sábado, 13 de marzo de 2010

Octava estación del Via Crucis en Jerusalén

Octava Estación: Jesús habla a las mujeres de Jerusalén. A muy pocos metros de la séptima estación se encuentra la octava. Está en la calle que sube en dirección oeste, y que lleva por nombre calle de San Francisco. A unos pocos metros, en el muro de la izquierda se puede observar un disco de bronce con el número romano VIII. Debajo hay una cruz que sobresale un poco de la pared y que marca el sitio. Los cristianos del lugar al pasar por ahí tocan esa cruz y se besan la mano. Gesto típico árabe. Está en el muro exterior del monasterio griego ortodoxo, que lleva por nombre "Monasterio de San Caralambos". Por tanto, esta estación sólo la marca está sencilla cruz, que está tallada en el muro ya ennegrecida por el tiempo. En la foto mostramos el número que señala la estación, y la cruz a la que nos hemos referido, que se encuentra justo debajo del VIII.
Aquí el Señor les dirige unas palabras a esas mujeres de Jerusalén que le seguían compungidas. Esto es lo que les dijo según recogen los Evangelios:
"Un gran número de personas lo seguían, y entre ellos las mujeres que se golpeaban sus pechos y gemían. Pero Jesús se dirigió a ellas y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque llegarán días en que se dirá: «Felices las mujeres que no tienen hijos. Felices las que no dieron a luz ni amamantaron.» Entonces dirán: «¡Que caigan sobre nosotros los montes, y nos sepulten los cerros!» Porque si así tratan al árbol verde, qué harán con el seco?»" (San Lucas 23:27-32).