Belén. Ocurrió dentro de la gruta, en el lugar de la estrella, donde se conmemora el Nacimiento del Señor. Allí sucedió algo inesperado: se calló una lámpara votiva de las que están rodeando la estrella. El problema es que la lámpara en cuestión era católica pero la pared era ortodoxa griega. Se pasaron una semana discutiendo quién ponía el clavo, si los católicos o los ortodoxos griegos. Finalmente no sé quién lo puso. Es lo de menos. Lo importante es darse cuenta de que con estrecheces no vamos a conseguir nunca la unidad. Las dos partes tenemos que ceder, aunque sin condecer en lo esencial. Por ejemplo, ceder en que el otro ponga el clavo de la dichosa lámpara.

Esta entrada, como decía al comienzo nos puede ayudar a rezar más por la unidad de los cristianos. Aunque no vivamos con cristianos de otras confesiones, rezando y ofreciendo sacrificios por esta intención podemos hacer mucho para que se vayan dando pasos y para que finalmente algún día se logre.

sábado, 14 de agosto de 2010

El documento sobre el futuro de los cristianos en Palestina.

Son pocos y tienen muchos problemas, pero han decidido tomar la iniciativa: el pasado diciembre, poco antes de Navidad, presentaron un documento que quiere servir para deshacer los nudos de Oriente Medio. Es una hoja de ruta distinta a todas los demás, ya que se asienta sobre tres ejes políticamente inauditos: la fe, la esperanza y el amor. Ellos se lo pueden permitir porque son la comunidad cristiana más antigua del mundo.
"Hace unos años, Rifat Kassis, cristiano palestino y director de la ONG Defense Children Internacional en Palestina, fue a dar una conferencia sobre el conflicto israelí-palestino a Estados Unidos: “Me presenté como cristiano palestino y una mujer que estaba entre el público se levantó y me dijo que no conocía la existencia de tal cosa, y quería saber cuándo me había convertido. Le conté que mis antecedentes se remontaban a la era de Cristo; ella no daba crédito”. Kassis es consciente de que “no se conoce la existencia de cristianos en Palestina, y si se conoce no se entiende, a pesar de que la primera Iglesia no se estableció en Roma o en Washington, sino en Jerusalén.”
Los cristianos palestinos achacan esta circunstancia al hecho de que desde Occidente se tiende a ver el conflicto como una guerra entres dos bloques: el judío y el musulmán. “Pero se olvidan de la comunidad cristiana, que, de hecho, hasta la fundación del Estado de Israel en 1948, representaba un alto porcentaje de la población en Palestina y era mayoría en muchas ciudades que ahora son predominantemente musulmanas”, asegura Kassis. Según la Oficina de Estadísticas Palestina, los árabes cristianos representaban a finales del siglo XIX el 24% de la población de todo el territorio histórico. Sin embargo, el siglo xx ha sido su peor pesadilla. La guerra de la independencia de Israel en 1948 dejó 750.000 refugiados palestinos (de los cuales, 150.000 eran cristianos), y provocó una gran catástrofe geográfica, económica y social en la población árabe. El panorama empeoró en 1967 con la ocupación, a manos de Israel, de Gaza y Cisjordania: las restricciones de movimiento se multiplicaron, la economía palestina se hundió y toda opción de recibir una buena educación o de encontrar un trabajo se volvió totalmente dependiente de la inestable situación política. Dadas las circunstancias, los cristianos comenzaron a emigrar de forma masiva en busca de un futuro mejor, con más posibilidades para sus hijos. Este hecho, acompañado del rápido crecimiento demográfico de los musulmanes, ha reducido en un siglo la presencia cristiana en Palestina e Israel a un 1,48%. Ciudades importantes como Ramala o Jerusalén, cuya presencia cristiana se elevaba al 80% a principios del siglo XX, sólo albergan ahora a un 5%. En Belén, la ciudad cristiana por excelencia, la representación cristiana decayó del 90% a principios del siglo XX al 30% actual. De hecho, y aunque resulte irónico, hoy es complicado conocer el número exacto de cristianos palestinos que habitan en Tierra Santa. El Centro Inter-Iglesias de Jerusalén realizó un cuidadoso cómputo del que se desprende que existen 200.000 cristianos en Palestina e Israel: 50.000 habitan en los territorios ocupados (3.000 de ellos en Gaza) y 150.000 en Israel. Los últimos datos de la Oficina de Estadísticas Palestina, que el Centro Inter-Iglesias recoge, son de 2004 y señalan que ya para ese año sólo existían en Jerusalén 9.000 cristianos. 219.000 habitantes eran musulmanes y 464.000, judíos”.

Texto de Erika Jara, en la "Revista Nuestro Tiempo" de la Universidad de Navarra.
(Para leer completo el documento “El Momento de la Verdad”: www.kairospalestine.ps)

sábado, 27 de marzo de 2010

Duodécima estación del Via Crucis en Jerusalén

Duodécima estación: Jesús muere en la Cruz.
Habitualmente para acceder desde la zona católica a la ortodoxa y poder besar en el lugar del agujero de la Cruz, hay que hacer una cola más o menos larga. Suele llegar hasta el altar de la zona católica. Cerca del lugar de la crucifixión siempre hay un pope ortodoxo velando por el lugar y cuidando del orden. Poco antes de llegar se pueden ver a la derecha unas cristaleras que protegen la roca del Calvario, y a través de las cuales se puede vislumbrar la impresionante grieta que se produjo con el terremoto que hubo cuando murió el Señor. Al llegar frente al lugar central, delante del altar, se debe hacer una genuflexión, pues es el sitio de la Cruz. Pero además, hay un lignum crucis -trozo del leño de la Cruz- en la Custodia que se encuentra encima del altar. También nos contó un pope ortodoxo que, aunque no se ve, tienen habitualmente al Santísimo reservado en esa Custodia. Al llegar el turno uno se introduce debajo del altar, de rodillas, y avanzando unos centímetros se accede al agujero de la Cruz. Enfrente hay un icono de Jesucristo. Allí se puede besar alrededor de ese hueco que sobresale. También es posible meter el brazo en el agujero, y haciendo un poquito de esfuerzo tocar el fondo, y palpar -de esa manera- la roca del Calvario donde se apoyó la Cruz.
Normalmente, sobre todo si hay mucha gente, se procura rezar con intensidad y salir rápido. Recuerdo una vez en la que estaba prácticamente sólo en el Calvario. No había cola. Me metí debajo del altar y aproveché para rezar más rato. Cuando llevaba un minuto el pope ortodoxo me dijo: -Enough (suficiente). Tuve que salir, muy a mi pesar. Alguna vez he predicado esto refiriéndome al alma sacerdotal que los cristianos tenemos. Todos los bautizados tenemos alma sacerdotal, porque el bautismo nos configura con Cristo sacerdote. Además este año estamos en el año del sacerdocio y podemos no sólo rezar por los sacerdotes, sino luchar por ejercitar más y mejor cada uno nuestra alma sacerdotal. Para ello hemos de procurar tener los mismos sentimientos que Jesucristo, amar cada vez más la Santa Misa, ofrecer muchos pequeños sacrificios a lo largo del día, y procurar no decir nunca basta (suficiente). Este es el propósito que podemos sacar en esta estación: entregarnos con y como Jesús -hasta el final- en los pequeños sacrificios que podemos ofrecer a lo largo del día, y uniéndolos a la Santa Misa.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Undécima estación del Via Crucis en Jerusalén

Undécima estación: Jesús es clavado en la Cruz.
Nos adentramos hacia el fondo de la nave, todavía en la zona católica. Allí hay un altar donde los sacerdotes católicos pueden celebrar la Santa Misa. El retablo impresionante, pues se trata de un mosaico de grandes proporciones en el que se representa ese momento en que Jesús fue clavado en la Cruz.
En la homilía de una Misa que pude celebrar allí hace poco -como se ve en la fotografía- explicaba lo fácil que nos resulta imaginar la escena, y cuánto ayuda para convertirse el pensar -meditar- en lo que sufrió el Señor por nosotros. Me acordaba de lo que le pasó a un judío ultraortodoxo que pasó por una calle de la ciudad antigua de Jerusalén. En el interior de una tienda se estaba proyectando la película de la Pasión dirigida por Mel Gibson. En ese momento tenía lugar la escena en que clavan al Señor en la Cruz. El hombre se detuvo impresionado al contemplar esa imagen. Al llegar a su casa buscó en internet cristianismo, y dio con la dirección de un sacerdote católico con el que se puso en contacto. Ha seguido y sigue conociendo poco a poco a Jesucristo. Todo por ver esta imagen que se le quedó tan grabada. Santa Teresita tuvo una conversión al ver una mano llagada del Señor en una estampa que sobresalía de un libro. Nosotros también podemos tener un encuentro especial con Jesús al verle clavado en la Cruz.

sábado, 11 de julio de 2009

La aldea de Nazaret (Nazareth Village) II

Para empezar el guía nos condujo a través de unas habitaciones dentro del edificio que situaban Tierra Santa en el mundo, y Nazaret dentro de Tierra Santa. Mostraban las fotografías ampliadas lo pequeña que era esa población –aldea de pocas casas en aquel entonces-, y nos hacía considerar la maravilla de que Dios eligiera ese lugar tan apartado para encarnarse y, después, para vivir la mayor parte de sus días en la tierra trabajando como artesano. También nos explicó con mapas la situación de la región. Nazaret era un sitio importante para el comercio, pues se trataba de un lugar de paso, para ir del norte al sur de Asia menor.
Nos enseñó una habitación donde se mostraba en una gran reproducción cómo eran los pozos de aquel entonces, con las distintas capas freáticas. De ahí se pasaba a otra sala que constaba de una puerta muy grande y -dentro de ella- otra pequeña, que es la que se solía abrir en tiempo de guerra. Desde ahí accedimos a una sala grande donde nos mostraron en primer lugar una escultura de un soldado romano, con su armadura, y su espada. El guía desenvainó la espada y nos hizo ver que tenía dos filos. Por eso Jesús en el Evangelio utiliza expresiones como: “La palabra es penetrante, más afilada que espada de dos filos”. En la misma sala, detrás de un cristal había una cruz: dos maderas cruzadas, de tamaño relativamente pequeño. Nos dijo que la gente tenía idea de que a los malhechores se les crucificaba en cruces grandes y altas, pero que en realidad no era así. Nos explicó que en verdad las cruces eran bajas y pequeñas. El ajusticiado estaba atado y encogido pues casi no cabía. Tenían un pequeño asiento que –según afirmaba- solo servía para prolongar el sufrimiento de los condenados.
Después nos mostraron otra habitación donde se veía cómo sería la habitación de trabajo de un artesano. Así podría haber sido la de San José en Nazaret. Se podía observar el taller, con los instrumentos propios de un carpintero. También al lado -supuestamente en la misma casa- había una habitación con una banqueta para rezar y un rollo de la Torá enrollado.

sábado, 6 de junio de 2009

Seguridad israelí en la visita del Papa.

Las medidas de seguridad que se organizaron en Israel para la venida del Papa merecen una atención especial. Con unas breves anécdotas creo que los lectores se harán cargo del nivel de seguridad que llegamos a tener. El día 11 llegó el Papa a Jerusalén. Por la tarde, tendría lugar el encuentro en el auditorio de Notre Dame con instituciones que trabajan en labores ecuménicas. Notre Dame es un enorme albergue para peregrinos, construido por los franceses en 1888, que está al lado de donde vivo. El encuentro estaba programado para la 18.00. Pensábamos salir a la calle para saludar al Papa, pues pasaría al lado de nuestra casa. El día antes leí en la prensa que no se podría saludar al Papa, pero no lo creí, pues pensé que nadie me podría impedir asomarme a la calle que da a mi casa. Unas cuatro horas antes estaba viendo al Papa por televisión cuando llamó a la puerta un policía de dos metros vestido de negro, y acompañado por varios soldados. Seguramente sería agente del Shavak: centro de los servicios de inteligencia israelíes. Este es el cuerpo que se encarga de la seguridad nacional. ----"Buenos días, dijo, no les importaría que entráramos en su casa. Es por motivos de seguridad". Sacó a relucir un brillante pin en la solapa y una tarjeta con su foto colgando del cuello. Entró la comitiva militarizada y tres soldados se apostaron en las escaleras exteriores del edificio mientras el jefe iba entrando en todas las habitaciones que dan a Notre Dame. Mientras pasaba de una habitación a otra iba haciendo preguntas:
-"Qué es esto, quién vive aquí, allí, cuándo van a volver...
Otros soldados se apostaron en la terraza de la casa. Efectivamente nos confirmaron que no podríamos salir del edificio en ese momento. Cuando estaba ya a punto de pasar el Papa, uno de nosotros le preguntó al militar que estaba en la terraza si podía simplemente asomarse a la terraza que da a la calle para ver cómo pasaba el coche. El militar al principio contestó afirmativamente. Pero el que lo preguntaba insistió:
-"¿Y los guardias que están rodeando el edificio no me pegarán un tiro desde abajo si me asomo?" El militar contestó pensándolo mejor:
-"Es verdad, mejor no te asomes".
No se podía acceder a ninguna de las calles por la que iba a pasar el Papa: un policía cada 5 metros, un dirigible sobrevolando la zona con una cámara, francotiradores en las azoteas...
En la Misa con el Papa en Jerusalén, en el torrente Cedrón, había más policías que personas. Delante de los sacerdotes que concelebrábamos había una larga fila de policías mirándonos. Le pedimos al jefe que los apartara para poder concelebrar con cierta tranquilidad. Desde donde estábamos se divisaba el imponente muro del templo con sus almenas. Antes de la Misa, un sacerdote que estaba junto a mí, me hizo notar los militares que estaban apostados entre las almenas.
Antes de la Misa pude ver al Papa en el Patriarcado. En un momento dado decidí subir de la iglesia –donde tenía mi sitio reservado- al coro. Lo hice con cierto miedo de ser visto, pues la entrada estaba vigilada. A través de mis amigos seminaristas conseguí finalmente estar con ellos de pie en el coro antes de que llegara el Papa. Mientras me encontraba allí ya tranquilo, observé cómo se acercaban dos policías israelíes, una chica y un chico. Comprobé con horror cómo se acercaban a mí, y casi perdí el aliento. Pensé que se había acabado mi estancia en ese lugar privilegiado. Mi asombro fue grande cuando escuché su pregunta:
-"¿Nos podría decir qué hay que hacer para ser Cardenal?
Me quedé atónito. Siguieron haciéndome cantidad de preguntas, interesándose mucho por la Iglesia católica y por su jerarquía. Me agradecieron mucho las contestaciones que les dí, y luego -a la salida, cuando ya se había ido el Papa- uno de ellos volvió para darme de nuevo las gracias.
Se nota la sed de Dios que tiene la gente.

sábado, 18 de abril de 2009

Emaús

"Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a un pueblo llamado Emaús, que estaba a ciento sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos". (Lc 24,13-35). Conocemos muy bien este pasaje del Evangelio tan bonito. Actualmente, se discute mucho sobre cual es el auténtico lugar de Emaus, pues aquel pueblecito -en aquel entonces pequeño- hoy no existe. Hay tres sitios que se barajan. Por muchos datos parece que el más fidedigno es Latroun. Contaré la siguiente anécdota que le sucedió a la única santa de Palestina beatificada hasta ahora. El Señor le concedió abundantes gracias extraordinarias, una de las cuales es la que narro a continuación. María de Jesús crucificado –ese era su nombre de religiosa- iba desde Belén hacia Nazaret en una carroza. Pararon para repostar los caballos y la monjita salió corriendo en dirección a un bosque que había a la derecha. Las demás monjas la siguieron corriendo alarmadas y, cuando llegaron a un lugar algo elevado, con sorpresa se la encontraron en un promontorio con las manos abiertas, y diciéndoles con mucha alegría:
-Este es el lugar donde el Señor partió el pan con los discípulos de Emaus.
En ese año 1878 las religiosas compraron el terreno. A los dos años se hicieron excavaciones arqueológicas y se encontraron dos iglesias bizantinas muy antiguas y una iglesia Cruzada que, con el paso del tiempo, habían quedado ocultas.
El lugar de Emaús está situado en el terreno fértil del valle de Sefelá, en el cruce de las vías de comunicación que unen el norte y el sur del país con el acceso a Jerusalén. En la antiguedad fue calificado como "lugar de aguas deliciosas y de estancia agradable". El nombre de Emaús proviene de la palabra hebrea Jamot, que se traduce por "fuente o aguas calientes". En el siglo III d.C. la ciudad cambia de nombre llamándose Nicópolis, que en griego significa "ciudad de la victoria". La rica historia de Emaús está marcada por el paso de numerosos conquistadores y personajes ilustres. En la Biblia el libro de Josué explica como el sol y la luna se pararon sobre el valle vecino de Ayalón mientras Israel luchaba contra sus enemigos. En el año 165 a.C. Judas Macabeo obtiene aquí una victoria importante contra las tropas griegas de Nicanor, abriendo el camino hacia Jerusalén y permitiendo a los judíos la purificación del Templo y la restauración del culto divino, hecho que se conmemora anualmente en la fiesta judía de Januka. Hacia el año 30 d.C., la ciudad de Emaús -destruida por los romanos- se convierte en un pueblo pequeño y en el lugar del encuentro de Jesús con dos de sus discípulos que le reconocen en el gesto de la fracción del pan. En el siglo III d.C. Emaús es reconstruida por los romanos y una comunidad cristiana numerosa nace aquí. En el periodo bizantino, Emaús Nicópolis se transforma en una importante sede episcopal. Se construyen dos basílicas aquí entre los siglos IV y V en el lugar del encuentro de Cristo con sus discípulos. En el siglo VII d.C. los persas y los árabes destruyen el santuario de Emaús que será reconstruido por los cruzados en el siglo XII. Desgraciadamente, al irse los cruzados el edificio queda abandonado, y la presencia cristiana desaparece de Emaús.
Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en 1880, en 1924 y las que se realizan actualmente, han puesto al descubierto las ruinas de dos imponentes basílicas bizantinas con bellos mosaicos, y una tercera iglesia construida por los cruzados con las piedras tomadas de las ruinas de las iglesias anteriores. En el edificio construido en la colina en los años 1930 por los padres franceses de Betaram, se pueden también visitar el museo que alberga preciosos mosaicos del lugar, y la capilla de la Comunidad de las Bienaventuranzas. A partir del año 1993, la Iglesia ha confiado a la Comunidad Católica de las Bienaventuranzas la animación y el cuidado del lugar. Esta orden es de origen francés, fundada por Efraim Croissant en 1973. Con su presencia en Israel la comunidad quiere contribuir a la reconciliación y al conocimiento mutuo entre los cristianos y los judíos por las vías del estudio y la oración. Están abiertos para acoger a toda persona que desee visitar y orar en este lugar. Cuando estuve visitando este sitio me trataron muy bien, y me facilitaron un folleto que ayudaba a entender las riquezas que allí tienen. Cuánto ayuda haber visitado Emaús en estos días para trasladarse con la imaginación a esos momentos preciosos en los que Jesús estuvo allí con los dos discípulos.





sábado, 29 de noviembre de 2008

Favor de la Virgen

Me ha llegado un testimonio sobre un favor concedido por la Virgen gracias a la gruta de la leche. Algunas veces me han preguntado qué hay que hacer con la cal, cómo se toma y qué se debe rezar. He recomendado lo que dicen los franciscanos custodios de la gruta: echar un poco en un vaso de agua y tomar durante nueve días rezando una oración. Puede servir el Padrenuestro, Avemaría y gloria. Encontré esta oración que me ha parecido bonita para acudir a la Virgen de la gruta de la leche:
"Hermosa Señora de la Leche, amadísima Madre del Niño Jesús y Madre mía, escucha mi humilde oración. Tu corazón de madre sabe todos mis deseos, todas mis necesidades. Sólo a ti, Inmaculada Virgen, tu Hijo Divino ha dado a comprender los sentimientos que llenan mi alma. Tuyo fue el sagrado privilegio de ser Madre del Salvador. Intercede ahora con Él, mi amadísima Madre, para que, de acuerdo con su voluntad, pueda yo ser madre, o madre de otros hijos enviados por Nuestro Señor. Esto pido, Señora de la Leche, en nombre de tu Hijo Divino, mi Señor y Redentor. Amén"
En cualquier caso el mail que me han enviado demuestra que lo más importante es la fe y la confianza en Dios, más que seguir unos procedimientos concretos. Así me escribían:
"Indagando sobre la Gruta de La Leche, encontré su blog y quisiera compartir nuestra historia. Llevamos casados más de 15 años y desde el principio, con problemas congénitos de fertilidad, que frustraban nuestro deseo de tener una familia numerosa a la que transmitir la Fe. Con la ayuda de medicación hormonal, que nunca más volvió a dar resultados, nació nuestro primer hijo, que ya tiene 13 años. Tras infinidad de intentos durante más de 10 años, incluso un doloroso aborto, comenzamos el proceso de adopción, porque seguíamos viendo nuestra vocación a aumentar la familia. En esas estábamos cuando, a principios de marzo de este año, unos familiares visitaron Tierra Santa y pasaron por la Gruta. Además de rezar allí por nosotros, nos trajeron unas piedritas del lugar. Le puedo asegurar que cuando nos las entregaron, yo me reí por dentro como Sara, esposa de Abraham, anciana y estéril, pensando en mis 40 años y todo lo intentado. Nunca he creído en estas cosas… Aún así, fiados de su Fe, las guardé en la cartera como me indicaron, porque no me hablaron ni de las oraciones ni de tomarlas disueltas. A los tres meses se produjo el Milagro del embarazo, al que no dábamos crédito; nos parecía tan imposible que tardamos en ir al médico varias semanas para confirmarlo. Como se puede imaginar, estamos felices de ver la inmensa obra de Dios en nuestra familia. Es un varón que se llamará Marcos, como el Evangelista, y que esperamos para los primeros días de Marzo, justo al año, de recibir las piedras. ¡cómo no ver el Milagro!, tendríamos que estar ciegos… Hemos comprobado que para Dios no hay nada imposible y que hace las cosas cuándo y cómo a Él mejor le parece para nuestra salvación, aunque tantas veces, nosotros no las entendamos.
Damos gracias al Cielo por la bendición de este hijo y animamos a todos los que se encuentren en situaciones parecidas, a no perder nunca la Esperanza y confiar en la Oración para poder aceptar la voluntad de Dios, Padre Bueno, sea cual sea."

domingo, 16 de noviembre de 2008

Retiros mensuales en el Patriarcado

Los retiros en el Patriarcado son para los sacerdotes católicos de rito latino de Israel y Palestina, y también acuden algunos franciscanos encargados de las parroquias que hay en lugares santos. Desde el principio tenía intención de asistir a los retiros del Patriarcado con los sacerdotes de la diócesis, pero estaba el obstáculo del idioma. Habitualmente son en árabe. Cuando ya llevaba un año en Tierra Santa me decidí a asitir. Los retiros tienen una primera parte en la que se reza alguna hora del breviario, y se medita el evangelio. Es una hora de oración y meditación. Después hay un tiempo, una media hora, en la que algunos sacerdotes aprovechan para rezar, otros para confesarse, y también muchos suelen estar un rato con otros sacerdotes intercambiando impresiones. Después nos reunimos de nuevo, esta vez para una larga sesión en la que se presentan actividades, planes pastorales y se dan avisos varios sobre acontecimientos que han tenido lugar o que se van a celebrar próximamente. Posteriormente es la comida. Este es el esquema básico de los retiros.
Recuerdo el primer día que fui. Al llegar estaban rezando el breviario. El anterior Patriarca muy cariñoso me prestó su breviario en árabe por la página en la que estaban y me señaló la línea. Un detalle por su parte, pues sin saber mucho árabe no es fácil encontrar el salmo. Cuando llegamos a la reunión sobre presentación de actividades, ante mi sorpresa, entendí que el secretario decía mi nombre y afirmaba que el nuevo sacerdote se iba a presentar. La verdad es que me no me lo esperaba, y sin ninguna preparación me lancé en árabe.
-Me llamo Santiago Quemada, soy un sacerdote del Opus Dei, y vivo en Jerusalén desde hace un año.
Después de decir esto, el que es ahora nuevo Patriarca vino en mi auxilio, pues dijo:
-Puedes hablar si quieres en italiano o en inglés. Lo entendemos todos.
Respiré agradecido por el capote, y continué en italiano mi presentación. Conté los de la Obra que vivíamos aquí, los centros que teníamos. y algunas de las actividades que hacíamos.
Los sacerdotes estuvieron muy amables presentándose después. Me decían a qué parroquia pertenecían, y todos me invitaban a ir conocer sus respectivos lugares. En este año he podido visitar algunas parroquias, pero todavía me quedan muchas, sobre todo las que están en territorios.
En este mes el retiro fue un poco especial. La primera parte fue una Misa de difuntos, por tratarse del mes de noviembre. Fue una Misa concelebrada en árabe. Después bajamos a la cripta donde están enterrados los Patriarcas. Allí rezamos –presididos por el Patriarca- un responso. Después la reunión la tuvimos en una sala distinta de la habitual, en la que hay una mesa muy larga como se ve en la foto. El Patriarca había querido que tuviéramos una reunión especial para transmitirnos algunas ideas del Sínodo de Obispos en el que había participado. Nos repartieron una carpetas con el resumen final del Sínodo en árabe y en francés. Se habló de la Palabra de Dios, y de cómo mejorarla en nuestra diócesis. Se nos animó, entre otras cosas, a fijarnos en la segunda lectura de la Misa para la homilía del domingo, y dar así a conocer a los fieles la riqueza de los escritos de san Pablo. Nos dieron algunas noticias de la diócesis. Se habló de los tres seminaristas que se ordenarían el próximo viernes en el Patriarcado en Bet Jalla.
En estas fotos se ve al fondo de la habitación al Patriarca presidiendo, junto con los Obispos de Nazaret y Haifa, y unos 30 o 40 sacerdotes participando. Los retiros mensuales son una ocasión estupenda para conocer a todos los sacerdotes del Patriarcado, para rezar con ellos, y para aprender de su trabajo pastoral, tantas veces realizado en situaciones muy difíciles. Espero contar en alguna entrada detalles de su trabajo, para que los lectores puedan también rezar por estos sacerdotes y por la labor que hacen.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Nadie nos ha contratado

Me asombré el otro día al comprobar cómo una parábola que cuenta el Señor en el Evangelio seguía viva en Tierra Santa. Se trata de aquella en la que Jesús dice que “el Reino de los Cielos es como un hombre, dueño de una propiedad que salió al amanecer a contratar obreros para su viña. Después de haber convenido un denario al día, los envió a su viña. Salió también hacia la hora de tercia y vio a otros que estaban en la plaza parados, y les dijo: Id también vosotros a mi viña y os daré lo que sea justo. Ellos marcharon. De nuevo salió hacia la hora de sexta y de nona e hizo lo mismo. Hacia la hora undécima volvió a salir y todavía encontró a otros parados, y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí todo el día ociosos? Le contestaron: Porque nadie nos ha contratado. Les dijo: Id también vosotros a mi viña”. (Lc, 20,1-7). Cual fue mi sorpresa al darme cuenta que en Jerusalén sigue habiendo trabajadores esperando en un lugar muy concreto para que vaya alguien a contratarlos. Están en un cruce que se encuentra cerca de la ciudad antigua, entre la puerta Nueva y la puerta de Damasco. Al pasar en coche por la mañana temprano siempre veía algunos árabes sentados en la acera, o de pie en grupos, que al paso de los vehículos les hacían señas ofreciéndose para algo. No sabía de qué se trataba hasta que me lo explicaron.
Organizamos el curso pasado un campeonato de futbito que sería un día por la tarde. Conseguimos que nos dejaran unas instalaciones pero solo había unas porterías y dos campos. En otro lugar nos ofrecieron unas porterías pero estaba la dificultad del traslado al lugar de las instalaciones. Entonces surgió la brillante idea de acudir a los trabajadores que están esperando que les contraten. Fuimos al lugar y allí estaban. Mucha gente en Jerusalén cuanto tiene necesidad de contratar rápidamente a alguien se dirige a esa calle. Hay trabajadores manuales, electricistas, camioneros, y algunos tienen sus vehículos para transportar lo que haga falta. Eso era justo lo que necesitábamos. Vimos qué tipo de vehículo nos interesaba y convinimos el precio por trasladar las porterías de un lugar a otro. Fue de gran utilidad.
Me gustó comprobar cómo la parábola sigue viva. Ahí están los trabajadores esperando que se les contrate. Por supuesto también esta enseñanza del Señor está viva en el sentido de que Él hoy sigue llamando gente, personas que todavía no han descubierto la belleza de la fe, o que tienen una vocación específica pero aun no la han visto. Recemos y hablemos de Dios para que mucha gente se convierta y se entregue a Él, para que llegue a todo el mundo el anuncio de Cristo y ninguna persona pueda decir: “Nadie me ha contratado”.

domingo, 12 de octubre de 2008

Yom Kippur

Es impresionante pasearse por las calles de Jerusalén en día de Yom Kippur. No hay un solo coche y está toda la ciudad en silencio. La policía corta algunas calles ya desde el día anterior por la tarde, que es cuando empieza la solemnidad. Solo se ven niños montando en bicicleta por las carreteras vacías. Es peligroso salir en coche porque los judíos ultraortodoxos te pueden tirar piedras, como de hecho nos ha pasado ya algún año. Los judíos que no practican se quedan todo el día en casa viendo películas de video. Los videoclubs se vacían en ese día. Los que viven el Yom Kippur también suelen quedarse en casa, sobre todo porque el ayuno que hacen ese día consiste en no comer ni beber nada , ni siquiera agua, en las 25 horas que dura el día de la expiación. Son 24 horas en teoría, pero lo hacen 25 para no arriesgar y ponerse en peligro de no cumplir el precepto legal con exactitud.
El día de Yom Kippur viene recogido en el Antiguo Testamento como día de la Expiación. Era el día en que Israel se reconciliaba con Dios. El pueblo hebreo volvía a tener en este día el carácter de pueblo santo, mediante el perdón de todo lo que podía separarlo de su Dios, de todos los pecados que se habían cometido durante el año y que habían quedado sin reparación. Esta fiesta se celebra una vez al año y tiene como características una austera solemnidad y la penitencia. Se prescribía un ayuno riguroso y la abstención de toda clase de trabajos manuales. Además de perdonar todos los pecados personales, en la antigüedad tenía como finalidad purificar el santuario de toda contaminación que se hubiera producido por el contacto con los hombres pecadores. Era el único día que el sumo sacerdote podía entrar en el “Santo de los Santos”. De entre dos machos cabrios se escogía a suertes uno, que se sacrificaba por los pecados del pueblo. El Sumo Sacerdote hacía una aspersión con su sangre en el “Santo de los Santos”. Al salir del templo imponía las manos sobre la cabeza del otro macho cabrío -que no había sido sacrificado- indicando con ello que cargaba sobre el todos los pecados y faltas de los israelitas. Este animal era llevado al desierto y se le abandonaba para que con él desaparecieran también todos los pecados que cargaba.
Ese día es el único al año en que se les pueden perdonar todos los pecados. La víspera se hace lo que se llama “kaparot”. Se degüella un pollo para cada miembro de la familia, gallos para los varones y gallinas para las mujeres. Un solo gallo basta también para toda la familia. Se da vueltas al pollo sobre la cabeza y se dice la fórmula que se traduce así: “Este pollo viene en mi lugar, me reemplaza y es mi perdón; este pollo va a la muerte y yo entraré en una vida larga y apacible.” No se puede pretender que esta acción tenga el efecto de un verdadero perdón, pero si somete su naturaleza animal a la voluntad de Dios y se piensa que, en vez del pollo, uno mismo merece la muerte por causa de sus pecados, en ese caso la petición de perdón será ciertamente recibida por el Todopoderoso.
El Señor fue preparando con la fiesta de Yom Kippur el ayuno y la expiación que los cristianos hoy ofrecemos por nuestros pecados. Ayuda al conocer estas prácticas judías, y comprobar cómo valoran el perdón de los pecados que Dios les ofrece ese día, el pensar lo fácil que nosotros lo tenemos con el sacramento de la penitencia. Podemos acudir al sacerdote cuando queramos y quedar librados de nuestras faltas por los méritos de las heridas que sufrió el Señor en la Cruz. Quizá esta entrada nos ayude para valorar más y acudir con más frecuencia al sacramento del perdón.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Un musulmán: "lo vuestro no es ayuno"

Esta semana termina el mes del Ramadán para los musulmanes. Son días muy movidos en Jerusalén. Muchísimos musulmanes que vienen desde los alrededores a la Ciudad Santa –al Quds, en árabe- para rezar al final del Ramadán en la esplanada de las mezquitas, especialmente ante el domo de la Roca, uno de los lugares más santos para los musulmanes, pues en esa mezquita está la roca desde donde sostienen que Mahoma subió al cielo.
Todos los viernes vienen muchos musulmanes para rezar y llenan de coches y de autobuses los alrededores de la puerta de Damasco. Yo vivo cerca y se nos llena la calle de vehículos aparcados por todos lados, hasta el punto de que peligra seriamente que podamos sacar nuestros coches del aparcamiento. Otra cosa curiosa que nos afecta en Ramadán -también a los que no somos musulmanes- son los toques de inicio y final del ayuno cada día. El comienzo nos sorprende durmiendo. Suele ser sobre las 5.00 de la madrugada. Se trata de un petardazo o bombazo que se oye fortísimo en toda la ciudad. Algunos se siguen despertando con el ruido. Otros ya nos hemos ido acostumbrando. Por la tarde, sobre las 18.00 cuando termina el tiempo de ayuno vuelve a sonar el bombazo. Generalmente es fuerte y sobresalta, aunque a veces es más potente de lo normal y te llevas un susto. Cuando es tan fuerte suelen saltar hasta alarmas de los coches en la calle.
Sobre el ayuno que hacen los musulmanes el casi un mes que dura el Ramadán, hay que decir que es bastante duro. No comen ni beben nada desde antes de salir el sol –alrededor de las 5.00- hasta que se pone –sobre las 18.00- durante un mes. Siguen trabajando y sufren las consecuencias, sobre todo de la falta de líquido. Sobre esto quería contar un sucedido que le pasó a uno de los que viven en la misma casa que yo. Estuvo hablando de religión con un amigo musulmán en la universidad. Le explicó que nosotros también teníamos la Cuaresma, y que se trataba de 40 días en los que hacíamos abstinencia todos los viernes, y ayunábamos dos. Nuestro ayuno consistía en desayunar muy poco, comer normal, no tomar nada entre comidas ni merendar, y cenar de manera frugal. La abstinencia consistía en no comer carne. Cuando el musulmán oyó lo que hacíamos los católicos le dijo a mi amigo:
-Eso no es ayuno.
Efectivamente. Comparado con lo que ellos hacen no es prácticamente nada. Para que luego nos quejemos o rebajemos esa penitencia tan mínima que nos manda la Iglesia.
Los niños también lo viven. Me contaban también de uno de los niños musulmanes que vienen por el club, que en un día de Ramadán, cuando quedaba una hora para el bombazo -para que terminara el ayuno- llamó a su madre por el movil y le dijo que tenía una botella de coca cola, y que si podía beber un poco. Su madre le dijo, que no, que esperara una hora.
Muchas veces nuestros hermanos musulmanes nos dan ejemplo de mortificación y espíritu de sacrificio.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Monedas con historia en Tierra Santa



Esta semana nuestra historia trata de monedas antiguas. Vinieron algunos niños a la actividad del club, y en esta ocasión se organizó para ellos una gymkana por las calles de la ciudad antigua de Jerusalén. Los niños tenían que realizar diversas pruebas que llevaban escritas en un papel, y el grupo que terminara de conseguir antes lo que se indicaba había ganado y recibiría el premio. No era fácil, pues había bastantes pruebas: algunas bastante originales y otras difíciles. Una de las que tenían que hacer era conseguir una moneda de otro país. Pero un grupo de niños se equivocó, pues en lugar de traer una moneda extranjera lograron algo en teoría más difícil. Entraron en una tienda de la ciudad antigua y preguntaron por una moneda especial. El resultado fue que el comerciante les dio la moneda que aparece en la imagen. Nos quedamos un poco sorprendidos cuando vimos al niño llegar con la moneda. Era muy pequeña, tenía como un centímetro de diámetro, y parecía realmente antigua. La llevamos a un especialista, y nos confirmó que efectivamente se trataba de una moneda antigua romana, y que la imagen que aparecía en una de las caras es la de un emperador romano. Por supuesto la moneda -aunque no era extranjera- por su indudable originalidad fue admitida.
Se pueden encontrar monedas antiguas en Jerusalén. Algunos han descubierto el negocio y han comercializado el famoso “Óbolo de la viuda”.
“Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donaciones en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas, y dijo: "De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que nadie. Porque todos éstos han echado como donativo lo que les sobra, ésta en cambio ha echado de lo que necesita, de todo lo que tiene para vivir". (San Lucas, 21:1)
Esta moneda se puede comprar en las tiendas Se vende en unas cajas en forma de libro en las que se encuentra un “Óbolo de la viuda” muy bien presentado. Esta moneda del siglo I a.C. se llamaba “Lepton”. La palabra es una palabra griega que significa “pequeña” o “fina”, y en la época era la moneda de menor valor. Hoy por su indudable interés esta moneda que - para desgracia de la viuda- valía tan poco se ha revalorizado, y se vende por muchísimo más de lo que costaba en su momento. De todas formas el valor de la moneda era el de la generosidad de esa persona que la echó en el cepillo del Templo.

domingo, 13 de julio de 2008

Mi primera predicación en árabe

Esta entrada también tiene que ver con los idiomas, en concreto con el árabe. Después de llevar más de un año estudiando, finalmente llegó el día de dar la primera charla en árabe. Fue en Nazaret. Empecé rezando el avemaría en árabe, como siempre, pero esta vez continuaría hablando en la misma lengua, y no en inglés como hacía habitualmente. Los chicos estaban boquiabiertos. No se lo esperaban. Normalmente les cuesta bastante prestar atención, juegan con los móviles, hablan, se mueven... Pero en cuanto empecé a hablar en su idioma se quedaron como petrificados. Al principio, casi después de cada idea que decía, les preguntaba en árabe: entendéis. Todos decían: a, a ..., que significa sí. Yo me iba entusiasmando por momentos, y hablaba más rápido. Tenía cada frase escrita con letra pequeña en inglés y, al lado, con letras más grandes, su frase correspondiente en árabe transliterado. La predicación duró unos quince minutos y, ante mi asombro y el de los mayores que estaban allí conmigo, comprobamos que habían entendido todo. Después de rezar el avemaría final se acercaban con curiosidad para observar qué tenía escrito en el papel. Vieron que era árabe transliterado, y se decían entre ellos:
-Escribe como nosotros cuando mandamos mensajes por el movil.
Después nos fuimos a jugar un partido de béisbol al bosque. Se ve que les había impactado lo del árabe, pues en medio de una jugada en la que me dirigí a uno en inglés, ante mi sorpresa, me contestó:
-A partir de ahora todo en árabe.

lunes, 7 de julio de 2008

Un zoológico de idiomas

La variedad de idiomas que se utiliza habitualmente aquí es impresionante. Creo que no hay nada comparable en ningún lugar del mundo. Es una auténtica torre de Babel. Cuento una pequeña anécdota que refleja muy bien el manejo de idiomas que tenemos aquí. Fueron de excursión a un zoo que está cerca de Tel Aviv dos monitores con algunos chicos del club. De los mayores uno era francés y el otro chileno. Los chavales eran árabes. La mayor parte de ellos estudia en un colegio francés que hay en Jerusalén. El zoo al que fueron es como un safari, en el que sobre todo hay monos. Después de dar un paseo por el zoo llegó la hora de la comida. Todos sacaron sus bocadillos y empezaron a comer. Mientras tanto un mono se acercó sigilosamente y se llevó la riñonera de un niño. Se la había quitado para comer y la había dejado allí cerca. Para cuando el niño se dio cuenta el mono ya estaba trepando a un árbol con su riñonera. Como no había manera de hacerlo bajar, los monitores avisaron a una guarda del zoológico para ver si se podía hacer algo. La guarda rápidamente fue a por un palo largo, y tras varios intentos consiguió que el mono soltara la riñonera. Ya se ve que estaba acostumbrada a incidentes de este tipo. El mono que aparece en la foto es del zoo safari de Tel Aviv. Pero lo que más le llamó la atención a la guarda fue la cuestión de los idiomas. El monitor de origen francés sabe hebreo y se dirigió a ella en esta lengua. Observó que cuando este monitor se comunicaba con los niños lo hacía en francés, y ellos le contestaban perfectamente. También se fijó en que el monitor chileno hablaba con los niños en inglés, y ellos también respondían en ese idioma. Los niños por otra parte cuando hablaban con ella lo hacían en hebreo, y cuando se querían comunicar entre ellos lo hacían en árabe. La gota que colmó el vaso fue cuando se dio cuenta que el monitor francés y el chileno, cuando hablaban entre sí, lo hacían en castellano. Después de observar esta amalgama de lenguas, ya no se pudo contener más y comentó:

-Pero esto es increíble, aquí hay más idiomas que personas.

domingo, 1 de junio de 2008

La gruta de la leche

A unos 300 pasos al este del Santuario de la Natividad, se encuentra una Gruta de forma irregular, excavada en roca, llamada la Gruta de la Leche. Se dice que allí reposó un día la Virgen, y la leyenda añade que amamantando al Niño Jesús cayó una gota de leche en la piedra de la gruta, y ésta, de improviso, se hizo blanca. También es el lugar donde la creencia popular dice que la Sagrada Familia halló refugio durante la matanza de los Santos Inocentes en Belén a manos de los soldados del rey Herodes.
A la entrada de la capilla, se encuentra una bonita escultura de San José conduciendo un pequeño burro, que lleva en su lomo la Virgen María y al Niño Dios en brazos de su Madre. Ellos miran con ternura al que es el Verbo Encarnado. La capilla tiene muchos otros cuadros, en los que se ve a la Virgen María dándole el pecho a su Divino Hijo.
Entre los siglos XVII y XIX los peregrinos europeos extrajeron de allí pequeñas muescas para llevárselas a sus respectivos países y, en la actualidad, las mujeres que desean concebir un hijo aún vienen a esta cueva para rezar en la capilla.
Tradicionalmente las mujeres que tenían dificultades para tener hijos solían recoger restos de la piedra del santuario para colocarlos debajo del colchón, mientras que mujeres con hijos molían restos de la roca blanca y los mezclaban con la leche que bebían durante el período de lactancia. El oratorio o iglesita hoy en día es muy frecuentado por las mujeres del lugar cristianas o musulmanas, que recurren a la intercesión de la Virgen con el fin de obtener abundancia de leche para alimentar a sus criaturas. En el recinto de la capilla hay restos del pavimento de mosaico con diseños geométricos de la iglesia bizantina y una tumba cruzada, cavada en la roca.
Hay una sala en su interior donde aparecen muchas fotografías de niños. Son las criaturas que han nacido después de que los padres -que no podían tener hijos- tomaran los polvos de la pared de la Gruta de la leche, acudiendo a la intercesión de Santa María.
El aspecto de la maternidad que aquí en Tierra Santa es tan importante, que ha logrado que la gruta adquiera relevancia, lo que explica que mujeres musulmanas tengan asimismo una especial veneración por el lugar.




Después de explicar brevemente el lugar Santo, copio una parte de la carta que me escribió un amigo 5 meses después de que le enviara los polvos de la Gruta de la leche:

"Por aquí yo también tengo alguna novedad. Tiene que ver con el regalo que nos enviaste para navidad. El primer milagro fue que mi mujer consiguiera que yo rezara durante nueve días y nos tomaramos la cal disuelta en agua. Tengo que admitir que yo acepté el regalo con bastante escepticismo y el sabor de la cal no atraía especialmente. Con eso y con todo repetimos fielmente durante nueve días las indicaciones del prospecto. Y efectivamente, tras unos meses, está embarazada . Qué alegría! Casi cinco años de matrimonio, ya no nos lo esperabamos.
De hecho ya habíamos iniciado los trámites para adopción. Ya habíamos hecho una entrevista y estabamos a punto de comenzar un curso informativo con otras parejas.
Por cierto, que la efectividad de la cal de Belén ha sido superior a lo esperado. Nosotros habíamos pedido un mochuelo, pero va a ser que vienen dos mellizos. Doble alegría!"


Después de que nacieran sus dos hijas, mi amigo me envió esta foto para que la llevara a la Gruta de la leche. Aunque es curioso, porque en la Gruta no solo hay fotos de niños, sino también de gente que se ha curado de enfermedades.

sábado, 24 de mayo de 2008

Aprender árabe, todo un reto: vuelta al cole.

Los idiomas que se hablan en esta tierra son muchos, aunque los propios del país son el árabe y el hebreo. Son lenguas semíticas, y su aprendizaje no es fácil. La ventaja para aprender hebreo es que están muy bien organizados los cursos. En dos años se puede aprender la lengua. El problema con el árabe es que no hay una sistemática de enseñanza, además de la dificultad que tiene la pronunciación de este idioma. Para hacerse una idea dos breves apuntes: en árabe cada palabra hay que aprenderla dos veces, pues el plural en cada una es distinto; por otro lado esta lengua tiene unos sonidos guturales nuevos y totalmente distintos a los que conocemos. En cambio, en hebreo, todos los sonidos son semejantes a los que usamos en occidente, lo que facilita bastante el aprendizaje. Cuando vine aquí casi todos hablaban ya hebreo. He sido el pionero en empezar directamente con la lengua árabe. Al poco de llegar me dijo un experto: -No te preocupes, ten paciencia, necesitarás tres años por lo menos para manejarte en árabe. Ya llevo dos años, y reconozco que no le faltaba razón. Es increíble todo lo que he aprendido en este tiempo y lo poco que sé.
Pensando cómo oír y practicar más el árabe, se me ocurrió la idea de acudir al Seminario que tiene el Patriarcado cerca de Belén, en una población llamada Beit Yalla. Fui a hablar con el Rector -que me recibió muy cariñoso- para preguntarle si podía asistir a clases con los seminaristas para aprender árabe. Me aconsejó ir a clases con los del Seminario Menor, que tienen de 13 a 16 años. Dijo que entendería mejor y aprendería más árabe que si fuera a clases con los seminaristas mayores. Fui el primer día y me presentaron a todos los profesores, y luego a los niños. Estuve en clase con ellos. Al principio lo pasé un poco mal. La sensación era curiosa.
La profesora en un momento dijo en árabe: "¡niños, dejad ya de mirar al cura!" Después de todo un curso ya se han ido acostumbrando a tener un cura extranjero al final de la clase ¡He vuelto al cole! Es una sensación curiosa después de tantos años. Solo voy una mañana a la semana y estoy en cuatro clases. Son unos 50 niños en total. La mitad son de Jordania, y el resto de Israel y
Palestina. Son muy majos, y siempre cuando llego me saludan en árabe y me invitan a sentarme a su lado. Pero siempre me pongo detrás para que no distraerles y ver todo con más perspectiva. Incluyo algunas fotos de estos chavales y pido oraciones por ellos para que, si Dios quiere, lleguen a ser unos sacerdotes santos.