sábado, 22 de abril de 2017

Saxum, en el camino de Emaús

Foto: En Saxum los peregrinos se podrán detener y encontrar un lugar acogedor en el que orar y reflexionar, pero desde Saxum los peregrinos podrán también partir a pie, para vivir una etapa especial de su peregrinación. ¿De qué manera? Recorriendo “El camino de Emaús”, un sendero que desciende desde las colinas de Judea de Abu Gosh, donde se encuentra Saxum, hasta Emaús Nicopolis, localidad conocida desde la antigüedad como el lugar en el que Jesús partió el pan con los dos discípulos.

“El camino se ha puesto a punto como una reconstrucción del recorrido que hizo Jesús con los dos discípulos desde Jerusalén a Emaús —explica Henry Gourinard, del Instituto Polis. Ahora el camino comienza desde Abu Gosh, pero el proyecto es proseguirlo hasta Jerusalén.”

El camino de Emaús ha sido estudiado como ocasión de reflexión sobre las Escrituras (especialmente sobre el Mesías y el paralelismo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento) y sobre la propia peregrinación, siguiendo el objetivo general del Saxum Multimedia Center. “Y ofrecerá a los peregrinos —explica Gourinard— la ocasión de un último encuentro con Jesús en el camino de regreso a casa, al final de la peregrinación, precisamente como le sucedió a los dos discípulos…”

En el Saxum Multimedia Center, punto de partida del camino hacia Emaús, los peregrinos recibirán una guía con informaciones sobre el lugar, citas y reflexiones.

“El camino de Emaús” o “Emmaus Trail” es una iniciativa de Saxum Foundation, patrocinada por el Ministerio de Turismo y del Jewish National Fund KKL. Es un sendero excursionista inmerso en la naturaleza, a lo largo de unos 15 kilómetros, y que se puede recorrer en leve descenso sin ninguna dificultad.

Mira aquí el vídeo sobre el “Camino de Emaús”. https://vimeo.com/120929936

sábado, 15 de abril de 2017

La Tumba, en el centro

Resultado de imagen de ediculo santo sepulcro ya restaurado
Las fotos que incluimos son ya posteriores a la inaguración del Edículo. Esta tuvo lugar el pasado 22 de marzo. Las principales autoridades eclesiásticas de Jerusalén lo inauguraron una vez terminadas las obras de renovación. Ahora muestra el color original de su mármol rosado. También las inscripciones  y los frescos han sido restaurados. También, se ha abierto una ventana en la pared de la Tumba que permite a los visitantes contemplar la piedra original del interior. Se ha cambiado la iluminación externa, y se han retirado las velas que rodeaban a la capilla, cuyo humo ennegrecía el mármol.

El Edículo del Sepulcro tiene ocho metros de largo por seis de ancho y otros seis de altura. A medida que se profundiza —desde la actual superficie—, van apareciendo otras capas que han ido cubriendo la roca original: primero se encontraría la del siglo XVI y, después, se irían hallando las de los siglos XII, XI, IV. 

La Tumba está situada en el centro de la nave de la antigua basílica de Constantino. El elemento más importante de este complejo es la rotonda que contiene el Sepulcro mismo. Se halla dentro de una elaborada estructura: nave central, ábside con las columnas en semicírculo, y ornamentado techo en forma de cúpula.

La rotonda mide treinta y cinco metros de diámetro por diez metros de alto. Un estudio arquitectónico del muro exterior de la basílica demuestra que mantiene su forma original, la que le fue dada en el siglo IV. El Sepulcro está rodeado por doce columnas, distribuidas en grupos de tres: simboliza este número al de los doce apóstoles. Al realizar la renovación de las pilas, se descubrió que las columnas habían sido originalmente mucho más altas. Los cruzados las cortaron por la mitad en el siglo XII, con el fin de ubicarlas en la rotonda que hoy contemplamos. 

Resultado de imagen de ediculo santo sepulcro ya restauradoCada vez hay un mejor entendimiento y colaboración entre las distintas comunidades cristianas. Incluso, en los últimos años, los representantes de las distintas Iglesias cristianas de Jerusalén, sobre todo aquellas que colaboran según las normas del Status Quo, se reúnen para felicitarse mutua y fraternalmente con motivo de las fiestas navideñas en un clima sincero de simpatía y apertura. Esto es un gran signo de esperanza de cara a la ansiada unidad de los cristianos. 

El Sepulcro del Señor es un lugar de esperanza. Jesucristo ha resucitado verdaderamente -su Tumba está vacía- y nos ha abierto las puertas del cielo. Por eso, decía san Juan Pablo II en la encíclica Ecclesia de Eucaristía, n. 4: “«La hora santa, la hora de la redención del mundo. Cuando se celebra la Eucaristía ante la Tumba de Jesús, en Jerusalén, se retorna de modo casi tangible a su “hora”, la hora de la cruz y de la glorificación”.

Santiago Quemada

sábado, 8 de abril de 2017

Veneración actual de la Tumba

Para entrar en el pequeño recinto de la Tumba, de ordinario hay que guardar una larga fila: a veces es tan prolongada que rodea por fuera toda la estructura del Sepulcro. Este consta de dos estancias. 

La primera se llama «Capilla del ángel». El relicario de mármol en forma de columna, en el medio de la antesala, contiene un fragmento de la piedra del ángel: se la denomina así porque le vieron sentado encima la mañana de Pascua. «Y he aquí que se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor descendió del Cielo y, acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella» (Mt 28, 2). Es uno de los trozos que perduraron de la Tumba, después de su profanación en el año 1009. 

En la segunda estancia, sobre la losa del Sepulcro, arden día y noche cuarenta y cuatro lámparas de plata. La cubierta de mármol es del año 130. Pertenecía al antiguo templo de Adriano, y ahora cumple la función de proteger la piedra original de la Tumba. 

Resultado de imagen de capilla del angel santo sepulcroAl entrar, primero se accede a la antesala. Allí se espera turno: en el recinto pequeño de la Tumba solo hay capacidad para tres personas. A veces se permite la entrada hasta cuatro visitantes a la vez: no cabe más gente de rodillas delante de la losa. Habitualmente, solo se permite rezar unos pocos segundos. Casi todo el mundo coincide en que es uno de los lugares que más impresión produce. 

También es posible —reservando con tiempo— celebrar y asistir a la Santa Misa dentro de la Tumba. Impacta mucho pensar, durante el Santo Sacrificio, que aquí fue depositado el cuerpo muerto del Señor, y aquí resucitó a los tres días con su cuerpo glorioso. Y de nuevo, cuando el sacerdote consagra la Eucaristía, aquí y ahora, se vuelve a hacer realmente presente en el altar preparado sobre la Tumba.

Santiago Quemada

sábado, 1 de abril de 2017

La Tumba: cruzados, musulmanes, turcos

Resultado de imagen de santo sepulcro epoca cruzadaLos cruzados conquistaron Jerusalén en 1099, y rehicieron el Santo Sepulcro como lo conocemos hoy en día: la iglesia, casi toda de estilo románico, menos la Anástasis. Jerusalén cayó ante el ejército de Saladino en 1188. La iglesia del Santo Sepulcro quedó clausurada y nadie podía oficiar en ella. Estaba siempre cerrada, y las puertas se abrían solamente para los peregrinos que pagaban bien. El mundo cristiano protestó enérgicamente, y el sultán Ajub se disculpó en 1246 ante el papa Inocencio IV. También le informó de que había dado las llaves de la basílica a dos familias musulmanas, quienes se harían cargo del lugar: abrían la iglesia solo en ciertos días y previo pago. Todavía hoy, miembros de esas familias guardan las llaves, como encargados de abrir y cerrar la basílica. 

Durante esta época, peregrinos de Mesopotamia, Egipto, Armenia, Etiopía, Siria, Grecia y Georgia, se establecieron alrededor del Santo Sepulcro. Fue un período muy oscuro, en el que el santuario iba poco a poco decayendo. Los mosaicos de las paredes se deterioraban y junto con ellos la totalidad de la estructura. Las potencias europeas, después de fracasar en varias ocasiones por la conquista de los Santos Lugares, trataron de lograr acuerdos. Angió y Sancha de Mallorca —reyes de Nápoles, a comienzos del siglo XIV— finalmente tuvieron éxito: lo consiguieron tras largas negociaciones y grandes sumas de dinero. Obtuvieron de Melek en-Nazer una residencia para cristianos de Jerusalén dentro del Santo Sepulcro. Con la aprobación del papa Clemente VI, el cuidado del Santo Sepulcro fue encomendado a los franciscanos en 1335.

A finales del siglo XV el centro del poder islámico fue transferido de la dinastía mameluca de Egipto, a los otomanos turcos de Constantinopla. Bajo el nuevo dominio, la comunidad griega —convertida en súbditos del imperio otomano— trató de hacerse con la posesión de la iglesia del Santo Sepulcro. Pero los turcos se habían dado cuenta de que era un trofeo muy valorado, del que el sultán podía sacar pingües beneficios. De este modo, solo en la época de Murad IV (1623-1640), varias partes del Santo Sepulcro cambiaron de mano seis veces, siempre a favor del mejor postor. Los franciscanos no hubieran podido mantener esta costosa batalla de no haber sido por la ayuda de Francia, país que se convirtió en protector de los Santos Lugares. 

En 1644 los georgianos, incapaces de hacer frente a los gastos exigidos por los turcos, dejaron definitivamente la basílica. Unos años después les siguieron los abisinios. Los franciscanos adquirieron la mayor parte de las zonas abandonadas por otras confesiones. De hecho llegaron a tener en propiedad la práctica totalidad de las capillas de la basílica, y el derecho exclusivo de celebrar misa en el Sepulcro. 

En 1676, el patriarca ortodoxo griego Dosithenes, hizo un arreglo con los turcos, y obtuvo la exclusiva posesión de la basílica del Santo Sepulcro para los ortodoxos. Los poderes europeos se indignaron. En 1690, se consiguió que los franciscanos recobraran sus derechos sobre la basílica. Otra vez en 1767 los griegos ortodoxos intentaron hacerse con todo el Santo Sepulcro, mediante acusaciones falsas contra los franciscanos ante el sultán. Después de muchas intrigas y enredos, en 1862, los otomanos dispusieron que se mantuviera el statu quo de 1767. Durante estos acontecimientos, había tenido lugar en la basílica algún incendio más, y precisaba urgentes arreglos.

Después de generaciones de abandono, algunas partes del edificio como la cúpula y las columnas que rodean el Edículo, han podido renovarse en los últimos años: recuperan así gran parte de su antigua belleza y solemnidad. Fue en 1994 cuando el custodio de Tierra Santa, el patriarca griego ortodoxo de Jerusalén, y el patriarca apostólico armenio de Jerusalén, firmaron el histórico acuerdo para restaurar la cúpula. Se terminó en 1997. El diseño definitivo consta de doce rayos de oro que —al igual que las columnas—representan a los doce apóstoles. Cada rayo de luz, termina en tres haces que representan a la Trinidad. La luz natural pasa a través del tambor central, y permite que esté iluminado todo el recinto.

Santiago Quemada

sábado, 25 de marzo de 2017

Historia de la Tumba, del siglo V al X

Resultado de imagen de ancient photos holy sepulcherMás adelante, el peñasco del Gólgota se recortó por los lados norte y oeste, dando así lugar a una nueva construcción. En el año 614, Jerusalén fue conquistada por los persas. Quemaron la iglesia del Calvario y del Sepulcro. Arrasaron casi todas las iglesias. La totalidad de las reliquias fueron robadas, y muchas personas asesinadas. Pero para el año 622 el emperador Heraclio ya había recobrado el territorio, y forzado a los persas a devolver los trofeos de guerra. Entre ellos estaba el más precioso: la reliquia de la Santa Cruz. Así, en el 630, la Vera Crux fue restituida a la basílica del Santo Sepulcro. 

Pocos años después, en 638, se produce una nueva ocupación. Esta vez la protagonizan los sirios. El patriarca de Alejandría Eutichio —del siglo X— describió la conquista: «Omar ibn al-Khattab asedió la ciudad. Sofronio, el patriarca de Jerusalén, se entrevistó con él, y consiguió una carta de protección para la ciudad y sus habitantes. Omar ibn al-Khatab garantizó la salvaguardia de los lugares cristianos y prohibió a los suyos destruirlos o usarlos como viviendas» (Eutiquio de Alejandría. Anales, 17-28). 

En los siglos IX y X se produjeron diversos desastres en el Santo Sepulcro. El primero fue un violento terremoto que dañó la cúpula de la Anástasis. Más tarde, diversos incendios provocados: primero por los sirios y luego por los musulmanes. En 1009 el Califa de Egipto al-Hakim ordenó la destrucción completa de la iglesia. Empezaron por demoler la Tumba misma, la cúpula y las partes altas del edificio, hasta que los restos acumulados impidieron seguir demoliendo. Durante once años se les prohibió a los cristianos visitar los destrozos y rezar entre las ruinas. 

Pasado este tiempo, se firmó un tratado de paz entre el emperador Bizantino Argirópulos y el sucesor de al-Hakim: se declaró y quedó estipulada la reconstrucción del Santo Sepulcro. Los trabajos comenzaron bajo el emperador Constantino Monómaco. Los arquitectos llegaron a la conclusión de que era imposible restaurar la totalidad de la estructura constantiniana. Así pues, optaron por conservar solamente la Anástasis, con un ancho ábside hacia el este y varias pequeñas capillas. Estos trabajos finalizaron en 1048. La basílica estaba reconstruida, aunque Jerusalén seguía en poder de los árabes musulmanes.

Santiago Quemada

sábado, 18 de marzo de 2017

Historia de la Tumba en los primeros siglos

Resultado de imagen de columns holy sepulcherTras la muerte y resurrección de Jesús, los cristianos de la Iglesia madre de Jerusalén acudían a rezar a los lugares santos. Pronto comenzaron grandes dificultades en la ciudad. En el año 70, Jerusalén fue sitiada y destruida por Tito. Más adelante, en el 135, el emperador Adriano sofocó otra revuelta, y decidió destruir la ciudad de Jerusalén. Su finalidad era borrar los lugares que podrían ocasionar nuevos disturbios entre los judíos. Prohibió la presencia judía en la nueva ciudad, y cambió su nombre por el de «Aelia Capitolina». 

Después de estos desastres, una comunidad cristiana gentil siguió viviendo en Jerusalén, y aseguró la continuidad en la veneración de los lugares santos. Posteriormente esto resultaría clave para su localización e identificación. Adriano había rellenado la cantera con inmundicias y escombros. Después de nivelar el terreno construyó —exactamente en el lugar del Calvario— un templo a Venus, diosa del amor.

Lo relataba Eusebio de Cesarea en el siglo IV: «Sucedió entonces que personas impías y ateas, pensaron retirar por completo de la vista de los hombres estos lugares. Suponían, dentro de su locura, que así podrían enterrar la verdad. Con ese fin trajeron una cantidad de desechos desde lejos, y con mucho esfuerzo recubrieron totalmente el lugar; luego, habiendo llevado esto a una altura moderada, lo pavimentaron con piedras, escondiendo la cueva sagrada bajo el masivo montón. Después, como si su intento se hubiera llevado exitosamente a cabo, edificaron sobre esta base, un verdadero sepulcro de almas, mediante la construcción de un altar de ídolos sin vida para el espíritu impuro, al cual llaman Venus» (Eusebio de Cesarea. De vita Costantini III, XXVI).

El Calvario y el Sepulcro permanecieron enterrados casi dos siglos. En el año 325, durante el primer concilio de Nicea, el obispo de Jerusalén Macarios, pidió al emperador Constantino que destruyera los templos paganos edificados encima de los lugares sagrados de la ciudad. El emperador decretó su demolición, y ordenó también profundizar hasta encontrar la roca del Calvario y el Sepulcro.

Imagen relacionadaRefiere este momento Eusebio de Cesarea: «Apenas la superficie original del piso, que estaba debajo de la tierra, apareció inmediata y contrariamente a todas las expectativas, el venerable y respetado monumento a la Resurrección de Nuestro Señor fue descubierto. Entonces realmente esta santísima cueva presentó una fiel similitud con Su regreso a la vida, en que después de haber yacido enterrado en la oscuridad, de nuevo emergió hacia la luz» (Eusebio de Cesarea. De vita Costantini III, XXVIII). 

La construcción de la basílica constantiniana supuso un cambio completo en la topografía del lugar. Los arquitectos aislaron la Tumba del resto de la cantera en los lados norte y oeste. De este modo, el sepulcro, que se encontraba en la fachada oeste de las murallas de la cantera, quedó aislado en el centro. En medio quedaba un amplio espacio vacío. 

Santa Elena se dirigió a Jerusalén con intención de encontrar la Vera Crux. Contaba con los trabajadores que su hijo, el emperador Constantino, le había proporcionado. Estuvo excavando alrededor de la roca del Calvario. Y allí descubrió, finalmente, la Cruz verdadera. Lo comprobó a través de un enfermo que, al tocar el madero auténtico donde murió el Señor, quedó curado de inmediato. En esta estrecha cavidad de la roca, santa Elena halló también los clavos y el título de la condena (Cfr. Jn 19, 19-22).

Santiago Quemada

sábado, 11 de marzo de 2017

Apertura de la Tumba: momento muy especial

Resultado de imagen de waiting for the opening of the tomb in jerusalemEl de finales de octubre de 2016 era, por tanto, un momento muy especial: lo presenciaron el Patriarca Teófilo III, con una pequeña delegación de religiosos y científicos. El padre fray Dobromir Jasztal, vicario custodial, estaba allí en representación del Custodio que se hallaba fuera del país. También se encontraban presentes fray David Grenier, secretario de Tierra Santa, y otros tres frailes, entre ellos el padre Eugenio Alliata, arqueólogo del Studium Biblicum Franciscanum. También asistió, por parte de la Custodia, el arquitecto Osama Hamdam, miembro de la comisión científica del proyecto. Así mismo, una pequeña delegación de armenios, encabezada por el obispo Sévan, además de los coptos del Santo Sepulcro. En total unos cincuenta religiosos y la Sociedad National Geografic, que disponía de la exclusiva sobre las fotografías.

Después de presenciar los hechos, los expertos realizaron algunas declaraciones interesantes. Por ejemplo, el arqueólogo Fredrik Hiebert, comentó: “Estoy completamente sorprendido. Me tiemblan un poco las rodillas porque no me esperaba esto. No podemos asegurarlo al cien por ciento, pero parece prueba visible de que la localización de la Tumba no ha cambiado con el tiempo, algo que científicos e historiadores se han preguntado desde hace décadas”.

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También, los investigadores confirmaron que, dentro del Edículo del siglo XVIII en el que se encuentra la Tumba, se han encontrado las paredes de piedra caliza originales de la cueva. Han decidido abrir una ventana en la pared sur del santuario, de forma que pueda ser visible una de las paredes de la cueva.

Lo primero que encontraron fueron las distintas capas con material de relleno. Posteriormente hallaron una segunda baldosa de mármol con una cruz esculpida en la superficie. Esta pertenece a la época de los Cruzados. Finalmente, se ha descubierto intacto el mencionado lecho fúnebre original de piedra caliza, donde fue depositado el cuerpo de Jesucristo.

Después de que los expertos trabajaran en el lugar, se ha concluido que el subsuelo de la iglesia se encuentra muy afectado a causa de la humedad. Por tanto, se requieren nuevas obras para evitar que sigan las humedades. Para esto es necesario que se llegue a un nuevo acuerdo entre las distintas comunidades cristianas del Santo Sepulcro.

La pregunta surge natural: ¿este lugar es realmente tan santo? ¿Qué certeza hay de que aquí realmente haya estado enterrado el cuerpo de Cristo? La mejor respuesta a estas preguntas es el conocimiento de la historia de este sitio. Probablemente no haya otro lugar del mundo con una historia tan azarosa. Tanto interés por parte de todo el mundo ya de por si supone una clara señal de la importancia histórica del emplazamiento. Este ha sido uno de los lugares más disputados de la historia.

Santiago Quemada

sábado, 4 de marzo de 2017

Reparaciones en el Edículo y Tumba de Jesucristo

Empezamos el tiempo de cuaresma, preparación para la Pasión y Resurrección de Jesucristo. El Señor después de su muerte fue enterrado en un sepulcro excavado en roca. Al tercer día resucitó de entre los muertos. A lo largo de este tiempo fuerte de penitencia nos ayudará acudir a este lugar Santo y a su hora, como decía decía san Juan Pablo II, en la encíclica Ecclesia de Eucaristía, n. 4: “«La hora santa, la hora de la redención del mundo. Cuando se celebra la Eucaristía ante la Tumba de Jesús, en Jerusalén, se retorna de modo casi tangible a su “hora”, la hora de la cruz y de la glorificación”.

El lugar central del cristianismo es el Santo Sepulcro. En la Basílica de Jerusalén se encuentra el lugar del Calvario, donde murió Jesucristo, y la Tumba o el Sepulcro donde fue depositado su cuerpo, y desde donde resucitó al tercer día. La Tumba está cubierta por un edículo que recubre dos estancias: la antesala al Sepulcro, y la pequeña estancia donde se encuentra la Tumba. La palabra Edículo procede del latín aedicule o «casa pequeña». Así narran el evangelio de san Juan el momento en el que dan sepultura al cuerpo de Jesús.

«Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque ocultamente por temor a los judíos, rogó a Pilato que le dejara retirar el cuerpo de Jesús. Y Pilato se lo permitió. Vino, pues, y retiró su cuerpo. Nicodemo, el que había ido antes a Jesús de noche, vino también trayendo una mezcla de mirra y áloe, como de cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos, con los aromas, como es costumbre dar sepultura entre los judíos. En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo en el que todavía no había sido sepultado nadie. Como era la Parasceve de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús» (Jn 19, 38-42).

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En los últimos años se ha visto cómo este Edículo que recubría la Tumba de Cristo se encontraba en muy mal estado. Era urgente hacer algo para su reparación. Las autoridades judías amenazaban con la clausura del lugar por amenaza de ruina. Después de bastantes conversaciones entre las distintas comunidades cristianas, finalmente, se llegó a un acuerdo. Han hecho falta doscientos años para que católicos, griegos ortodoxos y armenios convinieran en la reparación del Edículo que recubre la Tumba de Jesucristo.

Se encargó esta restauración a los expertos de la Universidad Nacional Técnica de Atenas. Este equipo ha estado trabajando seis meses en el lugar del Edículo. Fue el día 26 de octubre cuando accedieron a la superficie de la Tumba con el fin de retirar la losa que la cubre. Todo el proceso duró unas sesenta horas. El fin era estudiar el interior del Sepulcro para reparar los posibles daños existentes.

Esta operación de apertura de la losa que cubre la Tumba se realizó por primera vez en la era moderna: desde 1810 la losa no había sido retirada. La anterior ocasión a esta fecha tuvo lugar en 1555, bajo la dirección del custodio Bonifacio de Ragusa, cuando también él recibió la autorización para efectuar reformas en el Edículo. Entonces también se habían encontrado signos parecidos a los actuales en los que se veía el deterioro provocado por el paso del tiempo.

Santiago Quemada

sábado, 25 de febrero de 2017

Sodoma y Gomorra

Resultado de imagen de lugar de gomorra en mar muertoLa historia de Sodoma y Gomorra fue considerada por mucho tiempo como una leyenda. Los críticos suponían que fue creada para comunicar principios morales. Sin embargo, a lo largo de la Biblia esta historia es tratada como un suceso histórico.

Los profetas del Antiguo Testamento se refieren a la destrucción de Sodoma en varias ocasiones (Deuteronomio 29:23; Isaías 13:19; Jeremías 49:18), y estas ciudades juegan un papel clave en las enseñanzas de Jesús y los apóstoles (Mateo 10:15; 2 Pedro 2:6 y Judas 1:7).

¿Qué ha encontrado la arqueología para establecer la existencia de estas ciudades? Los arqueólogos han buscado en la zona del Mar Muerto durante muchos años tratando de encontrar las ciudades de Sodoma y Gomorra. Génesis 14:3 da su ubicación, en el valle de Sidim, conocido como el Mar Salado, otro nombre para el Mar Muerto. Del lado este, seis lechos de ríos secos fluyen hacia el Mar Muerto. A lo largo de cinco de estos lechos secos se descubrieron ciudades. La que está más al norte se llama Bab edh-Drha.

En 1924, el renombrado arqueólogo, el Dr. William Albright, excavó en este sitio en busca de Sodoma y Gomorra. Descubrió que era una ciudad fuertemente fortificada. Si bien relacionó esta ciudad con una de las "ciudades de la llanura" bíblicas, no pudo encontrar evidencia concluyente que justificara esta suposición.

Resultado de imagen de tall el hammamSe hicieron más excavaciones en 1965, 1967 y 1973. Los arqueólogos descubrieron un muro de 60 cm. de ancho alrededor de la ciudad, junto con numerosas casas y un gran templo. Fuera de la ciudad había grandes sitios de sepultura donde se desenterraron miles de esqueletos. Esto reveló que la ciudad había estado bien poblada durante la baja Edad de Bronce, alrededor del tiempo en que habría vivido Abraham.

Lo más intrigante fue evidencia de un gigantesco incendio que había destruido la ciudad. Yacía sepultada bajo un manto de cenizas de más de un metro de altura. Un cementerio a un kilómetro de distancia de la ciudad contenía restos carbonizados de techos, postes y ladrillos enrojecidos por el calor.

El Dr. Bryant Wood, al describir estas sepulturas, dijo que un fuego comenzó en los techos de estos edificios. Luego los techos se derrumbaron y cayeron hacia el interior y se difundió el fuego dentro del edificio. Esto ocurrió en el caso de cada casa excavada. Una destrucción tan enorme por fuego coincidiría con el relato bíblico de que la ciudad fue destruida por fuego que cayó del cielo. Wood dice: "La evidencia sugeriría que este sitio de Bab edh-Drha es la ciudad bíblica de Sodoma".

Se mencionan cinco ciudades de la llanura en Génesis 14: Sodoma, Gomorra, Adma, Zoar y Zeboim. Los restos de estas otras cuatro ciudades también se encuentran a lo largo del Mar Muerto. Siguiendo un camino sur desde Bab edh-Drha hay una ciudad llamada Numeria. Siguiendo hacia el sur está la ciudad llamada es-Safi. Más al sur están las antiguas ciudades de Feifa y Khanazir. Los estudios en estas ciudades revelaron que fueron abandonadas al mismo tiempo, alrededor de 2450-2350 a.C. Muchos arqueólogos creen que, si Bab ed-Drha es Sodoma, Numeria es Gomorra, y es-Safi es Zoar.

Lo que fascinó a los arqueólogos es que estas ciudades estuvieron cubiertas por las mismas cenizas que Bab ed-Drha. Numeria, que se considera que es Gomorra, tenía más de dos metros de ceniza en algunos lugares. En casa una de las ciudades destruidas los depósitos de ceniza convirtieron al suelo en un carbón esponjoso, lo que hizo que fuera imposible la reconstrucción. Según la Biblia, cuatro de las cinco ciudades fueron destruidas, permitiendo que Lot huyera hacia Zoar. Zoar no fue destruida por el fuego, pero fue abandonada durante este período.

Si bien los arqueólogos aun cuestionan estos hallazgos, este es un descubrimiento acerca del cual oiremos más en los próximos años.

Pat Zukeran

sábado, 18 de febrero de 2017

Anuncian haber descubierto la ciudad bíblica de Sodoma

Anuncian haber descubierto la ciudad bíblica de SodomaUn equipo de arqueólogos afirma haber descubierto la ciudad bíblica de Sodoma en el Valle del Jordán. Dichos hallazgos arrojarían luz sobre la Edad de Bronce y sobre cómo las ciudades-estados se formaron en el período comprendido entre los años 3.500 y 1.540 a.C. El descubrimiento, si se confirma, sería de suma importancia para la arqueología.

«Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno». Así es como explica la Bíblia la destrucción de Sodoma y Gomorra, las dos ciudades que tuvo que arrasar Dios debido a que se habían convertido en la cuna del pecado.

Hasta ahora, este texto era también una de las pocas evidencias que había sobre su existencia. Y decimos hasta ahora porque, después de diez años de excavaciones, un equipo de arqueólogos dirigido por Steven Collins (de la Universidad del Suroeste de Trinidad» (en Nuevo México) afirma haber descubierto una ciudad que podría corresponderse con la villa bíblica de Sodoma. Su ubicación estaría al sur del Valle del Jordán (en Oriente Medio). El hallazgo, de confirmarse, podría cambiar la historia conocida.

Concretamente, Collins lleva más de una década dirigiendo las excavaciones que se están sucediendo sobre el montículo de Tall el-Hammam. Su trabajo durante le ha permitido arrojar algo de luz sobre las civilizaciones que habitaron la zona, hasta ahora bajo un manto misterio absoluto.

«Sabemos muy poco sobre la Edad del Bronce al sur del Valle del Jordán. La mayoría de mapas arqueológicos de la zona estaban en blanco. Pero, sobre todo, lo que hemos encontrado es una ciudad estado importante que era desconocida antes de que comenzásemos nuestro proyecto», explica el arqueólogo en declaraciones recogidas por la versión digital del diario «Popular Archeology».

Pero... ¿Qué les lleva a creer que esta ciudad perdida es la que Dios destruyó en la Biblia? En palabras de Collins, tanto él como su equipo han comparado los objetos encontrados con otras ciudades cercanas y, en base a los mismos y a la excelente ubicación de la villa, no tienen ninguna duda.

«Tall el-Hammam coincide con los rasgos de la zona en la que se asentó Sodoma según la Biblia. La teoría dice que fue la más grande del este del Kikkar [Jordania]. Así, llegué a la conclusión de que si uno quería encontrar Sodoma, debía buscar la ciudad más grande que existió durante la Edad del Bronce, el tiempo de Abraham. Cuando exploramos la zona, la elección de Tall el-Hammam fue una obviedad, pues era de cinco a diez veces más grande que todos los otros sitios de la Edad del Bronce en toda la región, incluso más allá del Jordán», añade el experto.

Por otro lado, el arqueólogo afirma que -en base a las excavaciones realizadas- esta gigantesca ciudad estado fue abandonada por extrañas circunstancias hacia el final de la Edad del Bronce. Esto hizo que se convirtiera en un páramo deshabitado durante más de 700 años. Con todo, después de esos siete siglos volvió a florecer. Así lo denota la gigantesca puerta de hierro que da entrada a la ciudad y que ha sido hallada por Collins (pues no pudo ser edificada durante su primera etapa).

Independientemente de que los restos de la ciudad sean o no los de Sodoma, Collins ha señalado que el descubrimiento supone todo un hito para la arqueología. Y es que, en esta región habitó un pueblo que prosperó en un lugar cuidadosamente seleccionado (pues se encuentra cerca del agua y en medio de varias rutas comerciales de la época) y emergió como una región dominante entre los años 3.500 y 1.450 a.C. El lugar, que el experto describe como monstruoso, cuenta con una zona superior y otra inferior, está rodeado por un grueso muros de adobe de entre 5 y 10 metros de altura, tiene varias plazas y, finalmente, está conectado por calzadas. Todas estas características le convierten en un golem de la época.

Entre las diferentes construcciones, destaca la edificación de la muralla que cubre la ciudad superior. «Fue una empresa enorme, que requiere millones de ladrillos y, obviamente, un gran número de trabajadores. La parte superior de la muralla era de unos 7 metros de ancho. El exterior estaba cubierto de arcilla y subía más de 30 m por encima de la ciudad baja. Era un impresionante y formidable sistema defensivo para proteger las residencias de los ciudadanos más ricos de la ciudad, como el palacio del rey y los templos y edificios administrativos», añade el experto.

Por su parte, la parte de la muralla que protege la ciudad inferior no se queda atrás. Y es que cuenta con 4 metros de espesor, está construida sobre una base de grandes piedras y, finalmente, está coronada por una gran estructura de adobe. Tampoco son desdeñables en esta zona los restos de una estructura palaciega de adobe rojo con una gigantesca puerta.

sábado, 11 de febrero de 2017

Descubren un palacio de la era de Salomón

El monumental edificio data del siglo X a.C. y está en la antigua Gézer, lo que hace pensar a los arqueólogos que el último monarca del reino unido israelí vivió allí

No todos los grandes palacios están habitados por reyes: Le Gran Palais de París, El Palacio Real de Madrid o El Palacio Real de Bruselas, son claros ejemplos. Esa es la duda que envuelve ahora al reciente descubrimiento de un grupo de arqueólogos de Texas.

Según cuenta el periódico israelí Haaretz en su página web, «se han hallado los restos de un edificio palaciego en la antigua ciudad real de Gézer, el cual data de la época del rey Salomón, es decir, de hace 3.000 años». No obstante, los investigadores desconocen cuál de los reyes de Israel vivió allí, si es que llegó a vivir alguno.

Salomón, famoso por llevar la riqueza y la estabilidad al reino unido de Israel y de Judá, es conocido como el tercer y último monarca de dicho reino, que posteriormente se separó en dos, Israel y Judá. Hijo del rey David y, por tanto, heredero de sus territorios, consiguió reinar durante aproximadamente cuatro décadas, posiblemente entre los años 965 y 928 a.C.

«Los investigadores desconocen cuál de los reyes de Israel vivió allí» Steve Ortiz, co-director de la excavación, comentó al medio israelí que «aunque no se sabe si allí vivió algún tipo de gobernante, lo que sí se sabe es que el tamaño del edificio palaciego es considerablemente mayor al de las casas normales de la época. Otra de las características diferenciadoras sería por ejemplo el patio central».

Otro de los co-directores del proyecto, Sam Wolff, ha pedido prudencia en cuanto a la conexión entre estos nuevos hallazgos en Israel y los textos bíblicos, ya que son muchos los que aseguran firmemente que Salomón vivió allí, porque así lo dice la Biblia: «El Faraón capturó Gézer matando a todos los que habitaban la ciudad. Así regaló la ciudad entera a su hija, mujer de Salomón, para que éste la reconstruyese».

sábado, 4 de febrero de 2017

Descubren un palacio del rey David en Judea

El palacio está al centro del sitio arqueológico
Para los arqueólogos el descubrimiento confirma la existencia de su reino establecido 1.000 años antes de Cristo. Utensilios hallados en el sitio brindan evidencia de que efectivamente el rey David de la Biblia existió. Se trataría de una villa fortificada del siglo X a. C.

Un grupo de arqueólogos descubrió un palacio que creen podría ser la ciudad judía de Shaarayim, donde según la Biblia el rey David peleó contra el gigante Goliat en el siglo 10 a.C.

El descubrimiento fue hecho por miembros de la Universidad Hebrea y de la Autoridad Israelí de Antigüedades. Según Daily Mail, el palacio que encontraron 30 kilómetros al suroeste de Jerusalén mide unos mil metros cuadrados.

Los profesores Yossi Garfinkel y Saar Ganor dicen que descubrieron en Judea Sefelah dos grandes edificios reales de 1.000 años de antigüedad, la época del rey David.

El profesor Yossi Garfinkel, de la Universidad Hebrea y Saar Ganor de la Autoridad de Antigüedades de Israel, anunciaron que identificaron a uno de los edificios como el Palacio del Rey David, mencionado en la Biblia, y la otra estructura, como un enorme almacén real, según el último informe de julio de la Autoridad de Antigüedades en Khirbet Qeiyafa.

“Estos son los dos edificios más grandes se sabe que han existido en el siglo X antes de Cristo en el Reino de Judá”, destaca el informe de los especialistas.

La pared que rodea al palacio mide unos 30 metros de largo y un acceso impresionante está montado para descender a la puerta del sur de la ciudad, del lado contrario del Valle de Elah. "Alrededor del perímetro del palacio encontramos cuartos con instalaciones que son evidencia de industria metalúrgica y artesanías provenientes de Egipto”, describen a Daily Mail los investigadores.

Alrededor del perímetro del palacio se encontraban las habitaciones con la evidencia de una industria de metal, recipientes especiales de cerámica y fragmentos de vasos de alabastro que fueron importados de Egipto.

“Desde aquí se tiene una excelente vista mirando hacia la distancia, tan lejos como el Mar Mediterráneo en el oeste de las montañas de Hebrón y Jerusalén en el este. Este es un lugar ideal desde el que enviar mensajes por medio de señales de fuego”, destacan los arqueólogos.

“Por desgracia, gran parte de este palacio fue destruido 1400 años más tarde, cuando una granja fortificada fue construida allí en el período bizantino”, señalan los especialistas.

Un segundo edificio con columnas, que ocupa entre 15 metros de largo por 6 metros de ancho, está en la parte norte de la ciudad. Fue utilizado como un almacén administrativo, según los investigadores.

"Fue en este edificio que el reino almacenó impuestos que recibió en forma de productos agrícolas obtenidos de los habitantes de los diferentes pueblos de la Judea Sefela. Cientos de grandes jarras de tiendas se encuentran en el sitio, cuyo mango tiene estampado un sello oficial, como era costumbre en el Reino de Judá durante siglos", informan el profesor Garfinkel y Saar Ganor.

Para los arqueólogos esto es lo que confirma que las edificaciones son una evidencia de una construcción patrocinada por el Estado y una organización administrativa durante el reinado del rey David. "Esto es una prueba inequívoca de la existencia de un reino, que supo establecer centros administrativos en puntos estratégicos", afirman los arqueólogos.

“Khirbet Qeiyafa fue destruido probablemente en una de las batallas que se libraron contra los filisteos alrededor del año 980 antes de Cristo. El palacio, que ahora está siendo revelado y la ciudad fortificada que fue descubierta en los últimos años son otro nivel de comprensión del principio del reino de Judá".

La Autoridad de Antigüedades de Israel, la Autoridad de Naturaleza y Parques y otros organismos esperan que el sitio se convierta en un lugar que atraiga a un gran número de visitantes deseosos de saber sobre cómo vivían en la época del rey David.

sábado, 28 de enero de 2017

Reapertura del memorial de Moisés en el monte Nebo

Fachada de la nueva basílica del Memorial de MoisésDespués de años de trabajo, este pasado fin de semana se han abierto las puertas del santuario del Memorial de Moisés en el monte Nebo, uno de los más famosos de Jordania a peregrinos y turistas. Situado a pocos km de la ciudad de Madaba, el lugar es propiedad de la Custodia de Tierra Santa desde 1932 y es de gran importancia tanto para los cristianos como para judíos y musulmanes, que consideran al patriarca Moises como uno de sus profetas más importantes.

En la cima del Nebo, en una especie de balcón natural que domina el valle del Jordán y permite llegar con la vista hasta Jerusalén, la narración bíblica (especialmente el capítulo 34 del libro del Deuteronomio) sitúa aquí el lugar en el que Dios mostró a Moisés la tierra prometida a los israelitas, una tierra en la que no puso el pie pues aquí murió y fue enterrado. Aunque el lugar de la sepultura es desconocido, una comunidad de monjes se estableció en el monte Nebo, perpetuando en él la memoria de Moisés, desde el siglo IV al IX. A lo largo del siglo XX, los arqueólogos de la Custodia de Tierra Santa sacaron a la luz el antiguo monasterio, la basílica y los maravillosos mosaicos que había en su interior. Con el fin de cubrir y proteger el sitio arqueológico, y al mismo tiempo exponer los mosaicos realizados por los monjes en distintos períodos históricos, se ha construido el nuevo edificio inaugurado hace un par de días.

Todos los detalles de la ceremonia de inauguración se pueden consultar en el sitio institucional en internet de la Custodia de Tierra Santa. Desde hoy, el santo lugar abrirá regularmente sus puertas a los visitantes.

El programa de celebraciones incluye momentos formativos dedicados a los guías turísticos, especialmente talleres impartidos por fray Eugenio Alliata, responsable científico del proyecto de restauración, el arquitecto Osama Hamdán, director de las obras de reapertura del Memorial, y por Franco Sciorilli, responsable de la restauración de los mosaicos. Los escolares podrán inscribirse para las visitas guiadas del próximo mes de noviembre.

Tras los recientes descubrimiento y con ocasión de la reapertura del Memorial de Moisés, fray Eugenio Alliata ha escrito la historia del monte Nebo y del Memorial, recorriendo los testimonios antiguos e ilustrando los trabajos de los arqueólogos franciscanos (Sylvester J. Saller, Bellarmino Bagatti, Virgilio Corbo, Michele Piccirillo, Eugenio Alliata y Carmelo Pappalardo), hasta el proyecto actual. En espera de que se publique la guía completa, se puede consultar en el sitio en internet del santuario un breve estudio del autor.

http://www.terrasanta.net

sábado, 21 de enero de 2017

Arqueología y tradición cristiana en Jericó

Ruinas de JericóErnst Selin y la sociedad Deutsche Orientgesellschaft (1907-1909) iniciaron allí excavaciones sobre el montículo llamado Tell es-Sultan. Fueron continuadas muy extensamente por John Garstang (1930-1936); en 1952 fueron reanudadas por Kathleen Kenyon y por las escuelas de arqueología de Inglaterra y EE. UU. Fue Garstang quien descubrió la evidencia de los muros caídos, y esta evidencia fue fotografiada por él y por posteriores investigadores.

Los muros habían caído de dentro hacia afuera. Sus fundamentos no habían sido minados, sino que debieron ser derrumbados por un potente temblor de tierra. También había evidencia de un violento incendio de la ciudad. La revisión de Miss Kathleen Kenyon de esta identificación en base a la cerámica asociada con la cronología de Egipto no tiene en cuenta la necesaria revisión de la estructura cronológica de la historia de Egipto.

En base a la revisión de Velikovsky y Courville, la destrucción de Jericó concuerda perfectamente con todos los detalles físicos de la destrucción y con los restos arqueológicos, y no se puede objetar a la identificación efectuada por Garstang en 1930-1936, ni a la fecha de 1400 a.C. Los restos correspondientes a la conquista correspondían a una doble muralla de ladrillos, con un muro exterior de 2 m. de espesor, un espacio vacío de alrededor de 4,5 m. y un muro interior de 4 m.

Estos muros tenían en aquel entonces 9 m. de altura. La ciudad, muy pequeña, estaba entonces tan superpoblada que se habían construido casas en la parte alta de la muralla, por encima del espacio vacío entre las dos murallas (cf. la casa de Rahab, Jos. 2:15). El muro exterior se hundió hacia afuera, y el segundo muro, con sus edificaciones encima, se hundió sobre el espacio vacío. Así, la arqueología nos da, en realidad, una evidencia totalmente armónica con el relato de las Escrituras.

Jericó es la ciudad que Josué, hacia el año 1200 a. C., conquistó de manera pacífica (Jos 2,1-4,24) gracias a las famosas trompetas que, en la simbología bíblica, manifiestan la intervención de Dios: el asedio en Jericó del pueblo de la Alianza mosaica fue un don de Dios.

En esta antiquísima ciudad, la ciudad fortificada más antigua conocida hasta la fecha en Oriente, que se remonta a 8.000 ó 9.000 años, se sitúa el Tel- Es-Sultan, una pequeña colina de 15 metros en la que, en los años 1955-56, miss Kenyon dirigió unas excavaciones arqueológicas.

Jericó es también el lugar evangélico en el que Jesús curó a dos hombres enfermos: Bartimeo, herido en su físico por la ceguera, y Zaqueo, herido en su alma por sus pecados (Lc 18-19). Los pocos sicomoros que aún se encuentran en la actual Jericó recuerdan a los peregrinos el sicomoro sobre cuyas ramas se subió Zaqueo para ver a Jesús.

La pequeña iglesia católica latina está dedicada a Jesús, el Buen Pastor, porque, tanto para Bartimeo como para Zaqueo, Jesús fue efectivamente un auténtico Buen Pastor. Es la iglesia parroquial de una pequeña comunidad de alrededor de 200 árabes cristianos.

A pocos pasos se encuentra la iglesia ortodoxa, que cuenta con unos 250 fieles. Dos escuelas católicas (una masculina y otra femenina) reúnen a todos los hijos de las familias católicas y ortodoxas, y a un buen número de niños musulmanes. Jericó cuenta con unos 25.000 habitantes árabes musulmanes.

http://www.primeroscristianos.com/

sábado, 14 de enero de 2017

Historia de Jericó

Situado cerca del río Jordán, Jericó es una de las ciudades más antiguas del mundo, cuyas ruinas son de un asentamiento que data de 8000 años antes de Cristo. La orilla oeste del río Jordán es para los cristianos el lugar habitual de peregrinación que conmemora el bautismo de Jesús por Juan el Bautista. Fue aquí, en Jericó, donde Jesucristo devolvió la vista a Bartimeo y convirtió al rico Zaqueo realizando, a favor de estos dos personajes, su ministerio de Buen Pastor.

Importante ciudad del valle del Jordán (Dt. 34:1, 3), en la ribera occidental del río, a unos 8 Km. de la costa septentrional del mar Muerto, y aproximadamente a 27 Km. de Jerusalén. Jericó se halla en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá. La ciudad era conocida como la ciudad de las palmeras (Dt. 34:3; Jue. 3:13); la primera mención en las Escrituras se da en relación al campamento de los israelitas en Sitim (Nm. 22:1; 26:3).

La situación de Jericó, ciudad muy fortificada, le daba el dominio del bajo Jordán y de los pasos que llevaban a los montes occidentales; la única manera de que los israelitas pudieran avanzar al interior de Canaán era tomando la ciudad. Josué envió a dos espías para que reconocieran la ciudad (Jos. 2:1-24), el pueblo atravesó milagrosamente el Jordán en seco, y plantaron las tiendas delante de la ciudad.

Por orden de Dios, los hombres de guerra fueron dando vueltas a la ciudad, una vez por día, durante seis días consecutivos. En medio de los soldados, los sacerdotes portaban el arca del pacto, precedida por siete sacerdotes tocando las bocinas. El séptimo día dieron siete veces la vuelta a la ciudad; al final de la séptima vuelta, mientras resonaba el toque prolongado de las bocinas, el ejército rompió en un fuerte clamor, las murallas se derrumbaron, y los israelitas penetraron en la ciudad. En cuanto a la fecha, sería alrededor del año 1403 a.C.

La ciudad había sido proclamada anatema. A excepción de Rahab, que había dado refugio a los espías, y su familia, todos los demás habitantes fueron muertos. El oro, la plata, los objetos preciosos, entraron al tesoro de Jehová. Josué lanzó una maldición contra quien reconstruyera la ciudad (Jos. 5:13-6:26). Fue asignada a Benjamín; se hallaba en los límites de Benjamín y Efraín (Jos. 16:1, 7; 18:12, 21). Eglón, rey de Moab, hizo de ella su residencia en la época en que oprimió a los israelitas (Jue. 3:13). En el reinado de Acab, Hiel de Bet-el fortificó la ciudad; en el curso de esta fortificación perdió, o sacrificó, a sus dos hijos, en cumplimiento de la maldición de Josué (1 R. 16:34).

Durante el ministerio de Eliseo había en Jericó una comunidad de profetas (2 R. 2:5). Elías, al ir a ser arrebatado al cielo, atravesó Jericó con Eliseo (2 R. 2:4, 15, 18). En Jericó fueron puestos en libertad los hombres de Judá que habían sido hechos prisioneros por el ejército de Peka, rey de Israel (2 Cr. 28:15). Los caldeos se apoderaron de Sedequías cerca de Jericó (2 R. 25:5 Jer. 39:5 52:8). Después del retorno del exilio, algunos de sus habitantes ayudaron a construir los muros de Jerusalén (Neh. 3:2). Báquides, general sirio, levantó los muros de Jericó en la época de los Macabeos (1 Mac. 9:50). Al comienzo del reinado de Herodes los romanos saquearon Jericó (Ant. 14:15, 3). Después Herodes la embelleció construyendo un palacio y, sobre la colina detrás de la ciudad, levantó una ciudadela que llamó Cipro (Ant. 16:5, 2; 17:13, 1; Guerras 121, 4, 9).

Jericó se halla a casi 240 m. por debajo del nivel del mar Mediterráneo, en un clima tropical, donde crecían las balsameras, la alheña, los sicómoros (Cnt. 1:14; Lc. 19:2, 4; Guerras 4:8, 3).Las rosas de Jericó eran consideradas extraordinariamente bellas (Eclo. 24:14).La antigua Jericó se elevaba muy cerca de las abundantes aguas llamadas en la actualidad 'Ain es-Sultãn; ésta es indudablemente la fuente que Eliseo sanó (2 R. 2:12-22; Guerras 4:8, 3). La Jericó moderna, en árabe «Er-Riha», se halla a 1,5 Km. al sureste de la fuente.

sábado, 7 de enero de 2017

Epifanía en Belén con el nuevo Custodio de Tierra Santa

Imagen relacionadaMelchor Gaspar y Baltasar. Los reyes magos que forman parte del Belén tuvieron un papel fundamental en el nacimiento de Jesús. Llegados de diferentes partes del mundo, recibieron la revelación de que aquel Niño era el Mesías, el Salvador.

Esta manifestación, o epifanía, es recordada el 6 de enero. La fiesta fue celebrada por la comunidad franciscana y por los cristianos locales en la Iglesia de Santa Catalina, anexa a la Basílica de la Natividad.

El nuevo Custodio de Tierra Santa, Francesco Patton, dijo en su homilía: “La solemnidad de la Epifanía es una fiesta bellísima, porque es la manifestación del Niño Jesús a través de aquellos que reúnen a la humanidad entera en una sola familia: todos los pueblos de la tierra vienen a adorarlo. Traen sus bienes más preciados: El oro, en reconocimiento de su esencia de rey, el incienso, en reconocimiento de su esencia de Dios, y la mirra, en reconocimiento de su venida para dar la vida por nosotros.”

En la vigilia de la Epifanía, el Custodio, P. Francesco Patton, hizo la tradicional entrada solemne en la ciudad de Belén. En la plaza del pesebre, fue acogido por varios grupos scouts y por las autoridades civiles y religiosas. La entrada concluyó con una ceremonia litúrgica celebrada por los franciscanos. Por la tarde se rezaron las primeras vísperas en la Iglesia de Santa Catalina.

Los franciscanos y fieles se dirigieron en procesión des de la parroquia latina hasta la Gruta de la Natividad. Con las notas del cántico de María, en latín Magnificat, el Custodio incensó la estrella, signo del nacimiento de Jesús, y después el lugar en el que Él fue colocado en el pesebre.

El Custodio dijo también en su predicación: “Desde Belén somos nuevamente enviados como “magos” a toda la humanidad, para anunciar que ha nacido el Salvador y que nuestra vida ha sido transformada y para anunciar que nosotros, por nuestra parte, debemos comprometernos para que la Paz que Él ha venido a traernos, se convierta en real y concreta en nuestro mundo y en nuestra historia.”