sábado, 22 de julio de 2017

La tumba de Absalón

Resultado de imagen de tumba de absalónAbsalón se rebeló contra su padre, el rey David y murió a través de un lanzazo. Aún así, su tumba es, con mucho, una magnífica estructura en el Paseo del Valle de Kidron debajo del Monte de los Olivos.
En 1952, un único rollo de cobre de 2.000 años de edad fue descubierto en el interior de una cueva cerca del Mar Muerto. Cuando el erudito británico John Marco Allegro lo tradujo años más tarde, se sorprendió al enterarse de que más de 100 toneladas de oro y plata, tesoros del Segundo Templo, habían sido ocultos en diferentes lugares. Uno de estos lugares, a su juicio, era la zona que rodea a la supuesta tumba del profeta Zacarías, en el valle de Cedron debajo del Monte de los Olivos de Jerusalén.

Unos años más tarde, Allegro dirigió una expedición al Valle de Cedrón - entonces bajo control jordano - en un intento de recuperar el tesoro escondido. La financiación de la expedición no era un problema, ya que se llevaría a cabo bajo los auspicios del tabloide Daily Mail de Gran Bretaña, y Jordania proporcionó los trabajadores y el transporte. Sólo había un problema: decenas de judíos estaban enterrados alrededor de la tumba. El problema se resolvió cuando el Reino de Jordania concedió a Allegro permiso para limpiar las tumbas.

Resultado de imagen de tumba de absalón. Valle cedrónMientras que él no descubrió ni un solo tesoro, encontró una cueva debajo del monumento a Zacarías. Los pasos que conducen hacia y desde la cueva llevaron a los arqueólogos Boaz Zissu y Avraham Tendler más tarde a suponer que la cueva era en realidad una cripta: al parecer de una iglesia que los primeros cristianos habían construido junto a la tumba de Zacarías.

Excitado por la historia de la aventura de Allegro, otros tomaron un paseo por la tarde en el valle de Cedron. Acompañados por el guía turístico Danny Herman (Danny, el buscador), cuya experiencia como arqueólogo imparte una dimensión extra añadida a nuestro paseo.

Empezamos en un punto de observación al otro lado de la carretera desde la pared oriental de la ciudad vieja. A partir de aquí, apareció una vista maravillosa de las antiguas tumbas y la Iglesia resplandeciente de Santa María Magdalena, que se elevó por encima del valle.

Debajo y hacia la derecha, al final de una hilera de casas en el barrio de Silwan, había un edificio de una planta en forma de cubo que, al mismo tiempo, estaba coronado por una pirámide. La leyenda cuenta que esta es la tumba de la hija del faraón, el único de muchas esposas del rey Salomón que clasificado una mención específica en la Biblia. Tal vez recibido este tratamiento especial porque ella trajo la ciudad cananea de Gezer como su dote.

Resultado de imagen de tumba de absalónA continuación, se bajan escalones hasta la tumba de Absalón, con mucho, la más magnífica estructura en el valle del Cedrón. Son 22 metros de altura, cuya parte inferior estaba cavada en la roca, independiente de la pendiente que está detrás. Columnas y capiteles semi-decoran la parte inferior masiva del monumento, que se distingue por una tapa redonda que termina en un punto largo y delgado.

La Biblia nos dice que durante su vida Absalón, tercer hijo del rey David, "había tomado un pilar y erigido en el valle del Rey como un monumento a sí mismo ... El lo llamó columna de sí mismo, que se llama Monumento de Absalón, hasta hoy." [2 Samuel 18:18]. A pesar de este hecho las fechas del santuario se remontan al final del período del Segundo Templo - casi un milenio después de Absalón se rebeló contra su padre y fue atravesado por una lanza por el capitán del Rey: la tradición sitúa el monumento aquí, identificando el valle del Cedrón con el Valle del rey.

En siglos anteriores, los transeúntes de todas las religiones tirarían piedras en la estructura gigantesca de Absalón. De hecho, los musulmanes que temen al rey David, casi lo cubrieron con rocas. Se dice que los padres judíos traerían descendencias desobedientes al monumento casi oculto, señalar las piedras, y advertirles que "esto es lo que sucede con los niños que se comportan mal con sus padres."

Las barras de hierro bloquean la entrada a una estructura en un lado de la tumba de Absalón. Descubierto en 1924, y considerado por algunos como la tumba del siglo noveno B.C.E. Rey Josafat, contiene varias cámaras y un dintel espléndidamente ornamental.

Ariel Masovetzky

sábado, 15 de julio de 2017

Jordania también es Tierra Santa

Prácticamente todos los cristianos asociamos Tierra Santa con Israel, y es que entre Galilea y Jerusalén ocurrió prácticamente toda la vida conocida de Jesús. Por ello los peregrinos nos olvidamos injustamente de su vecina Jordania, a la que en los Evangelios se la denomina como la tierra “al otro lado del Jordán”, la Transjordania. Os contamos algunos ejemplos de los lugares santos que tiene (por orden cronológico según aparecen en la Biblia):

La cueva de Lot. Frente al Mar Muerto, en una pared rocosa cerca de la orilla, el peregrino que recorra Jordania siguiendo las huellas de la Biblia y del cristianismo primigenio podrá encontrarse con una grata sorpresa: la cueva de Lot. Los cristianos han venerado este lugar como lugar santo desde los inicios del cristianismo. La prueba más evidente son las ruinas, en aceptable estado de conservación, de una iglesia bizantina construida junto a la cueva.


Madaba/Monte Nebo. Durante el período bizantino, Madaba experimentó un importante desarrollo. En esa época, entre los siglos V y VII después de Cristo, se construyeron numerosas iglesias cuya principal característica eran los suelos cubiertos por complejos y ricos mosaicos. El mapa de Madaba es una parte del mosaico que cubre el suelo de la iglesia bizantina/ortodoxa de San Jorge y es la representación cartográfica más antigua de Jerusalén y de Tierra Santa que se conserva (siglo VI).

Muy cerca de Madaba se encuentra el monte Nebo, el pico desde el cual Moisés contempló la tierra prometida que se le había negado al final de sus días y donde los franciscanos restauraron a comienzos del siglo XX una maravillosa iglesia bizantina y sus mosaicos del siglo VI. La Orden de San Francisco sigue custodiando el lugar, lo cual explica el perfecto estado en el que se encuentra el enclave.



Betania de Transjordania: lugar del bautismo de Jesús. Poco antes de desembocar en el Mar Muerto nos encontramos en la parte donde Juan Bautista bautizaba y donde bautizó al mismo Hijo de Dios. Israel y Jordania se disputan el punto exacto, pero las evidencias arqueológicas y la tradición parecen dar la razón a los jordanos. La misma iglesia de San Juan Bautista (siglo V) con su escalera que desciende hasta un afluente del Jordán indica que ya entonces los peregrinos la usaban para ser bautizados allí. 



Maqueronte, el final de Juan el Bautista: Esta fortaleza fue originalmente construida por Herodes el Grande como puesto militar. A su muerte pasó a manos de su hijo Herodes Antipas cuya impiedad y lujuria condujeron al martirio de San Juan Bautista. Barrida del mapa por las tropas romanas durante la primera guerra judeo-romana, actualmente es un páramo cuyas pocas columnas recuerdan un pasado esplendoroso pero cruel y efímero.



Pella: una de las ciudades de la Decápolis de la cual poco queda. Tuvo una gran importancia para las primeras comunidades cristianas del siglo I ya que acogió a los cristianos que huyeron de Jerusalén con las guerras judeo-romanas. 



Petra: La joya de Jordania tiene un pasado cristiano que se obvia. A partir del siglo IV se convierte oficialmente al cristianismo y gran parte de sus asombrosas tumbas horadadas y talladas en sus montañas se transformaron en iglesias (la más famosa es la conocida como El Monasterio).

Arriba, Petra, en la imagen más conocida. Abajo, tras subir novecientos peldaños desde el valle, el autor de este reportaje ante la zona conocida como El Monasterio.

Más al sur de Petra seguimos los caminos de los eremitas de Wadi Rum, el desierto de singular belleza con sus descomunales formaciones rocosas.




Jerash/Gerasa: No hay palabras para describir la belleza de esta ciudad, antaño miembro de la Decápolis y que tuvo su máximo esplendor durante el dominio de Roma. Debido a su excelente estado de conservación se le conoce como la Pompeya asiática. Entre los siglos IV y VII albergó una importante comunidad cristiana que construyó más de trece iglesias, incluyendo la catedral cuyos restos aun se pueden visitar.


Gonzalo de Alvear

sábado, 8 de julio de 2017

Denominaciones cristianas en Tierra Santa

¿Sabes cuáles son las 14 Iglesias cristianas que trabajan en Tierra Santa?Es necesario poner un pie en el Santo Sepulcro, que se encuentra en el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén, considerado un lugar santo por la mayoría de los cristianos, para darse cuenta que esta Iglesia es un entretejido de comunidades diversas. Comunidades que se yuxtaponen una a otra, cada una con su color, su rito, su liturgia y su tradición. 

Como escenario de los acontecimientos más trascendentales de la historia sagrada como se describen en los escritos sagrados cristianos, la tierra de Israel se distingue por su rica tradición cristiana. Un gran número de lugares fueron santificados en la memoria histórica y religiosa, y más tarde usándolos como lugares sagrados de peregrinación.

Más allá de los hechos, personajes y lugares santos, fue la comunidad cristiana local la que preservó la continuidad y la memoria de 2000 años de cristianismo. Las numerosas confesiones cristianas, tan representativas del cristianismo en Oriente Medio, hacen de la Iglesia de Jerusalén un museo antropológico, teológico y litúrgico. Esta variedad transforma la Tierra Santa en una obra impresionante de distintos tipos de experiencias religiosas. Por ejemplo, en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén seis cultos alaban al Señor bajo un mismo techo, y lo hacen al mismo tiempo en latín, griego, armenio, copto, siríaco y en el lenguaje de la Etiopía antigua.

La Iglesia Católica Romana en Medio Oriente es conocida como la "Iglesia Latina," a la manera del lenguaje de la oración en el pasado. Durante las cruzadas, los católicos construyeron nuevas iglesias, algunas de las cuales permanecen intactas. Estas incluyen la Iglesia de Santa Ana (de acuerdo a la tradición, el lugar de nacimiento de la Virgen María), y la más importante, la Iglesia del Santo Sepulcro, en el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén. En el siglo XIV, la orden franciscana llegó a Tierra Santa. Los frailes franciscanos renovaron y construyeron lugares sagrados y el Papa les confió la custodia de la Tierra Santa. Los franciscanos rescataron lugares sagrados del olvido y, después de excavar y revelar vestigios del pasado, construyeron templos como la monumental iglesia en Nazaret en el sitio de la anunciación y la iglesia construida sobre la casa de Pedro. En el siglo XIX, el primer patriarca latino se asentó en Jerusalén y, con la ayuda de docenas de comunidades de monjes e instituciones católicas, llenó la Tierra Santa con más iglesias, monasterios, instituciones y casas de huéspedes. Junto con la población de figuras religiosas de todo el mundo (por ejemplo franceses, italianos…), la población árabe-católica ganó fuerza en la Tierra Santa y creó la sorprendente y fascinante liturgia latina en árabe (como las interpretaciones de los himnos latinos de Tomás de Aquino en la procesión del Corpus Christi). Además de la población árabe-católica en los pueblos y ciudades de Israel, la Iglesia Católica está representada en Israel por tres organizaciones: la orden franciscana, el patriarcado latino y la nunciatura apostólica. Las dos primeras realizan las procesiones y ceremonias, así como las fiestas católicas, siguiendo el calendario gregoriano cristiano y con la participación de locales y peregrinos de alrededor el mundo. Algunas de las más famosas son la procesión de Domingo de Ramos, en la que decenas de miles de creyentes agitando hojas de palma marchan desde el Monte de los Olivos hacia la ciudad vieja gritando "hosanna".

En Tierra Santa, el número de miembros de las Iglesias Orientales Católicas es mayor que el número de miembros de la iglesia católica latina. Aunque todos se someten al papado, estas comunidades católicas tienen distintos rituales y patrimonios culturales: griegos-católicos, maronitas-católicos, armenios- católicos, sirios-católicos, etc. Las ceremonias católicas durante Semana Santa de acuerdo a la tradición ortodoxa oriental ofrecen una emocionante oportunidad de experimentar las vacaciones de forma diferente.

Resultado de imagen de iglesia ortodoxa griega en jerusalemLa Iglesia Ortodoxa Griega ha tenido una presencia continua en la Tierra Santa durante 1700 años, desde el siglo IV de la era cristiana, como descendiente directa de Santiago (el hermano de Jesús), el primer obispo de Jerusalén. Está capitaneada por el patriarca ortodoxo de Jerusalén, junto a docenas de monjes miembros de la “fraternidad del Santo Sepulcro". El patriarcado, que se encuentra junto a la iglesia del Santo Sepulcro, está a cargo de docenas de comunidades árabes ortodoxas, decenas de monasterios y lugares sagrados, y de un gran número de peregrinos que vienen de todo el mundo ortodoxo. El predominio de la iglesia ortodoxa es reconocido a través de sus muchos derechos sobre los lugares sagrados, que le otorgan un estado de prioridad incluso en las ceremonias conjuntas de todas las denominaciones.

La Iglesia Ortodoxa celebra sus oraciones, ceremonias y fiestas según la tradición bizantina y de acuerdo con el calendario cristiano juliano, que es 13 días más corto que el calendario gregoriano utilizado en Occidente. El calendario ortodoxo tiene muchos días festivos, incluidos algunos que son muy excepcionales y animados, que se celebran en presencia del patriarca de Jerusalén y masas de peregrinos, como por ejemplo la procesión nocturna a la tumba de María en agosto, el descenso para tirar la cruz en el río Jordán en la fiesta de Teofanía en enero, y la más famosa, la ceremonia del fuego sagrado el Sábado Santo.

Resultado de imagen de iglesia ortodoxa rusa en jerusalemHay otras iglesias nacionales ortodoxas que también están presentes en Tierra Santa y reciben su autoridad del patriarca ortodoxo griego de Jerusalén: la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Iglesia Ortodoxa Rumana. La Iglesia Rusa es especialmente prominente y posee iglesias y monasterios a lo largo y ancho de Jerusalén. Cuenta con monjes y monjas y peregrinaciones masivas. Los días de fiesta, las procesiones y los exaltados himnos religiosos enriquecen el mosaico litúrgico de la Tierra Santa.
Iglesias Ortodoxas Orientales (Iglesias no Calcedónicas)

Las iglesias orientales son aquellas que aceptaron las decisiones de la Iglesia hasta principios del siglo IV pero rechazaron las decisiones del Concilio de Calcedonia en el año 451. Estas iglesias mantuvieron tanto una existencia como instituciones independientes, mientras preservaron otras tradiciones e idiomas únicos. Han estado presentes en Jerusalén y en otros lugares de Tierra Santa: sus derechos a realizar rituales y a tener una presencia en los lugares sagrados son reconocidos internacionalmente y constituyen un pintoresco y fascinante complemento a la Tierra Santa.

La Iglesia Armenia Ortodoxa. Los armenios fueron los primeros en aceptar el cristianismo como religión nacional y existen evidencias de una presencia armenia permanente en Jerusalén desde el siglo IV hasta la fecha. Aparte de la iglesia madre en Armenia, la Iglesia Armenia en Jerusalén tiene un patriarcado independiente que está a cargo de los bienes armenios y de sus amplios derechos sobre los lugares sagrados. La catedral adornada, el monasterio armenio y sus alrededores forman su propio barrio en la ciudad vieja de Jerusalén. Las ceremonias excepcionales de esta Iglesia se celebran gloriosamente en la catedral armenia y en los sitios santos de acuerdo a derechos de tiempos inmemoriales, utilizando el idioma armenio y la escritura antiguos. Entre los aspectos singulares de la comunidad armenia se encuentran las fiestas de Navidad armenia que tienen lugar en Belén en una fecha excepcional – 18-19 de enero – pero sólo en la Tierra Santa.

Resultado de imagen de iglesia copta en jerusalemEstas tres Iglesias orientales representan las antiguas tradiciones cristianas. Los coptos representan a los cristianos del valle del Nilo, los sirios a los cristianos de habla siríaca del este, y los etíopes al primer país cristiano en África – Etiopía. A la cabeza de estas Iglesias se encuentran arzobispos que tienen su sede en Jerusalén y que rinden informes a los patriarcas fuera de la Tierra Santa, en Alejandría, Antioquía (hoy en día Damasco) y Addis Abeba respectivamente. Aunque el número de locales no suma más que varios miles, la presencia colorida de estas denominaciones se siente en las calles e iglesias, especialmente en los días de fiesta más importantes. El canto "ha resucitado" se escucha en Jerusalén en idiomas antiguos, incluyendo el copto (la lengua de Egipto antes del árabe), siríaco (dialecto arameo) y la lengua de la Etiopía antigua, Ge'ez.
Iglesias Protestantes

Imagen relacionadaLas Iglesias Protestantes llegaron a Tierra Santa en el siglo XIX. La primera gran iniciativa fue la de las iglesias anglicana y luterana, que trabajaron juntas durante varios años bajo un obispado único en Jerusalén. Más tarde, cada una estableció iglesias e instituciones educativas y de atención de salud entre otras. Aparte de la construcción en ciudades a lo largo y ancho de Israel, existen la Catedral de San Jorge y la Catedral de San Jorge Mártir que se construyeron y sirven al arzobispo anglicano de la Tierra Santa, y las monumentales iglesias luteranas en el Monte de los Olivos (Augusta Victoria) y cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén. Pequeñas congregaciones locales fueron formadas en las dos iglesias (junto con las congregaciones de habla inglesa, alemanas, suecas, danesas y finlandesas), encabezadas por un obispo árabe. Uno de los más famosos lugares de Tierra Santa para los protestantes es la Tumba del Jardín, identificada por los anglicanos como el lugar de la sepultura de Jesús. La Tumba del Jardín se ha convertido en un lugar muy importante para la oración y la meditación de peregrinos protestantes.

Otras Iglesias Protestantes como la Iglesia de Escocia, la Iglesia Bautista, otros edificios construidos y lugares de culto, e instituciones protestantes están involucrados en la organización de apasionantes encuentros religiosos como la fiesta evangélica de los tabernáculos en Jerusalén todos los años.

https://www.holyland-pilgrimage.org/

sábado, 1 de julio de 2017

La escalera "inamovible" del Santo Sepulcro

En la ventana derecha de la fachada principal de la Iglesia del Santo Sepulcro reposa una escalera. La llaman “la escalera inamovible”. Pocas veces desde 1757 ha sido movida.

Alguien trató de robarla en 1981, y fue detenido de inmediato por la policía israelí; en 1997, un bromista logró esconderla por varias semanas, hasta que fue descubierta y devuelta a su sitio; y un grupo de obreros tuvo que moverla en 2009 para al levantar unos andamios para reparar el campanario. 

De hecho, la escalera ha estado allí, fija, desde mediados del siglo XVIII ¿por qué?

Como la mayoría de los lugares y templos de Tierra Santa, la Iglesia del Santo Sepulcro es lugar de culto de numerosas y diversas confesiones cristianas. 

En el siglo XVIII, durante el reinado del sultán otomano Osman III, se firmó forzosamente el Acuerdo del Status Quo: amén de dividir Jerusalén en cuadrantes, el sultán también decretó que quienquiera que controlase cierta área en el momento, la controlaría indefinidamente. Pero si múltiples grupos tenían cierta autoridad sobre cierto sitio, debían acordar entre todos, por unanimidad, cualquier cambio efectuado en el sitio, por mínimo que sea. 

Si bien este decreto se mostró útil a la hora de evitar imposiciones de unos grupos sobre otros, también ha hecho imposible el adecuado mantenimiento de varios de estos sitios de peregrinaje: a no ser que todas las partes estén absolutamente de acuerdo, no hay nada que se pueda hacer.

Resultado de imagen de la escalera del santo sepulcroEsto explica hasta cierto punto el por qué la escalera no se ha movido desde entonces. 

Actualmente, seis grupos cristianos tienen derechos sobre el templo, y ya nadie tiene muy claro a quién pertenece ni esa cornisa, ni la ventana en la que se apoya la escalera ni a quién pertenece la escalera misma. Algunos señalan que es de la Iglesia Armenia Apostólica.

Sin embargo, la escalera tiene hoy, además, un significado anexo. Durante su visita a Tierra Santa a mediados de la década de los sesentas del siglo XX, el papa Paulo VI vio con dolor cómo la escalera, que si bien ha sido hasta ahora un símbolo del Acuerdo del Status Quo, también se había convertido en un triste testimonio de las escandalosas divisiones entre cristianos. Así, y tomando en cuenta que la Iglesia Católica Romana es uno de los seis grupos con poder de veto y voto sobre cualquiera de los cambios a realizar en el templo, decretó que la escalera no se moviese hasta que las divisiones entre cristianos no se resolviesen.

sábado, 24 de junio de 2017

Escavaciones donde estuvo el Arca de la Alianza

A partir del mes de agosto comenzarán las excavaciones arqueológicas en uno de los pocos lugares bíblicos importantes que quedaban sin estudiar, y donde fue venerada durante dos décadas el Arca de la Alianza. Se trata de Kiryat-Yearim, un enclave de Judea situado a 13 kilómetros al oeste de Jerusalén en tiempos de los jueces y del Rey David, en torno a la colina donde hoy se alza el monasterio de Deir El-Azar.

Los trabajos arqueológicos serán dirigidos por Israel Finkelstein, de la Universidad de Tel Aviv, y Christophe Nicolle y Thomas Römer, del Colegio de Francia.

“El lugar es importante por varias razones”, explicó Finkelstein a "The Times of Israel": “Es un lugar grande y central en las colinas de Jerusalén que hasta ahora no había sido estudiado. Tal vez sea el único sitio clave de Judea que no ha sido sometido a una excavación arqueológica sistemática”.

El monasterio que hay allí actualmente fue construido en el siglo XX y está consagrado a Nuestra Señora del Arca de la Alianza. Se alza sobre las ruinas de un edificio bizantino y se cree que el terreno está relativamente poco alterado por las intervenciones a lo largo de los siglos.

E incluso es probable que, enterrado, pueda existir un antiguo templo, cuyo descubrimiento aportase a los expertos nuevos datos sobre el culto judío en tiempos del Rey David.

En los capítulos 4 a 6 del primer libro de Samuel se cuenta la derrota de Israel a manos de los filisteos, quienes se apoderaron del Arca y la tuvieron consigo siete meses, cuando se la devolvieron: “Fueron, pues, los habitantes de Kiryat-Yearim y subieron el arca de Yahveh, llevándola a la casa de Abinadab, sobre la colina, y consagraron a su hijo Elazar para guardar el arca de Yahveh. Y pasó mucho tiempo después que fue el arca depositada en Kiryat-Yearim, esto es, veinte años, y toda la casa de Israel suspiró en pos de Yahveh” (I Sam 7, 1-2).

Esa colina donde vivía Abinadab es la que ocuparía ahora el monasterio. Allí se conservó hasta que el Rey David decidió llevarla a Jerusalén, y por tanto tuvo que ser un lugar sagrado: “El lugar donde estuvo el Arca de la Alianza no pudo ser un campo o bajo un árbol, tuvo que ser un importante lugar de culto”, dice Finkelstein. A partir del verano se verá si aparecen sus restos.

sábado, 17 de junio de 2017

Una noche en el Sepulcro

Imagen relacionadaQuedan pocas fechas para la Semana Santa y los cristianos de Jerusalén, y del resto del mundo, están de enhorabuena. El sepulcro en el que Cristo fue enterrado hace 2000 años luce, por fin, un aspecto renovado. El andamiaje que sostenía el edículo, desde el terremoto de 1927, ha desaparecido y el rosado y beige originales de las paredes, ennegrecidos durante décadas por las velas de los peregrinos, lucen como el primer día. 

Católicos, ortodoxos y armenios se han puesto de acuerdo, por una vez, para devolver la dignidad que merece el lugar más importante del cristianismo. Una colaboración atípica que deja atrás peleas bochornosas como la de 2008, protagonizada por armenios y greco-ortodoxos durante una procesión, o la curiosa escalera de madera, que descansa desde el siglo XIX en el alféizar de una ventana sin que pueda ser movida hasta que todas las confesiones se pongan de acuerdo. 

Si hay un lugar para los cristianos único en el mundo, ese es el Santo Sepulcro. Un imán para peregrinos de los lugares más remotos y un caramelo por el que se han peleado casi todos los pueblos de la tierra. Se podría decir, por tanto, que Tierra Santa es especial, que Jerusalén lo es más, si cabe, pero que el lugar en el que Cristo resucitó no tiene comparación. En el año 2015, tuve la suerte de pasar, junto a un puñado de peregrinos, una noche encerrado en la Iglesia de la Resurrección. Esta fue mi experiencia: 

Son las siete y veinte de la tarde en Jerusalén. El sol ha caído cuando un muecín llama a la oración. Un grupo de chicas españolas corre por las callejuelas del barrio cristiano, mientras los tenderos recogen sus bártulos. Apenas restan diez minutos para que la familia musulmana encargada desde hace siglos de echar el cierre a la Iglesia del Santo Sepulcro haga lo propio un día más. Saltando de escalón en escalón, las jóvenes se impacientan por llegar a tiempo a la basílica. El grupo espera pasar la noche en el lugar más sagrado del cristianismo y vivir de cerca la espiritualidad que este irradia.

En la explanada que hay frente al templo, un puñado de peregrinos se prepara para contemplar la ceremonia de clausura. En el interior, los representantes de las distintas confesiones encargadas de la basílica esperan a que el reloj marque las siete y media. Seis de las jóvenes llegan a tiempo y consiguen entrar. Sin embargo, el grupo no está completo. Tres integrantes se han retrasado lo suficiente como para quedarse fuera. El musulmán se dispone a iniciar la peculiar liturgia cuando un ortodoxo despistado grita para que no cierren todavía. A un lado, en la calle, la Policía israelí acompaña los flashes de los curiosos allí congregados. Al otro, un grupo reducido de peregrinos espera junto a una miscelánea de monjes, sacerdotes y seminaristas ataviados con vestimentas de lo más variopintas.

El carcelero musulmán se sube a una escalera de madera y echa el cerrojo. De allí nadie podrá salir, ni entrar, hasta que sean las cuatro y media de la mañana del día siguiente. Da la vuelta a la llave e introduce por una pequeña ventana que se abre en la puerta principal la escalera en la que estaba subido. En el interior, un franciscano recoge el testigo y la coloca a modo de tranca. El templo queda clausurado. Armenios y ortodoxos vuelven a sus espacios reservados dentro de la basílica. El representante católico, un fraile franciscano, se acerca a los peregrinos y les comenta las estrictas normas que deben seguir. Las jóvenes levantan su "campamento", de bolsas con bocatas y termos de café, en unos bancos apilados junto a la capilla de la Custodia.

Han pasado veinte minutos desde el cierre del templo y, por sorpresa, aparece el musulmán que poco antes había protagonizado la ceremonia de clausura. Pregunta por el encargado franciscano, pero nadie sabe dónde está. Un minuto después, un armenio de barba blanca y sotana negra trae consigo a las tres jóvenes que no habían conseguido entrar. Están emocionadas y comentan al resto la aventura que han vivido para llegar hasta allí, atravesando pasillos secretos y escaleras de emergencia. Por fin, el grupo vuelve a estar completo. Ha transcurrido una hora y el hambre empieza a hacerse notar. Una peregrina saca un bocadillo y el resto sigue su ejemplo. Comen sentadas sobre un escalón, con el debido respeto al lugar en el que se encuentran. Una mujer alemana reparte café. En esta improvisada cena, a escasos metros del Santo Sepulcro, los peregrinos se sumergen en profundas conversaciones sobre la vida de Jesús.

Cuando termina el refrigerio, el grupo se dispersa por las diferentes estancias de la basílica. Algunos aprovechan para rezar sobre la losa en la que fue depositado el cuerpo de Cristo, y otros suben al Calvario para rememorar La Pasión del Señor. A las once menos cinco, una procesión de monjes ortodoxos, armados con incensarios de todos los tamaños, recorre el templo de arriba a abajo. Los peregrinos se tienen que ir cambiando de sitio, si no quieren ser arrollados por la fuerza de unos barbudos que no están dispuestos a que nadie estropee un ritual con demasiados siglos de historia. De la capilla de los franciscanos sale un fraile y deja las puertas abiertas para que el oriental inciense el pilar de La Flagelación que custodian los católicos. Al salir de la capilla, el monje balancea el artilugio ante el franciscano en señal de respeto.

Son las once en punto de la noche y el edículo queda cerrado hasta el día siguiente. Frente al lugar exacto de la tumba de Cristo, los ortodoxos inician una liturgia en la que cantan monodias un tanto repetitivas. A partir de ese momento, queda prohibido cruzar por delante bajo pena de llevarse el grito de un monje con coleta. Al mismo tiempo, en la parte alta del templo, en un lugar al que no tiene acceso el visitante, otro grupo de monjes arranca una ceremonia en la que entonan cánticos durante cerca de dos horas. Para que todo se complique un poco más, en la capilla de los franciscanos, los católicos inician, con las puertas abiertas, el rezo de vísperas. Se produce, entonces, un duelo sagrado de melodías orientales y latinas que transportan al espectador a un increíble espectáculo de belleza.

A la una de la mañana, en la capilla del Calvario, un monje ortodoxo da matillazos a una madera que hace las veces de despertador. Tres de las peregrinas se encuentran en la capilla de la Invención de la Cruz, el punto más profundo de la basílica y donde según la tradición se descubrió la cruz de Cristo. Una de las jóvenes inicia en voz alta la lectura de La Pasión. Cada versículo retumba en las paredes con una solemnidad verdaderamente conmovedora. A esa hora, el Calvario está tranquilo. Una joven genuflexa medita con el crepitar de las velas como banda sonora. Bajo el monte en el que se crucificó a Jesús, un muro acristalado muestra cómo se rasgó la tierra después de su muerte. La roca, que todavía hoy sorprende a los científicos, tiene una línea de rotura que va de arriba abajo, algo que descartaría un origen sísmico.

La noche avanza lentamente, ya solo queda una hora para que las puertas de la basílica se vuelvan a abrir. El sueño hace mella en los peregrinos y algunos aprovechan para echar una cabezada sobre unos bancos. A las cuatro de la mañana, los armenios toman el control del Santo Sepulcro e inician sus rezos. Uno de ellos, que resulta ser el que consiguió que las chicas pudieran acceder al templo, invita al grupo de católicos a participar de su liturgia. Los cánticos, que derrochan una energía sorprendente para la hora que es, se intercalan con rezos ininteligibles. Las agujas del reloj marcan las cuatro y media de la mañana. El templo vuelve a abrir sus puertas y los peregrinos se despiden. Están cansados, pero contentos de haber tenido la suerte de pasar la noche en el mismo lugar en el que Cristo murió y resucitó.

Juan Cadarso

sábado, 10 de junio de 2017

La línea del tiempo de Saxum

La línea del tiempo de Saxum recoge los principales hechos de la Historia de Salvación situando al espectador espacio-temporalmente en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Los paneles que forman la línea del tiempo interrelacionan los sucesos principales del pueblo elegido con los más importantes acontecimientos históricos. Además, aparecen las principales profecías relacionadas con la vida del Señor y su correspondencia con un lugar concreto y con una cita del Nuevo Testamento.

La línea abarca los años antes de Abraham hasta el nacimiento del Redentor, destacando especialmente el período posterior a Moisés. De esta manera, el visitante puede crear un diálogo narrativo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

El mapa que cubre toda la primera planta del Saxum Visitor Center completa la experiencia. 

Sobre el suelo de piedra de Jerusalén, un gran mapa grabado abarca desde el delta del Nilo, hasta el desierto del este, y desde Tiro en el norte hasta el sur de la Península Arábiga. 

Sobre ese mapa se superponen las rutas y lugares de dos grandes patriarcas de Israel (Abraham, Moisés), y de Jesucristo.

Con la combinación de la línea del tiempo y el mapa de piedra que se encuentra en Saxum, el visitante puede fácilmente situar los lugares donde anduvo Jesucristo y relacionarlos con los pasajes proféticos o hechos recogidos en el Antiguo y Nuevo Testamento.

sábado, 3 de junio de 2017

El pozo de Sicar, donde estuvo Jesús

«Tenía que pasar por Samaria. Llegó, pues, a una ciudad de Samaria, llamada Sicar, junto al campo que dio Jacob a su hijo José. Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dijo: Dame de beber. Sus discípulos se habían marchado a la ciudad a comprar alimentos» (Jn 4, 4-8).

El pozo de Sicar está en el interior de una iglesia ortodoxa rusa de grandes proporciones, a la entrada de Nablus. Poco antes de llegar al pueblo se alcanza a ver ese templo desde la carretera. Está cerca del campo de refugiados de Balata. Entrando en la iglesia, al fondo, se desciende por unas escaleras. El pozo está en un nivel más bajo de tierra: hay que tener en cuenta que el lugar se ha ido rellenando con el paso de los siglos. También la altura del suelo ha subido a causa de los despojos que han ido dejando las sucesivas guerras. 

La iglesia actual fue edificada sobre otras más antiguas que había en el lugar. En los primeros siglos se construyó una iglesia bizantina. En la época cruzada se levantó otra. La actual es de 1907. La donó Rusia, pero tuvieron que detenerse los trabajos de construcción en 1917 a causa de la Revolución Bolchevique. La iglesia pudo ser completada recientemente, en 1998. 

«Entonces le dijo la mujer samaritana: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana? Pues no se tratan los judíos con los samaritanos» (Jn 4, 9). En efecto, durante muchos siglos las relaciones entre judíos y samaritanos han sido muy distantes. En el año 926 a. C., las tribus del norte se rebelaron contra el Rey Roboam, hijo de Salomón. De aquí surgieron dos reinos: el del norte, con su capital en Siquem, y el de Judá en el sur, con su capital en Jerusalén. En el año 875 a. C. el rey de Israel, Omrí, traslada la capital a la ciudad de Samaria. En el año 722 a. C., los asirios conquistaron las diez tribus del reino de Israel. El pueblo original fue al exilio y fue reemplazado por foráneos, a quienes se les dio cierta instrucción religiosa similar a la judía. Aunque el pueblo samaritano —procedente de esta mezcla— reconocía la Torá, fue despreciado por el pueblo judío. 

En los siglos V y VI, bajo los bizantinos, los samaritanos eran más de trescientos mil. El bajón dramático hasta la actualidad —de unos pocos centenares— se debe en parte a la matanza de más de cincuenta mil en la rebelión del año 529 contra Justiniano. 

Actualmente los samaritanos en Tierra Santa apenas superan el número de seiscientos. Fueron expulsados del judaísmo por Esdras y Nehemías en el siglo V a. C. Desde entonces no han reconocido el Templo de Jerusalén, y han establecido su santuario en el monte Garizín. Este es para ellos el lugar más sagrado de la tierra. Solo aceptan a Moisés como único profeta y no admiten la tradición oral del Talmud. Tampoco reconocen como sagrados los libros de los Profetas. Se guían exclusivamente por los cinco libros de la Torá o Pentateuco. Utilizan un código llamado Hillukh que trata de aplicar la Torá a la vida social. Sus costumbres se mantienen judías. Conservan, por ejemplo, el rito de la Purificación de los pecados por medio de las cenizas de una vaca roja. Este rito lo abandonó el judaísmo con la destrucción del Templo, hace dos mil años. También el día de la Pascua ofrecen en sacrificio muchos corderos a la vez. Pueden sacrificar unos treinta a la vista del pueblo. Es el único lugar del mundo donde se sacrifican corderos según la antigua tradición judía.

Debido a la reducida población de que disponen, a su endogamia, y a la negativa que muestran para aceptar conversos, los samaritanos han tenido problemas de enfermedades genéticas. Solo en tiempos recientes han aceptado que los hombres de la comunidad se casen con mujeres no samaritanas. 

Los que viven en el monte Garizín tienen el árabe como primer idioma y el hebreo moderno como segundo. En cambio, la mayoría de los de la otra comunidad, la de Holón —especialmente las generaciones jóvenes—, conservan el hebreo como su lengua materna, aunque también entienden árabe. 

El pozo de Sicar es, sin duda, un lugar Santo para los cristianos. Se puede decir que se trata, con toda seguridad, de uno de los pocos sitios que Jesús tocó y que siguen en pie: «Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo».

Huellas de Jesús. El Evangelio desde Tierra Santa
Santiago Quemada

sábado, 27 de mayo de 2017

La cueva de Sedecías: sus lágrimas por Jerusalén.

Imagen relacionadaEn la parte más baja y profunda de la cueva hay un pequeño manantial que brota del techo conocido como las “Lágrimas de Sedecías”. Sedecías fue el último rey bíblico de Jerusalén y según todos los datos de que se dispone, fue puesto en el trono por los Babilonios. Durante su reinado, los Babilonios invadieron y conquistaron Jerusalén, desterrando a todos los Judíos.

Se cree que Sedecías intentó huir de Jerusalén a Jericó por esta cueva sin éxito, siendo capturado y llevado ante el rey babilónico Nabucodonosor. Los hijos de Sedecías fueron asesinados ante él y a continuación le sacaron los ojos. De este modo, el manantial representa sus lágrimas, pero no por la muerte de sus hijos, sino por la caída de Jerusalén.

Los Francmasones creen que Salomón fue el primero y más grande de los masones, y que sus orígenes proceden de los obreros que construyeron el templo de Salomón en Jerusalén. Por lo tanto, consideran la Cueva de Sedecías un lugar muy apropiado en el que celebrar sus ceremonias secretas. En 1868 tuvo lugar en ella la primera tenida masónica de la Palestina otomana a la tenue luz de las velas. A día de hoy, se celebra una ceremonia anual en la cueva, en la cámara que hace las veces de auditorio.

Aunque han pasado más de 150 años desde su descubrimiento, gran parte de la historia de la cueva sigue envuelta en el misterio. No obstante, hay consenso en un punto: esta estructura artificial, realizada por la mano del hombre, proporcionó a los constructores de Jerusalén una excelente cantera para las piedras empleadas en la construcción de los principales edificios públicos de la ciudad. La cueva está situada muy cerca del Monte del Templo, por lo que se podrían haber transportado piedras de gran tamaño al lugar en el que el Templo estaba siendo construido. Más aún, se sabe por el Primer Libro de los Reyes que estaba prohibido emplear cualquier tipo de herramientas de hierro en las obras realizadas en el futuro emplazamiento del Templo.

La Cueva de Sedecías podría haber sido el lugar perfecto en el que extraer y tallar las piedras destinadas el Templo, ya que cumplía a la perfección con estos requisitos. Asimismo hay quien cree que el tipo de piedra presente en la cueva es idéntico al de las piedras que aún se conservan del Templo de Salomón.

Otra leyenda afirma que cuando los romanos sitiaron Jerusalén, los sacerdotes ocultaron materiales e instrumentos del templo en lo más profundo y recóndito de la cueva de Sedecías. De ser cierto, aún quedan muchos tesoros por descubrir.

Bryan Hill

sábado, 20 de mayo de 2017

La cueva de Sedecías: la gruta secreta de Jerusalén

Durante más de 300 años, la Cueva de Sedecías fue considerada tan sólo una leyenda, una más de las muchas historias nacidas en Jerusalén. Sin embargo, esto cambió un día de invierno de 1854, en el que el misionero norteamericano James Turner Barclay paseaba a su perro junto a su hijo por las afueras de la ciudad. De repente, el perro, en su afán de seguir el rastro de un zorro, se puso a escarbar junto a la muralla de la Ciudad Vieja y desapareció por una abertura en la tierra. Barclay llamó al animal, silbándole, pero no obtuvo respuesta alguna. Su hijo siguió buscando al pie de la pared de roca, y encontró por casualidad un profunda oquedad creada por el flujo del agua de las recientes lluvias. Al asomarse, oyó los ladridos de su perro surgiendo de las profundidades de la tierra. Al día siguiente, Barclay y su hijo regresaron al lugar y se deslizaron por la abertura descubriendo una vieja cueva artificial olvidada con el paso del tiempo. La cueva, que se remontaba a miles de años atrás, había sido utilizada originalmente como cantera. Hoy día está considerada como uno de los centros más reverenciados de la Francmasonería.

La Cueva de Sedecías -también llamada "canteras de Salomón"- es la cueva artificial más grande de Israel. Existen bastantes depósitos subterráneos en Jerusalén, pero éste es mucho mayor que cualquier otra cavidad subterránea conocida. Su entrada no está lejos de la Puerta de Damasco, y se extiende por debajo del Barrio Musulmán, continuando por la Vía Dolorosa, ya en el Barrio Cristiano, justo al norte del Monte del Templo. La boca de la cueva está situada sobre un peñasco rocoso que sirve de soporte a la muralla de la Ciudad Vieja.

A día de hoy la cueva es grande, pero en el pasado lo fue mucho más, pues se prolongaba más allá de las murallas hasta llegar a la zona de la Tumba del Jardín. La caverna, una cantera subterránea de piedra caliza de 20.000 metros cuadrados, se extiende unos 200 metros desde su entrada. Mide aproximadamente 100 metros de ancho, con una profundidad de más de 9 metros por debajo del nivel de la calle. Aunque se piensa que la cueva fue excavada a lo largo de varios miles de años, nadie conoce con exactitud su antigüedad.

 Portada-Cueva de Sedecías, Jerusalén, Israel.jpgCueva de Sedecías es su nombre hebreo, mientras que Canteras del rey Salomón es su nombre en inglés, y Cueva de los Reyes es el nombre con el que la conocen los árabes. Flavio Josefo, en su libro Guerras de los Judíos (contra los romanos), utiliza la expresión “Cavernas Reales” para referirse a la cueva. El nombre tiene su origen en el Melekeh, o caliza “Real” que se extraía de su interior. Es por esto que la cueva, más adelante, acabó siendo conocida como “Canteras del Rey Salomón".

La Cueva de Sedecías es la más importante de todas las antiguas canteras de Jerusalén, y su importancia estriba en el hecho de que los estratos principales de la cantera son de piedra “Melekeh”. Recién extraída, la piedra Melekeh es de un color blanco reluciente. Al ser expuesta al sol se vuelve grisácea (como ocurre con el mármol italiano) adquiriendo además una dureza extraordinaria, que aumenta aún más con el paso del tiempo. Muchos monumentos de Jerusalén han sido construidos empleando este tipo de caliza, siendo el más famoso de todos ellos el Monte del Templo.

Suleimán el Magnífico (1494–1566), fue un sultán Otomano que explotó la cantera, acabando por sellarla alrededor del 1540 por razones de seguridad. Durante la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, la Cueva de Sedecías fue bloqueada con grandes piedras, para que no se convirtiera en un punto débil en la línea de fortificaciones de la ciudad.

El último uso documentado conocido de la cueva como cantera está relacionado con la construcción de la torre del reloj junto a la Puerta de Jaffa. Esto ocurrió a principios del siglo XX, cuando los turcos levantaron varias torres con reloj por todo Israel, siendo una de ellas construida en la entrada principal de Jerusalén en 1908. Las piedras que forman parte de esta torre fueron extraídas de la Cueva de Sedecías, y esta fue la última vez que fue utilizada como cantera. La torre fue demolida por el Mandato Británico en los años 20. También durante el Mandato Británico, se extrajeron piedras de la Cueva de Sedecías que fueron enviadas a diversos países para servir de piedra angular para las nuevas Logias Masónicas que se estaban erigiendo en aquellos años.

Bryan Hill

sábado, 13 de mayo de 2017

Los muros de Jericó

Resultado de imagen de muros de jericó arqueologíaSegún la Biblia, la conquista de Jericó ocurrió alrededor de 1440 d.C. La naturaleza milagrosa de la conquista ha hecho que algunos estudiosos descarten la historia como algo folclórico. ¿Apoya la arqueología el relato bíblico? 

Durante el último siglo, cuatro arqueólogos destacados han excavado en el sitio: Carl Watzinger (1907-1909), John Garstang (fines de la década de 1930), Kathleen Kenyon (1952-1958) y, actualmente, Bryant Wood. El resultado de estos trabajos ha sido notable.

Primero, descubrieron que Jericó tenía un sistema de fortificaciones impresionante. Un muro de retención de cinco metros de altura rodeaba la ciudad. Encima del muro, había un muro de ladrillos de unos dos metros y medio, fortalecido por detrás por un murallón de tierra. Se encontraron estructuras domésticas detrás de este primer muro. Otro muro de ladrillos circundaba el resto de la ciudad. Las estructuras domésticas que se encontraron entre ambos muros son consistentes con la descripción del alojamiento de Rahab en Josué 2:15. Los arqueólogos también encontraron que, en una parte de la ciudad, había grandes pilas de ladrillos en la base tanto del muro interno como del interno, lo que indicaba un desmoronamiento repentino de las fortificaciones. Los eruditos piensan que un terremoto, que podría explicar también la detención del flujo del Jordán en el relato bíblico, causó este colapso. Los ladrillos del desmoronamiento formaban una rampa mediante la cual un invasor podría entrar fácilmente en la ciudad (Josué 6:20).

Con relación a este sorprendente descubrimiento, Garstang dice: "En cuanto al hecho principal, entonces, no queda ninguna duda: los muros cayeron hacia fuera tan completamente que los atacantes podrían haberse trepado sobre las ruinas de la ciudad".{6} Esto es notable, porque cuando son atacadas las ciudades, los muros caen hacia adentro, y no hacia fuera.

Imagen relacionadaUna espesa capa de hollín indica que la ciudad fue destruida por fuego, según se describe en Josué 6:24. Kenyon lo describe de esta forma: "La destrucción fue completa. Los muros y pisos quedaron ennegrecidos o enrojecidos por el fuego, y cada habitación estaba llena de ladrillos caídos".{7} Los arqueólogos también descubrieron grandes cantidades de trigo en el sitio. Esto, nuevamente, es consistente con el relato bíblico de que la ciudad fue capturada rápidamente. Si hubiera caído como resultado de un sitio, el trigo hubiera sido usado. Según Josué 6:17, a los israelitas se les prohibió saquear la ciudad; tenían que destruirla por completo.

Si bien los arqueólogos estaban de acuerdo en que Jericó fue destruida violentamente, no concordaban con la fecha de la conquista. Garstang sostenía la fecha bíblica de 1400 a.C., mientras Watzinger y Kenyon creían que la destrucción ocurrió en 1550 a.C. En otras palabras, si la última fecha es correcta, Josué llegó a una Jericó que había sido destruida previamente. Esta fecha más temprana plantearía un serio desafío a la historicidad del Antiguo Testamento.

El Dr. Bryant Wood, que está excavando en el sitio actualmente, encontró que la fecha más temprana de Kenyon estaba basada en suposiciones erróneas sobre la alfarería que se encontró en el sitio. Su fecha más tardía también está basada en el descubrimiento de amuletos egipcios en las tumbas al noroeste de Jerció. En estos amuletos estaban inscritos los nombres de faraones egipcios entre 1500 y 1386 d.C., mostrando que el cementerio estaba en uso hasta fines de la Era de Bronce (1550-1400 a.C.). Finalmente, una pieza de carbón fue encontrado en los restos que fue fechada en 1410 a.C. La evidencia lleva a Watson a esta conclusión: "La alfarería, las consideraciones estratigráficas, los datos de escarabajos y carbono 14 apuntan todos a la destrucción de la ciudad cerca del final de la Edad de Bronce, alrededor de 1400 a.C."{8}

Por lo tanto, la evidencia arqueológica actual apoya el relato bíblico sobre cuándo y cómo cayó Jericó.

Pat Zukeran

sábado, 6 de mayo de 2017

Conservación e integridad de la Bíblia

Resultado de imagen de una bíblia antiguaA pesar de las objeciones de algunos críticos, existen pruebas que avalan la afirmación de que gran parte de la Biblia se ha conservado sin cambios importantes hasta nuestros días.

Quienes no están de acuerdo con estas afirmaciones apelan a circunstancias tales como traducciones de un idioma a otro, copiado de manuscritos, opiniones divergentes en dogmas y/o destrucción deliberada, y el hecho de que la Biblia no nos ha llegado como un volumen completo. 

Hallazgos tales como los manuscritos del Mar Muerto han mostrado que, en gran parte, esto sucedió antes del Siglo I de nuestra era, aunque los textos encontrados allí y los conocidos hasta entonces, parecen presentar cambios menores.

Ha habido otros textos relevantes relacionados con la Biblia original, los escritos apócrifos hallados en Egipto (Nag Hammadi) y en Cisjordania (Qumrán, cerca del Mar Muerto), e incluso en países muy lejanos hacia el Sur y el Oriente. Estos han supuesto una nueva interrogante acerca de si ya estaría completo el canon bíblico, o habría que revisarlo de forma detallada.

Los defensores de la idea de que las escrituras bíblicas son fieles y están completas, se basan en la cantidad de copias idénticas que, desde tiempos remotos, se ha realizado de las mismas. Los copistas hebreos de las Escrituras fueron muy instruidos, los masoretas, que copiaron las Escrituras Hebreas entre los siglos VI y X, solían contar las letras para evitar errores. El erudito en la materia W. H. Green dice sobre las comparaciones entre textos antiguos y modernos ninguna otra obra de la antigüedad se ha transmitido con tanta exactitud.

Agustín Fabra

sábado, 29 de abril de 2017

Encontrados mosaicos sobre el Arca de Noe y paso del Mar Rojo


Un grupo de arqueólogos lleva dirigiendo excavaciones cada año desde 2011 en la sinagoga de Huqoq, una antigua aldea en la región de la Baja Galilea, en Israel.

Datan del siglo V d.C. y han deslumbrado por su contenido y calidad a la Autoridad de Antigüedades.

El pasado mes, un equipo en el que participaban estudiantes y personal de cuatro universidades norteamericanas desenterró lo que podría ser el descubrimiento más sorprendente hasta la fecha: dos paneles de mosaicos que representan la historia del Arca de Noé y la partición del Mar Rojo.

Los paneles, descritos como extremadamente raros por su contenido y calidad, decoraban el suelo de la nave de la sinagoga, que data del siglo V después de Cristo, durante el periodo romano tardío.

Uno de los paneles de mosaico muestra el relato del Arca de Noé (del libro Génesis, capítulos 6-9) con parejas de leones, leopardos, serpientes, osos, elefantes, avestruces, cabras, ovejas y otros animales acompañando a la misma arca.

El otro mosaico representa de forma vívida la división del Mar Rojo (de Éxodo 14:26), una imagen detallada con enormes peces engullendo soldados del ejército egipcio, carros volcados y soldados y caballos ahogados.

Los mosaicos afloraron durante la quinta temporada de excavaciones en el lugar. El equipo descubrió el primer mosaico en 2012, un año después del comienzo de las excavaciones.

Actualmente, el proyecto de excavación en Huqoq incorpora a expertos de la Autoridad de Antigüedades de Israel, además de a estudiantes y empleados de la Universidad Baylor, la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, la Universidad Brigham Young y la Universidad de Toronto.

sábado, 22 de abril de 2017

Saxum, en el camino de Emaús

Foto: En Saxum los peregrinos se podrán detener y encontrar un lugar acogedor en el que orar y reflexionar, pero desde Saxum los peregrinos podrán también partir a pie, para vivir una etapa especial de su peregrinación. ¿De qué manera? Recorriendo “El camino de Emaús”, un sendero que desciende desde las colinas de Judea de Abu Gosh, donde se encuentra Saxum, hasta Emaús Nicopolis, localidad conocida desde la antigüedad como el lugar en el que Jesús partió el pan con los dos discípulos.

“El camino se ha puesto a punto como una reconstrucción del recorrido que hizo Jesús con los dos discípulos desde Jerusalén a Emaús —explica Henry Gourinard, del Instituto Polis. Ahora el camino comienza desde Abu Gosh, pero el proyecto es proseguirlo hasta Jerusalén.”

El camino de Emaús ha sido estudiado como ocasión de reflexión sobre las Escrituras (especialmente sobre el Mesías y el paralelismo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento) y sobre la propia peregrinación, siguiendo el objetivo general del Saxum Multimedia Center. “Y ofrecerá a los peregrinos —explica Gourinard— la ocasión de un último encuentro con Jesús en el camino de regreso a casa, al final de la peregrinación, precisamente como le sucedió a los dos discípulos…”

En el Saxum Multimedia Center, punto de partida del camino hacia Emaús, los peregrinos recibirán una guía con informaciones sobre el lugar, citas y reflexiones.

“El camino de Emaús” o “Emmaus Trail” es una iniciativa de Saxum Foundation, patrocinada por el Ministerio de Turismo y del Jewish National Fund KKL. Es un sendero excursionista inmerso en la naturaleza, a lo largo de unos 15 kilómetros, y que se puede recorrer en leve descenso sin ninguna dificultad.

Mira aquí el vídeo sobre el “Camino de Emaús”. https://vimeo.com/120929936

sábado, 15 de abril de 2017

La Tumba, en el centro

Resultado de imagen de ediculo santo sepulcro ya restaurado
Las fotos que incluimos son ya posteriores a la inaguración del Edículo. Esta tuvo lugar el pasado 22 de marzo. Las principales autoridades eclesiásticas de Jerusalén lo inauguraron una vez terminadas las obras de renovación. Ahora muestra el color original de su mármol rosado. También las inscripciones  y los frescos han sido restaurados. También, se ha abierto una ventana en la pared de la Tumba que permite a los visitantes contemplar la piedra original del interior. Se ha cambiado la iluminación externa, y se han retirado las velas que rodeaban a la capilla, cuyo humo ennegrecía el mármol.

El Edículo del Sepulcro tiene ocho metros de largo por seis de ancho y otros seis de altura. A medida que se profundiza —desde la actual superficie—, van apareciendo otras capas que han ido cubriendo la roca original: primero se encontraría la del siglo XVI y, después, se irían hallando las de los siglos XII, XI, IV. 

La Tumba está situada en el centro de la nave de la antigua basílica de Constantino. El elemento más importante de este complejo es la rotonda que contiene el Sepulcro mismo. Se halla dentro de una elaborada estructura: nave central, ábside con las columnas en semicírculo, y ornamentado techo en forma de cúpula.

La rotonda mide treinta y cinco metros de diámetro por diez metros de alto. Un estudio arquitectónico del muro exterior de la basílica demuestra que mantiene su forma original, la que le fue dada en el siglo IV. El Sepulcro está rodeado por doce columnas, distribuidas en grupos de tres: simboliza este número al de los doce apóstoles. Al realizar la renovación de las pilas, se descubrió que las columnas habían sido originalmente mucho más altas. Los cruzados las cortaron por la mitad en el siglo XII, con el fin de ubicarlas en la rotonda que hoy contemplamos. 

Resultado de imagen de ediculo santo sepulcro ya restauradoCada vez hay un mejor entendimiento y colaboración entre las distintas comunidades cristianas. Incluso, en los últimos años, los representantes de las distintas Iglesias cristianas de Jerusalén, sobre todo aquellas que colaboran según las normas del Status Quo, se reúnen para felicitarse mutua y fraternalmente con motivo de las fiestas navideñas en un clima sincero de simpatía y apertura. Esto es un gran signo de esperanza de cara a la ansiada unidad de los cristianos. 

El Sepulcro del Señor es un lugar de esperanza. Jesucristo ha resucitado verdaderamente -su Tumba está vacía- y nos ha abierto las puertas del cielo. Por eso, decía san Juan Pablo II en la encíclica Ecclesia de Eucaristía, n. 4: “«La hora santa, la hora de la redención del mundo. Cuando se celebra la Eucaristía ante la Tumba de Jesús, en Jerusalén, se retorna de modo casi tangible a su “hora”, la hora de la cruz y de la glorificación”.

Santiago Quemada

sábado, 8 de abril de 2017

Veneración actual de la Tumba

Para entrar en el pequeño recinto de la Tumba, de ordinario hay que guardar una larga fila: a veces es tan prolongada que rodea por fuera toda la estructura del Sepulcro. Este consta de dos estancias. 

La primera se llama «Capilla del ángel». El relicario de mármol en forma de columna, en el medio de la antesala, contiene un fragmento de la piedra del ángel: se la denomina así porque le vieron sentado encima la mañana de Pascua. «Y he aquí que se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor descendió del Cielo y, acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella» (Mt 28, 2). Es uno de los trozos que perduraron de la Tumba, después de su profanación en el año 1009. 

En la segunda estancia, sobre la losa del Sepulcro, arden día y noche cuarenta y cuatro lámparas de plata. La cubierta de mármol es del año 130. Pertenecía al antiguo templo de Adriano, y ahora cumple la función de proteger la piedra original de la Tumba. 

Resultado de imagen de capilla del angel santo sepulcroAl entrar, primero se accede a la antesala. Allí se espera turno: en el recinto pequeño de la Tumba solo hay capacidad para tres personas. A veces se permite la entrada hasta cuatro visitantes a la vez: no cabe más gente de rodillas delante de la losa. Habitualmente, solo se permite rezar unos pocos segundos. Casi todo el mundo coincide en que es uno de los lugares que más impresión produce. 

También es posible —reservando con tiempo— celebrar y asistir a la Santa Misa dentro de la Tumba. Impacta mucho pensar, durante el Santo Sacrificio, que aquí fue depositado el cuerpo muerto del Señor, y aquí resucitó a los tres días con su cuerpo glorioso. Y de nuevo, cuando el sacerdote consagra la Eucaristía, aquí y ahora, se vuelve a hacer realmente presente en el altar preparado sobre la Tumba.

Santiago Quemada

sábado, 1 de abril de 2017

La Tumba: cruzados, musulmanes, turcos

Resultado de imagen de santo sepulcro epoca cruzadaLos cruzados conquistaron Jerusalén en 1099, y rehicieron el Santo Sepulcro como lo conocemos hoy en día: la iglesia, casi toda de estilo románico, menos la Anástasis. Jerusalén cayó ante el ejército de Saladino en 1188. La iglesia del Santo Sepulcro quedó clausurada y nadie podía oficiar en ella. Estaba siempre cerrada, y las puertas se abrían solamente para los peregrinos que pagaban bien. El mundo cristiano protestó enérgicamente, y el sultán Ajub se disculpó en 1246 ante el papa Inocencio IV. También le informó de que había dado las llaves de la basílica a dos familias musulmanas, quienes se harían cargo del lugar: abrían la iglesia solo en ciertos días y previo pago. Todavía hoy, miembros de esas familias guardan las llaves, como encargados de abrir y cerrar la basílica. 

Durante esta época, peregrinos de Mesopotamia, Egipto, Armenia, Etiopía, Siria, Grecia y Georgia, se establecieron alrededor del Santo Sepulcro. Fue un período muy oscuro, en el que el santuario iba poco a poco decayendo. Los mosaicos de las paredes se deterioraban y junto con ellos la totalidad de la estructura. Las potencias europeas, después de fracasar en varias ocasiones por la conquista de los Santos Lugares, trataron de lograr acuerdos. Angió y Sancha de Mallorca —reyes de Nápoles, a comienzos del siglo XIV— finalmente tuvieron éxito: lo consiguieron tras largas negociaciones y grandes sumas de dinero. Obtuvieron de Melek en-Nazer una residencia para cristianos de Jerusalén dentro del Santo Sepulcro. Con la aprobación del papa Clemente VI, el cuidado del Santo Sepulcro fue encomendado a los franciscanos en 1335.

A finales del siglo XV el centro del poder islámico fue transferido de la dinastía mameluca de Egipto, a los otomanos turcos de Constantinopla. Bajo el nuevo dominio, la comunidad griega —convertida en súbditos del imperio otomano— trató de hacerse con la posesión de la iglesia del Santo Sepulcro. Pero los turcos se habían dado cuenta de que era un trofeo muy valorado, del que el sultán podía sacar pingües beneficios. De este modo, solo en la época de Murad IV (1623-1640), varias partes del Santo Sepulcro cambiaron de mano seis veces, siempre a favor del mejor postor. Los franciscanos no hubieran podido mantener esta costosa batalla de no haber sido por la ayuda de Francia, país que se convirtió en protector de los Santos Lugares. 

En 1644 los georgianos, incapaces de hacer frente a los gastos exigidos por los turcos, dejaron definitivamente la basílica. Unos años después les siguieron los abisinios. Los franciscanos adquirieron la mayor parte de las zonas abandonadas por otras confesiones. De hecho llegaron a tener en propiedad la práctica totalidad de las capillas de la basílica, y el derecho exclusivo de celebrar misa en el Sepulcro. 

En 1676, el patriarca ortodoxo griego Dosithenes, hizo un arreglo con los turcos, y obtuvo la exclusiva posesión de la basílica del Santo Sepulcro para los ortodoxos. Los poderes europeos se indignaron. En 1690, se consiguió que los franciscanos recobraran sus derechos sobre la basílica. Otra vez en 1767 los griegos ortodoxos intentaron hacerse con todo el Santo Sepulcro, mediante acusaciones falsas contra los franciscanos ante el sultán. Después de muchas intrigas y enredos, en 1862, los otomanos dispusieron que se mantuviera el statu quo de 1767. Durante estos acontecimientos, había tenido lugar en la basílica algún incendio más, y precisaba urgentes arreglos.

Después de generaciones de abandono, algunas partes del edificio como la cúpula y las columnas que rodean el Edículo, han podido renovarse en los últimos años: recuperan así gran parte de su antigua belleza y solemnidad. Fue en 1994 cuando el custodio de Tierra Santa, el patriarca griego ortodoxo de Jerusalén, y el patriarca apostólico armenio de Jerusalén, firmaron el histórico acuerdo para restaurar la cúpula. Se terminó en 1997. El diseño definitivo consta de doce rayos de oro que —al igual que las columnas—representan a los doce apóstoles. Cada rayo de luz, termina en tres haces que representan a la Trinidad. La luz natural pasa a través del tambor central, y permite que esté iluminado todo el recinto.

Santiago Quemada

sábado, 25 de marzo de 2017

Historia de la Tumba, del siglo V al X

Resultado de imagen de ancient photos holy sepulcherMás adelante, el peñasco del Gólgota se recortó por los lados norte y oeste, dando así lugar a una nueva construcción. En el año 614, Jerusalén fue conquistada por los persas. Quemaron la iglesia del Calvario y del Sepulcro. Arrasaron casi todas las iglesias. La totalidad de las reliquias fueron robadas, y muchas personas asesinadas. Pero para el año 622 el emperador Heraclio ya había recobrado el territorio, y forzado a los persas a devolver los trofeos de guerra. Entre ellos estaba el más precioso: la reliquia de la Santa Cruz. Así, en el 630, la Vera Crux fue restituida a la basílica del Santo Sepulcro. 

Pocos años después, en 638, se produce una nueva ocupación. Esta vez la protagonizan los sirios. El patriarca de Alejandría Eutichio —del siglo X— describió la conquista: «Omar ibn al-Khattab asedió la ciudad. Sofronio, el patriarca de Jerusalén, se entrevistó con él, y consiguió una carta de protección para la ciudad y sus habitantes. Omar ibn al-Khatab garantizó la salvaguardia de los lugares cristianos y prohibió a los suyos destruirlos o usarlos como viviendas» (Eutiquio de Alejandría. Anales, 17-28). 

En los siglos IX y X se produjeron diversos desastres en el Santo Sepulcro. El primero fue un violento terremoto que dañó la cúpula de la Anástasis. Más tarde, diversos incendios provocados: primero por los sirios y luego por los musulmanes. En 1009 el Califa de Egipto al-Hakim ordenó la destrucción completa de la iglesia. Empezaron por demoler la Tumba misma, la cúpula y las partes altas del edificio, hasta que los restos acumulados impidieron seguir demoliendo. Durante once años se les prohibió a los cristianos visitar los destrozos y rezar entre las ruinas. 

Pasado este tiempo, se firmó un tratado de paz entre el emperador Bizantino Argirópulos y el sucesor de al-Hakim: se declaró y quedó estipulada la reconstrucción del Santo Sepulcro. Los trabajos comenzaron bajo el emperador Constantino Monómaco. Los arquitectos llegaron a la conclusión de que era imposible restaurar la totalidad de la estructura constantiniana. Así pues, optaron por conservar solamente la Anástasis, con un ancho ábside hacia el este y varias pequeñas capillas. Estos trabajos finalizaron en 1048. La basílica estaba reconstruida, aunque Jerusalén seguía en poder de los árabes musulmanes.

Santiago Quemada

sábado, 18 de marzo de 2017

Historia de la Tumba en los primeros siglos

Resultado de imagen de columns holy sepulcherTras la muerte y resurrección de Jesús, los cristianos de la Iglesia madre de Jerusalén acudían a rezar a los lugares santos. Pronto comenzaron grandes dificultades en la ciudad. En el año 70, Jerusalén fue sitiada y destruida por Tito. Más adelante, en el 135, el emperador Adriano sofocó otra revuelta, y decidió destruir la ciudad de Jerusalén. Su finalidad era borrar los lugares que podrían ocasionar nuevos disturbios entre los judíos. Prohibió la presencia judía en la nueva ciudad, y cambió su nombre por el de «Aelia Capitolina». 

Después de estos desastres, una comunidad cristiana gentil siguió viviendo en Jerusalén, y aseguró la continuidad en la veneración de los lugares santos. Posteriormente esto resultaría clave para su localización e identificación. Adriano había rellenado la cantera con inmundicias y escombros. Después de nivelar el terreno construyó —exactamente en el lugar del Calvario— un templo a Venus, diosa del amor.

Lo relataba Eusebio de Cesarea en el siglo IV: «Sucedió entonces que personas impías y ateas, pensaron retirar por completo de la vista de los hombres estos lugares. Suponían, dentro de su locura, que así podrían enterrar la verdad. Con ese fin trajeron una cantidad de desechos desde lejos, y con mucho esfuerzo recubrieron totalmente el lugar; luego, habiendo llevado esto a una altura moderada, lo pavimentaron con piedras, escondiendo la cueva sagrada bajo el masivo montón. Después, como si su intento se hubiera llevado exitosamente a cabo, edificaron sobre esta base, un verdadero sepulcro de almas, mediante la construcción de un altar de ídolos sin vida para el espíritu impuro, al cual llaman Venus» (Eusebio de Cesarea. De vita Costantini III, XXVI).

El Calvario y el Sepulcro permanecieron enterrados casi dos siglos. En el año 325, durante el primer concilio de Nicea, el obispo de Jerusalén Macarios, pidió al emperador Constantino que destruyera los templos paganos edificados encima de los lugares sagrados de la ciudad. El emperador decretó su demolición, y ordenó también profundizar hasta encontrar la roca del Calvario y el Sepulcro.

Imagen relacionadaRefiere este momento Eusebio de Cesarea: «Apenas la superficie original del piso, que estaba debajo de la tierra, apareció inmediata y contrariamente a todas las expectativas, el venerable y respetado monumento a la Resurrección de Nuestro Señor fue descubierto. Entonces realmente esta santísima cueva presentó una fiel similitud con Su regreso a la vida, en que después de haber yacido enterrado en la oscuridad, de nuevo emergió hacia la luz» (Eusebio de Cesarea. De vita Costantini III, XXVIII). 

La construcción de la basílica constantiniana supuso un cambio completo en la topografía del lugar. Los arquitectos aislaron la Tumba del resto de la cantera en los lados norte y oeste. De este modo, el sepulcro, que se encontraba en la fachada oeste de las murallas de la cantera, quedó aislado en el centro. En medio quedaba un amplio espacio vacío. 

Santa Elena se dirigió a Jerusalén con intención de encontrar la Vera Crux. Contaba con los trabajadores que su hijo, el emperador Constantino, le había proporcionado. Estuvo excavando alrededor de la roca del Calvario. Y allí descubrió, finalmente, la Cruz verdadera. Lo comprobó a través de un enfermo que, al tocar el madero auténtico donde murió el Señor, quedó curado de inmediato. En esta estrecha cavidad de la roca, santa Elena halló también los clavos y el título de la condena (Cfr. Jn 19, 19-22).

Santiago Quemada