sábado, 27 de mayo de 2017

La cueva de Sedecías: sus lágrimas por Jerusalén.

Imagen relacionadaEn la parte más baja y profunda de la cueva hay un pequeño manantial que brota del techo conocido como las “Lágrimas de Sedecías”. Sedecías fue el último rey bíblico de Jerusalén y según todos los datos de que se dispone, fue puesto en el trono por los Babilonios. Durante su reinado, los Babilonios invadieron y conquistaron Jerusalén, desterrando a todos los Judíos.

Se cree que Sedecías intentó huir de Jerusalén a Jericó por esta cueva sin éxito, siendo capturado y llevado ante el rey babilónico Nabucodonosor. Los hijos de Sedecías fueron asesinados ante él y a continuación le sacaron los ojos. De este modo, el manantial representa sus lágrimas, pero no por la muerte de sus hijos, sino por la caída de Jerusalén.

Los Francmasones creen que Salomón fue el primero y más grande de los masones, y que sus orígenes proceden de los obreros que construyeron el templo de Salomón en Jerusalén. Por lo tanto, consideran la Cueva de Sedecías un lugar muy apropiado en el que celebrar sus ceremonias secretas. En 1868 tuvo lugar en ella la primera tenida masónica de la Palestina otomana a la tenue luz de las velas. A día de hoy, se celebra una ceremonia anual en la cueva, en la cámara que hace las veces de auditorio.

Aunque han pasado más de 150 años desde su descubrimiento, gran parte de la historia de la cueva sigue envuelta en el misterio. No obstante, hay consenso en un punto: esta estructura artificial, realizada por la mano del hombre, proporcionó a los constructores de Jerusalén una excelente cantera para las piedras empleadas en la construcción de los principales edificios públicos de la ciudad. La cueva está situada muy cerca del Monte del Templo, por lo que se podrían haber transportado piedras de gran tamaño al lugar en el que el Templo estaba siendo construido. Más aún, se sabe por el Primer Libro de los Reyes que estaba prohibido emplear cualquier tipo de herramientas de hierro en las obras realizadas en el futuro emplazamiento del Templo.

La Cueva de Sedecías podría haber sido el lugar perfecto en el que extraer y tallar las piedras destinadas el Templo, ya que cumplía a la perfección con estos requisitos. Asimismo hay quien cree que el tipo de piedra presente en la cueva es idéntico al de las piedras que aún se conservan del Templo de Salomón.

Otra leyenda afirma que cuando los romanos sitiaron Jerusalén, los sacerdotes ocultaron materiales e instrumentos del templo en lo más profundo y recóndito de la cueva de Sedecías. De ser cierto, aún quedan muchos tesoros por descubrir.

Bryan Hill

sábado, 20 de mayo de 2017

La cueva de Sedecías: la gruta secreta de Jerusalén

Durante más de 300 años, la Cueva de Sedecías fue considerada tan sólo una leyenda, una más de las muchas historias nacidas en Jerusalén. Sin embargo, esto cambió un día de invierno de 1854, en el que el misionero norteamericano James Turner Barclay paseaba a su perro junto a su hijo por las afueras de la ciudad. De repente, el perro, en su afán de seguir el rastro de un zorro, se puso a escarbar junto a la muralla de la Ciudad Vieja y desapareció por una abertura en la tierra. Barclay llamó al animal, silbándole, pero no obtuvo respuesta alguna. Su hijo siguió buscando al pie de la pared de roca, y encontró por casualidad un profunda oquedad creada por el flujo del agua de las recientes lluvias. Al asomarse, oyó los ladridos de su perro surgiendo de las profundidades de la tierra. Al día siguiente, Barclay y su hijo regresaron al lugar y se deslizaron por la abertura descubriendo una vieja cueva artificial olvidada con el paso del tiempo. La cueva, que se remontaba a miles de años atrás, había sido utilizada originalmente como cantera. Hoy día está considerada como uno de los centros más reverenciados de la Francmasonería.

La Cueva de Sedecías -también llamada "canteras de Salomón"- es la cueva artificial más grande de Israel. Existen bastantes depósitos subterráneos en Jerusalén, pero éste es mucho mayor que cualquier otra cavidad subterránea conocida. Su entrada no está lejos de la Puerta de Damasco, y se extiende por debajo del Barrio Musulmán, continuando por la Vía Dolorosa, ya en el Barrio Cristiano, justo al norte del Monte del Templo. La boca de la cueva está situada sobre un peñasco rocoso que sirve de soporte a la muralla de la Ciudad Vieja.

A día de hoy la cueva es grande, pero en el pasado lo fue mucho más, pues se prolongaba más allá de las murallas hasta llegar a la zona de la Tumba del Jardín. La caverna, una cantera subterránea de piedra caliza de 20.000 metros cuadrados, se extiende unos 200 metros desde su entrada. Mide aproximadamente 100 metros de ancho, con una profundidad de más de 9 metros por debajo del nivel de la calle. Aunque se piensa que la cueva fue excavada a lo largo de varios miles de años, nadie conoce con exactitud su antigüedad.

 Portada-Cueva de Sedecías, Jerusalén, Israel.jpgCueva de Sedecías es su nombre hebreo, mientras que Canteras del rey Salomón es su nombre en inglés, y Cueva de los Reyes es el nombre con el que la conocen los árabes. Flavio Josefo, en su libro Guerras de los Judíos (contra los romanos), utiliza la expresión “Cavernas Reales” para referirse a la cueva. El nombre tiene su origen en el Melekeh, o caliza “Real” que se extraía de su interior. Es por esto que la cueva, más adelante, acabó siendo conocida como “Canteras del Rey Salomón".

La Cueva de Sedecías es la más importante de todas las antiguas canteras de Jerusalén, y su importancia estriba en el hecho de que los estratos principales de la cantera son de piedra “Melekeh”. Recién extraída, la piedra Melekeh es de un color blanco reluciente. Al ser expuesta al sol se vuelve grisácea (como ocurre con el mármol italiano) adquiriendo además una dureza extraordinaria, que aumenta aún más con el paso del tiempo. Muchos monumentos de Jerusalén han sido construidos empleando este tipo de caliza, siendo el más famoso de todos ellos el Monte del Templo.

Suleimán el Magnífico (1494–1566), fue un sultán Otomano que explotó la cantera, acabando por sellarla alrededor del 1540 por razones de seguridad. Durante la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, la Cueva de Sedecías fue bloqueada con grandes piedras, para que no se convirtiera en un punto débil en la línea de fortificaciones de la ciudad.

El último uso documentado conocido de la cueva como cantera está relacionado con la construcción de la torre del reloj junto a la Puerta de Jaffa. Esto ocurrió a principios del siglo XX, cuando los turcos levantaron varias torres con reloj por todo Israel, siendo una de ellas construida en la entrada principal de Jerusalén en 1908. Las piedras que forman parte de esta torre fueron extraídas de la Cueva de Sedecías, y esta fue la última vez que fue utilizada como cantera. La torre fue demolida por el Mandato Británico en los años 20. También durante el Mandato Británico, se extrajeron piedras de la Cueva de Sedecías que fueron enviadas a diversos países para servir de piedra angular para las nuevas Logias Masónicas que se estaban erigiendo en aquellos años.

Bryan Hill

sábado, 13 de mayo de 2017

Los muros de Jericó

Resultado de imagen de muros de jericó arqueologíaSegún la Biblia, la conquista de Jericó ocurrió alrededor de 1440 d.C. La naturaleza milagrosa de la conquista ha hecho que algunos estudiosos descarten la historia como algo folclórico. ¿Apoya la arqueología el relato bíblico? 

Durante el último siglo, cuatro arqueólogos destacados han excavado en el sitio: Carl Watzinger (1907-1909), John Garstang (fines de la década de 1930), Kathleen Kenyon (1952-1958) y, actualmente, Bryant Wood. El resultado de estos trabajos ha sido notable.

Primero, descubrieron que Jericó tenía un sistema de fortificaciones impresionante. Un muro de retención de cinco metros de altura rodeaba la ciudad. Encima del muro, había un muro de ladrillos de unos dos metros y medio, fortalecido por detrás por un murallón de tierra. Se encontraron estructuras domésticas detrás de este primer muro. Otro muro de ladrillos circundaba el resto de la ciudad. Las estructuras domésticas que se encontraron entre ambos muros son consistentes con la descripción del alojamiento de Rahab en Josué 2:15. Los arqueólogos también encontraron que, en una parte de la ciudad, había grandes pilas de ladrillos en la base tanto del muro interno como del interno, lo que indicaba un desmoronamiento repentino de las fortificaciones. Los eruditos piensan que un terremoto, que podría explicar también la detención del flujo del Jordán en el relato bíblico, causó este colapso. Los ladrillos del desmoronamiento formaban una rampa mediante la cual un invasor podría entrar fácilmente en la ciudad (Josué 6:20).

Con relación a este sorprendente descubrimiento, Garstang dice: "En cuanto al hecho principal, entonces, no queda ninguna duda: los muros cayeron hacia fuera tan completamente que los atacantes podrían haberse trepado sobre las ruinas de la ciudad".{6} Esto es notable, porque cuando son atacadas las ciudades, los muros caen hacia adentro, y no hacia fuera.

Imagen relacionadaUna espesa capa de hollín indica que la ciudad fue destruida por fuego, según se describe en Josué 6:24. Kenyon lo describe de esta forma: "La destrucción fue completa. Los muros y pisos quedaron ennegrecidos o enrojecidos por el fuego, y cada habitación estaba llena de ladrillos caídos".{7} Los arqueólogos también descubrieron grandes cantidades de trigo en el sitio. Esto, nuevamente, es consistente con el relato bíblico de que la ciudad fue capturada rápidamente. Si hubiera caído como resultado de un sitio, el trigo hubiera sido usado. Según Josué 6:17, a los israelitas se les prohibió saquear la ciudad; tenían que destruirla por completo.

Si bien los arqueólogos estaban de acuerdo en que Jericó fue destruida violentamente, no concordaban con la fecha de la conquista. Garstang sostenía la fecha bíblica de 1400 a.C., mientras Watzinger y Kenyon creían que la destrucción ocurrió en 1550 a.C. En otras palabras, si la última fecha es correcta, Josué llegó a una Jericó que había sido destruida previamente. Esta fecha más temprana plantearía un serio desafío a la historicidad del Antiguo Testamento.

El Dr. Bryant Wood, que está excavando en el sitio actualmente, encontró que la fecha más temprana de Kenyon estaba basada en suposiciones erróneas sobre la alfarería que se encontró en el sitio. Su fecha más tardía también está basada en el descubrimiento de amuletos egipcios en las tumbas al noroeste de Jerció. En estos amuletos estaban inscritos los nombres de faraones egipcios entre 1500 y 1386 d.C., mostrando que el cementerio estaba en uso hasta fines de la Era de Bronce (1550-1400 a.C.). Finalmente, una pieza de carbón fue encontrado en los restos que fue fechada en 1410 a.C. La evidencia lleva a Watson a esta conclusión: "La alfarería, las consideraciones estratigráficas, los datos de escarabajos y carbono 14 apuntan todos a la destrucción de la ciudad cerca del final de la Edad de Bronce, alrededor de 1400 a.C."{8}

Por lo tanto, la evidencia arqueológica actual apoya el relato bíblico sobre cuándo y cómo cayó Jericó.

Pat Zukeran

sábado, 6 de mayo de 2017

Conservación e integridad de la Bíblia

Resultado de imagen de una bíblia antiguaA pesar de las objeciones de algunos críticos, existen pruebas que avalan la afirmación de que gran parte de la Biblia se ha conservado sin cambios importantes hasta nuestros días.

Quienes no están de acuerdo con estas afirmaciones apelan a circunstancias tales como traducciones de un idioma a otro, copiado de manuscritos, opiniones divergentes en dogmas y/o destrucción deliberada, y el hecho de que la Biblia no nos ha llegado como un volumen completo. 

Hallazgos tales como los manuscritos del Mar Muerto han mostrado que, en gran parte, esto sucedió antes del Siglo I de nuestra era, aunque los textos encontrados allí y los conocidos hasta entonces, parecen presentar cambios menores.

Ha habido otros textos relevantes relacionados con la Biblia original, los escritos apócrifos hallados en Egipto (Nag Hammadi) y en Cisjordania (Qumrán, cerca del Mar Muerto), e incluso en países muy lejanos hacia el Sur y el Oriente. Estos han supuesto una nueva interrogante acerca de si ya estaría completo el canon bíblico, o habría que revisarlo de forma detallada.

Los defensores de la idea de que las escrituras bíblicas son fieles y están completas, se basan en la cantidad de copias idénticas que, desde tiempos remotos, se ha realizado de las mismas. Los copistas hebreos de las Escrituras fueron muy instruidos, los masoretas, que copiaron las Escrituras Hebreas entre los siglos VI y X, solían contar las letras para evitar errores. El erudito en la materia W. H. Green dice sobre las comparaciones entre textos antiguos y modernos ninguna otra obra de la antigüedad se ha transmitido con tanta exactitud.

Agustín Fabra

sábado, 29 de abril de 2017

Encontrados mosaicos sobre el Arca de Noe y paso del Mar Rojo


Un grupo de arqueólogos lleva dirigiendo excavaciones cada año desde 2011 en la sinagoga de Huqoq, una antigua aldea en la región de la Baja Galilea, en Israel.

Datan del siglo V d.C. y han deslumbrado por su contenido y calidad a la Autoridad de Antigüedades.

El pasado mes, un equipo en el que participaban estudiantes y personal de cuatro universidades norteamericanas desenterró lo que podría ser el descubrimiento más sorprendente hasta la fecha: dos paneles de mosaicos que representan la historia del Arca de Noé y la partición del Mar Rojo.

Los paneles, descritos como extremadamente raros por su contenido y calidad, decoraban el suelo de la nave de la sinagoga, que data del siglo V después de Cristo, durante el periodo romano tardío.

Uno de los paneles de mosaico muestra el relato del Arca de Noé (del libro Génesis, capítulos 6-9) con parejas de leones, leopardos, serpientes, osos, elefantes, avestruces, cabras, ovejas y otros animales acompañando a la misma arca.

El otro mosaico representa de forma vívida la división del Mar Rojo (de Éxodo 14:26), una imagen detallada con enormes peces engullendo soldados del ejército egipcio, carros volcados y soldados y caballos ahogados.

Los mosaicos afloraron durante la quinta temporada de excavaciones en el lugar. El equipo descubrió el primer mosaico en 2012, un año después del comienzo de las excavaciones.

Actualmente, el proyecto de excavación en Huqoq incorpora a expertos de la Autoridad de Antigüedades de Israel, además de a estudiantes y empleados de la Universidad Baylor, la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, la Universidad Brigham Young y la Universidad de Toronto.

sábado, 22 de abril de 2017

Saxum, en el camino de Emaús

Foto: En Saxum los peregrinos se podrán detener y encontrar un lugar acogedor en el que orar y reflexionar, pero desde Saxum los peregrinos podrán también partir a pie, para vivir una etapa especial de su peregrinación. ¿De qué manera? Recorriendo “El camino de Emaús”, un sendero que desciende desde las colinas de Judea de Abu Gosh, donde se encuentra Saxum, hasta Emaús Nicopolis, localidad conocida desde la antigüedad como el lugar en el que Jesús partió el pan con los dos discípulos.

“El camino se ha puesto a punto como una reconstrucción del recorrido que hizo Jesús con los dos discípulos desde Jerusalén a Emaús —explica Henry Gourinard, del Instituto Polis. Ahora el camino comienza desde Abu Gosh, pero el proyecto es proseguirlo hasta Jerusalén.”

El camino de Emaús ha sido estudiado como ocasión de reflexión sobre las Escrituras (especialmente sobre el Mesías y el paralelismo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento) y sobre la propia peregrinación, siguiendo el objetivo general del Saxum Multimedia Center. “Y ofrecerá a los peregrinos —explica Gourinard— la ocasión de un último encuentro con Jesús en el camino de regreso a casa, al final de la peregrinación, precisamente como le sucedió a los dos discípulos…”

En el Saxum Multimedia Center, punto de partida del camino hacia Emaús, los peregrinos recibirán una guía con informaciones sobre el lugar, citas y reflexiones.

“El camino de Emaús” o “Emmaus Trail” es una iniciativa de Saxum Foundation, patrocinada por el Ministerio de Turismo y del Jewish National Fund KKL. Es un sendero excursionista inmerso en la naturaleza, a lo largo de unos 15 kilómetros, y que se puede recorrer en leve descenso sin ninguna dificultad.

Mira aquí el vídeo sobre el “Camino de Emaús”. https://vimeo.com/120929936

sábado, 15 de abril de 2017

La Tumba, en el centro

Resultado de imagen de ediculo santo sepulcro ya restaurado
Las fotos que incluimos son ya posteriores a la inaguración del Edículo. Esta tuvo lugar el pasado 22 de marzo. Las principales autoridades eclesiásticas de Jerusalén lo inauguraron una vez terminadas las obras de renovación. Ahora muestra el color original de su mármol rosado. También las inscripciones  y los frescos han sido restaurados. También, se ha abierto una ventana en la pared de la Tumba que permite a los visitantes contemplar la piedra original del interior. Se ha cambiado la iluminación externa, y se han retirado las velas que rodeaban a la capilla, cuyo humo ennegrecía el mármol.

El Edículo del Sepulcro tiene ocho metros de largo por seis de ancho y otros seis de altura. A medida que se profundiza —desde la actual superficie—, van apareciendo otras capas que han ido cubriendo la roca original: primero se encontraría la del siglo XVI y, después, se irían hallando las de los siglos XII, XI, IV. 

La Tumba está situada en el centro de la nave de la antigua basílica de Constantino. El elemento más importante de este complejo es la rotonda que contiene el Sepulcro mismo. Se halla dentro de una elaborada estructura: nave central, ábside con las columnas en semicírculo, y ornamentado techo en forma de cúpula.

La rotonda mide treinta y cinco metros de diámetro por diez metros de alto. Un estudio arquitectónico del muro exterior de la basílica demuestra que mantiene su forma original, la que le fue dada en el siglo IV. El Sepulcro está rodeado por doce columnas, distribuidas en grupos de tres: simboliza este número al de los doce apóstoles. Al realizar la renovación de las pilas, se descubrió que las columnas habían sido originalmente mucho más altas. Los cruzados las cortaron por la mitad en el siglo XII, con el fin de ubicarlas en la rotonda que hoy contemplamos. 

Resultado de imagen de ediculo santo sepulcro ya restauradoCada vez hay un mejor entendimiento y colaboración entre las distintas comunidades cristianas. Incluso, en los últimos años, los representantes de las distintas Iglesias cristianas de Jerusalén, sobre todo aquellas que colaboran según las normas del Status Quo, se reúnen para felicitarse mutua y fraternalmente con motivo de las fiestas navideñas en un clima sincero de simpatía y apertura. Esto es un gran signo de esperanza de cara a la ansiada unidad de los cristianos. 

El Sepulcro del Señor es un lugar de esperanza. Jesucristo ha resucitado verdaderamente -su Tumba está vacía- y nos ha abierto las puertas del cielo. Por eso, decía san Juan Pablo II en la encíclica Ecclesia de Eucaristía, n. 4: “«La hora santa, la hora de la redención del mundo. Cuando se celebra la Eucaristía ante la Tumba de Jesús, en Jerusalén, se retorna de modo casi tangible a su “hora”, la hora de la cruz y de la glorificación”.

Santiago Quemada

sábado, 8 de abril de 2017

Veneración actual de la Tumba

Para entrar en el pequeño recinto de la Tumba, de ordinario hay que guardar una larga fila: a veces es tan prolongada que rodea por fuera toda la estructura del Sepulcro. Este consta de dos estancias. 

La primera se llama «Capilla del ángel». El relicario de mármol en forma de columna, en el medio de la antesala, contiene un fragmento de la piedra del ángel: se la denomina así porque le vieron sentado encima la mañana de Pascua. «Y he aquí que se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor descendió del Cielo y, acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella» (Mt 28, 2). Es uno de los trozos que perduraron de la Tumba, después de su profanación en el año 1009. 

En la segunda estancia, sobre la losa del Sepulcro, arden día y noche cuarenta y cuatro lámparas de plata. La cubierta de mármol es del año 130. Pertenecía al antiguo templo de Adriano, y ahora cumple la función de proteger la piedra original de la Tumba. 

Resultado de imagen de capilla del angel santo sepulcroAl entrar, primero se accede a la antesala. Allí se espera turno: en el recinto pequeño de la Tumba solo hay capacidad para tres personas. A veces se permite la entrada hasta cuatro visitantes a la vez: no cabe más gente de rodillas delante de la losa. Habitualmente, solo se permite rezar unos pocos segundos. Casi todo el mundo coincide en que es uno de los lugares que más impresión produce. 

También es posible —reservando con tiempo— celebrar y asistir a la Santa Misa dentro de la Tumba. Impacta mucho pensar, durante el Santo Sacrificio, que aquí fue depositado el cuerpo muerto del Señor, y aquí resucitó a los tres días con su cuerpo glorioso. Y de nuevo, cuando el sacerdote consagra la Eucaristía, aquí y ahora, se vuelve a hacer realmente presente en el altar preparado sobre la Tumba.

Santiago Quemada

sábado, 1 de abril de 2017

La Tumba: cruzados, musulmanes, turcos

Resultado de imagen de santo sepulcro epoca cruzadaLos cruzados conquistaron Jerusalén en 1099, y rehicieron el Santo Sepulcro como lo conocemos hoy en día: la iglesia, casi toda de estilo románico, menos la Anástasis. Jerusalén cayó ante el ejército de Saladino en 1188. La iglesia del Santo Sepulcro quedó clausurada y nadie podía oficiar en ella. Estaba siempre cerrada, y las puertas se abrían solamente para los peregrinos que pagaban bien. El mundo cristiano protestó enérgicamente, y el sultán Ajub se disculpó en 1246 ante el papa Inocencio IV. También le informó de que había dado las llaves de la basílica a dos familias musulmanas, quienes se harían cargo del lugar: abrían la iglesia solo en ciertos días y previo pago. Todavía hoy, miembros de esas familias guardan las llaves, como encargados de abrir y cerrar la basílica. 

Durante esta época, peregrinos de Mesopotamia, Egipto, Armenia, Etiopía, Siria, Grecia y Georgia, se establecieron alrededor del Santo Sepulcro. Fue un período muy oscuro, en el que el santuario iba poco a poco decayendo. Los mosaicos de las paredes se deterioraban y junto con ellos la totalidad de la estructura. Las potencias europeas, después de fracasar en varias ocasiones por la conquista de los Santos Lugares, trataron de lograr acuerdos. Angió y Sancha de Mallorca —reyes de Nápoles, a comienzos del siglo XIV— finalmente tuvieron éxito: lo consiguieron tras largas negociaciones y grandes sumas de dinero. Obtuvieron de Melek en-Nazer una residencia para cristianos de Jerusalén dentro del Santo Sepulcro. Con la aprobación del papa Clemente VI, el cuidado del Santo Sepulcro fue encomendado a los franciscanos en 1335.

A finales del siglo XV el centro del poder islámico fue transferido de la dinastía mameluca de Egipto, a los otomanos turcos de Constantinopla. Bajo el nuevo dominio, la comunidad griega —convertida en súbditos del imperio otomano— trató de hacerse con la posesión de la iglesia del Santo Sepulcro. Pero los turcos se habían dado cuenta de que era un trofeo muy valorado, del que el sultán podía sacar pingües beneficios. De este modo, solo en la época de Murad IV (1623-1640), varias partes del Santo Sepulcro cambiaron de mano seis veces, siempre a favor del mejor postor. Los franciscanos no hubieran podido mantener esta costosa batalla de no haber sido por la ayuda de Francia, país que se convirtió en protector de los Santos Lugares. 

En 1644 los georgianos, incapaces de hacer frente a los gastos exigidos por los turcos, dejaron definitivamente la basílica. Unos años después les siguieron los abisinios. Los franciscanos adquirieron la mayor parte de las zonas abandonadas por otras confesiones. De hecho llegaron a tener en propiedad la práctica totalidad de las capillas de la basílica, y el derecho exclusivo de celebrar misa en el Sepulcro. 

En 1676, el patriarca ortodoxo griego Dosithenes, hizo un arreglo con los turcos, y obtuvo la exclusiva posesión de la basílica del Santo Sepulcro para los ortodoxos. Los poderes europeos se indignaron. En 1690, se consiguió que los franciscanos recobraran sus derechos sobre la basílica. Otra vez en 1767 los griegos ortodoxos intentaron hacerse con todo el Santo Sepulcro, mediante acusaciones falsas contra los franciscanos ante el sultán. Después de muchas intrigas y enredos, en 1862, los otomanos dispusieron que se mantuviera el statu quo de 1767. Durante estos acontecimientos, había tenido lugar en la basílica algún incendio más, y precisaba urgentes arreglos.

Después de generaciones de abandono, algunas partes del edificio como la cúpula y las columnas que rodean el Edículo, han podido renovarse en los últimos años: recuperan así gran parte de su antigua belleza y solemnidad. Fue en 1994 cuando el custodio de Tierra Santa, el patriarca griego ortodoxo de Jerusalén, y el patriarca apostólico armenio de Jerusalén, firmaron el histórico acuerdo para restaurar la cúpula. Se terminó en 1997. El diseño definitivo consta de doce rayos de oro que —al igual que las columnas—representan a los doce apóstoles. Cada rayo de luz, termina en tres haces que representan a la Trinidad. La luz natural pasa a través del tambor central, y permite que esté iluminado todo el recinto.

Santiago Quemada

sábado, 25 de marzo de 2017

Historia de la Tumba, del siglo V al X

Resultado de imagen de ancient photos holy sepulcherMás adelante, el peñasco del Gólgota se recortó por los lados norte y oeste, dando así lugar a una nueva construcción. En el año 614, Jerusalén fue conquistada por los persas. Quemaron la iglesia del Calvario y del Sepulcro. Arrasaron casi todas las iglesias. La totalidad de las reliquias fueron robadas, y muchas personas asesinadas. Pero para el año 622 el emperador Heraclio ya había recobrado el territorio, y forzado a los persas a devolver los trofeos de guerra. Entre ellos estaba el más precioso: la reliquia de la Santa Cruz. Así, en el 630, la Vera Crux fue restituida a la basílica del Santo Sepulcro. 

Pocos años después, en 638, se produce una nueva ocupación. Esta vez la protagonizan los sirios. El patriarca de Alejandría Eutichio —del siglo X— describió la conquista: «Omar ibn al-Khattab asedió la ciudad. Sofronio, el patriarca de Jerusalén, se entrevistó con él, y consiguió una carta de protección para la ciudad y sus habitantes. Omar ibn al-Khatab garantizó la salvaguardia de los lugares cristianos y prohibió a los suyos destruirlos o usarlos como viviendas» (Eutiquio de Alejandría. Anales, 17-28). 

En los siglos IX y X se produjeron diversos desastres en el Santo Sepulcro. El primero fue un violento terremoto que dañó la cúpula de la Anástasis. Más tarde, diversos incendios provocados: primero por los sirios y luego por los musulmanes. En 1009 el Califa de Egipto al-Hakim ordenó la destrucción completa de la iglesia. Empezaron por demoler la Tumba misma, la cúpula y las partes altas del edificio, hasta que los restos acumulados impidieron seguir demoliendo. Durante once años se les prohibió a los cristianos visitar los destrozos y rezar entre las ruinas. 

Pasado este tiempo, se firmó un tratado de paz entre el emperador Bizantino Argirópulos y el sucesor de al-Hakim: se declaró y quedó estipulada la reconstrucción del Santo Sepulcro. Los trabajos comenzaron bajo el emperador Constantino Monómaco. Los arquitectos llegaron a la conclusión de que era imposible restaurar la totalidad de la estructura constantiniana. Así pues, optaron por conservar solamente la Anástasis, con un ancho ábside hacia el este y varias pequeñas capillas. Estos trabajos finalizaron en 1048. La basílica estaba reconstruida, aunque Jerusalén seguía en poder de los árabes musulmanes.

Santiago Quemada

sábado, 18 de marzo de 2017

Historia de la Tumba en los primeros siglos

Resultado de imagen de columns holy sepulcherTras la muerte y resurrección de Jesús, los cristianos de la Iglesia madre de Jerusalén acudían a rezar a los lugares santos. Pronto comenzaron grandes dificultades en la ciudad. En el año 70, Jerusalén fue sitiada y destruida por Tito. Más adelante, en el 135, el emperador Adriano sofocó otra revuelta, y decidió destruir la ciudad de Jerusalén. Su finalidad era borrar los lugares que podrían ocasionar nuevos disturbios entre los judíos. Prohibió la presencia judía en la nueva ciudad, y cambió su nombre por el de «Aelia Capitolina». 

Después de estos desastres, una comunidad cristiana gentil siguió viviendo en Jerusalén, y aseguró la continuidad en la veneración de los lugares santos. Posteriormente esto resultaría clave para su localización e identificación. Adriano había rellenado la cantera con inmundicias y escombros. Después de nivelar el terreno construyó —exactamente en el lugar del Calvario— un templo a Venus, diosa del amor.

Lo relataba Eusebio de Cesarea en el siglo IV: «Sucedió entonces que personas impías y ateas, pensaron retirar por completo de la vista de los hombres estos lugares. Suponían, dentro de su locura, que así podrían enterrar la verdad. Con ese fin trajeron una cantidad de desechos desde lejos, y con mucho esfuerzo recubrieron totalmente el lugar; luego, habiendo llevado esto a una altura moderada, lo pavimentaron con piedras, escondiendo la cueva sagrada bajo el masivo montón. Después, como si su intento se hubiera llevado exitosamente a cabo, edificaron sobre esta base, un verdadero sepulcro de almas, mediante la construcción de un altar de ídolos sin vida para el espíritu impuro, al cual llaman Venus» (Eusebio de Cesarea. De vita Costantini III, XXVI).

El Calvario y el Sepulcro permanecieron enterrados casi dos siglos. En el año 325, durante el primer concilio de Nicea, el obispo de Jerusalén Macarios, pidió al emperador Constantino que destruyera los templos paganos edificados encima de los lugares sagrados de la ciudad. El emperador decretó su demolición, y ordenó también profundizar hasta encontrar la roca del Calvario y el Sepulcro.

Imagen relacionadaRefiere este momento Eusebio de Cesarea: «Apenas la superficie original del piso, que estaba debajo de la tierra, apareció inmediata y contrariamente a todas las expectativas, el venerable y respetado monumento a la Resurrección de Nuestro Señor fue descubierto. Entonces realmente esta santísima cueva presentó una fiel similitud con Su regreso a la vida, en que después de haber yacido enterrado en la oscuridad, de nuevo emergió hacia la luz» (Eusebio de Cesarea. De vita Costantini III, XXVIII). 

La construcción de la basílica constantiniana supuso un cambio completo en la topografía del lugar. Los arquitectos aislaron la Tumba del resto de la cantera en los lados norte y oeste. De este modo, el sepulcro, que se encontraba en la fachada oeste de las murallas de la cantera, quedó aislado en el centro. En medio quedaba un amplio espacio vacío. 

Santa Elena se dirigió a Jerusalén con intención de encontrar la Vera Crux. Contaba con los trabajadores que su hijo, el emperador Constantino, le había proporcionado. Estuvo excavando alrededor de la roca del Calvario. Y allí descubrió, finalmente, la Cruz verdadera. Lo comprobó a través de un enfermo que, al tocar el madero auténtico donde murió el Señor, quedó curado de inmediato. En esta estrecha cavidad de la roca, santa Elena halló también los clavos y el título de la condena (Cfr. Jn 19, 19-22).

Santiago Quemada

sábado, 11 de marzo de 2017

Apertura de la Tumba: momento muy especial

Resultado de imagen de waiting for the opening of the tomb in jerusalemEl de finales de octubre de 2016 era, por tanto, un momento muy especial: lo presenciaron el Patriarca Teófilo III, con una pequeña delegación de religiosos y científicos. El padre fray Dobromir Jasztal, vicario custodial, estaba allí en representación del Custodio que se hallaba fuera del país. También se encontraban presentes fray David Grenier, secretario de Tierra Santa, y otros tres frailes, entre ellos el padre Eugenio Alliata, arqueólogo del Studium Biblicum Franciscanum. También asistió, por parte de la Custodia, el arquitecto Osama Hamdam, miembro de la comisión científica del proyecto. Así mismo, una pequeña delegación de armenios, encabezada por el obispo Sévan, además de los coptos del Santo Sepulcro. En total unos cincuenta religiosos y la Sociedad National Geografic, que disponía de la exclusiva sobre las fotografías.

Después de presenciar los hechos, los expertos realizaron algunas declaraciones interesantes. Por ejemplo, el arqueólogo Fredrik Hiebert, comentó: “Estoy completamente sorprendido. Me tiemblan un poco las rodillas porque no me esperaba esto. No podemos asegurarlo al cien por ciento, pero parece prueba visible de que la localización de la Tumba no ha cambiado con el tiempo, algo que científicos e historiadores se han preguntado desde hace décadas”.

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También, los investigadores confirmaron que, dentro del Edículo del siglo XVIII en el que se encuentra la Tumba, se han encontrado las paredes de piedra caliza originales de la cueva. Han decidido abrir una ventana en la pared sur del santuario, de forma que pueda ser visible una de las paredes de la cueva.

Lo primero que encontraron fueron las distintas capas con material de relleno. Posteriormente hallaron una segunda baldosa de mármol con una cruz esculpida en la superficie. Esta pertenece a la época de los Cruzados. Finalmente, se ha descubierto intacto el mencionado lecho fúnebre original de piedra caliza, donde fue depositado el cuerpo de Jesucristo.

Después de que los expertos trabajaran en el lugar, se ha concluido que el subsuelo de la iglesia se encuentra muy afectado a causa de la humedad. Por tanto, se requieren nuevas obras para evitar que sigan las humedades. Para esto es necesario que se llegue a un nuevo acuerdo entre las distintas comunidades cristianas del Santo Sepulcro.

La pregunta surge natural: ¿este lugar es realmente tan santo? ¿Qué certeza hay de que aquí realmente haya estado enterrado el cuerpo de Cristo? La mejor respuesta a estas preguntas es el conocimiento de la historia de este sitio. Probablemente no haya otro lugar del mundo con una historia tan azarosa. Tanto interés por parte de todo el mundo ya de por si supone una clara señal de la importancia histórica del emplazamiento. Este ha sido uno de los lugares más disputados de la historia.

Santiago Quemada

sábado, 4 de marzo de 2017

Reparaciones en el Edículo y Tumba de Jesucristo

Empezamos el tiempo de cuaresma, preparación para la Pasión y Resurrección de Jesucristo. El Señor después de su muerte fue enterrado en un sepulcro excavado en roca. Al tercer día resucitó de entre los muertos. A lo largo de este tiempo fuerte de penitencia nos ayudará acudir a este lugar Santo y a su hora, como decía decía san Juan Pablo II, en la encíclica Ecclesia de Eucaristía, n. 4: “«La hora santa, la hora de la redención del mundo. Cuando se celebra la Eucaristía ante la Tumba de Jesús, en Jerusalén, se retorna de modo casi tangible a su “hora”, la hora de la cruz y de la glorificación”.

El lugar central del cristianismo es el Santo Sepulcro. En la Basílica de Jerusalén se encuentra el lugar del Calvario, donde murió Jesucristo, y la Tumba o el Sepulcro donde fue depositado su cuerpo, y desde donde resucitó al tercer día. La Tumba está cubierta por un edículo que recubre dos estancias: la antesala al Sepulcro, y la pequeña estancia donde se encuentra la Tumba. La palabra Edículo procede del latín aedicule o «casa pequeña». Así narran el evangelio de san Juan el momento en el que dan sepultura al cuerpo de Jesús.

«Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque ocultamente por temor a los judíos, rogó a Pilato que le dejara retirar el cuerpo de Jesús. Y Pilato se lo permitió. Vino, pues, y retiró su cuerpo. Nicodemo, el que había ido antes a Jesús de noche, vino también trayendo una mezcla de mirra y áloe, como de cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos, con los aromas, como es costumbre dar sepultura entre los judíos. En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo en el que todavía no había sido sepultado nadie. Como era la Parasceve de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús» (Jn 19, 38-42).

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En los últimos años se ha visto cómo este Edículo que recubría la Tumba de Cristo se encontraba en muy mal estado. Era urgente hacer algo para su reparación. Las autoridades judías amenazaban con la clausura del lugar por amenaza de ruina. Después de bastantes conversaciones entre las distintas comunidades cristianas, finalmente, se llegó a un acuerdo. Han hecho falta doscientos años para que católicos, griegos ortodoxos y armenios convinieran en la reparación del Edículo que recubre la Tumba de Jesucristo.

Se encargó esta restauración a los expertos de la Universidad Nacional Técnica de Atenas. Este equipo ha estado trabajando seis meses en el lugar del Edículo. Fue el día 26 de octubre cuando accedieron a la superficie de la Tumba con el fin de retirar la losa que la cubre. Todo el proceso duró unas sesenta horas. El fin era estudiar el interior del Sepulcro para reparar los posibles daños existentes.

Esta operación de apertura de la losa que cubre la Tumba se realizó por primera vez en la era moderna: desde 1810 la losa no había sido retirada. La anterior ocasión a esta fecha tuvo lugar en 1555, bajo la dirección del custodio Bonifacio de Ragusa, cuando también él recibió la autorización para efectuar reformas en el Edículo. Entonces también se habían encontrado signos parecidos a los actuales en los que se veía el deterioro provocado por el paso del tiempo.

Santiago Quemada

sábado, 25 de febrero de 2017

Sodoma y Gomorra

Resultado de imagen de lugar de gomorra en mar muertoLa historia de Sodoma y Gomorra fue considerada por mucho tiempo como una leyenda. Los críticos suponían que fue creada para comunicar principios morales. Sin embargo, a lo largo de la Biblia esta historia es tratada como un suceso histórico.

Los profetas del Antiguo Testamento se refieren a la destrucción de Sodoma en varias ocasiones (Deuteronomio 29:23; Isaías 13:19; Jeremías 49:18), y estas ciudades juegan un papel clave en las enseñanzas de Jesús y los apóstoles (Mateo 10:15; 2 Pedro 2:6 y Judas 1:7).

¿Qué ha encontrado la arqueología para establecer la existencia de estas ciudades? Los arqueólogos han buscado en la zona del Mar Muerto durante muchos años tratando de encontrar las ciudades de Sodoma y Gomorra. Génesis 14:3 da su ubicación, en el valle de Sidim, conocido como el Mar Salado, otro nombre para el Mar Muerto. Del lado este, seis lechos de ríos secos fluyen hacia el Mar Muerto. A lo largo de cinco de estos lechos secos se descubrieron ciudades. La que está más al norte se llama Bab edh-Drha.

En 1924, el renombrado arqueólogo, el Dr. William Albright, excavó en este sitio en busca de Sodoma y Gomorra. Descubrió que era una ciudad fuertemente fortificada. Si bien relacionó esta ciudad con una de las "ciudades de la llanura" bíblicas, no pudo encontrar evidencia concluyente que justificara esta suposición.

Resultado de imagen de tall el hammamSe hicieron más excavaciones en 1965, 1967 y 1973. Los arqueólogos descubrieron un muro de 60 cm. de ancho alrededor de la ciudad, junto con numerosas casas y un gran templo. Fuera de la ciudad había grandes sitios de sepultura donde se desenterraron miles de esqueletos. Esto reveló que la ciudad había estado bien poblada durante la baja Edad de Bronce, alrededor del tiempo en que habría vivido Abraham.

Lo más intrigante fue evidencia de un gigantesco incendio que había destruido la ciudad. Yacía sepultada bajo un manto de cenizas de más de un metro de altura. Un cementerio a un kilómetro de distancia de la ciudad contenía restos carbonizados de techos, postes y ladrillos enrojecidos por el calor.

El Dr. Bryant Wood, al describir estas sepulturas, dijo que un fuego comenzó en los techos de estos edificios. Luego los techos se derrumbaron y cayeron hacia el interior y se difundió el fuego dentro del edificio. Esto ocurrió en el caso de cada casa excavada. Una destrucción tan enorme por fuego coincidiría con el relato bíblico de que la ciudad fue destruida por fuego que cayó del cielo. Wood dice: "La evidencia sugeriría que este sitio de Bab edh-Drha es la ciudad bíblica de Sodoma".

Se mencionan cinco ciudades de la llanura en Génesis 14: Sodoma, Gomorra, Adma, Zoar y Zeboim. Los restos de estas otras cuatro ciudades también se encuentran a lo largo del Mar Muerto. Siguiendo un camino sur desde Bab edh-Drha hay una ciudad llamada Numeria. Siguiendo hacia el sur está la ciudad llamada es-Safi. Más al sur están las antiguas ciudades de Feifa y Khanazir. Los estudios en estas ciudades revelaron que fueron abandonadas al mismo tiempo, alrededor de 2450-2350 a.C. Muchos arqueólogos creen que, si Bab ed-Drha es Sodoma, Numeria es Gomorra, y es-Safi es Zoar.

Lo que fascinó a los arqueólogos es que estas ciudades estuvieron cubiertas por las mismas cenizas que Bab ed-Drha. Numeria, que se considera que es Gomorra, tenía más de dos metros de ceniza en algunos lugares. En casa una de las ciudades destruidas los depósitos de ceniza convirtieron al suelo en un carbón esponjoso, lo que hizo que fuera imposible la reconstrucción. Según la Biblia, cuatro de las cinco ciudades fueron destruidas, permitiendo que Lot huyera hacia Zoar. Zoar no fue destruida por el fuego, pero fue abandonada durante este período.

Si bien los arqueólogos aun cuestionan estos hallazgos, este es un descubrimiento acerca del cual oiremos más en los próximos años.

Pat Zukeran

sábado, 18 de febrero de 2017

Anuncian haber descubierto la ciudad bíblica de Sodoma

Anuncian haber descubierto la ciudad bíblica de SodomaUn equipo de arqueólogos afirma haber descubierto la ciudad bíblica de Sodoma en el Valle del Jordán. Dichos hallazgos arrojarían luz sobre la Edad de Bronce y sobre cómo las ciudades-estados se formaron en el período comprendido entre los años 3.500 y 1.540 a.C. El descubrimiento, si se confirma, sería de suma importancia para la arqueología.

«Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno». Así es como explica la Bíblia la destrucción de Sodoma y Gomorra, las dos ciudades que tuvo que arrasar Dios debido a que se habían convertido en la cuna del pecado.

Hasta ahora, este texto era también una de las pocas evidencias que había sobre su existencia. Y decimos hasta ahora porque, después de diez años de excavaciones, un equipo de arqueólogos dirigido por Steven Collins (de la Universidad del Suroeste de Trinidad» (en Nuevo México) afirma haber descubierto una ciudad que podría corresponderse con la villa bíblica de Sodoma. Su ubicación estaría al sur del Valle del Jordán (en Oriente Medio). El hallazgo, de confirmarse, podría cambiar la historia conocida.

Concretamente, Collins lleva más de una década dirigiendo las excavaciones que se están sucediendo sobre el montículo de Tall el-Hammam. Su trabajo durante le ha permitido arrojar algo de luz sobre las civilizaciones que habitaron la zona, hasta ahora bajo un manto misterio absoluto.

«Sabemos muy poco sobre la Edad del Bronce al sur del Valle del Jordán. La mayoría de mapas arqueológicos de la zona estaban en blanco. Pero, sobre todo, lo que hemos encontrado es una ciudad estado importante que era desconocida antes de que comenzásemos nuestro proyecto», explica el arqueólogo en declaraciones recogidas por la versión digital del diario «Popular Archeology».

Pero... ¿Qué les lleva a creer que esta ciudad perdida es la que Dios destruyó en la Biblia? En palabras de Collins, tanto él como su equipo han comparado los objetos encontrados con otras ciudades cercanas y, en base a los mismos y a la excelente ubicación de la villa, no tienen ninguna duda.

«Tall el-Hammam coincide con los rasgos de la zona en la que se asentó Sodoma según la Biblia. La teoría dice que fue la más grande del este del Kikkar [Jordania]. Así, llegué a la conclusión de que si uno quería encontrar Sodoma, debía buscar la ciudad más grande que existió durante la Edad del Bronce, el tiempo de Abraham. Cuando exploramos la zona, la elección de Tall el-Hammam fue una obviedad, pues era de cinco a diez veces más grande que todos los otros sitios de la Edad del Bronce en toda la región, incluso más allá del Jordán», añade el experto.

Por otro lado, el arqueólogo afirma que -en base a las excavaciones realizadas- esta gigantesca ciudad estado fue abandonada por extrañas circunstancias hacia el final de la Edad del Bronce. Esto hizo que se convirtiera en un páramo deshabitado durante más de 700 años. Con todo, después de esos siete siglos volvió a florecer. Así lo denota la gigantesca puerta de hierro que da entrada a la ciudad y que ha sido hallada por Collins (pues no pudo ser edificada durante su primera etapa).

Independientemente de que los restos de la ciudad sean o no los de Sodoma, Collins ha señalado que el descubrimiento supone todo un hito para la arqueología. Y es que, en esta región habitó un pueblo que prosperó en un lugar cuidadosamente seleccionado (pues se encuentra cerca del agua y en medio de varias rutas comerciales de la época) y emergió como una región dominante entre los años 3.500 y 1.450 a.C. El lugar, que el experto describe como monstruoso, cuenta con una zona superior y otra inferior, está rodeado por un grueso muros de adobe de entre 5 y 10 metros de altura, tiene varias plazas y, finalmente, está conectado por calzadas. Todas estas características le convierten en un golem de la época.

Entre las diferentes construcciones, destaca la edificación de la muralla que cubre la ciudad superior. «Fue una empresa enorme, que requiere millones de ladrillos y, obviamente, un gran número de trabajadores. La parte superior de la muralla era de unos 7 metros de ancho. El exterior estaba cubierto de arcilla y subía más de 30 m por encima de la ciudad baja. Era un impresionante y formidable sistema defensivo para proteger las residencias de los ciudadanos más ricos de la ciudad, como el palacio del rey y los templos y edificios administrativos», añade el experto.

Por su parte, la parte de la muralla que protege la ciudad inferior no se queda atrás. Y es que cuenta con 4 metros de espesor, está construida sobre una base de grandes piedras y, finalmente, está coronada por una gran estructura de adobe. Tampoco son desdeñables en esta zona los restos de una estructura palaciega de adobe rojo con una gigantesca puerta.

sábado, 11 de febrero de 2017

Descubren un palacio de la era de Salomón

El monumental edificio data del siglo X a.C. y está en la antigua Gézer, lo que hace pensar a los arqueólogos que el último monarca del reino unido israelí vivió allí

No todos los grandes palacios están habitados por reyes: Le Gran Palais de París, El Palacio Real de Madrid o El Palacio Real de Bruselas, son claros ejemplos. Esa es la duda que envuelve ahora al reciente descubrimiento de un grupo de arqueólogos de Texas.

Según cuenta el periódico israelí Haaretz en su página web, «se han hallado los restos de un edificio palaciego en la antigua ciudad real de Gézer, el cual data de la época del rey Salomón, es decir, de hace 3.000 años». No obstante, los investigadores desconocen cuál de los reyes de Israel vivió allí, si es que llegó a vivir alguno.

Salomón, famoso por llevar la riqueza y la estabilidad al reino unido de Israel y de Judá, es conocido como el tercer y último monarca de dicho reino, que posteriormente se separó en dos, Israel y Judá. Hijo del rey David y, por tanto, heredero de sus territorios, consiguió reinar durante aproximadamente cuatro décadas, posiblemente entre los años 965 y 928 a.C.

«Los investigadores desconocen cuál de los reyes de Israel vivió allí» Steve Ortiz, co-director de la excavación, comentó al medio israelí que «aunque no se sabe si allí vivió algún tipo de gobernante, lo que sí se sabe es que el tamaño del edificio palaciego es considerablemente mayor al de las casas normales de la época. Otra de las características diferenciadoras sería por ejemplo el patio central».

Otro de los co-directores del proyecto, Sam Wolff, ha pedido prudencia en cuanto a la conexión entre estos nuevos hallazgos en Israel y los textos bíblicos, ya que son muchos los que aseguran firmemente que Salomón vivió allí, porque así lo dice la Biblia: «El Faraón capturó Gézer matando a todos los que habitaban la ciudad. Así regaló la ciudad entera a su hija, mujer de Salomón, para que éste la reconstruyese».

sábado, 4 de febrero de 2017

Descubren un palacio del rey David en Judea

El palacio está al centro del sitio arqueológico
Para los arqueólogos el descubrimiento confirma la existencia de su reino establecido 1.000 años antes de Cristo. Utensilios hallados en el sitio brindan evidencia de que efectivamente el rey David de la Biblia existió. Se trataría de una villa fortificada del siglo X a. C.

Un grupo de arqueólogos descubrió un palacio que creen podría ser la ciudad judía de Shaarayim, donde según la Biblia el rey David peleó contra el gigante Goliat en el siglo 10 a.C.

El descubrimiento fue hecho por miembros de la Universidad Hebrea y de la Autoridad Israelí de Antigüedades. Según Daily Mail, el palacio que encontraron 30 kilómetros al suroeste de Jerusalén mide unos mil metros cuadrados.

Los profesores Yossi Garfinkel y Saar Ganor dicen que descubrieron en Judea Sefelah dos grandes edificios reales de 1.000 años de antigüedad, la época del rey David.

El profesor Yossi Garfinkel, de la Universidad Hebrea y Saar Ganor de la Autoridad de Antigüedades de Israel, anunciaron que identificaron a uno de los edificios como el Palacio del Rey David, mencionado en la Biblia, y la otra estructura, como un enorme almacén real, según el último informe de julio de la Autoridad de Antigüedades en Khirbet Qeiyafa.

“Estos son los dos edificios más grandes se sabe que han existido en el siglo X antes de Cristo en el Reino de Judá”, destaca el informe de los especialistas.

La pared que rodea al palacio mide unos 30 metros de largo y un acceso impresionante está montado para descender a la puerta del sur de la ciudad, del lado contrario del Valle de Elah. "Alrededor del perímetro del palacio encontramos cuartos con instalaciones que son evidencia de industria metalúrgica y artesanías provenientes de Egipto”, describen a Daily Mail los investigadores.

Alrededor del perímetro del palacio se encontraban las habitaciones con la evidencia de una industria de metal, recipientes especiales de cerámica y fragmentos de vasos de alabastro que fueron importados de Egipto.

“Desde aquí se tiene una excelente vista mirando hacia la distancia, tan lejos como el Mar Mediterráneo en el oeste de las montañas de Hebrón y Jerusalén en el este. Este es un lugar ideal desde el que enviar mensajes por medio de señales de fuego”, destacan los arqueólogos.

“Por desgracia, gran parte de este palacio fue destruido 1400 años más tarde, cuando una granja fortificada fue construida allí en el período bizantino”, señalan los especialistas.

Un segundo edificio con columnas, que ocupa entre 15 metros de largo por 6 metros de ancho, está en la parte norte de la ciudad. Fue utilizado como un almacén administrativo, según los investigadores.

"Fue en este edificio que el reino almacenó impuestos que recibió en forma de productos agrícolas obtenidos de los habitantes de los diferentes pueblos de la Judea Sefela. Cientos de grandes jarras de tiendas se encuentran en el sitio, cuyo mango tiene estampado un sello oficial, como era costumbre en el Reino de Judá durante siglos", informan el profesor Garfinkel y Saar Ganor.

Para los arqueólogos esto es lo que confirma que las edificaciones son una evidencia de una construcción patrocinada por el Estado y una organización administrativa durante el reinado del rey David. "Esto es una prueba inequívoca de la existencia de un reino, que supo establecer centros administrativos en puntos estratégicos", afirman los arqueólogos.

“Khirbet Qeiyafa fue destruido probablemente en una de las batallas que se libraron contra los filisteos alrededor del año 980 antes de Cristo. El palacio, que ahora está siendo revelado y la ciudad fortificada que fue descubierta en los últimos años son otro nivel de comprensión del principio del reino de Judá".

La Autoridad de Antigüedades de Israel, la Autoridad de Naturaleza y Parques y otros organismos esperan que el sitio se convierta en un lugar que atraiga a un gran número de visitantes deseosos de saber sobre cómo vivían en la época del rey David.