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sábado, 16 de enero de 2016

Excavaciones en torno a la tumba de Lazaro



En el convento franciscano de Betania (Al Azariya en árabe) se celebró a principios de septiembre la conclusión de la segunda fase de las excavaciones en los alrededores de la tumba de Lázaro, acto en el que participaron representantes de los diversos organismos e instituciones implicados. 

Personas de procedencia académica o eclesiástica, cristianos o no, se han unido para sacar adelante una iniciativa que debe relanzar la ciudad de Betania como destino de peregrinaciones.

El proyecto ha requerido la cooperación de distintas personas e instituciones a nivel académico, económico y administrativo. El sitio arqueológico se extiende sobre tres propiedades pertenecientes a los franciscanos (en su mayor parte), los griegos ortodoxos y los musulmanes, y el proyecto ha permitido a jóvenes palestinos estudiantes de arquitectura adquirir experiencia práctica en su propio ámbito de estudios.


Los trabajos tienen importancia por una triple vertiente. Desde el punto de vista social, fray Ibrahim Faltas, ecónomo de la Custodia, señaló que las investigaciones sirven para que los jóvenes que trabajan en ellas descubran su propia historia como pueblo: "Vosotros escribís la historia descubriéndola con vuestras propias manos. Es una riqueza nacional que sacáis a la luz", les dijo.

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Desde el punto de vista económico, los trabajos realizados contribuyen a dar vida a una ciudad que ha pasado momentos difíciles pero que sigue siendo el tercer lugar más turístico de los territorios Palestinos.

Pero, sobre todo, desde el punto de vista religioso, los peregrinos a Betania nunca olvidan que era el lugar donde vivían los grandes amigos de Jesús, a quienes solía visitar para pasar unos días en descanso y familiaridad: los hermanos Marta, María y Lázaro, a quien resucitó en uno de los momentos más conmovedores del Evangelio, cuando el Salvador "se conmovió en lo más hondo" y "lloró" (Jn 11, 1-45) por su amigo viendo el dolor de los demás.

La época bizantina y la cruzada son los períodos más importantes de esta ciudad. Se construyeron cuatro iglesias en las cercanías de la tumba de Lázaro. La primera se remonta a la época de Santa Elena, en el siglo IV. La última, sobre la tumba de San Lázaro, se remonta a la época de la reina Melisenda, en el siglo XII. Al lado se encontraban un monasterio y una torre que sería para proteger a las religiosas y a los peregrinos.

Las excavaciones en el lugar han permitido realizar un trabajo de estratigrafía de la ciudad, revelando las huellas de los períodos bizantino, musulmán, cruzado y otomano. Las excavaciones están solo comenzando, pero ya se ha descubierto un canal y un depósito de agua de la época cruzada, así como un muro que indica la existencia de dos salas, cuyo uso todavía es desconocido. 

"El trabajo arqueológico preliminar se ha concluido este año", explica el arqueólogo Ibrahim Abu Amr: "El proyecto se propone ofrecer una experiencia práctica a los estudiantes de arqueología, mientras descubren las riquezas del sitio, para después hacerlo accesible a los turistas".

sábado, 20 de septiembre de 2014

D. Álvaro en Betania, la Visitación y la Flagelación

El domingo 20 fuimos con don Álvaro a Betania. Ya en el coche comenzamos a leer y meditar los textos del Evangelio referentes al trato de Jesús con Lázaro, Marta y María. Vemos desde fuera la tumba de Lázaro y entramos en la iglesia de la casa de los hermanos para hacer media hora de oración. A continuación don Álvaro fue a celebrar la Santa Misa en el oratorio del centro de las mujeres del Opus Dei y les hace la homilía. Tuve la ocasión de ayudarle en esta Misa. Después el Vicario don Alberto fue enseñando a don Álvaro algunas casas o terrenos que podrían servir como sede de centros, que ahora estaban en sedes provisorias, muy pequeñas. Uno de los terrenos estaba en Ain Karim. Y a Ain Karim volvimos por la tarde, para hacer un rato de oración en la iglesia de la Visitación y pasamos por delante de la iglesia de San Juan Bautista. Al volver a Jerusalem, don Álvaro tuvo, en el centro de las mujeres de la Obra, una tertulia para chicas, en las que participaron varias hebreas. Después fue al centro de varones y estuvo un rato con sus hijos. Indudablemente notamos que don Alvaro estaba cansado y, a la vez, enormemente contento de estar en Tierra Santa.
El lunes 21 fuimos con don Álvaro a visitar la iglesia de Santa Ana e hicimos un rato de oración en la cripta de la Natividad de la Virgen. Nos acercamos después a la piscina de Bethesda, donde leemos el texto del Evangelio de San Juan (cap. V) de la curación del paralítico.
Desde allí el Siervo de Dios fue a predicar y a celebrar la Santa Misa en el oratorio del centro de varones del Opus Dei. A las 12 visitó al Nuncio Apostólico.
Por la tarde, con don Álvaro, hicimos un rato de oración en la iglesia de la Flagelación, leyendo texto evangélicos del juicio del Señor ante Pilato, flagelación, Ecce homo, condena de Jesús. Visitamos el Litóstroto, el arco del Ecce homo, la Vía Dolorosa. Después vamos a la iglesia de San Pedro in Gallicantu donde leemos los textos de las negaciones de Pedro.
Más tarde, don Álvaro tiene una tertulia, en el centro del Opus Dei, a la que asisten varios jóvenes palestinos católicos y un grupo de chicos norteamericanos que van a participar la próxima Semana Santa, en Roma, al encuentro de universitarios que se organiza todos los años (Univ). Luego don Álvaro se acerca al centro de las mujeres del Opus Dei, para estar un rato con sus hijas.

www.opusdei.org

sábado, 9 de abril de 2011

Lugar de la resurrección de Lázaro

Betania se encuentra cerca de Jerusalén, en la parte oriental del Monte de los olivos, relativamente cerca del camino que conducía a Jericó. Antiaguamente aparece mencionada con el nombre de Ananías y situada como una población que pertenecía a la tribu de Benjamín. Aquí se establecieron judíos desterrados a la vuelta de Babilonia. Algunas inscripciones sepulcrales encontradas en Betania hacen suponer que hubo en ella población galilea. Distaba de Jerusalén unos 15 estadios (Jn 11,18), es decir, casi tres kilómetros; Eusebio (265-340 d.C.) sitúa Betania en la "cuesta del Monte de los olivos, a dos millas" de Jerusalén. Estos datos corresponden a la distancia que hay desde Jerusalén a las ruinas de la antigua Betania bíblica, y que han ido saliendo a luz en las excavaciones arqueológicas.

Betania encontraba un poco más arriba, al oeste del pueblo actual el- Azariye, que se halla ahora en dirección sudeste, contiguo a la tumba de Lázaro. El sepulcro se encontraba, como es natural, fuera de la población, a unos 300 metros conforme a las normas judías. El nombre árabe el- Azariye, población hoy día de mayoría musulmana, se deriva de Lazarium, mencionado hacia el año 385 por la peregrina Egeria, para la cual la tumba de Lázaro era el lugar más importante de Betania. A principios del siglo IV se enseñaba a los peregrinos, según afirman Eusebio de Cesarea (330 d.C.) y el peregrino de Burdeos (333 d.C.), la cueva sepulcral en que fue sepultado Lázaro (Jn 11,38) y de donde fue llamado a la vida por el Salvador. San Jerónimo y la peregrina Egeria atestiguan, además, hacia fines del siglo IV la existencia de una iglesia en el mismo lugar. Durante las excavaciones dirigidas por S. J. Saller en los años 1949-53 se descubrieron restos de tres iglesias superpuestas, edificadas sucesivamente y en tiempos distintos. Al lado de la iglesia del siglo IV, se construyó una basílica de tres naves con piso de mosaicos. Allí había un atrio, hoy día obstruido por la mezquita, por el que antes se accedía a la gruta sepulcral de Lázaro, cuyas paredes estaban cubiertas con grafitos y símbolos cristianos. La tumba de Lázaro, al igual que la de Jesús, constaba de antecámara y cámara propiamente sepulcral, excavadas en piedra (cf. Jn 11,38; 20,4-7), aunque con una diferencia importante: la tumba de Lázaro estaba cubierta con una losa en plano horizontal, mientras que la de Jesús lo estaba con una piedra redonda en plano vertical.

No es posible localizar, en cambio, el lugar donde vivía Lázaro con sus hermanas (Jn 11,1; 12,1), que se encontraría, naturalmente, en el pueblo antiguo. San Jerónimo decía que el "albergue de María y Marta", es decir su casa, se encontraba a una cierta distancia de la tumba de Lázaro. Con la invasión de los árabes, el lugar con la capilla que conmemora este lugar fue profanado. A fines del siglo XVI transformaron las ruinas de la iglesia antigua en mezquita y prohibieron a los católicos acercarse al sepulcro de Lázaro. Más tarde los franciscanos, custodios de Tierra Santa, consiguieron mediante una buena cantidad de dinero, abrir otro acceso al sepulcro. Desde entonces el peregrino que desea visitar este lugar Santo tiene que bajar 24 escaleras desgastadas y estrechas para llegar al vestíbulo de que hablábamos. Recienteme, la Custodia de Tierra Santa ha levantado sobre el lugar una devota iglesia. Esta la construyó el arquitecto Barluzzi en 1952-53, y está levantada sobre los restos de las antiguas basílicas adyacentes a la tumba de Lázaro.