jueves, 14 de mayo de 2009

El Papa en Nazaret

Lo primero que tengo que decir es que, después de la suerte que he tenido, sólo me quedaba dejar paso a otros. Así que hoy no he ido al norte, y me he quedado cuidando la casa. De todas formas lo que narraré ahora está basado en lo que me han contado los de mi casa de cómo se ha vivido este día en Nazaret con el Papa, y en las imágenes impresionantes que he visto de la Misa en directo por la televisión local y a través de internet. Realmente esta imagen de tantos miles de cristianos en Tierra Santa es digna de ser guardada para verla muchas veces. Somos tan poquitos que esto es una inyección de optimismo y esperanza muy grande. La llegada al lugar ha sido a través de autobuses. No estaba permitido acceder al recinto andando. El ambiente en el lugar durante las horas de espera y con la presencia del Papa ha sido impresionante. Había alrededor de 40.000 personas. Y todas con una alegría y una vitalidad muy grandes. No han parado de gritar, de cantar y de moverse al compás de la música o agitando banderitas durante horas. Cuando ha llegado el Santo Padre en el papamóvil ha sido impresionante el estallido de alegría entre la muchedumbre.
Ha comenzado la Santa Misa y, esta vez, el encargado de dirigir las palabras iniciales de bienvenida al Papa ha sido el obispo melquita o greco-católico Elías Shakur. Es un hombre que habla con mucha fuerza y durante bastantes minutos ha agradecido con potente voz la presencia del Papa, y le ha manifestado sus preocupaciones. También le ha trasmitido su alegría por la nueva Universidad que está comenzando en el norte del país y de la que él es promotor. En varios momentos ha gritado el saludo de Pascua entre los árabes cristianos: -Il Masih qam (El Mesías ha resucitado) Y todos han respondido gritando: -Hakam qam (En verdad ha resucitado). Al Santo Padre se le veía disfrutar pues sonreía ante la espontaneidad del obispo y la respuesta unánime de la gente. En la homilía el Papa ha hablado de la familia. Estamos celebrando en el Patriarcado un año dedicado a la familia. Ha sido muy bonito como el Santo Padre ha puesto el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret. Ha animado a que, siguiendo su ejemplo, se llegue a apreciar cada vez más la santidad de la familia, "que se basa en la fidelidad para toda la vida de un hombre y una mujer, consagrada en el pacto conyugal y abierta al don de la vida". También hoy ha vuelto a hablar del importante papel de la mujer, y además ha dicho palabras para los hijos, que nos vendrán muy bien para formar y alentar a los niños nuestros clubes de Nazaret y Jerusalén. Después, en el ofertorio, se ha producido una escena conmovedora. Mientras algunos matrimonios le hacían entrega al Papa de las ofrendas para la Misa, una chica en el coro cantaba un solo con voz preciosa. Al terminar la canción, después de la última pareja que dejaba sus ofrendas y saludaba al Papa, ha subido ella. Se ha puesto de rodillas y se ha agachado hasta el suelo buscando besar los pies del Santo Padre. El Papa se ha quedado asombrado. Al incorporarse la chica -mientras seguía de rodillas- su Santidad con mucho cariño le ha hecho la señal de la Cruz. Entonces ella se ha puesto a llorar como una Magdalena ante la sonrisa conmovida del Santo Padre. Luego se ha levantado y ha vuelto al coro hecha un mar de lágrimas. Ante la escena tan emocionante se ha oído un fuerte aplauso en la explanada. Seguro que conmigo a muchos que lo han podido ver se les ha formado un nudo en la garganta.
Al terminar la ceremonia el Santo Padre se ha retirado ante los gritos, saludos y cánticos entusiasmados de la muchedumbre. Quizá por el número de los asistentes puedo decir que ha sido la más calurosa e impresionante acogida al Papa de estos días en Tierra Santa.
Después ha tenido una reunión con el nuevo Primer Ministro de Israel en el convento franciscano de Nazaret. Posteriormente otra reunión con los líderes religiosos de Galilea en el Auditorio de la Basílica de la Anunciación. El líder hebreo en un momento de su intervención entonó un cantó en latín, árabe y hebreo. Espontáneamente el Papa y los demás líderes se cogieron de las manos. El Santo Padre reía divertido ante el gesto simpático de unidad. Finalmente rezó las vísperas con los obispos, sacerdotes y religioso en la Iglesia grande que hay en la parte posterior de la Basílica.
Mañana antes de la despedida rezará en el Santo Sepulcro. Momento muy esperado por el Papa.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchísimas gracias por las noticias tan cercanas que nos da.Se vive el viaje de otra forma mucho más cercana al Papa y se palpa mejor la catolicidad de la Iglesia.

Amiga dijo...

El nudo se llega hasta aqui, es ocmo si estaría presente en cada momento.
Muchss gracias.
Son los últimos momentos del Santo Padre con vosotros, el mundo entéro se ha vivido intensamente con vosotros.
Vamos hacer el propósito de no dejaros aunque los focos ya no están para veros, sino seguir rezando que las semillas que el Papa ha plantado de fruto en abundancia.
Que les ayudamos en lo económico también, para que haya escuelas y lo que haga falta para ayudar a nuestros hermanos y hermanas.
Ayer estuve en una meditación muy hermosa, el sacerdote hablaba de los sueños que podiamos tener, que rezando se realizan quizas no delmodo que nosotros esperabamos pero se realizan y mejor!!
Ahora mi sueño es poder venir a Tierra Santa. Estamos en el mes de la Virgen, el año pasado tuve la dicha de poder ir a Lourdes, pues con la ayuda de Santa María nuestra Madre, pediré a partir de ahora que me alcance el favor de poder realizar este sueño.
Muchas gracias D. Santiago por todos los momentos que ha tomado para mantenernos informados de todo lo que pasa allí.
Un afectuoso saludo.

encarnacion dijo...

Muchas gracias por su crónica. Me ha emocionado. Me siento más cerca de Su Santidad y le he encomendado durante su viaje

cristina moreno dijo...

Don Santiago, yo sí estuve en la Misa en Nazareth, y además con mis tres hijos, de 8, 9 y 12 años. Salimos de Tel Aviv a las 3 de la madrugada, nos hicieron aparcar nuestro bus en las cercanías de la ciudad para llevarnos en otros gratuitos hasta lo alto del Monte del Precipicio (Acabo de leer en Zenit que se llama así porque dice una tradición local que es el lugar desde el que quisieron despeñar a Jesús sus paisanos tras oirlo en la sinagoga, como cuenta Lucas). Sin importarnos la espera, el calor que ya se adivinaba, nos apresuramos con nuestro grupo de latinoamericanos y "nuestro" sacerdote, Fray Eduardo, a ocupar el mejor lugar posible. A la parroquia de San Anthony, a la que pertenecemos, por alguna misteriosa razón, el estado de israel decidió denegarle las entradas solicitadas para los feligreses. Gracias a los desvelos del párroco, Fray Tafic, se pudieron reunir algunos cientos, de las zonas B y C. Esto significa que vimos un Papa muy pequeñito. Pero no nos importaba porque lo acompañábamos igual. Y no parecía importarles tampoco a los miles de jóvenes del Camino que, venidos de España e Italia principalmente, nos rodeaban cantando y rezando. Allá en el gallinero se vivió la Santa Misa también con devoción y recogimiento, muchos extranjeros conectados a las emisoras locales que traducen en los diferentes idiomas. La gran pena fue cuando llegó la hora de la Comunión. Decenas de miles de personas no pudimos comulgar, y no exagero, porque la Comunión no llegó a las secciones B y C, que sumaban más de dos tercios del total. Tras la larga espera, la devoción con que se vivió la Misa, fue una pena no poder recibir al Señor. Ejemplo el que dieron todas las personas, miles, a nuestro alrededor, que no levantaron ni la más mínima sorpresa, muchos venidos sólo para esta ocasión. Continuamos atendiendo y despedimos al Papa con todo cariño y salimos ordenadamente por donde nos indicaron, por la cima del monte. No había autobuses esta vez, tuvimos que andar kilómetros, con los niños y las personas mayores, el calor, hasta llegar a los pies de la ciudad, donde se veían algunos autobuses, escasísimos a todas luces. Una odisea conseguir plaza para llegar a nuestros buses y volver a casa. Se hacía evidente que a la policía israelí, una vez que el Santo Padre había abandonado la zona, le daba más o menos igual lo que ocurriera a esos miles de personas. Como pudimos llegamos al bus del grupo. Con mal sabor de boca y pena, pero con la certeza de haber vivido un momento histórico: ver con nuestros propios ojos cómo hay decenas de miles de católicos que quisieron aquella mañana reunirse con el Vicario de Cristo para compartir con él sus sueños y esperanzas. Me alegro de lo que he leído en su crónica, don Santiago, ojalá que la presencia de los cristianos en esta Bendita Tierra no siga disminuyendo y empiece, por el contrario, a fructificar lo sembrado por Benedicto XVI estos días. Por ello, nuestras oraciones. Un saludo, cristinamoreno

Amiga Gaditana dijo...

Don Santiago, muchísimas gracias por hacerme partícipe de todo lo que ha vivido, yo desde una cama de un hospital donde he estado toda la semana, he intentado unir mis oraciones, para que los frutos de este viaje, sean realmente esa esperanza y ese impulso que sabe dar el Papa.
Muchas gracias de nuevo, y saludos para tod@s los que estais allí, impulsando esa labor, este año se ha ido una amiga mía de Cadiz allí a vivir, y por ella y sus padres, también nos llegan noticias.
gracias

Anónimo dijo...

D. Santiago ¡¡¡Muchísimas gracias por este detalle generoso de compartir estos días de estancia del Santo Padre en Tierra Santa! Gracias a sus crónicas he pasado ratos deliciosos y me ha ayudado en tenerles muy presente en mis oraciones. Puedo decir que es el viaje del Papa que mas he encomendado, también por la transcendencia que tenía. Gracias y cuente con mi oración desde Gijón